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lunes, 17 de junio de 2019

Los versos del olvido (2017)




        “Los versos del olvido” (Chile, 2017) es una interesante película, del iraní Alireza Khatami, sobre un viejo enterrador, que vive prácticamente solo en el cementerio, ya que apenas recibe visitas, y tiene una memoria prodigiosa, un cerebro que es una pura computadora de caras, datos y números, pero no de nombres.

        Un día, la revolución estalla en una ciudad cercana, y al volver al cementerio, encuentra todo aquello hecho unos ciscos, y en el depósito de cuerpos, el de una bella joven ensangrentada. Ella es la 999, y, en el momento en que el anciano enterrador la ve, resucitan en él viejos fantasmas, visiones y brumas de un pasado que le atormentan. Su universo está integrado por un compañero sepulturero, más joven que él, filósofo y pensador, en gran parte un Homero… Un conductor que sufre pesadillas de su pasado, una mujer muerta en vida que no encuentra a su hija desaparecida… Un microuniverso de olvidados, hace mucho tiempo, donde el surrealismo forma parte de la cotidianidad.

        Juan Margallo, actor extremeño, que a muchos os sonará por “Campeones” (2018) es el protagonista de esta película, con trasfondo político, y ciertamente muy poética, con el mar, y sus ballenas, como final de cualquier río.

        Hay dos escenas sublimes, que conectan la cinta con la misma mitología griega, clásica y pagana, tan presente aún en nuestras vidas: 1ª. En la que el protagonista se interna en un laberinto de expedientes polvorientos y viejos, guiado como Teseo con un hilo, para no perderse, y en el que llegan a encerrarlo a él mismo allí. 2ª Visita al Archivero Judicial, que atiende en las profundidades, y al que hay que llegar en un viejo ascensor. Allí, el archivero, representación de Hades, trabaja rodeado de relojes, que, al fin y al cabo, miden el tiempo que nos queda.

domingo, 28 de octubre de 2018

La mentirita blanca (2017)



       Quizás la historia de fondo que cuenta esta película, “La mentirita blanca” (2017) no sea nueva, es más, puede ser tan vieja como el ser humano. Desde Pedro y El Lobo, y aquellas mentiras de fábula para llamar la atención, y que la gente no te crea cuando realmente sucede, hasta “La guerra de los mundos”, donde la gran masa de oyentes histéricos provocó el caos, a pesar de que, varias veces se había dicho, era todo ficción. 

       En “La mentirita blanca” (2017) tenemos un pueblo chileno, perdido en medio de la nada: La Punilla. Un pueblo donde nunca sucede absolutamente nada, y donde el periódico local se muere, por la falta de información, que conlleva la falta de ventas.

       Edgardo es un reportero que vive con su hermana, la cual tiene problemas mentales. Para evitar el cierre del periódico, y su consecuente despido, comienza a inventar sucesos que elevan la venta de diarios. Pero la mentira que se lleva la palma es una, por la cual, los maizales del pueblo han sido visitados por seres extraterrestres.

       Las ventas se disparan, paralelamente al interés general. Vienen personas de todos los lugares para conocer el suceso, mientras que Don Fabi, un cacique de la zona, comienza a comprar terrenos al manejar información privilegiada sobre la construcción de un gran embalse, cuya reventa le aportaría muchísimos beneficios.

       La cinta alterna el presente, con un futuro donde algunos de los protagonistas (o testigos de las supuestas apariciones de ovnis), ya mayores, narran su experiencia, a modo de documental.

       Esta es otra película que no me había atrevido a ver antes porque la crítica, empezando por la propia chilena, me la ponía a caer de un burro. La tachaban de mala entre las malas, y, sin embargo, con mis pocos conocimientos de cine, la encontré una buena comedia, de bajo presupuesto, que no necesita mucho más, para volver a recordar un mensaje antiguo, pero que sigue muy presente en nuestra actualidad, tanto en Chile (supongo) como en España o en cualquier otro país de vecinos… El poder de los medios, aunque sea a nivel local, es un factor a tener siempre en cuenta. A mí, me ha gustado.