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viernes, 28 de agosto de 2020

Orígenes Secretos (2019)



        Hacía mucho tiempo que no veía una película con un nivel tan alto, altísimo de frikismo. “Orígenes secretos” (Netflix, 2019) tiene todo lo que un amante de los cómics puede desear: Referencias continuas a cómics clásicos de súper-héroes, humor, guiños y algo de acción.

        Estamos en Madrid. Un asesino en serie comienza a actuar, y pronto, la policía (Antonio Resines hace de padre de tendero friki, nivel paladín) relaciona los asesinatos cometidos con apariciones de héroes de Marvel y DC Cómics clásicos (Spiderman, Hulk, Iron Man, o el propio Batman).  Cosme, el policía que está a punto de jubilarse y ser sustituido por David (el nuevo) pondrá a su hijo friki a disposición del cuerpo policial, con Norma (la comisaria, otra friki de cuidado) a la cabeza.

        Pronto, los asesinatos se complicarán, pero al fin y al cabo, todo está en los cómics… La película es una versión de “El Protegido” a la española. Tiene buenos puntos y es bastante entretenida. Eso sí, solo se la recomiendo a los muy amantes de los super-héroes, porque si no, te perderás muchas referencias, desde situaciones, hasta comentarios o nombres de editoriales (Bruguera, Forum, Norma…)

sábado, 4 de abril de 2020

Guns Akimbo (2019)



        “Guns Akimbo” (2019) me ha divertido bastante. Tiene cosas de aquella película ochentera de Arnold Schwarzenegger, alias “El Chuache”, titulada “The Running Man” (1987), en la que, en un futuro distópico, (2017 concretamente), la gente se enganchaba a un programa de Televisión donde unos tipos huían de ser cazados y muertos por otros, con pinta de punkies locos.

        Las referencias a otras películas, como “Terminator”, también de “El Chuache”, creo que son manifiestas, o de “Crank” (2006), que era otra ida de pinza similar, donde las carreras son a vida o muerte, frente a un enemigo superior.

        En esta película neozelandesa, Harry Potter tiene que huir de un programa emitido vía internet (llamado “Skizm”), neopunk, con mucha estética de videojuego, tipo “Fornite”, donde unos tipos con pinta de los jefes de nivel del “Street of Rage” lo han metido, para ser eliminado, en vivo y en directo, por la campeona imbatida, e invicta, “Nix”, que parece haberse escapado de “Blade Runner” mientras imitaba a Harley Quinn.

        Todo comienza, cuando Harry Potter, que tiene un apartamento de la leche, con muñecos por todas partes y de unos 100 m2 con vistas a la avenida, se cachondea de un tipo por una red social, que resulta ser Fétido, el de la Familia Addams, rodeado de una pandilla de frikis violentos.

        Estos tipos, con Fétido a la cabeza, se presentan en la casa de Harry Potter, y le hacen una operación, que ríete tú de la Seguridad Social, por la que le instalan dos pistolones en las manos, pasando a ser “Eduardo Manos Pistolas”.

        Entonces, comenzará una alocada persecución, en la que Nix intentará, por todos los medios, cargarse a Harry Potter. Y este, en calzoncillos y bata de estar por casa, intenta huir de su muerte segura, mientras unos drones lo transmiten por internet y la gente en casa se escacharra de la risa. ¿La policía? Corrupta al 200%.

        La película me ha tenido muy entretenido. Me han encantado las referencias a los cómics, series, (“He-Man”), videojuegos (hay una muy buena de “Mario”) y demás frikadas a las que soy aficionado. La música es buena, y, tiene un par de puntos en los que es inevitable la carcajada, aparte que Harry Potter está que se sale en el papel.

domingo, 10 de marzo de 2019

Capitana Marvel (2019)



          De verdad, es que no caigo del burro. Hace unos meses me pasó con “Venom” (2018), y me ha vuelto a pasar con otras películas Marvel, y es que estoy convencido de que debe haber una serie de gilipollas, pagados o no, malintencionados sin duda, que se dedican a poner a parir a todo lo que produce Marvel alegando que esto no estaba en los cómics que ellos se leyeron hace cuarenta y cinco años. Y, que, por ello, las películas son una ñorda pinchada en un palo. Pero, claro, ya llegué a la conclusión de que la culpa es mía, por leer tanta jodiura y payasada de supuestas eminencias que no tocan un cómic ni con un palo, y menos comprado.
 Resultado de imagen de capitana marvel coulson

        Pues nada. Hoy ha tocado sesión matinal de “Capitana Marvel” (2019) y, a mí, me ha gustado mucho, y la he disfrutado como un enano, que también había algunos de seis, siete o doce años por allí.


         Nos vamos a Hala, el planeta Kree, donde Vers, una supuesta Kree que tiene mucho de humana, se entrena para luchar contra los malévolos Skrulls, una raza de metamorfos que amenazan con transformarse en Belén Esteban e invadir todas las galaxias a la vista. Por una serie de historias, acaba en C-53, el planeta Tierra, donde tiene que localizar a una científica que está desarrollando un proyecto nuevo, revolucionario, que acabará con todas las guerras… Por el camino, nos encontramos (ya que estamos a mediados de los noventa) a un joven Nick Furia, y a un novato agente Coulson. Vers descubre, de paso, que es una humana llamada Carol Denvers...


        La película tiene un buen sentido narrativo, es divertida, está llena de guiños y referencias a películas, músicas y momentos estelares de los noventa. Yo he visto algunas referencias a “Alien” (ya sé que no es de los noventa), al libro de Stephen King “Sonámbulos” (1992), y otras más claras al tema blockbuster. El cameo de Stan Lee, casi al principio de la película, no podía faltar, con un gag que para mí es de los mejores, ya que aparece con el libreto de “Mallrats” (1995), película donde él mismo hizo un cameo, y que es mítica, en mi opinión, a pesar de que todavía hay mucha peña que la raja sin compasión.

        Resumiendo: A mí, me ha gustado. Aclara muchas dudas sobre lo que fue el Universo Marvel, y en las escenas post-créditos, sobre lo que va a venir. Y, desde aquí, personalmente. La recomiendo.

P.D: A la gata "Goose", espero que le den el Óscar a mejor actriz secundaria.

lunes, 2 de julio de 2018

The toys that made us (2017-2018)




        Hace una buena temporada que no veía una serie documental. “Genius: Picasso” no cuenta como serie documental, pues es en sí misma, una serie. Pero, de casualidad, estos días de medio asueto, he podido tragarme los cuatro primeros episodios de “The toys that made us” (Algo así como, “Los juguetes que nos hicieron”, aunque yo en mi escueto inglés, traduje mentalmente, en un principio como “Los juguetes que hicieron United States”)

         El caso es que me he entretenido mucho con esta serie producida por Netflix. Me ha parecido muy interesante, e incluso amena. Cada episodio dura unos cuarenta y cinco minutos, y unos dibujos ochenteros acompañados de una canción cutre, nos informa en la cabecera de que van a ser ocho episodios en total. Al menos, la Primera Temporada (no sé si habrá una Segunda)

         El primer episodio está dedicado a los juguetes de La Guerra de la Galaxia. La épica de una pequeña empresa del Medio Oeste, Kenner, que sacó la primera línea de Star Wars, y entrevistas con coleccionistas. El segundo episodio, similar al anterior, gira en torno a la muñeca Barbie (sus orígenes me dejaron muy sorprendido). El tercero pertenece a He-Man y Los Másters del Universo, que al contrario de lo habitual, de la línea de juguetes surgió las series, los dibujos, y todo lo demás… He de decir que yo tuve uno o dos, no lo recuerdo, hace 35 años. El cuarto episodio está dedicado a los GIJOE, que yo conocía por los cómics y por las máquinas recreativas, y que durante varios años copó las ventas estadounidenses con su nacionalismo militarista…

        Ayyyy, ¡Qué tiempos aquellos! Llevo cuatro episodios y estoy deseando ver los siguientes cuatro. ¿Y tú, qué juguetes tenías?

domingo, 3 de junio de 2018

Han Solo: Una historia de Star Wars (2018)



        (Si no quieres spoilers, NO LEAS: Viene prácticamente toda la sinopsis, contada a mi manera). Hoy he ido a la sesión mañanera, a ver “Han Solo” (2018), precuela de las precuelas, arriesgada apuesta cinematográfica sobre el universo Star Wars y con Ron Howard a la Dirección. Con un elenco de actores interesante: Woody Harrelson, Thandie Newton (que lo está bordando en WestWorld), la requeteguapa Emilia Clarke (Ay, lo que nos gusta Emilia), Paul Bettany (nuestra Visión de Vengadores) y un desconocido (al menos, para mi) Alden Ehreinreich en el papel del icónico Han Solo.


        Bueno. Nos sentamos, nos preparamos para ver algo que te enganche… Han pasado cuarenta minutos y, vaya, aún no le hemos encontrado el gustillo a la película. Andas un poco descuadrado, y brindas por los últimos veinte minutos por que te parecen los mejores, o al menos, donde ya estas dando puntadas con hilo.


        Estamos unos veinte años antes de que Leia y Han Solo crucen sus vidas. Él, intenta fugarse con su chica del planeta Corelia, un planeta-fábrica que es, de lo peor de la Galaxia, y donde es uno de los Niños Perdidos de un callejón oscuro, donde sirven a Lady Próxima, un ciempiés cenagoso con muy mal perder. El Imperio domina esta parte del Universo, y Han acaba de soldado imperial en escenarios que, ríete tu de la Primera Guerra Mundial y sus cuatro años de trincheras.


        El caso es que, por allí, conoce a Tobías Beckett, un tipo que intenta dar el golpe del siglo atracando trenes siderales que hacen siempre el mismo recorrido, como un bucle o una atracción de feria, evitando siempre que se le adelanten otros bandoleros galácticos. Han se une a su equipo, junto a Chewbacca, al que ha conocido en una alcantarilla. El golpe sale mal y la mitad del equipo de Beckett cae en el intento. Para evitar que Dryden Vos, (jefazo mafioso encargador de tareas sencillas, los mate) aceptan hacer otro trabajito sencillito: Ir hasta el final de la Galaxia, (donde salen los créditos finales), a dar un nuevo y limpio golpe, junto al tramposo jugador de cartas Lando Carlrissian, L3 (un droide revolucionario que se ha leído toda la biografía de Marx, Engels y Lenin en diez minutos) y Qi´ra (lugarteniente de Dryden Vos), a una mina de Orichalcum, digo… Perdón, que me lio, de coaxium, mineral fundamental y valiosísimo, que sirve para el funcionamiento de las naves estelares, a bordo del riñón derecho de Lando, que se llama El Halcón Milenario.


        Chupado. Aquello estuvo chupado. Dejan atrás un planeta con una revolución proletaria, lo cual me pareció estupendo, pero a cambio de perder a L3 con el puño izquierdo en alto. Una vez cumplimentada la misión, y mientras refinan el mineral, son conscientes de que los que creían bandoleros, no son ni más ni menos que luchadores por la libertad y la justicia, vengadores de los desaguisados de Dryden Vos y su maléfico Sindicato del Crimen (Crimson Dome). Entonces Han decide actuar, convencido de la futura traición de Beckett, y echarse un farolazo delante de Dryden en su propia casa. El coaxium será para reforzar la guerra contra la tiranía, y de paso, nos echamos unas risas… Eliminado Dryden, y con Han buscando un duelo al sol con Beckett. Qi´ra rebela su ambición contactando con Darth Maul (de lo meeeeeejor de la película) y emprendiendo un camino hacia el maléfico y malévolo y malísimo lado oscuro de los negocios interestelares. Han le gana a Lando El Halcón Milenario en una partida al Monopoly, en un jardín de infancia. FIN.


        A mi me ha llegado a aburrir mucho. Reconozco que los guionistas se lo han currado en cuanto que la historia gira en torno a una serie de libros publicados sobre la vida de Han Solo y la Antigua República hace un par de décadas. Pero yo, que no llego a ciertos niveles, no he visto el carisma del personaje. Chewbacca pasable, me encantan sus diálogos. L3 es un personaje interesante, pero dura poco en su lucha por la Igualdad de Derechos. Guiños al Corredor de Kessel, y algunos detalles que se me han escapado o que quiero obviar adrede. En fin, si sacan otra, la veré igualmente, que para eso soy friki desde los setenta. Pero las dos últimas películas sobre el Universo Star Wars me han hecho bostezar mucho. Lo siento.

sábado, 5 de agosto de 2017

Power Rangers (2017)


        Los que nos criamos en los ochenta (y hasta mediados de los noventa) recordamos perfectamente a los Power Rangers. Cinco chicos y chicas, de diferentes razas, colores y personalidades con poderes adquiridos por unos brazaletes, o vete a saber que era aquello.


        Eran chicos de instituto que tenían que soportar, y combatir, invasiones alienígenas un día sí y otro no. La mecánica de la serie siempre era la misma: Llegaba un extraterrestre, con forma de escarabajo diabólico, o cangrejo o mantis religiosa, rodeado de esbirros que orbitaban a su alrededor. Los Power Rangers, vestidos en sus monos rojo, azul, amarillo, rosa (yo estaba loco por Kimberly, la actriz rosa) y negro, los derrotaban, normalmente en una cantería reservada para esta clase de invasiones siderales.


        Entonces, Rita Repulsa, o cualquier otro comandante alienígena. Creaba la versión gigante del extraterrestre en cuestión, que comenzaba a machacar los escenarios de papel cartón que representaban la ciudad. Los Power Rangers, entonces, con ayuda de la mente alienígena Zordon, usaban su MegaZord, un robot gigante (hijo de Mazinger Z), que armado con espada y pistola de rayos, acababa con el bicho destrozando media ciudad de paso. El siguiente episodio era idéntico en trama narrativa al anterior, y al posterior, pero te daba igual.


      Después de la serie, vinieron otras: Evoluciones, Powers Rangers Blanco y Verde, nuevos vehículos, nuevos robots, nuevos malvados seres a los que derrotar y un par de películas. El actor del Power Ranger rojo metido a actor porno gay. Lo normal, vamos.


        Después, pasan treinta años, y resulta que eres padre. Y te dices: Vamos a alquilar la última de los “Power Rangers” (2017), que tu hija califica de soporífera desde el minuto tres. Y bueno, los tiempos cambian, los actores por supuesto también, pero te das cuenta que esta nueva entrega guarda aquella esencia vital que guardaba la serie original.

        Rita, una exranger y Zordon (exranger rojo) vienen dándose hostias desde el Mesozoico, para hacerse con el poder del mando a distancia, digo… Del Universo. Fortuitamente, los jóvenes protagonistas encuentran, en una mina, los aparatejos que Zordon dejó enterrados en Estados Unidos (no podía ser ni España, ni Eslovenia, tenía que ser EEUU). Dichos aparatejos hacen a los chicos más fuertes, no más inteligentes, pero si más fuertes. Con el encuentro de las monedas Rangers, viene la nave, los entrenamientos catastróficos, los enemigos y todo aquello que recordaba de la serie…


   P.D: No os quiero contar más, prefiero que la veáis. Para los que estéis en Plan Nostálgico. Bryan Cranston es Zordon.
   P.D.D: Hay una escena post-créditos que anuncia cosas…
   P.D.D.D: A la película le sobra media hora, perfectamente.

martes, 3 de mayo de 2016

Bunny, la cosa asesina.

Hay películas absurdas, y películas más absurdas aún. Bueno, pues esta es una película, completamente absurda, de esas que no puedes dejar de ver porque sabes que, primero te hará reír, y segundo, ya puesto a ver absurdeces, quieres ver como acaba tanta tontería.


 “Bunny, la cosa asesina”, película finlandesa que rebosa nieve y caspa por igual, tiene algo de Porky´s, algo de American Pie, algo de Scary Movie… Y mucho humor bizarro, algo de gore artesanal (de esos efectos especiales de toda la vida), y topicazos para exportar de serie B, de película mala para adolescentes en VHS. Y lo malo es que todo en ella me hace reír, lo cual me va a traer problemas con mi psicoanalista (ahora que lo estaba dejando).


(Aquí Bunny, en su mejor pose)

 Un grupo de jóvenes finlandeses y británicos se van, como siempre, al medio de la nada, a hartarse de alcohol, y a intentar hablarles a las chicas sobre “La caída de Roma” y sus consecuencias. Lo que no saben es que Bunny, un tipo mitad conejo, mitad humano, con un pene kilométrico (de hecho, yo creo que el pene es otro protagonista más que va a su rollo), resultado de un fallido experimento que no viene a cuento, les ronda desde el minuto uno. 

De terror no tiene nada de nada, más bien lo contrario. Bunny es un conejo más salido que el pico de una mesa, su única frase en toda la película es “chooooochooooss” (lo dice unas noventa veces en poco más de una hora) mientras va saltando por la nieve. Desde luego, no me explico cómo encima tiene algunos premios internacionales. Es la típica para ver con unos amigos y unas pizzas mediante. Película mala de narices, frikismo del gordo.