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Mostrando entradas con la etiqueta Road Movie. Mostrar todas las entradas
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jueves, 18 de abril de 2024

Suzume (2022)

 

       Desde luego… Qué hartera de llorar con los diez últimos minutos de “Suzume” (Netflix, 2022), película de animación japonesa, de dos horitas de duración, que me he tragado sin llegarme a enterar bien de algunas partes, todo hay que decirlo y reconocerlo…

        Hacía tiempo que no veía ni comentaba ninguna cinta de animación, y lo primero que me ha salido hoy en la plataforma ha sido esta película, que viene con guion y dirección de Makoto Shinkai, que los más sibaritas y avispados entre vosotros, relacionaréis con la exitosa película “Your Name”, que fue un auténtico bombazo allá por 2016, y que, por cierto, tenéis comentada en el blog, o de la más reciente, “El tiempo contigo” (2019).


         En la narrativa de “Suzume”, seguimos los pasos de una joven de 17 años, Suzume, que vive con su tía desde que perdiera a su madre en un tsunami con cuatro años. Un día, se encuentra a un guaperas, melena al viento, por el que siente una atracción desde el minuto uno. El tipo viene preguntando por unas ruinas y una puerta, lo más normal del mundo, y la chica más o menos le indica. Curiosamente, a ella le da tiempo a ir a clases, comprar en el Mercadona y hacer mil cosas más cuando decide ir a donde había mandado a Souta, que es el chico en cuestión, encontrando rápidamente una puerta en mitad de lo que antiguamente fueron una termas. Junto a la puerta hay la estatua de un gato, algo que enseguida va a rapiñar, decisión, por cierto, que también hubiera tomado yo.

          Al sacar al gato de su sitio, este toma vida y se escabulle, y entra en escena un peculiar enemigo en forma de gusano, que hay que encerrar según le cuenta el recién llegado Souta, que había llegado al lugar haciendo una parada en Albacete. El gusano es el causante de los terremotos que se suceden a lo largo y ancho del país. En la lucha contra los elementos, Souta es herido en un brazo, y Suzume se lo lleva a casa para curarlo con el kit de la Señorita Pepis. En ese momento, el dios-gato, llamado Daijin, se les aparece en la ventana, y tras darle de comer una lata de sardinas en escabeche, transforma a Souta en una silla de guardería a la que le falta una pata y huye.


       Suzume, que se ha dado cuenta de que está enamorada de aquella silla, inicia una road movie por todo Japón, persiguiendo al dios gato que aparece cada vez que se abre una nueva puerta con el consiguiente gusano, y silla a cuestas, va conociendo a gente en su nueva misión de cerrar portales, mientras demuestra su amor por la silla que se pasa media vida durmiendo, y su pasado y la perdida de su madre le atosiga… En muy resumidas cuentas.

        Tiene la curiosidad, “Suzume”, que es una película en la que los protagonistas van visitando lugares que realmente han sufrido desgracias naturales, como Tokyo, Kobe o la radioactiva Fukusima, cerrando dichos portales que van surgiendo allí, un guiño en toda regla al espíritu de lucha del pueblo japonés ante las desgracias, aparte de algún guiño en forma de caja de recuerdos a la película “Viaje a Agartha” (2010) del mismo director, que en Hispanoamérica se conoció en su día con el poético título de “Los niños que buscan voces perdidas”…


       Es una película, hasta donde he logrado entender, cuya moraleja, o al menos una de ellas, es que hay que cerrar puertas, y dejarlas bien cerradas, para que no salgan cosas que puedan provocar terremotos. Si a ello le añadimos gatos, mitología nipona y una chica enamorada de una silla, tenemos el cóctel perfecto.

        En definitiva: A pesar de que hay momentos en que cae el ritmo, tiene momentos en los que te toca la fibra, sobre todo aquellos en los que en las ruinas la gente del pasado cobra vida y vuelven a estar allí. Emocionantes últimos diez minutos, y muy buena banda sonora, que incluye algún tema de jazz pegadizo, y que me ha recordado a aquellos míticos grupos japoneses de los 80-90, no me preguntéis nombres, que solían tener en las portadas de sus discos coches deportivos al estilo “Out Run”, o simples utilitarios, y que uno de los secundarios, pone en un momento determinado en su flamante descapotable. Esta es la típica película que gustará a gatunos, carpinteros y cerrajeros, y que no podrán soportar gusanos mitológicos, pupitres y sillas de guardería.


          Personalmente, le doy un 6,5 de nota porque la narrativa es un tanto caótica a ratos, pero os recomiendo su visionado, quizás en una segunda vez, podría subirle la nota, pero… Eso nunca lo sabremos, ¿O si?

sábado, 10 de septiembre de 2022

Final de Trayecto (Netflix, 2022)


         Como siempre, y como viene siendo habitual... La siguiente entrada contiene bastantes revelaciones y/o spoilers que te destriparán la narrativa. Si sigues leyendo, es bajo tu responsabilidad... Ojo... En “Final de Trayecto” (Netflix, 2022) tenemos una típica “Road Movie”, que no nos va a contar nada nuevo, que no hayamos visto ya mil veces en películas anteriores, con la salvedad que aquí la protagonista es una viuda Queen Latifah (Brenda), que, en compañía de sus dos críos y el tío de estos, se propone cruzar medio país para iniciar una nueva vida en Houston.


        El viaje se comienza a torcer cuando entran en el desierto y los típicos paletos blancos comienzan a acosarlos en la carretera. Posteriormente, en un Motel de carretera, auxilian a un mafioso que ha recibido un disparo en la habitación de al lado, que fallece, y de paso se hacen con una bolsa llena de dinero que el jefe de los mafiosos, un tal Sr. Cross busca, poniendo en peligro a toda la familia en medio de la nada.


        Si eres un poco perspicaz, pronto averiguas quien es el Sr Cross, más si ya has visto películas sobre este estilo, así pues…


        …El chaval de la familia es secuestrado, Brenda se enfrenta a unos neonazis que le roban el dinero, persecuciones de racistas sureños, abuelas locas y perturbadas y casi media hora que transcurre de noche y todo se ve violeta…

        Resumiendo: Típica y tópica película como decía al principio, que te servirá para desconectar un poco y no pensar mucho, pero que olvidarás con extrema facilidad. Lo interesante es que el final no acaba con la familia llegando a su destino, sino a Texas (y con parte del dinero robado) así que nunca sabremos si llegan a iniciar, o no, esa ansiada nueva vida prometida en el país donde los sueños, dicen, se hacen realidad. 

lunes, 16 de agosto de 2021

Captain Fantastic (Netflix, 2016)

 

        Reconozco que con los cuatro o cinco primeros minutos de esta película, me he dicho: ¿Pero qué mierda es esto?. Después todo se ha aclarado con plena normalidad.


        Estado de Washington. Bosques impenetrables y milenarios. Una familia cría a sus seis hijos en mitad de los bosques, con el maoísmo como filosofía, y una mezcolanza de creencias, que van desde el amor a la naturaleza, el culto a Thor, budismo, el entrenamiento paramilitar y lecturas escogidas…


        La madre fallece (se suicida) en un hospital después de una larga enfermedad, y el padre toma la decisión de cambiar radicalmente su estilo de vivir y la de los niños, dejando atrás el modo de vida que llevaban y volviendo a la malvada civilización estadounidense, convirtiéndose en una crítica sobre el capitalismo, la religión, el consumismo, el estilo de vida y la sociedad occidental en general, tan decadente y tal alejada de todo en general, de las personas, de la naturaleza.... “El poder al pueblo, resiste a la autoridad”. Hay una escena en la que se celebra el Día, o Cumpleaños de Noah Chomsky, que es delirante.


        Tras el fallecimiento de la madre, la familia, metida en un road movie, atraviesa medio país poniendo en práctica su filosofía de vida y su amor por los cuchillos y las flechas para cazar venados.

        La llegada de la familia maoísta y el contacto con sus familiares neoliberales será un choque cultural en toda regla, digno de ver, donde la filosofía de vida de los protagonistas resplandece sobre la falsedad de los urbanitas.

         No entro en más detalles porque me gustaría que la vierais y que sacarais vuestras propias conclusiones sobre la cinta. La película acumula medio saco de Premios, y hay cosas que tienen un pase y en otras me ha rayado algo, pero no me voy a poner transcendental ¿Qué si a esta no le sobran los treinta minutos de rigor?, ¿Quién os ha dicho que no, carajo? Pues claro que le sobran.

        P.D: Me ha gustado mucho, tengo que decirlo, la crítica que hace hace la educación, y el sistema educativo en general. Lo clavan. 

lunes, 8 de febrero de 2021

Un último favor (2019)

 

        “Un último favor” (2019) es una “Road movie”, que se desarrolla entre las dos Irlandas, y en la que ocurren tantas y tantas cosas, que acabarás pidiendo la hora, ya que su media hora de metraje y música de guitarra repitiendo acordes… Sobran desde casi el principio. 


        Un tipo, un irlandés llamado Daniel Murphy, vuelve de Nueva York donde trabaja como abogado. Quiere asistir al entierro de su madre, y hacerse cargo de su hermano autista, al que planea llevárselo a Estados Unidos. En el vuelo, conoce a un tipo, que por razones desconocidas (que está solo en el mundo, supongo) lo nombra su heredero, albacea y todo lo que se podía marcar en un folio con casillas. Antes de aterrizar en Irlanda, el señor, con el que coincide en apellidos, ha fallecido, y ya tenemos una de las subtramas montadas.

        En casa, deberá enfrentarse a un hermano que no le quiere, al entierro del desconocido, y a una antigua compañera de instituto, que es muy hortera vistiendo (¿Chaqueta con gorro de lana? Uffff) con la que comienza a sentir algo…

        El transcurso hasta Irlanda del Norte, para cumplir con el entierro del desconocido, al que llevan en la baca del coche, se transforma en una serie de anécdotas, confesiones y malos entendidos que podrían haberse resumido en poco más de una hora, pero que se alargan hasta la hora y tres cuartos, mientras un par de policías, que van tras ellos, le echan algo de comicidad (que yo no la he pillado) al asunto…

        Desgraciadamente, no es una película innovadora, y quiere contar y mezclar muchas cosas a la vez. A mí se me ha hecho eterna.

sábado, 25 de julio de 2020

Burt Munro: Un sueño, una leyenda (2005)



        No conocía la historia de Burt Munro, y me la he encontrado en internet mientras buscaba otra cosa que no tenía nada que ver, pero que me ha ido llevando a distintos enlaces hasta llegar a la vida de este neozelandés.

        Después he visto que había una película de 2005 con Anthony Hopkins de protagonista, titulada “Burt Munro: Un sueño, una leyenda”, y me he decidido verla. Tras el visionado, me he dado cuenta que la película no tiene nada que ver con las biografías que había leído del verdadero Munro, pero eso no quiere decir que la película sea mala o entretenida (en caso contrario, posiblemente, no le habría dedicado más de cuatro líneas).

        En la narrativa, tenemos a un viejo Burt Munro (con problemas cardiacos, algo que nunca tuvo) que vive en Nueva Zelanda, con una pensión y una pequeña propiedad de hierba alta. No es conocido por su higiene, y tiene una sordera galopante. Su mayor sueño es viajar a Estados Unidos con su vieja moto Indian de 1920 y batir un record de velocidad en mitad del desierto.

        Para ello, todos sus vecinos y amigos le ayudan a reunir el dinero y mandarlo a cumplir su sueño, donde, una vez allí (en los Estados Unidos), conocerá a toda una serie de personajes (y personajillos) en su travesía hacia el desierto (y su sueño). La brecha cultural es palpable, y él se comporta como una especie de Paco Martínez Soria (le faltan las gallinas), lo cual busca la sonrisa del espectador.

        La película no está mal, aunque me ha parecido realizada a base de retazos, y un tanto “El Mago de Oz”, por la manera en la que Munro se va encontrando a cada uno de los personajes, y que muchos de ellos compartan con él sus experiencias, vidas, amistad (o cama). Quizás le sobre media hora, como os habréis podido imaginar (hay subtramas que no vienen a cuento y que no aportan nada a la historia principal), pero no deja de ser una buena película.

jueves, 23 de julio de 2020

Taxi Teherán (2015)



        “Taxi Teherán” (2015) la vi hace cinco años, en su estreno. Pero, incomprensiblemente, no le dediqué una entrada en el blog, y pensaba que sí. La he estado buscando en el blog, y no he dado con ella, así que he decidido volverla a ver y dedicarle cuatro líneas, aunque la película se merece más de lo que yo habitualmente suelo escribir por aquí.

        Me gustó mucho en su día, y me ha vuelto a gustar verla otra vez. Al director Jafar Panahi le prohibieron volver a rodar películas en su país, porque la nueva ola de cine que él representaba (y que representa aún, aunque en cinco años solo ha sacado una película), no estaba muy en la línea del régimen iraní. Así que, se inventa un documental, un falso documental, una especie de road movie, en la que él hace de taxista y va recogiendo a gente por las calles de Teherán (apenas vemos nada fuera del vehículo), actores no profesionales que pudieron meterse en un buen lío. Cada uno con sus ideas y pensamientos, con lo que se monta una película con un par de cámaras, y de paso, consigue darle en los morros al gobierno.

        Con esta película, de paso, muestra el interés de los iraníes por el cine internacional, pirateado a base de bien, y mostrando una mezcolanza de opiniones, y de lo que vendrá en futuras generaciones de iraníes, que tarde o temprano, se supone, acabarán imponiendo la cultura a la religión imperante.

        Se llevó el Oso de Oro de la Berlinale el mismo año que se estrenó, pero no le dejaron recoger el premio, por lo que su sobrina, que también sale en la película, fue la que recogió el premio. Tenía una duda con esta película, y creo que la he zanjado. Os la recomiendo.