Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
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“España partida
en dos” (Planeta Cómic, 2026) es un cómic de tapa dura que me he comprado
recientemente (abril de 2026, me he comprado la segunda edición porque la
primera voló cuando el cómic salió en marzo), y me lo he leído en dos tardes y media.
Interesado, como siempre, por la
Historia de España, el cómic de tapa dura y 159 páginas me ha parecido una
lectura amena, aunque no me ha contado nada que no supiera, e incluso, se me ha
hecho un tanto corto. Está basado en un libro o ensayo del Historiador Julián
casanova (que no me he leído), y viene de la mano de Carles Esquembre en cuanto
a los dibujos y las ilustraciones, y Miguel Casanova en cuanto a la adaptación.
En riguroso blanco y negro, el cómic
explica brevemente los inicios de la Segunda República, para zambullirse de
lleno en la Guerra Civil a través de la conservación de una abuela anarquista
que vivió los acontecimientos, y su nieta, que grabadora en mano, la escucha y
dialoga con ella.
Como todo lo que es la Historia de
España, es un cómic recomendable, aunque a mi se me haya quedado corto (como
digo) en muchos aspectos. Por falta de tiempo, no he podido dedicarle una
reseña en el Canal de Youtube, pero no he querido dejarlo pasar por el blog,
comentado, aunque solo sea de una manera breve, para presentarlo, y que
tengáis, al menos, conocimiento del mismo.
Os dejo enlace de compra ahí arriba. Si
lo leéis y me queréis comentar cosas, sensaciones, opiniones, aquí estamos,
como siempre. Un enorme maullido.
No tenía muchas
expectativas respecto a “Civil War”, película estadounidense de
2024, y no me preguntéis por qué, y mis pocas expectativas se han
visto confirmadas cuando he visto la película de Alex Garland,
director británico que siempre relaciono con películas de zombies…
Bueno, y “Ex Machina”, que me gustó bastante en su día, pero
que aquí ha resbalado en un despropósito con un guion, que
seguramente parte de una buena idea, pero que es en realidad bastante
malo…
La
idea de que tarde o temprano estalle una Guerra Civil en Estados
Unidos, es un run-run que llevo escuchando desde hace unos años.
También lo escucho muy a menudo de España. Sociedades que se han
polarizado en los últimos diez o doce años, sin partidos de Centro
que hagan pegamento, y sin aparentes puntos en contacto, en común,
para cohesionar un país que a la mínima chispa puede irse al
carajo.
De
momento, es Historia-Ficción, y espero que así se quede, pero no
puedo negar que esa idea me resulta atractiva, aunque no morbosa,
ojo, no le deseo una Guerra Civil a ningún país, porque es algo que
a pesar de que a nosotros nos sucedió hace casi noventa años, sigue
más viva que nunca en nuestra sociedad, y posiblemente no haya
guerra peor que la que es entre hermanos, primos, amigos y familia en
general.
Desde
hace unos pocos años, una serie de grupúsculos socio-políticos
piden la Independencia de Estados como California o Texas, en Puerto
Rico hay un minúsculo grupo que se atreve a pedir que la Isla sea
CCAA española, abandonando su estatus actual.
En la película tenemos
una Guerra Civil que enfrenta a los estadounidenses, pero no se nos
narra como se ha llegado a ese punto. Los Estados de California, que
es muy progresista, y Texas, que más bien es nada progresista, se
han alzado contra el Gobierno de Washington, y bajo una bandera de
dos estrellas, luchan contra las Fuerzas Leales al Gobierno del
Presidente de los Estados Unidos, otros Estados, como Florida,
lideran otra fuerza de choque, debilitando cada vez más al que
suponemos Gobierno legitimo de la Nación.
Bajo
esta tesitura, tenemos a un grupo de periodistas: Lee
Smith, que es el papel de Kirsten Dunst, una periodista que ha
llegado a ser lo más en la profesión y que va de capa caída.
Jessie, una joven fotógrafa que en la era digital lleva una cámara
analógica de hace 20-30 años y que revela sus propios carretes en
un kit portátil de la Señorita Poppins, temeraria como ella sola.
Joel, un periodista que se cree que todo es un juego, empatía cero,
y que se toma todo a juerga. Y Sammy, un orondo y viejuno periodista
a punto de jubilarse, que, en cuanto lo ves, dices en voz alta: Me
apuesto 20 pavos a que a este se lo cargan. Y ganas.
La
idea es llegar hasta Washington D.C para ver al Presidente en las
últimas. Las gloriosas y vencedoras Fuerzas Occidentales avanzan sin
mayores complicaciones bajo la bandera de las Dos Estrellas, sin
ayuda de drones, ni de B-29 recauchutados, ni siquiera algún misil
tierra-tierra o una pequeña bombita nuclear para animar el cotarro,
sin cavar trincheras y a pecho descubierto, y nuestros amigos inician
una aburridísima Road-Movie, mientras el espectador se pregunta de
qué va la guerra, al menos que te lo expliquen, en la que vemos que
los periodistas solo buscan el sensacionalismo, el morbo barato, la
mejor fotografía y llegar a un nivel empático cero… Y al ser
posible, sin casco en la cabeza, sin antibalas y a pecho descubierto
también, que para eso somos periodistas y las balas pasan rozando
por aquí y por allá.
Prácticamente
desde el principio, ya no te la crees. Hay
un intercambio de periodistas con el coche en marcha, que me ha
parecido absurdo. La actitud de Joel todo el tiempo, con remate en el
minuto final, le ha faltado cantar “La vida es una tómbola” de
Marisol por el camino. Virginia Occidental pasando de la Guerra.
Música que no pega ni con Super-Glue.
Planos que parecen sacados de un video-juego. Conversaciones espesas,
aburridas, que te llevan
al bostezo en apenas unos segundos… Y si tuviera que destacar una
escena, aparte de una en la que tienen a dos tipos ensangrentados
colgados en una gasolinera, es
la del primo perdido de Matt Damon, Jesse Plemons, que aparece
enterrando cadáveres de civiles con cal viva, se merienda a dos
periodistas chinos que también se creían que la guerra era un
cachondeo, y con una bala póstuma se carga a Sammy en una puesta en
escena que es la única que me ha llegado a ponerme incómodo por el
grado de fatality que tiene el tipo.
Los
minutos finales, el Asalto a una Casa Blanca donde solo resisten
cuatro soldados leales, el servicio secreto y donde Lee encuentra la
muerte de la manera más tonta, por culpa de su joven discípula,
solo te deja bostezando aun más, porque
sabemos perfectamente que son monstruos, y si llegan a ser mantis, se
comen la cabeza allí mismo. El
Presidente ha caído ejecutado, los soldados se hacen fotos con el
cadáver, igual que los partisanos con Mussolini, y
recalcas que la idea puede ser buena… Pero les ha salido un truño
de dimensiones colosales.
En
definitiva: A mi me gustaría saber la opinión de esos periodistas
que cubren la Guerra de Gaza, la de Ucrania, la de Siria, o cualquier
otro conflicto, sobre estos cuatro elementos que se mueven por “Civil
War”, y que me dijeran si esto es creíble… Porque si lo es, y yo
estoy equivocado, cambiaría el 4 de nota que le voy a poner a la
hora y cincuenta minutos de metraje, y
me desdiría de todo lo que he dicho. De momento, no le cambio una
coma.
Quinto tomo de “Soledad”
(Cascaborra, 2023) de Tito (guion y dibujo), que bajo el título de “El Hombre
Fantasma” nos trae un nuevo episodio de este pueblo manchego, con un tono
costumbrista, que en esta ocasión nos llevará a la Primavera de 1986, donde un
par de periodistas, interesados por contar la historia de Tiburcio, se
desplazan hasta Soledad para conocer de primera mano la historia del hombre,
que, para sobrevivir a la guerra y a las post-guerra, se escondió durante
décadas de sus vecinos, familiares y amigos, en un instinto de supervivencia
nato.
El cómic, de tapa dura, y 56
páginas (contando los extras finales, integrados por bocetos de Tito y algo de
información adicional a la historia, incluyendo una fotografía del propio
Tiburcio, protagonista del tomo, y su familia), tiene un dibujo (y un color)
fantásticos, y engancha desde la primera página.
Imprescindible leerse los
tomos anteriores para saber, captar y entender la historia global de Soledad,
un auténtico microuniverso en tierras de La Mancha. Muy recomendable.
Una de las sorpresas que me
deparó el pasado 2022, fue descubrir los cómics de la colección “Soledad” de
Tito (guion y dibujo), a través de la Editorial Cascaborra. Los tres primeros
tomos, titulados: “La última alegría”, “El Objetivo” y “El Forastero”(podéis encontrar los enlaces a dichos cómics en el buscador del blog), nos transportaban
a la España de los Años Ochenta, al pueblo de castellano-manchego de “Soledad”
(en realidad, Valdeverdeja), cerca de Toledo y Talavera, que vive los Años de
la Transición, posteriores al Franquismo, con el problema del éxodo rural, los
recuerdos de los vecinos y las relaciones entre sí, bajo el prisma de una
estampa costumbrista muy bien hilvanada.
Al gran dibujo, se le une un
gran guion, que sabe coser las diferentes historias presentadas, con maestría,
con tino, con un acierto que lleva al entretenimiento de sus cincuenta páginas
(tapa dura, y unos extras finales muy buenos).
En esta ocasión, el Cuarto
Tomo nos ha llegado en enero de 2023, bajo el rezo “La Memoria Herida” (Cascaborra,
2023), y con la originalidad de que la narrativa se traslada cuarenta-cincuenta
años antes de lo narrado en los primeros tomos, a agosto de 1936, durante el
primer mes y medio de conflicto de Guerra Civil, donde “Soledad” va a sufrir
los primeros disparos, los primeros fusilamientos, carreras, miedos y huidas,
en una España incierta que se destruye así misma…
Vemos la historia a través de
la memoria del propio Tito, memoria de su familia, de su abuelo Tiburcio, que
debe huir para salvar la vida ante la llegada de las tropas nacionales a la
zona… Y Tito recrea magistralmente el acontecimiento, el dolor, las violaciones
y abusos de unos, y los miedos de otros, gracias al andamio de la memoria y los
recuerdos.
El cómic es, junto a los
anteriores, un retrato de una España que fue, pero que no por ello debemos
olvidar, sino mantener viva en la Historia, y en esa memoria que quedó herida,
y que esperemos que cicatrice… Muy, pero que muy recomendable.
Tenemos a un soldado
republicano, Julián, intentando huir por los Pirineos. La guerra ha acabado, y
los más rezagados, como él, intentan huir hacia Francia. De repente, un tiro
cercano a la cabeza, lo derriba, pierde el conocimiento.
Cuando despierta, está en un
campo de prisioneros, donde se le ofrece trabajar reconstruyendo el país, a
cambio de reducir su condena, en los trabajos y condiciones más duras. Inconsciente,
ha sido juzgado y condenado por tener un padre republicano, y le han caído
veinte años. Es lo que se llamó “El Patronato Central de redención de penas”.
En el campo pasan frío,
hambre, sed, trabajan de sol a sol haciendo una carretera. Ven fusilamientos un
día si y otro también, y los presos mueren por todo tipo de enfermedades.
Julián se refugia en su pasado, para huir de la cruda realidad, recuerda a
Paquita (su novia), la buena relación que tenía con el cura de su pueblo y el
día que comenzó la guerra y lo reclutaron…
“Esclavos de Franco” (GP
Ediciones, 2019) del guionista y dibujante Chesus Calvo, es un cómic sobre un
tema poco conocido de nuestra posguerra: Los campos de prisioneros y
concentración, y las condiciones de vida que allí se dieron. Es difícil no
inquietarse con lo que vivieron aquellos hombres en los años posteriores a la
finalización de la guerra, y sin entrar en ideologías (yo no las tengo, tengo
biblioteca) ni en rencores, creo que es un cómic necesario, bien conseguido y
muy interesante.
De la colección “Eso no
estaba en mi libro de…”, editados por Almuzara, ya he tenido el placer de
leerme algunos ejemplares, y, de hecho, aunque no he escrito mucho sobre ellos
por aquí, salvo el dedicado a la Historia
de España y a la Historia
del Arte guardo, al menos, una docena de ellos en mis estanterías,
adquiridos en los últimos dos años.
Este golpe le ha tocado
el turno a “Eso no estaba en mi libro de la… Guerra Civil” (Editorial Almuzara,
febrero 2019) de Pedro Corral. Al autor no lo conozco mucho, aparte que es
concejal del ayuntamiento de Madrid por el PP, pero no me meto en ideologías,
ya que me gusta leer de diversos autores, y de diversos pensamientos políticos
e ideologías. Así que no me meto en berenjenales de ningún tipo. Mi ideología
política, económica y social se resume en el maullido de un gato, como bien
sabéis los que me conocéis.
De este autor me ha
gustado como narra. Es uno de esos autores que le hablan al lector casi
tuteándole, mientras le cuenta anécdotas personales propias, de tipo: “Yo tuve
la oportunidad de…”, “Yo entrevisté a fulanito en…”, que hay lectores que les
parece pedante y fuera de tono, pero que, yo, personalmente, disfruto al
sentirme confesor de las experiencias históricas vividas por el tipo que
escribe. Más, si cabe, cuando añade fotos al guiso. Entonces, ya casi me siento
compañero de tertulias y cafés variados.
En catorce capítulos,
algunos más interesante que otros. Pedro Corral desgrana algunas de las anécdotas,
o hechos y episodios, menos conocidos del conflicto, como pueden ser: La propia
Guerra Civil dentro de la familia Franco (Franco miró para otro lado cuando
fusilaron a su primo Ricardo, leal a la República), la historia del abanderado
de la República que acabó fusilado por la propia República (Pedro Mohíno Diez),
la vida y obra de los toreros repartidos entre los dos bandos en conflicto, la celebración
de los sorteos de “El Gordo”, los desertores de las brigadas internacionales
(hecho que desconocía que hubiera sido tan controvertido)… Y finaliza el libro
con una interesante Bibliografía, de la que me he apuntado algunos títulos para
futuras consultas y compras.
Es ameno, se lee rápido
y bien, ya que tiene poco más de doscientas páginas, y por conocer cosas nuevas
del conflicto, creo que su lectura es recomendable, dejando aparte que el autor
sea de un partido o de otro…
No me he leído el libro “La Guerra
Civil española” de Paul Preston, pero esta versión, en cómic, con guion y
dibujo, del malagueño José Pablo García, es un gran resumen visual de la Guerra
Civil en sí.
Comienza a finales del S.XIX,
principios del XX, con una España derrotada en La Guerra de Cuba, que ha
perdido sus últimas posesiones ultramarinas. La sociedad se encuentra dividida,
el sistema de la Restauración bipartidista es un completo fracaso, y la
aparición de sindicatos y partidos de izquierdas, traen las primeras huelgas y
la lucha de derechos.
Está francamente bien empezar
así, para poner al lector en antecedentes de la situación en la que se
encontraba el país antes del conflicto armado.
Posteriormente ya nos metemos
en la Segunda República, con sus tres periodos, y sus dificultades para
sobrevivir, antes de entrar en la Guerra Civil en sí.
Realizado con viñetas clásicas,
de dos en dos, o tres como mucho por página, y usando, normalmente, el bicolor,
ya que no precisa más para narrar los acontecimientos. Es un cómic de lo más
entretenido y didáctico. Muchas veces, me encuentro con personas que me
comentan que, para ellos, La Guerra Civil fue un auténtico galimatías. Juan Pablo
García la analiza, a través del libro de Preston, francamente bien.
Creo que, a
través de sus viñetas, tanto un joven estudiante de Bachillerato, como un aficionado
a la Historia, puede llegar a entender, a grandes rasgos, todo el fatal
acontecimiento que truncó las vidas y esperanzas de miles y miles de españoles.
Hay que leer, hay que aprender. Para mí, por eso lo traigo aquí, otra lectura
imprescindible, no en vano lleva nueve ediciones: “La Guerra Civil española” (editado
por Penguin Random House, editorial Debate, 2016) de José Pablo García, basado
en el libro de Paul Preston.