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domingo, 11 de enero de 2026

Der Tiger (2025)

 

         Ya os adelanto, de entrada, que “Der Tiger”, película bélica checo-alemana de 2025, tiene un final que fastidia el resto de la película, y que me hizo bufar más que un gato en mitad de una jauría de firulais.

        Estrenada en Amazon el pasado 2 de enero, con mucho bombo y mucho platillo, venía ya ser estrenada con relativo éxito en los cines germanos el pasado septiembre. Y, uno que es muy fan del cine bélico, y más si se trata de la Segunda Guerra Mundial, y más si tiene de protagonista a un blindado, como el icónico “Tiger” alemán, pues no puede esperar más que encontrarse, o al menos, eso espera, con una buena película con grandes batallas, donde salgan los T-34 soviéticos, cargas de infantería o bombardeos aéreos… No sé, lo mínimo.


        Pero, no… No me he encontrado con eso. La película es más psicológica que otra cosa, y “Der Tiger” no te va a ofrecer grandes escenas de acción, aunque hay un par de ellas, y si un relato que explora más a los seres humanos, qué es lo que han hecho en batalla, en sus vidas, en el conflicto, las posibles culpas que arrastran, y que pueden llevarte… Si no al Infierno, al menos… al purgatorio.

        Con dos horas de metraje, no he encontrado información ni de presupuesto ni de recaudación en cines de esta película por ninguna parte, lo cual no es extraño cuando hay una plataforma/productora como Amazon (también pasa con Netflix, HBO…) metida de por medio.


        En la narrativa, nos situamos meses después de la derrota de Stalingrado. Es otoño de 1943. Los cinco tripulantes de un Tiger, en retirada, defienden un puente, mientras les cae de todo. Están en inferioridad, pero logran salir del puente, defendiéndose con todo lo que tienen.

        Nada más ponerse a salvo. Reciben una orden. Deberán volver a internarse detrás de las líneas soviéticas, atravesando grandes extensiones de tierra de nadie aún no ocupadas por el ejército rojo, para llegar hasta una de las bolsas alemanas donde un coronel debe ser extraído y llevado de vuelta a territorio alemán.


        Es una misión que no tiene mayores informaciones al respecto, y es casi un suicidio. Un carro solitario, para rescatar a un solo hombre, sin saber a ciencia cierta si está vivo o está muerto, y tampoco ni siquiera en qué punto se encuentra.

Y todo, además, aderezado, con mucho Pervitin, una metanfetamina que la Wehrmacht realmente administraba a sus tropas para contrarrestar el cansancio en el frente oriental, para intentar seguir de pie. Muy rollo, “Apocalypse Now”, pero con un tanque claustrofóbico en lugar de selva vietnamita.


En la primera hora de metraje, se puede decir que no pasa nada, realmente. Aparte de la desactivación de minas, y de intentar huir a enfrentamientos que podrían resultar nefastos para la misión. Los hombres hacen examen de conciencia de sus miedos, su pasado, las visiones de los crímenes de guerra que han visto o perpetrado.

Pero, la segunda hora de metraje ya es cuando la historia se vuelve surrealista, y no sabes si lo que ves es real, o son las sustancias que se toma esta gente como el que se come lacasitos, por lo que, cuando llegan al objetivo, metido en un bunker resulta que este, por lo que explica, da a entender…


Y esto es lo que me llegó a cabrear bastante… El final de la película… que están todos muertos, en una especie de purgatorio, y que realmente, no salieron vivos del ataque inicial en aquel puente, si no que se vino abajo, con todos ellos, y eso destruyó aparte, toda la película en mi opinión.

        Y es una pena, porque la construcción de la narrativa no está mal, aunque misas en latín por la radio del tanque ya me pusieron un poco sobre aviso… Lo que se venía, no podía ser ni medio normal.


        En fin, la aprobaré por el aspecto técnico, pero no por un final tan pobre, confuso, y, para mí, tan estúpido.

        Como curiosidad os puedo comentar, que, como no existe ninguno Tiger I operativo accesible para filmación, el equipo construyó una réplica basada en el chasis de un tanque T-55, adquirido en un Museo de la República Checa, al que se le añadieron detalles auténticos para simular fielmente el modelo histórico.

        En definitiva: Se me quedó cara de tonto al final, y por eso le voy a dar un 5 raspado. Con otro final, la nota hubiera sido mucho mayor. La dejo a vuestra entera elección.

martes, 4 de noviembre de 2025

Frente de Leningrado (Cartem Cómics, 2025) Paco Asenjo

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A pesar de que “Frente de Leningrado” se publicó en junio de este 2025, me ha costado horrores hacerme con el cómic, y, de hecho, no lo he conseguido hasta hace unas pocas semanas.

Paco Asenjo, su autor, que se encarga tanto del dibujo como del guion, es un viejo conocido de estos lares, amigo al que le hemos dedicado algunas otras reseñas como las dos dedicadas a su obra “Infierno Azul”, que comparten con “Frente de Leningrado” la temática, como es la presencia y actuación de soldados españoles luchando en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial, encuadrados en el ejército alemán.


Publicado por Cartem Cómics, en tapa dura, y con 132 páginas, este cómic, como los anteriores de nuestro autor, huye de ideologías que puedan provocar suspicacias en algunos lectores. Asenjo se centra en el rigor histórico a través de los testimonios recogidos por los últimos supervivientes del conflicto, narrando con una fidelidad extrema los hechos, que, además, se apoyan en fotografías de nuestros protagonistas, lo cual refuerza en mi opinión, la veracidad de lo narrado en el cómic…

Si en “Infierno Azul” se nos mostró la crudeza del invierno ruso, aquí el frío vuelve a ser uno de los protagonistas, en un episodio que yo desconocía completamente (a pesar de que muchas veces presumo, malamente, de saber mucho sobre la Segunda Guerra Mundial). Cómics como este me bajan al suelo, y me enseñan datos, hechos, que me ponen en mi sitio. Aun aprendo, afortunadamente.


En “Frente de Leningrado” nos trasladamos la defensa de los Altos de Sinyavino durante el invierno de 1942–43, concretamente diciembre y enero. En diciembre de 1942 la División Azul recibió la orden de abandonar el Frente del Vóljov para participar supuestamente en el asalto a la ciudad de Leningrado. Un asalto decisivo, prácticamente suicida, que se va a topar con la más cruda realidad como es la contraofensiva soviética compuesta por efectivos que los superan en número, en hombres, en artillería, y que va a suponer una resistencia a la desesperada por parte de los españoles que perderán al 95% de los efectivos, y cuya lucha, a falta de munición, se centrará en sus compases finales en cargas con bayoneta.

De los 550 hombres que conformaban el II Batallón 269, sobrevivieron 30. Completamente aislados en los Altos de Sinyavino, abandonados a su suerte por los alemanes; Los continuos ataques en masa de los soviéticos, la escasez de munición, el frío extremo con temperaturas de -45º grados y las bajas continuas, harán que solo ocho hombres defiendan la posición hasta su retirada a un puesto de socorro alemán después de casi dos meses de luchas diarias.


“Frente de Leningrado” es un cómic, que, a pesar de no ser una continuación de los dos tomos de “Infierno Azul” (2023), casi podría considerarse como la parte de un díptico que nos faltaba para completar el puzle. Tiene un enfoque documental y didáctico muy bueno, un dibujo muy reconocible, con un buen trazo, y un gran uso del color que refuerza esa visión del invierno crudo que me mezcla con los combates, la guerra.

En cuanto a la narración, Asenjo huye de las idealizaciones, te muestra los hechos tal y como se lo narraron los testigos, y no cae en subtramas ni cosas parecidas. No cae en sentimentalismos, no justifica (y hace muy bien), y el realismo se palpa, se siente.


En definitiva: Como gran fan de todo lo que esté relacionado con la Segunda Guerra Mundial, y del trabajo de Paco Asenjo, no lo voy a negar, “Frente de Leningrado” me ha parecido un cómic muy interesante y didáctico, en el que no vas a encontrar propagandas ni políticas de ningún tipo, solo Historia. Tiene un prólogo de Carlos Caballero Jurado que nos pone en antecedentes antes de la lectura, y la narrativa fluye con sus dosis de acción, la presentación de personajes, los hechos… Es un cómic para aquellos que disfruten de las narrativas de la Segunda Guerra Mundial, como es mi caso, que explora una temática a través del cómic, un tanto inhóspita aun, y que estoy convencido de que se puede explorar aún más. Y encima con una edición por parte de Cartem Cómics, muy buena, muy cuidada. En definitiva, pues… Muy recomendable.

jueves, 28 de septiembre de 2023

La Primera Escuadrilla Azul (Cascaborra, 2023) Daniel Ortega, Antonio Gil.

 

Fuera de las colecciones habituales de la Editorial Cascaborra, se presenta “la Primera Escuadrilla Azul” (Cascaborra, 2023), que viene de la mano de Daniel Ortega (guion), y Antonio Gil (dibujo), tándem que ya ha realizado algunos cómics sobre la Segunda Guerra Mundial y que se caracterizan por su labor documental a la hora de abordar sus proyectos.


En esta ocasión, acompañamos a la Primera Escuadra Azul (pilotos españoles al servicio de la Alemania nazi), que operó desde finales de 1941 hasta principios de 1942 en el Frente Oriental.


Es un cómic muy interesante, que incluye incluso una hoja de servicios, al final de mismo, donde se detallan nombres, rangos, servicios, derribos…


El componente didáctico está presente, y es a la par entretenido. En mi opinión, y dado que hay poco material sobre los hechos descritos, es muy recomendable.

martes, 8 de agosto de 2023

Infierno Azul (Tercios Viejos, 2023) Paco Asenjo

 

        “Infierno Azul” (Tercios Viejos, 2023) viene de la mano de Paco Asenjo (guion y dibujo), y es un cómic financiado a través de un proyecto de crowfunding, cuya narrativa gira en torno a uno de los últimos divisionarios vivos españoles en 2001.


        A través de una  entrevista grabada en Almería, Alberto recuerda como fue su marcha al Frente Soviético en el 41, en plena ofensiva alemana sobre la URSS, a través de anécdotas, buenos y malos momentos, y el horror de la guerra.


        Cómic de tapa dura, de 200 páginas, es una primera parte de una historia que no concluye en el tomo. Se echa en falta un contexto histórico como extra final, fotografías, o algo que remate lo narrado en el cómic, pero aún así, es una lectura entretenida y a tener en cuenta.

jueves, 12 de agosto de 2021

1942: La Gran Ofensiva (Amazon, 2019)

 

        De vez en cuando nos llega desde Rusia, alguna película basada en la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que cada vez escasean más, y ellos nos suelen regalar una o dos interesantes por año, como mínimo. En esta ocasión, he tenido la oportunidad de ver “1942: La Gran Ofensiva” (Amazon, 2019), que, a diferencia de películas basadas en los asedios de Leningrado y Stalingrado, se basa en la batalla de Rzhev (más bien, batallas en plural) según las memorias de Vyacheslav Kondratyev, y que fue fundamental para dar un primer paso para la contraofensiva soviética.


        Estamos en 1942. La Operación Barbarroja ha llevado a los nazis a invadir la URSS, a pesar de su Tratado de No Agresión (Brest-Litovsk). Los soviéticos se tiran en masa a defender a su país y echar a los alemanes usando a miles de hombres como carne de cañón, protagonizando encarnizadas batallas.


        La película comienza con ocho minutos de pura acción, con la toma de un pueblo por parte de los soviéticos. Tras ello, la media compañía que queda, deberá aguantar los embates nazis que les vienen en oleadas mientras el Comisario Político de turno, y un subteniente idiota, dicen las gilipolleces de rigor.


        La narrativa tiene momentos en los que se te hace muy larga, extremadamente lenta durante toda una hora, con grandes reflexiones y pensamientos por parte de los soldados, aparte de los malos rollos que se traen unos y otros. Con cuarenta minutos menos, hubiera salido una película más masticable. Las escenas de acción, escasas, pero bien propuestas y presentadas. Se echa de menos algún tanque, algún stuka (aparece un avión alemán de reconocimiento que no he logrado identificar, lo más parecido sería un FW 189, quizás puedas ayudarme con esto, ya que aparece en el cartel de la película)… Si te gusta la temática, pasarás un rato entretenido.

martes, 15 de diciembre de 2020

Hasta Nóvgorod. Crónicas de un Divisionario (Norma, 2020) Víctor Barba

 

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        He de admitir que no conocía, absolutamente para nada, la historia del cacereño (Serradilla, 1914-¿?) Teodoro Recuero Pérez, hasta que no he llegado a mis manos el cómic “Hasta Nóvgorod. Crónicas de un Divisionario” (Norma, 2020), adaptado y dibujado por Víctor Barba, basándose en las memorias autobiográficas del propio Teodoro (que yo no he leído), aunque como admite el propio Barbas al final del cómic, un tanto adornadas, “con nuevos personajes, situaciones y sucesos ficticios con el fin de enriquecer el relato”. 



         Teodoro nace con la Primera Guerra Mundial, y ya desde pequeño, sabe que es trabajar en el campo, junto a su padre primero, y posteriormente con unos tíos. Con 22 años, se interesaba por los libros y llega a afiliarse al Partido Comunista. Pero pronto, viendo los acontecimientos que suceden en su pueblo, pintando bastos, se afilia a Falange para evitar se paseado. En las calles de Cáceres descubre el horror de la Guerra Civil. Una vez terminado el conflicto, sigue casi un año de legionario en el norte de África. Licenciado, y pasando muchas calamidades trabajando con Ordenanza, decide ganarse el pan presentándose voluntario a la División Azul, donde conocerá el Infierno Blanco del Frente Oriental, viendo caer a cientos de sus compañeros por el frío o por las balas enemigas. 


        Lleno de acción, y muy bien narrado, “”Hasta Nóvgorod. Crónicas de un Divisionario” es un buen cómic biográfico, sin héroes y con toda la crudeza de la guerra, la desesperación de los hombres y el afán por sobrevivir. 


        Las páginas finales del cómic están dedicadas a unos extras, lo cual siempre se agradece, que incluyen Documentación y Notas,, contexto histórico, y un cuaderno de bocetos de personajes del cómic. A mí me ha gustado mucho. Tanto, que me gustaría leerme las memorias de este señor, algo que supongo que haré más pronto que tarde…

viernes, 11 de diciembre de 2020

Sara (Panini, 2020) Garth Ennis, Steve Epting, Elizabeth Breitweiser

 

         Este año 2020 que se acaba mientras escribo estas líneas, ha tenido algunos títulos, relacionados con francotiradores, bastante interesantes, como “La Muerte Blanca” que es una biografía del finlandés Simo Häyhä, el cómic “Sarajevo Pain” de Fidel Martinez (que nos sitúa en la Guerra de Yugoslavia), y si nos alejamos un poco más en el tiempo, y nos vamos a 2019, la autobiografía “La francotiradora de Stalin” de Lyudmila Pavlichenko y la propia del cinematográfico Vasili Zaitsev, “Memorias de un francotirador en Stalingrado”. 


        Así que llevamos una racha buena, los aficionados a las historias de snipers o francotiradores de élite, que se viene a rematar con el cómic “Sara” (Panini, 2020), con guion de Garth Ennis (que se ha hecho requetefamoso con su cómic y serie posterior “The Boys” en Amazon), Steve Epting a los lápices, y Elizabeth Breitweiser con los colores. 


        En “Sara”, que se divide en seis capítulos, nos encontramos una supuesta historia basada en hechos reales, durante el segundo invierno de asedio de Leningrado (1942), en un bosque cercano que se disputan nazis y soviéticos, donde las protagonistas son siete francotiradoras de élite soviéticas, que intentan frenar como pueden el avance alemán, hasta que les sale un competidor al paso, un francotirador alemán, que empieza a pararle los pies a las señoritas en cuestión. La historia, como indica el título del cómic, se centra mucho en una concreto, Sara, que comparte alguna frase de Pavlichenko, alguna pose de la película que salió hace un par de años sobre dicha francotiradora (“La Batalla por Sebastopol”, 2015), y puede ser que, incluso, algún comedero de tarro… 


        Me ha llamado la atención, en el prólogo de Marco Ricompensa, que hable de la “escrupulosa precisión histórica” de Ennis en su guion, cuando hay cosas que chirrían, y bastante, en el cómic. Y que, ojo, en mi opinión, no lo desmerecen, porque yo he ido con su lectura a pasar un rato ameno, entretenido, y lo he conseguido. 


        En primer lugar, que las francotiradoras anduviesen por ahí, sin observadores, como el que sale a cazar patos al bosque, algo que contradice las versiones de Zaitsev y de la propia Pavlichenko sobre el arte de cazar de los francotiradores soviéticos. En segundo lugar, que los nazis aparecen como soldados imperiales de Star Wars, de blanco impoluto, nuclear, hasta en los vehículos, cuando no era lo habitual dada la falta de suministros continua de la Wehrmacht, siempre carente de lo más básico. Y en tercer lugar, la propia manera de atacar de los nazis en el cómic, en oleadas, algo más propio de los soviéticos según menciona Otto Carius en su autobiografía “Tigres en el barro”. Otros detalles, los considero un tanto menores, pero estos me han llamado la atención.

 

        Tras esas observaciones, repito, el cómic merece la pena. Hay acción, tiros, explosiones, y una historia más o menos bien hilvanada, aunque tiene un final que no te esperas, o tal vez si, y se echa un poco en falta la numeración de páginas. El dibujo de Steve Epting muy bueno, ya lo conocía de algunos cómics de grapa sueltos que tengo de “Los Cuatro Fantásticos”, y remata los capítulos con láminas o portadas alternativas.