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Mostrando entradas con la etiqueta Anthony Mackie. Mostrar todas las entradas
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sábado, 19 de abril de 2025

Capitán América: Brave New World (Marvel, 2025)

 

      Lo reconozco: A pesar de la promo que le dieron desde finales de año, no fui uno de los que fue al cine a ver la nueva entrega cinematográfica del “Capitán América”, icono marvelita donde se precie, este pasado mes de febrero cuando se estrenó, y que salvó lo invertido a pesar de las críticas.

        No, la verdad es que pasé bastante del tema, primero porque por lo poco que saqué en conclusión de las promos, de los avances en cines y de los mentideros, es que era casi más una película de Hulk, o de nuestro Hulk Rojo, más que del Capitán América, y posteriormente, porque las últimas películas de Marvel-Disney me han dado la sensación de que tienen más envoltorio que otra cosa.


        Estamos de acuerdo que los años pasan, los personajes deben evolucionar y cuando vimos a Sam Wilson agarrar el escudo del Capitán América, y la miniserie del 2021, “Falcon y el Soldado de Invierno”, sabíamos que venía una nueva fase marvelita, ¿Mejor que la que habíamos visto hacía una década? Quizás no, pero lo que estaba garantizado es que venían curvas, baches y cambios de dirección que no todos íbamos a entender o disfrutar, eso estaba claro…

        Quizás sea, que muchas veces lo he comentado, que mi visión de Boomer no me haga ver las cosas con claridad, y que si tuviera cuarenta años menos, posiblemente la vería o la apreciaría de otra manera, pero después de haber visto esta nueva producción del “Capitán América”, tengo que reconocer que tiene sus momentos entretenidos, basados fundamentalmente en todos los efectos metidos por metro cuadrado, pero que también a ratos me ha parecido estar viendo un anuncio de juguetes con un Capitán América que tiene su escudo, la tecnología Stark, y al que le clavan cuchillos, le tiran granadas y bombas y le dan tiros y es prácticamente invulnerable e indestructible, y cuyo mayor morbo y gancho es siempre un Hulk, sea verde, rojo, violeta o con todos los colores del arco iris…


        Porque… ¿A quién no le gusta un buen Hulk? Los Hulks son como los baptisterios y los imperios romanos del S.I, ¿A quién no le gustan? Sam Wilson no es desde luego Steve Rogers, y eso es algo que está claro desde el primer minuto. Es un querer y no poder, un intentar justificar, pero no llegar.

        En la narrativa, me he llegado a perder un poco, pero reconozco mi culpa, ya que no vi “Eternals” en su día, y lo de la isla celestial, que me sonaba a “Castillo en el Cielo”, me trastocado un poco hasta que me he puesto en antecedentes.


        La película comienza con nuestro Capitán América y Joaquín Torres, el nuevo Falcon, en una misión en Oaxaca (México) donde vamos a conocer a uno de los malos, Giancarlo Esposito, como no podía ser de otra manera. El mundo está tensionado, a pesar de que no hay aranceles y nadie conoce a Trump, pero ha aparecido un nuevo metal, el adamantium, que es el metal del que está hecho el exoesqueleto de Lobezno, y que supongo que dará paso a la introducción en un futuro próximo, de los X-Men.

        El caso es que hay potencias interesadas en su control, un tanto elegidas al azar: Japón por cercanía, que ya han dado un primer paso. India, Francia y supongo que San Marino. El resto del mundo no existe, y ni falta que hace.


El presidente Thaddeus “Thunderbolt” Ross, que es un Harrison Ford que a veces da la sensación de que se está preguntando: Dios Mío, ¿Qué carajo hago yo en esta producción, como llegué aquí?

 Propone un tratado justo y equitativo entre las cuatro naciones que conforman el mundo conocido para evitar conflictos. Nos lo repartimos todos como buenos hermanos. Es típico de los gringos, y a mí me causa risa y estupor cuando veo estas cosas, porque habrá gente que se las crea y todo.


 Pero la reunión en la que Ross explica sus planes a los dignatarios internacionales termina a tiros. Varios soldados y guardaespaldas son manipulados para disparar contra otros, incluyendo a Isaiah Bradley, el supersoldado del programa original, que acaba de cumplir ciento y pico de años.

Nuestro Sam, que está presente en el acto, actúa con rapidez, pero no puede evitar que quieran encarcelar a su amigo Isaiah, que una vez fuera del control mental, lo último que recuerda es haberse bebido un Cola Cao en el 53.


Entonces, nuestro Capi, que tiene las mismas luces que un Seat Panda, y Robin, digo, Joaquín Torres, dan con la pista de nuestro villano rápidamente. Un tipo que ama las estadísticas y se hace la raya al medio, Samuel Sterns, que ya salió en el Increíble Hulk de 2008, por eso, esta película es más Hulk que otra cosa, entre enemigos, novias y pastillas gamma de venta en farmacias.

El tipo, cada vez que pone la canción “Blue” de “Eiffel 65”, maneja al personal a su voluntad, y lo mismo les manda comprar al Mercadona, que liarse a tiros. La resaca después hace que te duelan hasta las cejas.


¿Quiere dominar el mundo? No, quiere llamar la atención. Hace quinielas y te saca las probabilidades de que te toque la bono-loto. Es el camello del presidente Ross y quiere vengarse de él por traicionarlo en el pasado. Ross, que ha estado tomando pastillas gamma por el colon irritable, tiene una dolencia cardiaca, y la prensa hace que se transforme en Hulk Rojo, manteniendo una lucha épica contra Sam Wilson cuando al Ross transformado le da por reformar la Casa Blanca a trompadas.

        En resumidas cuentas, eso es la película. ¿Hay que verla? Hombre, si eres un fan marvelita la verás. Yo me alegro no haberla visto en el cine, o hubiera quemado la sala. Entretiene, pasas el rato, dura una hora y cincuenta minutos, pero no es de lo mejor ni por asomo, de la franquicia. Al final tenéis una escena post-créditos en plan: Yaaa estáaaan aquíii, y te haces una idea de lo que se vendrá…

        ¿Nota? Un 5 raspado. Por los efectos, por las tonterías de Robin, digo, el nuevo Falcon y por demostrar como la prensa puede transformarte en un Hulk. Bravo por esa prensa cojonera, así siempre con todos los políticos, del color que sean…

domingo, 16 de marzo de 2025

Estado Eléctrico (2025)

 

        Con un presupuesto de 320 millones de dólares, y un elenco de actores de primera línea, Netflix ha presentado “Estado Eléctrico”, una de las películas más esperadas del primer trimestre de 2025, ciencia ficción pura y dura, donde hay más IA y ordenata que tortugas de Florida en el Guadiana, y donde me cuesta creer que recuperen algo del dinero invertido en la misma, pero allá ellos…

        Basada en el libro de Simon Stålenhag, que tiene un tufillo a lo “Ready Player One”, lo primero que me ha llamado la atención ha sido, como he comentado, todos los actores que participan en ella, que no tienen, digamos, unos sueldos bajos, y son de los más cotizados hoy en día. Reunirlos a todos en una producción como esta, ha debido ser más de la mitad de lo invertido.


        En la dirección viene de la mano de Anthony y Joe Russo, que tienen mucha experiencia en la Ciencia Ficción, y a los que debemos gran parte de los éxitos marvelianos de los últimos años, y de los venideros, ya que están enfrascados en las próximas películas de la franquicia de “Los Vengadores”, dentro de su Fase 6, que se estrenarán en 2026 y 2027…

        Y que nos traerán al “Doctor Doom” en un primer lugar y a la “Secret Wars”, para rematar…


        Pero centrándonos en “Estado Eléctrico”, y retomando, por tercera vez, lo que os comentaba de los actores… Tenemos como protagonistas principales a: Millie Bobby Brown, que ha dejado atrás finalmente la etapa “Stranger Things” después de poco más de una década en el papel de Once, final de serie que aún tenemos pendiente de ver por estos lares. Pasó por España y nos habló de su relación con las cabras. Chris Pratt, también pasó por España, puso caras y se fue.

        Y después tenemos a nuestro rescatado Ke Huy Quan, al que todos recordamos por “Los Goonies”, el inolvidable Data con sus inventos ochenteros, y que ha retomado proyectos interesantes 40 años después, relacionados con la Ciencia Ficción y el mundo de la animación.


        El veterano Jason Alexander con un papel de 5 minutos, que entre otros trabajos destacados y comentados por aquí, tenemos la película de animación “Leo”, cuya segunda parte se estrena ya mismo, y hacía de profe de teatro en la serie “Sheldon”, spin off de “The Big Bang Theory”…

Y a otros actores que yo creo que no necesitan mayores presentaciones, como Woody Harrelson en el papel de Mr. Cacahuete, Capitán América Anthony Mackie haciendo del robot Herman y Giancarlo Esposito, entre otros tantos…


Pero centrándonos en la película, que llevo media hora hablando, y ni me he puesto con el desarrollo de “Estado Eléctrico” … En la narrativa estamos en una realidad alternativa donde los robots aparecieron en la época de Walt Disney y adquirieron cierta inteligencia que les hizo pedir derechos, y ante la negativa humana, montar una revolución que estuvieron a punto de ganar si no llega a ser por un tipo sin escrúpulos, Ethan Skate, que inventó unos droides manejados a distancia por los humanos, como extensiones de ellos mismos, que enganchan lo mismo que el fentanilo o que un móvil, y que usaron para vencer a los robots mientras estaban sentados tranquilamente a kilómetros de la batalla.

Previamente, tenemos a una pareja de hermanos, Michelle y su hermano pequeño Christopher, que es un cerebrito en matemáticas, que sufren un drama de mucho cuidado…


        A Michelle le cuentan que su hermano ha fallecido después de un accidente, y ella que es una menor que aparenta veintipocos años, va de casa en casa sin llegar a encontrar su sitio.

        Un día se le aparece un robot que era un personaje de una serie de dibujos animados que veía junto a su hermano antes de que cancelaran la serie, y con frases pregrabadas del personaje de la serie le cuenta que él es, en realidad, su hermano fallecido, y que un doctor con gafas sabe de su paradero. Así tal cual. Es como si una cafetera me convence de que es la reencarnación de mi bisabuelo, o algo parecido.


        Así, Michelle se embarca junto al robot en una búsqueda por la reserva robótica, que está en Nuevo México, para encontrar respuestas y de paso se unen a un tipo, Keats, que vende cosas por Wallapop que coge prestadas aquí y allí, como Nintendos o mercadeo de los Masters de los Universos, y a su robot Herman, para llegar hasta su hermano, y de paso provocar otra revuelta robótica…

        Si te pones a pensarlo fríamente, es un plan sin fisuras. Aunque es mejor esto, que una realidad alternativa donde las tostadoras sean pilotos de combate, yo qué sé…


        En definitiva: Película de una hora y cincuenta y cinco minutos de metraje, que no deja de ser mero entretenimiento, y que es fácilmente olvidable. A mi me ha recordado en algunas cosas a “Ready Player One”, visualmente es fantástica, y tiene un par de guiños buenos, pero narrativamente es bastante plana y después de un comienzo, más o menos interesante, va perdiendo fuelle y ya sabes quién va a caer en combate, como va a desarrollarse la vaina y te hueles el final una hora antes… Predecible como ella sola.

        ¿Nota? Un 5 por lo visual, por el elenco y por el dinero gastado. No tiene alma, y sospecho que en cines se hubiera metido el batacazo padre… En fin, lo dejo por aquí.

jueves, 23 de mayo de 2024

Miss Bala (2019)

 

        “Miss Bala” (2019) es una película mexico-estadounidense, conocida en Hispanoamérica como ”Miss Bala: Sin Piedad”, remake de una película mexicana de 2011 con idéntico nombre del director Gerardo Naranjo, que no he visto (me refiero a la película, no al director, bueno, al director tampoco lo vi), y que al parecer se basa en una historia real acontecida en 2008, y que nos ha llegado a Netflix en esta última semana y media del mes de mayo de 2024… Curiosamente, la película original está disponible en Amazon Prime España… Pero, vamos a hablar de esta… La protagonizada por Gina Rodríguez.

       En la narrativa tenemos a Gloria Fuentes, la actriz Gina Rodríguez, que es una maquilladora hispanoamericana que trabaja en Los Ángeles, california, y se baja a Tijuana a visitar a su mejor amiga Suzu, que vive con su hijo.


        Ya la primera noche en Tijuana se meten en monumental quilombo al ir a un Club nocturno donde, al poco de llegar, aparecen hombres armados por el conducto de ventilación del baño de las mujeres, que yo imaginé que debían de ser de 2x2 metros de ancho y pillan a Gloria con las bragas bajadas meando. Tras encañonarla y montar un tiroteo, Gloria se encuentra sola y sin encontrar a su amiga por ninguna parte.

         Le pide ayuda a un oficial de policía de gafas molonas, y ella mientras él se va a comerse unos tacos, es secuestrada por un grupo de traficante de armas, aunque tampoco le hacen ascos al tráfico de drogas, muñecos de Dragon Ball y artículos falsificados de Alixpress, llamados Los Estrellas, liderados por Lino, un tipo que se crio entre los dos países y que está interpretado por Ismael Cruz Córdova, actor puertorriqueño que conozco de haberlo visto en “El Señor de los Anillos” haciendo de elfo afro-hispano.


       Los Estrellas, que tienen una guerra abierta con un político corrupto local y con la DEA, que operan y se mueven por México como Pedro por su casa, algo que siempre me ha llamado mucho la atención en las películas yanquis, parecen saber donde está Suzu, y Lino y sus secuaces adoptan a Gloria como si fuese Blancanieves y los Siete Narquinos…

        Tras llevarla a ver como vuelan un edificio por todo lo alto con tres agentes de la DEA dentro, es resecuestrada por los propios agentes de la DEA, que la obligan a hacer de topo para ellos, mientras que ella intenta por todos los medios demostrar su inocencia, y se pasa la primera media hora de metraje imitando al teleñeco “Beaker” con una herradura como boca y con los ojos como platos…


       Poco a poco, Gloria comienza a conocer los entresijos de la banda, y colabora con ellos para traerse unas armas desde Estados Unidos, a manos de un agente de la CIA infiltrado, que es Anthony Mackie, nuestro próximo Capitán América, que si sumas todas sus apariciones, sale un minuto y cincuenta y tres segundos en toda la película, y yo sospecho que ni él mismo sabe que estaba haciendo allí, en ese rodaje, en ese momento.

         Esta es de hecho, la última colaboración que hace con la DEA, que la traiciona y no cumple su palabra de liberarla en la entrega de armas, que se da en la Plaza de Toros Monumental de Tijuana, que es un sitio ideal para montar un tiroteo con explosiones incluidas de los buenos… Y a raíz de este suceso, prácticamente se convence de colaborar con Lino, que le enseña a disparar, como ejecutar a chivatos y montar tiroteos cada fin de semana…


        Y hasta aquí os voy a contar, que para eso tenemos activados los spoilers al 50% de descuento… Solo deciros que al final, la tipa pasa de ser Beaker a un Terminator.

        En definitiva: Película con un metraje de una hora y cuarenta minutos, que parece realizada por unos colegas en 4 fines de semanas que tenían libres, y que sin conocer la historia real, me ha parecido muy yanqui, entretenida, aunque sin tirar cohetes, y la última media hora un tanto aburrida. Me ha quedado la duda de si la original está mejor que este remake, y no sé por qué… Pero sospecho que va a ser que si.