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domingo, 26 de noviembre de 2023

Familia al instante (Netflix, 2018)

 

        El soniquete de “Basado en Hechos Reales” es algo que suele hacer una película atractiva, en la mayoría de los casos, no siempre (también es verdad), pero hay que reconocer que tiene cierto morbo que hace que la gente caiga en esa trampa sutil de ver la adaptación cinematográfica de algo que sucedió, e incluso comparar que tal se parecen los actores y los hechos narrados con la verdadera versión de lo ocurrido. De hecho, yo os voy a dejar por aquí un enlace para que veáis a los verdaderos protagonistas de esta historia familiar.


         Ese es el caso de “Familia al instante” (Netflix, 2018), una película de dos horas, a la que le sobra perfectamente media hora de pasteleo puro y duro, pero que muestra una realidad no muchas veces abordada en el cine, como es el tema de la adopción de niños, y más concretamente niños hispanoamericanos en el seno de la típica familia blanca estadounidense: De esos de grandísima casa de madera, grandes carros, gorras, hamburguesas y solvencia económica a dos kilómetros de distancia.


         La narrativa se ubica en California, donde Pete y Ellie, una joven pareja que se dedica a la compra, reforma y venta de casas, que triunfan en la vida y que no tienen mayores problemas en la vida, se embarcan en la adopción de tres nenes, hermanos e hijos de una madre con problemas de drogas, que se tira la mitad de su vida vestida de naranja dando paseos en cárceles californianas, una de ellas para más señas adolescente.


         En tono de comedia, aunque hay bastante drama en todo lo que se narra, la pareja acudirá a una asociación, donde descubriremos todo tipo de parejas, que, como ellos, quieren adoptar nenes: Desde las parejas gay y heterosexual interracial, hasta los ultracristianos, pasando por la tipa soltera que ha visto la película de Sandra Bullock, “Un Sueño Posible” (2009), con la que ganó por cierto un Óscar (estuvo nominada al Óscar a mejor película, pero no se lo llevó), y que va de la misma temática basada en hechos reales, y que en su día no me desagradó.


         La pareja orientadora y mediadora entre padres-madres y nenes, son Tig Notaro y nuestra Octavia Spencer, que vimos hace relativamente poco tiempo en “Las Brujas” con Anne Hathaway, y que ponen un punto cómico bastante bueno en sus escenas.


         Los protagonistas, nuestro Mark Walhberg, que le va esto de hacer de padre y el tema de los hechos reales, como vimos hace unos pocos años en “Joe Bell” (2020), y una histérica Rose Byrne, que lo borda perfectamente en su papel de madre exagerada y sobreprotectora, buscadora de la afirmación ajena ante sus actos. Y entre los tres nenes, habría que destacar a Isabela Merced, nuestra “Dora la exploradora”, que en España quizás sea más conocida por su papel en la serie “Cien Cosas que hacer antes de ir al instituto”, que hace de adolescente rebelde y pone voz a gran parte de la banda sonora de la película, todo en uno, no se podría pedir más.


         La trama gira en torno a todos los problemas y dificultades que la pareja se encuentra con los tres nenes, con la propia sociedad que les rodea, la familia, y con ellos mismos, que, llegado el momento, se llegan a plantear si han hecho lo correcto…


         En definitiva: Película que hemos visto en familia, que como os comento, mezcla drama y comedia a partes iguales, y que transmite un mensaje que llega, que convence, y que me llegó a parecer hasta necesario. Lo malo: Que se puede explicar en menos tiempos y sin tanto histrionismo, sobre todo por parte del papel de Rose Byrne. Le doy un 6 de nota. 


         Lo dejo por aquí. Echadle un vistazo y ya me diréis que os pareció a vosotros.

lunes, 23 de octubre de 2023

Las Brujas (Netflix, 2023)

 

Se aproxima Halloween y Netflix está ahí para recordarnos, una vez más, su llegada a través de un tropel de películas que están invadiendo la parrilla de la plataforma. Directa al número 2 durante esta penúltima semana de octubre, se ha colado esta nueva versión de “Las Brujas”, ya hubo una versión en los noventa, basada en el libro de Roald Dahl, autor que ha recibido de lo lindo en los últimos tiempos, siendo criticado por ciertos sectores por el trato que da a algunos personajes en sus libros, y que yo, por supuesto, no comparto y a los que no cambiaría ni una coma. Por cierto, a ver cuando una editorial española se atreve con la traducción de “Los Gremlins”, que vamos con 60-70 años de retraso…


En esta ocasión, de entrada, llama la atención que Robert Zemeckis, esté como director y guionista, aunque esta cinta de una hora y cuarenta minutos, a los que le sobran treinta minutos perfectamente, no vaya a estar entre sus mejores trabajos cinematográficos. También se cuela el nombre de Guillermo del Toro, por cierto, en el guion.


Entre el elenco, una Anne Hathaway, que, sin hacerlo mal, parece estar hasta arriba de Fanta naranja, algo histriónica para mi gusto, y en un papel que no sé si le acaba de pegar al 100%, y una Octavia Spencer en el que parece ser el papel de su vida como abuela curandera que habla con ratones.


En la narrativa: Estamos a finales de 1967, y los padres de ¿Bruno? (en realidad, no me he quedado con el nombre) se matan en un accidente de tráfico. Hay que llevar siempre el cinturón, no lo olvidéis. El chaval entonces se va a vivir con su abuela a un pueblo de Alabama, que escucha buena música y tiene fama de curandera, aparte de una tos característica de los que se fuman un paquete de Ducados al día.


¿Bruno? y su abuela tienen un encuentro con una bruja en el ultramarinos de la esquina, y la abuela, que ya ha tenido experiencias con ellas, decide poner tierra de por medio, yéndose a un hotel donde coincide con lo más selecto de las brujas mundiales, glamurosas, pero tan malvadísimas que le echan dos sobres de azúcar al café.


En el hotel, la abuela no podrá evitar que Bruno sea transformado en ratón, pero aliado con su propia ratona mascota y otro chaval transformado, que recuerda mucho al alemán de “Charlie y la fábrica de chocolate”, harán todo lo posible por acabar con los diabólicos planes de la Gran Bruja (Anne Hathaway), aunque no podrán volver a recuperar su forma humana…


A ratos entretenida, a ratos muy larga, la película abusa bastante de un CGI, de un ordenador que ofrece un producto aceptable, pero sin tirar cohetes, siendo ideal para los más pequeños de la casa, aunque con un final, fiel al libro, que tal vez algunos no compartan en ese mundo de eternos finales felices que nos llevan años metiendo hasta en la sopa…


                                      Echadle un vistazo y ya me diréis.