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domingo, 2 de enero de 2022

Indestructibles (Rusia, 2018)

 

         Basada en hechos reales, “Indestructibles” (Rusia, 2018) nos lleva hasta el verano de 1942 a bordo de un KV-1 (un tanque que me suelo coger muchísimo en el “World of Tanks” cuando me echo unas partidas). La tripulación, en solitario, y al mando del Comandante Konowalow, que venía de perder a toda su tripulación anterior (por un error de principiante) se llegó a cargar más de una docena de tanques enemigos (concretamente 16), dos vehículos blindados, y prácticamente todo lo que se movía por la zona de Rostov, que es donde se desarrollan los hechos.


         Estamos ante una película bélica rusa, otra más, entretenida, aunque hay ciertas meteduras de pata como la aparición de T-34/85, que apareció justo un año después a los hechos narrados en la cinta, o que no me cuadren los uniformes alemanes ni los distintivos de los Panzers IV que aparecen…


         Aun así, si no nos ponemos sibaritas, tenemos una película bélica entretenida, con algunos puntos que no te imaginas en los años 40 y menos en la URSS (gente que se santigua, bromas que no creo que los mandos consintieran, y la presencia de una mujer en una tripulación mixta de la que no he encontrado referencias), y en la que el parloteo está de más, pero que tiene unas buenas escenas de acción (dentro de lo que cabe, sin llegar a ser espectaculares) y mucho patriotismo ruso (que hasta un comandante de carro alemán alaba).


         P.D: Si le quitas media hora te queda un pequeño documental. Es muy curioso, pero los créditos están en alemán.

martes, 9 de noviembre de 2021

Queridos Camaradas (Rusia, 2020)

 

        “Queridos Camaradas” (Rusia, 2020) me ha parecido un peliculón, como una catedral. Hacía bastante tiempo que no veía una película, basada en la Guerra Fría, en la situación de la URSS en la década de los sesenta, tan clara y esclarecedora como esta. Normalmente, no soy de tirar cometas al cielo, pero realmente, la he disfrutado muchísimo.


        Spoilers para parar un tren. Stalin ha muerto hace unos años. En la URSS, la cabeza visible del Partido y del país es Nikita Kruschev. En la fábrica de la localidad de Novocherkask hay una huelga. El motivo es la inflación galopante, la subida de precios junto a la imposibilidad de conseguir algunos bienes y alimentos.


        Lyudmila es una madre soltera, que vive con su padre y con su hija. Tiene una relación con un hombre casado y es miembro del Partido a nivel local. Es acérrima seguidora de las pautas del Partido, de las que no duda nunca, y durante la huelga, al contrario que su hija, ella aboga por apoyar al Partido en la resolución del conflicto.


        Dicha resolución pasa porque unos francotiradores acaben con los manifestantes desde azoteas, dando a entender que es el ejército quien se ha extralimitado en sus funciones, dejando entrever un conflicto entre ejército y KGB a lo largo de la película.


        Lyudmila es testigo de la masacre, y en la búsqueda de su hija desaparecida (ayudada por un agente de la KGB, algo que chirría bastante), comienza a cuestionarse sus propios ideales, y los del Partido…

        Rodada en blanco y negro, “Queridos Camaradas” aborda perfectamente a una parte de la sociedad soviética de la época. El cambio de Gobierno, la disidencia, el trato a los obreros y ciudadanos en general, e incluso a los románticos del zarismo y la religión (en el papel del abuelo). En mi opinión, como os digo al principio, es un peliculón. Colecciona un buen puñado de premios internacionales, y no es de extrañar. Imprescindible su visionado.

jueves, 12 de agosto de 2021

1942: La Gran Ofensiva (Amazon, 2019)

 

        De vez en cuando nos llega desde Rusia, alguna película basada en la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que cada vez escasean más, y ellos nos suelen regalar una o dos interesantes por año, como mínimo. En esta ocasión, he tenido la oportunidad de ver “1942: La Gran Ofensiva” (Amazon, 2019), que, a diferencia de películas basadas en los asedios de Leningrado y Stalingrado, se basa en la batalla de Rzhev (más bien, batallas en plural) según las memorias de Vyacheslav Kondratyev, y que fue fundamental para dar un primer paso para la contraofensiva soviética.


        Estamos en 1942. La Operación Barbarroja ha llevado a los nazis a invadir la URSS, a pesar de su Tratado de No Agresión (Brest-Litovsk). Los soviéticos se tiran en masa a defender a su país y echar a los alemanes usando a miles de hombres como carne de cañón, protagonizando encarnizadas batallas.


        La película comienza con ocho minutos de pura acción, con la toma de un pueblo por parte de los soviéticos. Tras ello, la media compañía que queda, deberá aguantar los embates nazis que les vienen en oleadas mientras el Comisario Político de turno, y un subteniente idiota, dicen las gilipolleces de rigor.


        La narrativa tiene momentos en los que se te hace muy larga, extremadamente lenta durante toda una hora, con grandes reflexiones y pensamientos por parte de los soldados, aparte de los malos rollos que se traen unos y otros. Con cuarenta minutos menos, hubiera salido una película más masticable. Las escenas de acción, escasas, pero bien propuestas y presentadas. Se echa de menos algún tanque, algún stuka (aparece un avión alemán de reconocimiento que no he logrado identificar, lo más parecido sería un FW 189, quizás puedas ayudarme con esto, ya que aparece en el cartel de la película)… Si te gusta la temática, pasarás un rato entretenido.

lunes, 5 de abril de 2021

El Almirante (2008)

 

        Desde hace muchos años, tengo la “manía” de apoyar mis temas de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato (también lo hago con otros cursos, pero con estos es más habitual), con una serie de películas, que, paralelamente al tema, me ayudan a reforzar contenidos, y es que tanto el cine, como los cómics, son, en mi opinión, herramientas didácticas muy importantes en clase, y mis experiencias con ambas son siempre positivas.

 

        Esta introducción a la película rusa, “El Almirante” (2008) viene a colación de que, al llegar al tema de la Revolución Rusa, icónica en todos los aspectos, no encuentro nunca un buen material cinematográfico en el que apoyarme en su desarrollo, ya que todo está descatalogado y plataformas como Amazon o Netflix no tienen nada que no sea alguna serie documental, que, por el número de tetas, no puede visionarse en clase sin llegar a tener problemas, y más en los tiempos ofendidos que corren...


        “El Almirante” (2008) no es una gran película. Le sobra el pasteleo amoroso que es un verdadero truño, infumable, pero tiene dos cosas interesantes a la hora de verla y comentarla en clase:

1.    1. La Guerra Civil rusa vista desde el lado de los Rusos Blancos, con el papel de los países aliados a su causa.

2.   2. Escenas de acción bélica bien trabajada y desarrollada, y una presencia del Transiberiano que puedes comentar en clase como eje de desarrollo, o unión, de vital importancia para Rusia, y posteriormente, la URSS.


        La narrativa gira en torno a la vida de Aleksandr Kolchak, que aparte de estar en contra de la Revolución, fue un experto marino y explorador, olvidado durante la etapa soviética, y recuperado hace unos quince años. Ampliamente estudiado (en los últimos tiempos), pudo haber cambiado el curso de la guerra. De hecho, estuvo a punto.


        En la película, el contexto histórico se desluce por culpa de un triángulo amoroso que ralentiza la película y que hace bostezar hasta a las abejas, pero no deja de ser, como digo, una película interesante por los dos aspectos comentados.


        Al final de la cinta, una voz en off nos informa de la suerte que corrieron cada uno de los protagonistas… Y no se puede decir que fuera buena, precisamente. 

        P.D: Por favor. Si conocéis películas basadas en la Revolución Rusa, en la Guerra Civil Rusa o en la etapa leninista, os agradecería que me la pusierais en los comentarios. Pero películas que se puedan ver, porque descatalogadas hay miles, y no hay narices de hacerse con ellas. Gracias.

viernes, 5 de febrero de 2021

Sestrenka (2019)

 

        Creo que en los últimos años, he visto más cine ruso que en el resto de mi vida, y casi todas las películas tienen un punto en común, un telón de fondo, que no es otro que La Segunda Guerra Mundial.


        “Sestrenka” (2019), traducido al español como “Mi hermana pequeña”, no escapa a la temática, aunque en esta ocasión, se huye de los heroísmos a los que me tiene acostumbrado dicho cine.

 

        En “Sestrenka”, nos encontramos una pequeña aldea rusa, en la retaguardia de la guerra. Está habitada por mujeres, niños y ancianos, muchos de los cuales ni siquiera hablan ruso, sino árabe, ya que son casi todos musulmanes. Un día, llega al pueblo una hermosa niña rusa (que además, solo habla ruso), Oksana, a cuya madre han matado los nazis.

 

        El pequeño Jamil, que es un nene inquieto, travieso, pero de gran corazón, enseguida se prenda de ella, y la quiere como “hermana”. La propia familia de Jamil tiene al padre en la guerra, y el padre de la niña también lo está, aunque no se sabe bien en qué frente, en qué lugar.

 

       La película transcurre tranquila, y bucólica, en los juegos de los niños, que sueñan con ir a la guerra a matar nazis, apedrean a prisioneros, y hacen sus juegos en un paisaje impresionante, mientras que la pequeña se va adaptando poco a poco (aprendiendo el idioma de su hermanastro Jamil), hasta que la guerra finaliza y se suceden algunos reencuentros que requieren pañuelo en mano, para sonarse los mocos (y lo que se te haya metido en los ojos en ese momento).

 

        Es una película sin sobresaltos, con un par de puntos buenos, pero a la que le sobra metraje para atar a un caballo, ya que el espectador puede llegar a morir de “bucolismo” en rama. Te gustará si quieres dejar la mente en blanco, y dejarte llevar, y si más o menos conoces los últimos estrenos rusos, esta cinta te parecerá una rareza brillante, y digna de ver (algo que yo no niego).



domingo, 31 de enero de 2021

Los 28 hombres de Panfilov (Rusia, 2016)

 

        Desde hace unos años, nos llega desde Rusia toda una serie de películas, basadas en la Segunda Guerra Mundial, y en la valentía de los soldados soviéticos en su lucha contra el nazismo. 


          En cuanto a calidad, hay de todo, y ya en el blog le he dedicado algunas entradas a algunas de estas películas, algunas mejores que otras. Hoy he tenido la oportunidad de ver una de esas citadas cintas, a la que le sobra sin pestañear, poco más de media hora, e inspirada en un caso real de la guerra, que se ha llegado a mitificar tanto, que hay personas que creen que fue más una leyenda, que una verdad certera. 


           Pero, hasta donde yo sé, y posteriormente he podido averiguar, “Los 28 hombres de Panfilov” (2016) existieron, y ciertamente, fueron unos tipos duros (pero no tanto quizás como los de la película), y su historia se ha ido tergiversando con el tiempo, y hasta hay artículos que lo tachan de mito. 


         Estamos en noviembre de 1941, y los soviéticos resisten en imparable avance alemán (es curioso, pero en la película se habla de rusos, no de soviéticos). Nuestros héroes, los 28 hombres del general Iván Panfilov, con impecables uniformes (sin manchas y planchaditos) y con más parches de estrellas rojas que un punky de los ochenta, disertan durante los primeros cuarenta minutos de película sobre las películas de Kurosawa, la vida, la filosofía y la religión (los nazis son unos paganos que queman iglesias, todo lo contrario de Stalin que permitía la libertad de cultos…) y mil disertaciones más, que hacen al espectador temblar en el sofá.


         Pronto llegan los nazis, sin apoyo aéreo y con escasa puntería, avanzando al tuntún por el helado campo ruso, y los 28 hombres de Panfilov comienzan a repartir fuego de artillería, tiros y balazos anticarros, dejando a la 11ª División Panzer con el culo al aire. 


         Pronto, te das cuenta que estás ante un mito nacional, más que ante un filme histórico. Los nazis caen por cientos, y a pesar de que las escenas de acción están entretenidas, sabes que la película no va más allá, por lo menos para el espectador de este lado del Muro, que el puro entretenimiento. Aparte, todo hay que decirlo, que el doblaje al castellano deja mucho que desear por parte de algunos actores encargados de ello. 


          Entre tiro y tiro y ramillete de granadas, disertación filosófica, para ir amenizando la hora y tres cuartos de partido, y concluido el tema, quedan seis tipos en pie, que dan origen a que la historia se propague y a los que se les dedica las estatuas colosales que salen al inicio de los créditos finales, que duran quince minutos (Marvel, chúpate esa).

         Al final, la conclusión a la que llego, es que hay muchos cineastas rusos, incluyendo supongo a la gran mayoría de la cúpula gubernamental, que aún sufren orgasmos al recordar las hazañas bélicas de la dictadura comunista (aquí, afortunadamente, no hacemos películas desde ese punto de vista, sería fascista), y que, posiblemente, alguna que otra película más sobre este tema, nos venga tarde o temprano. Y yo la veré con mucho gusto, al fin y al cabo, me entretienen bastante. La dejo, pues, a vuestra elección.

sábado, 24 de octubre de 2020

Coma (2020)

 

        “Coma” (2020) es una película rusa, que, a decir verdad, me ha parecido entretenida, aunque le sobra, como ya sabréis, y os habréis imaginado, más de media hora larga para contarte lo mismo, y es que, el interés decrece a partir de la primera hora a un ritmo trepidante. 

        Un joven arquitecto despierta en un mundo nuevo. No recuerda nada de su vida, ni siquiera su propio nombre, a su familia o cómo ha llegado allí. En la nueva realidad, las leyes de la física no sirven, como en los famosos dibujos de Escher. Hay recuerdos de mucha gente mezclados, edificios y personas a medias, y todo es muy confuso. 

        Un grupo de soldados le rescata de un Nazgul de El Señor de los Anillos, y le explica que está en coma, como todos ellos. Ninguno recuerda nada de cómo ha llegado hasta allí, solo saben que tienen que huir de los Nazguls, a los que ellos llaman Parcas, e intentar encontrar una Isla donde estarán a salvo hasta que despierten, o mueran.

        Cada uno de ellos tienen una habilidad: Tú Espectro, Tú Tanque, Tú el arquero, Acróbata, Magos y un Caballero. Y a nuestro protagonista le ha tocado ser el Arquitecto.

         Pronto se revela cómo llegó hasta allí y la relación que tiene con algunos de ellos, así como el pasado y las circunstancias de cada uno…

         Aparte de “El Señor de los Anillos”, tenemos claramente reminiscencias de la película “Origen” de Leonardo Di Caprio, “Matrix”, la última de “Mad Max”, y alguna más que se me escapa… La dejo a vuestra entera elección.

jueves, 2 de julio de 2020

Kalashnikov (2020)



        “Kalashnikov” (2020) es un biopic ruso sobre la vida del creador del fusil de asalto del mismo nombre, también conocido como AK-47. Es una película que parece realizada por unos colegas salidos de un club de teatro, que se han propuesto hacer un panfleto propagandístico sobre el personaje, mostrándonos a un Kalashnikov, que ya, desde su más tierna infancia, fabricaba armas mortíferas en su pobre aldea (aunque todos los campesinos visten muy pulcramente).

        Estamos en plena Segunda Guerra Mundial, y Kalashnikov es herido en un brazo durante una batallita. En su retiro, se pone a filosofar sobre como un alemán tira 40 balas con su ametralladora mientras grita Achtung!!, y los rusos casi se tienen que liar a pedradas. Así que, con la ayuda de unos camaradas obreros de un taller mecánico, hace su primer prototipo que alucina al Estado Mayor soviético.

        Tras muchos ringo-rangos, en los que se incluyen una persecución sin sentido a su persona por parte de un agente del NKVD que estaba aburrido, la historia de un hermano que no viene a cuento, y una historia de amor que no se cree nadie, el amigo Kalashnikov alcanza el reconocimiento cuando su fusil comienza a fabricarse como churros en 1947.

        La película solo tiene de interés la historia del personaje en sí. Está llena de diálogos absurdos, actuaciones muy teatrales y escenas sin demasiado sentido. No hay escenas de batallas (bueno, una de un minuto y medio), ni tiros que no sean al aire o a cartones o bidones, ni explosiones espectaculares, y si hay mucho de abrir los ojos como platos y pasear uniformes comprados en un bazar. Posiblemente, con media hora menos, te contaría lo mismo. No es de lo mejor que hayan sacado los rusos en cuanto a cine bélico se refiere en los últimos años, pero se deja ver.

Aquí el padre de la criatura posa orgulloso con su creación.

viernes, 27 de marzo de 2020

El último héroe (2019)



        Con “El Último Héroe” (2019), película rusa de acción, me he quedado Pssssss cual después de verla. Una película que hace unos años, hubiera alquilado de un videoclub cutre. Porque la verdad es que cosas cutres, sí que tiene por mucho que me lo quieran maquillar de espías chulitos, y chicas explosivas.

        Tenemos, por un lado, a un grupo creado con nenes huérfanos, unos super espias rusos, llamado “Juventud” por un militar ruso (el coronel Rodin, un tipo que no se perdía un conflicto desde Afganistán hasta Corea del Norte). La célula ha estado muchos años desactivada, pero cuando intentan asesinar a uno de ellos, Andrei, este le da por ponerse chungo, intentando averiguar quién intenta acabar con “Juventud”.

        Ni que decir tiene que las escenas de acción, muchas veces sin venir a cuento abundan a cascoporro. Sin demasiado sentido muchas de ellas, y llega el momento en que reniegas de la narración, para ver los fuegos artificiales de tiros, explosiones, persecuciones y puñetazos. Con una música que llega a ser cansina, y que solo se combate con mucho sumial y trankimazin en cantidades industriales. Película caótica, que, posiblemente olvidaré en las próximas horas, con un final abierto a secuela.

domingo, 12 de mayo de 2019

Sobibor (2018)



        De los hechos en los que está relacionado “Sobibor” (2018), la película rusa, he leído alguna vez en revistas de Historia. Un campo de exterminio, el de Sobibor, situado en Polonia, creado en 1942, y donde, una vez abierto el Frente Oriental, los nazis se dedicaron a mandar a judíos soviéticos, gitanos y algunos prisioneros de guerra. Con el famoso método de las cámaras de gas, basado en la utilización del Zyklon B, los nazis eliminaron a un cuarto de millón de personas de distintas nacionalidades en el poco más de un año que fue campo de exterminio, y posteriormente, de concentración, donde también se guardaban las armas requisadas y confiscadas a los soviéticos. Al ser uno de los más numerosos, un grupo de presos (cuatrocientos), liderados por el capitán soviético Sasha, pudo organizar una rebelión, y posterior huida del campo, a pesar del fuego de ametralladora que les aguardaba, matando en su escape a ninguna parte, a varios soldados de las SS. Tras estos sucesos, el propio Himmler pidió el cierre y arrase del campo, que acabó siendo reaprovechado como campo de cultivos. Los fugados, fueron traicionados por la población local, fusilados, arrestados… Solo 58 lograrían sobrevivir a la guerra.

        La película viene a narrar estos hechos, y como siempre me pasa cuando la cinta es rusa, me llaman la atención algunas cosas desde el principio de la misma, los judíos llegan al campo de exterminio lozanos, contentos e impolutos, después de haber hecho, supuestamente hacinados en vagones, cientos de kilómetros para llegar al lugar donde van a morir. Después vas viendo que la película es dura, aunque hay escenas, y diálogos, que no tienen mucho sentido, muy teatral en ocasiones, e igualmente, te das cuenta, que, la música tiene un protagonismo inmerecido en la historia. En algunas partes, directamente la música sobra (a veces te dan ganas de quemar los violines), ya que intenta añadir un sentimentalismo que no hacía falta. Y la presencia mixta de hombres y mujeres dentro del campo también es algo que me descolocó, siempre he pensado que eran separados a la llegada a los campos.


       Aparte de eso, es una película que recomiendo. Su falta de prejuicios a la hora de mostrar las barbaridades, humillaciones y atrocidades, que suceden en el campo, la hacen más creíble, lo cual se agradece, a pesar de la dureza de algunas imágenes. Una sorpresa para mí fue ver a Christopher Lambert (que está hecho una mierda) haciendo de oficial de las SS.