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Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Giménez. Mostrar todas las entradas
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domingo, 26 de octubre de 2025

El Capitán Alatriste. Cómic Integral (Alfaguara, 2025)


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         Posiblemente, una de las mayores maravillas que he comprado este 2025 que agoniza, es el integral de lujo de “El Capitán Alatriste” publicado recientemente por Alfaguara, y que recoge los dos tomos adaptados hace ya unos años, que corresponderían a los libros “El Capitán Alatriste” y “Limpieza de Sangre” publicados por Pérez Reverte, y que se hace cargo de la supervisión de los cómics, adaptados por dos grandes del cómic español, Carlos Giménez (que lleva la batuta de la adaptación y el guion), y Joan Mundet, al que debemos un dibujo espectacular que recrea perfectamente la esencia de los libros, en un riguroso blanco y negro, y con todo el sabor, si se me permite decirlo así, de los cómics de aventuras de toda la vida, de capa y espada, en una edición de lujo: 384 páginas embutidas en tapa dura, con los cantos tintados en cobre, los estampados en oro, y con un papel del “güeno” (oiga).

        Todo un tochazo con el que me he tirado una semana de puro disfrute, y con unos extras finales, de esos que quitan el hipo, que incluye la creación del cómic, bocetos y láminas… Y un prólogo de Antonio Guiral.


        Curiosamente, de los ocho libros que componen las aventuras y desventuras de Iñigo Balboa y El Capitán Alatriste, solo me leí en su día los dos primeros, los que corresponden a la adaptación gráfica que conforman este integral.

        Y no sé si conocéis la historia, pero en la trama estamos a principios del S.XVII en Madrid. El imperio español está inmerso en luchas internas y externas, las calles de la capital son peligrosas, con tabernas de mala muerte, duelos, y poetas como Francisco de Quevedo, que, en un soneto, te pueden arruinar la vida.


        Alatriste es un veterano soldado, un soldado viejo de los Tercios de Flandes que ha regresado a España, y se ha hecho cargo del hijo de un compañero de armas fallecido. El chaval, Iñigo Balboa, es nuestro hilo narrativo.

        El Capitán, que es más un mote que un cargo militar, malvive a base de duelos, reyertas y encargos como soldado de fortuna. Está más tieso que la mojama, pero tiene honor, y un código ético férreo, que, a veces, le meterá en más entuertos que otra cosa en una España en decadencia, que además de atacada, se autofagocita sin escrúpulos.


        En el primer libro, cómic en esta ocasión, Alatriste recibe el encargo de acabar con dos misteriosos caballeros ingleses que se dirigen a Madrid. El plan es emboscarlos y acabar con ellos, pero a Alatriste le asaltan las dudas en el lance, y la decisión de no acabar el trabajo e incluso ayudar a los ingleses, le traerá consecuencias y enemigos peligrosos.

        El segundo libro gira en torno a la limpieza de sangre que debían demostrar muchos sospechosos, de ser de origen judío, ante la inquisición. Otro trabajo que acaba mal, hará que Iñigo Balboa acabe capturado y torturado por la Inquisición, mientras que Alatriste y Quevedo harán todo lo posible para que no acabe en la hoguera, y enlaza muy bien con el primer libro en ese peligroso Madrid, y Toledo en está ocasión también, de traicioneros callejones, tabernas, delincuentes y teatros y corrales de comedia donde se mezclaban todos los estamentos sociales al calor de una buena obra de teatro firmada por Lope de Vega… Aunque ni en el teatro está uno a salvo.


        En definitiva: Yo no puedo estar más encantado con este integral. La verdad es que es uno de esos cómics que como siempre suelo decir: Prefiero que lo comprobéis vosotros mismos, de primera mano, porque todo lo que yo os pueda decir, cualquier referencia que yo os pueda hacer… Siempre me va a dar la sensación de que me quedo corto y que no he sabido expresaros todo lo disfrutable que es este tocho repleto de aventuras, y acción, de principio a fin.

        El componente didáctico, ese que te pica a querer saber más, a buscar sobre el contexto histórico, los hechos, los personajes reales, también está presente, así que encima aprendes y despierta tu curiosidad. Que un cómic como este te empuje a buscar más datos, y a querer saber más sobre el periodo, ya dice bastante, ¿No creéis?  

domingo, 9 de abril de 2023

Cementerio Estelar (Penguin Random House, 2023) Carlos Giménez

 

         “Cementerio Estelar” (Penguin Random House, 2023) de Carlos Giménez, es un cómic de tapa dura, de 92 páginas, con prólogo del octogenario (y admirado) historietista, que nos muestra su lado más imaginativo (y algo gore) a través de tres historias inspiradas en relatos de Jack London.


        En la narrativa, un pequeño robot enseña el “Cementerio Estelar” a unos turistas extraterrestres. De paso, cuenta tres historias de humanos olvidados, que no acabaron muy bien, y que tienen en común la invasión, el intento de colonización y la rapiña estelar del propio ser humano sobre otros mundos y habitantes de los mismos.


        La violencia (y la muerte), muy presente, parece una característica común de las tres historias, con un color maravilloso a manos de Carlos Vila, y unas viñetas grandes y llenas de detalles.


        En definitiva: Un gran cómic de uno de los grandes del cómic español. Para mí, imprescindible.


         P.D. Si queréis leer más entradas relacionadas con Carlos Giménez, pinchad en el buscador del blog e investigad. Hay tantas que no podía enlazarlas todas aquí. Gracias.

miércoles, 9 de junio de 2021

La Máquina del Tiempo (Penguin Random House, 2017) Carlos Giménez

 

        Carlos Giménez (“Delta 99”, “Paracuellos”, “Todo 36-39: Malos Tiempos”) es uno de mis autores españoles favoritos en cuanto a cómics se refiere. Quizás sea por ello, que cada vez que puedo, me hago con alguno de sus obras, que he solido disfrutar prácticamente desde sus primeras páginas. Y quizás, también sea por ello, que me haya hecho con este tomo, “La Máquina del Tiempo” (Penguin Random House, 2017), que, como habrás podido imaginar, se basa en el clásico de H.G. Wells.


        Claro que, lo especial de esta versión, guionizada y dibujada por Carlos Giménez (en riguroso blanco y negro), es tal vez la pátina política-social característica de las obras de Giménez.


        En esta versión, el tipo que fabrica la famosa Máquina del Tiempo, que vive a finales del S.XIX (1895), (ya la primera doble viñeta, es bastante ilustrativa), está bastante obsesionado con la lucha de clases, y las injusticias económicas que vive su siglo por culpa del amenazante capitalismo.


        Así que, ni corto ni perezoso, va hasta el año 802.000 para ver si el social-comunismo (no me lo invento, véase viñeta en la foto adjunta) ha logrado una sociedad mejor… O por lo menos, mejor de lo que él conoce.


        El caso es que, la sociedad humana ha evolucionado en dos clases sociales diferentes: Los Elois, que son unos humanos inocentes, sin muchos sentimientos y empatía, que retozan y comen frutas, aparte de reírse y jugar. Y unos tipos vestido con monos, los Morlocks, que viven en el subsuelo, donde tienen fábricas (lo de ser caníbales y tener fábricas… Capitalistas fijo), ahorran en luz y se comen, de paso, a los inofensivos Elois…


        Es bastante diferente, en cuanto a la preocupación socio-económica, de lo que recordaba del libro de H.G. Wells, pero no deja de ser un interesante punto de vista, y al fin y al cabo, es una adaptación, y el compromiso de toda una vida por las causas justas de Carlos Giménez, sale a relucir. Y, como a mí me gusta mucho el trabajo de Carlos Giménez, pues lo recomiendo…

viernes, 19 de junio de 2020

Paracuellos (Penguin Random House, 2007) Carlos Giménez



        Leer, hace relativamente poco tiempo, “Todo 36-39: Malos Tiempos” de Giménez (1941), me ha llevado inexorablemente, a recordar algunas de las viñetas de “Paracuellos”. “Paracuellos” (Penguin Random House, 2007) es, para mí, la continuación de aquellas historias de la Guerra Civil. No sé si Giménez había pensado, como yo, esa línea cronológica, porque sus tiras sobre “Paracuellos” comenzaron en los setenta y acabaron en 2002, después de seis volúmenes, donde la evolución de las historias y del dibujo se ha notado, lógicamente.

        En “Paracuellos” tenemos las vivencias y recuerdos del propio autor, y de muchos de sus compañeros, de lo que fueron sus años en los hogares franquistas de Auxilio Social, que tenían a su cargo a muchos niños, unos huérfanos de la guerra, otros recogidos porque sus familias no podían mantenerlos.

        El hambre, las privaciones, las palizas, la doctrina falangista y la religión están muy presente en estos recuerdos de “Paracuellos”, donde los niños, picaros y avispados, intentan sobrevivir, cada uno a su manera, imaginando que una madre, un padre, o un familiar, los saca de aquellas paredes para ofrecerles algo mejor, aunque ese hecho nunca sucede… Al contrario, de vez en cuando llega algún niño nuevo.

        El propio personaje de Giménez aparece como un nene al que le gustan los tebeos y que sueña con ser dibujante de cómics. Además, hay otros como “Hormiga”, “Cagapoco”, “Peribáñez” y su hermano “Bombero”, que llegan a hacer las delicias del lector, a pesar de las calamidades que sufren los niños.

        La inmensa mayoría de las historias están acotadas entre 1947-1953, aunque hay otras que son atemporales. El dibujo, sencillo, se enmarca de siete a diez viñetas por página, usando muchas veces el silencio para remarcar una escena, y comenzando y/o acabando las historias con la puerta del edificio del Auxilio Social.

        Es un cómic integral de seiscientas páginas, pero ciertamente se lee con interés y avidez, y llegas a cogerle cariño a estos personajes que nunca logras ver fuera del hogar, persiguiendo sus sueños y logrando otras vidas. Posteriormente, Giménez publicó dos tomos extras de esta serie de “Paracuellos” (7 y 8), pero no los tengo, y no los he leído. Este volumen, desde luego, lo recomiendo.

        P.D: Otras entradas dedicadas a Giménez en el blog, son “Delta 99” y “España: Una, Grande y Libre”.

miércoles, 10 de junio de 2020

Todo 36-39: Malos Tiempos (Penguin Random House, 2018) Carlos Giménez



        La verdad es que hace tiempo que le quería dedicar unas pocas líneas, a una obra que considero imprescindible, de uno de los historietistas más clásicos del panorama español. Él es Carlos Giménez, y aquí ya le hemos dedicado un par de entradas a obras suyas, “Delta 99” y “España Una. Grande y Libre”, que es como hablar de dos gotas de agua en un mar de publicaciones, ya que Giménez ha sido muy prolífico, y yo que lo celebro desde mi más sincera admiración.

         Hace ya unos años, diez concretamente, pude leer algunas cosas de “36-39. Malos Tiempos”, que eran cuatro cómics sueltos, de los que yo solo pude leer algunos, no todos, pero que en su día fueron reveladores.

        Con el paso del tiempo, ha caído el integral de aquellos cuatro cómics: “Todo 36-39: Malos Tiempos” (Penguin Random House, 2018), que nos llevan a los días finales de la República, con el estallido de la Guerra Civil, hasta los meses posteriores del final de la contienda. Geográficamente, nos localizamos en Madrid, aunque también hay un par de saltos, para contar una breve historia, a la provincia de Zamora.

        Acompañamos a Marcelino, obrero afiliado a la Izquierda Republicana de Azaña, y a su familia, por las miserias, privaciones y horrores de la Guerra Civil. Desde los bombardeos, hasta la falta de solidaridad de algunos, el hambre, el terror y la muerte de tres años de conflicto, llenos de pobreza y desesperanza.

        La verdad es que este es uno de esos cómics, en los que realmente me resulta muy difícil escribir, expresar con palabras todas aquellas cosas que relata magistralmente Giménez con el dibujo, de riguroso blanco y negro, y narrado como pequeñas historias, de pocas páginas, que se van engarzando, como una cadena en la que todos los eslabones tienen algo en común: La guerra.

        Leerlo en su conjunto, me ha encantado, y me ha dado hasta escalofríos (en pleno junio) al leer determinadas cosas, que ya me sonaban de antes, como la historia del gato Sito, o la de hombres descabezados que andaban por la calle antes de que sus cuerpos se desplomaran en el suelo, pasando por familias enteras que agonizaban de hambre, y las terribles matanzas y paseos por parte de los dos bandos, desatados en una vorágine de violencia sin sentido. Me ha impresionado, y mucho, y no será la última vez que escriba sobre la obra de Giménez.

sábado, 14 de octubre de 2017

Delta 99. Carlos Giménez. Jesús Flores Thies


        Nombrar a Carlos Giménez (Madrid, 1941) es nombrar a uno de los grandes del panorama del cómic español. Es un clásico entre los clásicos. Un auténtico cronista de la transición española, con su crítica ácida, mordaz, y tan necesaria, en obras como en la que fue su famosa trilogía de los setenta: “España Una, España Grande y España Libre”, después por la serie “Paracuellos” y otras obras como “Rambla arriba, Rambla abajo” o su otra trilogía famosa “Barrio”. Es un artista impresionante, sin lugar a dudas, premiado y reconocido.


        Cuando escribo estas líneas, hace poco más de veinte días que ha fallecido Jesús Flores Thies (1931-2017), militar de profesión, pero que llevaba una carrera paralela como dibujante, guionista e ilustrador. A finales de los sesenta, concretamente en 1967, José Toutain, director de Selecciones Ilustradas, le encargó que hiciera los guiones para un nuevo personaje, Delta 99. Un extraterrestre, muy atractivo para las mujeres, envidiado por los hombres, cuya misión en la Tierra sería la de luchar contra todo tipos de males, para preparar al planeta en su definitivo ingreso de una confederación galáctica de planetas y civilizaciones superiores. Difícil misión, desde luego. Thies se encargó de los primeros nueve guiones.


        “Delta 99” (Edición integral Glénat, 2007) no es, posiblemente, la obra más conocida de Carlos Giménez, pero en este cómic que os presento esta la colaboración maravillosa de Thies-Giménez, creada en el ambiente de finales de los sesenta, con un Giménez aún no muy maduro a los pinceles, pero no falto de técnica. Con unas aventuras que hoy nos hacen sonreír, contra nazis, robots y bellas mujeres con pantalones de campanas y camisas de flores.
(Carlos Giménez)



        La portada traiciona al contenido (Delta no es un héroe de capa y armado hasta los dientes). No en vano es una portada muy posterior de Giménez, de 2003. Delta 99 es un apuesto joven, de media melena, enamorado de Lu, una pirata china, metido en un embarullado mundo de espías, traiciones y malas ideas. El cómic es simplemente una delicia. Una vuelta al pasado a aquellas aventuras de tebeos, de publicaciones quincenales o mensuales, que por un par de pesetas se disfrutaban de principio a fin. Sirva esta entrada como sencillo y querido homenaje. Un cómic imprescindible. Descanse en paz, Jesús Flores Thies, y gracias por todo Maestro.
(Jesús Flores Thies)