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sábado, 6 de septiembre de 2025

Jim Bridger (Norma, 2025)


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       Este 2025 ha sido el año de Jim Bridger (que no de Jeff Bridges). Una de las grandes leyendas del Lejano Oeste, ha tenido un par de series, una de ellas, abriendo el año y no disponible en español hasta donde yo sé: “The Tall Tales of Jim Bridger”, producida por Amazon Prime, y de la que no os puedo contar mucho, o directamente nada porque no la he visto, y “Érase una vez el Oeste” (comentada por aquí), que es muy recomendable, y en la que Jim Bridger es un personaje secundario, pero muy potente.

        Ahora, le ha tocado el turno al cómic, y es que la vida de este montañés, Jim Bridger, da para mucho juego porque se tiró literalmente vagando por las tres cuartas partes de Estados Unidos, explorando, cazando y luchando contra osos, abriendo nuevas rutas, mercadeando, haciendo de guía para el ejército y tratando con indios de diversas tribus (de hecho, llegó a casarse con una india, pero también se llevó dos flechazos en la espalda en otra ocasión).


        Dentro de la colección “La Verdadera Historia del Far West” de Norma Editorial, nos llega “Jim Bridger”, un cómic que viene de la mano del dibujante y guionista Pierre Place, y Farid Ameur en el asesoramiento histórico, como siempre.

        “Jim Bridger” es el primer tomo de la colección, pero no sé por qué, lo he ido dejando y directamente me he leído los tomos dos y tres, “Will Bill Hickok” y “Little Big Horn”, antes de abordar este tomo publicado por Norma en esta pasado mayo de 2025.


        En esta ocasión estamos ante un cómic de tapa dura, 56 páginas a todo color, que viene de la mano de un autor para mi desconocido hasta la fecha, ya que este es el primer trabajo que he leído de él, Pierre Place, que se hace cargo de la narrativa y el dibujo, y en las páginas finales, tenemos un dosier histórico del Doctor en Historia, especializado en la Historia de Estados Unidos del S.XIX, Farid Ameur, que aporta datos muy interesantes sobre la vida de nuestro protagonista, y todo muy bien rematado con fotografías, láminas y dibujos de la época, que lo hacen un tomo muy didáctico, como los otros que hemos comentado de la colección.

        En la narrativa del cómic, tenemos a Jim Bridger, un icono estadounidense relacionado con el expansionismo hacia el Oeste.

Bridger, montañés, aventurero, trampero, cazador y todo lo que os decía anteriormente, fue un tipo que vivió durante casi 50 años en los límites de la frontera occidental del país, explorando rutas que ningún hombre blanco había recorrido hasta entonces.


        Nacido en 1804, casi con el siglo, nos cuenta de primera mano en el cómic sus principales aventuras mientras se refugia en Fort Phil Kearny, en territorio sioux, mientras se desarrollan precisamente Las Guerras Sioux. La narrativa se desarrolla en forma de cuentos, cuyo hilo maneja una niña refugiada en el fuerte, que admira a los montañeses por las lecturas que han caído en sus manos.

        Así, lo vemos como cazador de castores con 17 años, como tratante con las diferentes tribus, el establecimiento de su Fuerte Bridger y las malas relaciones con los mormones, que quemaron y destruyeron su fuerte durante las llamadas Guerras Mormonas y con la masacre de Fetterman como telón de fondo, que siempre que oímos masacres contra el ejército, nos acordamos de Custer y Little Big Horn, pero la caída de la columna de Fetterman, bastante desconocida, también fue una sonora derrota.

        Sin embargo, lo malo de esta narrativa es el corte abrupto que te encuentras al final del cómic, que no nos enseña como salen del asedio sioux, Jim Bridger y sus acompañantes.


        En definitiva: Posiblemente, de los tres que me he leído de la colección (me falta por leerme el cuarto, Jesse James), este es el que más frío me ha dejado, quizás por el final tan seco y tan radical con el que se corta la narración. Ojo, eso no significa que sea un cómic malo, si pensara así, no le haría una reseña. Es un cómic bien documentado, eso está fuera de toda duda, y te das cuenta en los detalles de las armas, en los uniformes militares del ejército estadounidense y hasta en pequeños puntos, como barcos, vestimentas de indios y la representación de los fuertes…

        Como el resto de los cómics de la colección, es una lectura que te invita a seguir investigando al personaje, los hechos, y ahí el anzuelo didáctico es innegable. ¿Recomendable? Por supuesto, como el resto de la colección. Su precio: 20 euros.

jueves, 31 de julio de 2025

Wild Bill Hickok (Norma, 2024)

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       “Wild Bill Hickok” es el segundo cómic que os traigo de la colección, “La Verdadera Historia del Far West”, publicado por Norma en 2024, y que, de momento, y hasta donde yo sé, está compuesto por cuatro tomos, independientes y autoconclusivos.

        En teoría, creo que este es el primer tomo de la colección, aunque no están numerados. En una reseña anterior, ya os hablé de “Little Big Horn”, al que le tenía muchísimas ganas, protagonizado por el mítico General Custer.


        Este cómic, al igual que el anterior, se presenta como un cómic de tapa dura, 56 páginas a todo color, y que viene de la mano de Dobbs en cuanto al guion, un tipo que ha adaptado cómics requetebuenos, y que hemos comentado alguna vez por el blog, como “El Álamo”, o los dedicados a H.G. Wells como “la Máquina del Tiempo”, “La Isla del Dr. Moreau”, “El Hombre Invisible” o “La Guerra de los Mundos” (este último junto a Vicente Cifuentes), el italiano Ennio Bufi a los lápices, y el especialista en la Historia del Lejano Oeste y de los Estados Unidos del S.XIX, Farid Ameur, que presenta un didáctico dossier histórico al final del tomo.

        Aunque es una auténtica leyenda para los que somos aficionados a la Historia del Lejano Oeste, curiosamente, hay poca filmografía de un tipo interesante, y a la par problemático y contradictorio, como fue James Butler, “El Salvaje Bill”.


        El cómic resume mucho, muchísimo, la vida del protagonista, daros cuenta de que hablamos de 56 páginas, y los autores han optado por mostrarnos los hitos más importantes de Will Bill en una narrativa que da continuos botes entre el pasado y el presente, en flashbacks, y nos muestra ya a un viejo pistolero, sheriff, jugador y explorador, un tanto cansado de la intensidad de la vida que ha elegido vivir. No vamos a ver al joven Bill. Así que olvidaros de una cronología lineal clásica, porque no lo vas a ver, sino algo mucho más cosido por hechos y consecuencias a través de recuerdos, en una frontera difusa entre el mito, la leyenda, y la realidad, a través de un dibujo fantástico, de un autor que no conocía como Ennio Bufi, que creo que ha sabido captar perfectamente la esencia del personaje de principio a fin, y que juega muy bien con las viñetas, algunas de ellas con un estilo muy cinematográfico.

        Nuestro Bill nació en 1837 en una granja de Illinois, concretamente en un pueblucho llamado Homer, que hoy se conoce como Troy Grove, y que sigue siendo un lugar bastante inhóspito hasta donde sé, con un municipio de apenas mil habitantes y bastante rural aún.


        Hijo de un abolicionista, creyente y temeroso de Dios, y con cinco hermanos y hermanas de los que pronto se desentiende. El joven Bill pasaba bastante de la escuela, y solo aprendió lo básico antes de salir en busca de aventuras, peleas y broncas, borracheras y conquistas amorosas. Ligón, al parecer, era un rato.

        Antes de los 18, ya estaba claro que no iba a trabajar en la granja familiar, trabajo que despreciaba. Era hábil con el gatillo, muy bueno jugando al póquer y montando a caballo. Y su habilidad para meterse en jaleo pronto hará que ponga pies en polvorosa, dirección a Kansas, después de una disputa por una partida de cartas, que él creía que había acabado con su oponente fallecido.

        Una vez en Kansas, trabajando como conductor de diligencias y enfrentándose a esclavistas, indios y todo lo que se mueva,comenzando a ser temido y admirado a la par.

        Aquí conoce al futuro Buffalo Bill, William F. Cody, que era nueve años menor que él, y durante este trabajo, es atacado por un oso, que es por donde comienza nuestro cómic. Se carga al oso a cuchilladas, pero el oso lo dejó gravemente herido.


Pronto comienzan a escribirse artículos sobre su habilidad con el revolver, sus hazañas, muchas de ellas exageradas e inventadas, y publicadas en novelas de bolsillo, teniendo su primer hito en el duelo de Rock Creek de 1861, donde acabó con varios hombres a tiros, el terrateniente David McCanles y dos de sus hombres concretamente, unos dicen que por un pago no realizado (en otras versiones líos con mujeres), alegando defensa propia. Los testigos así lo afirman. Y el Jurado Popular lo declara inocente de todos los cargos, haciendo las delicias de la prensa que lo perseguía y veía en él a un auténtico filón de vender periódicos.

Aquí ya todos los tabloides del momento ya lo conocen como “Wild Bill”, el tipo que derrota a ejércitos enteros de hombres armado solo con sus dos colts que lleva del revés, con la empuñadura hacia adelante.


        Ese mismo año, que comienza la Guerra de Secesión Americana, por los valores dados por su padre, abolicionista convencido, se enrola en el ejército yanqui, donde destaca como explorador, con alguna hazaña a destacar como espía e infiltrado en líneas enemigas, que lo llevará a final de la guerra a ser contratado como alguacil, como marshal en algunas ciudades de Kansas, donde lo mismo se ponía serio y profesional como la Ley que representaba, que se metía en líos, borracheras, partidas de póker y tiros.

        De hecho, en el cómic, vamos a ver el duelo que mantiene con un tipo llamado Davis Tutt, por un reloj que aseguraba que era de su madre y que había perdido en el juego, y que acabó en un nuevo juicio y una nueva absolución al alegar defensa propia.

        Enrolado nuevamente en el ejército como explorador, conocerá al General Sherman y al malogrado Custer, se sigue metiendo en disputas (mata a tres tramperos borrachos en Nebraska), y consigue huir de una emboscada cheyene salvando a su asediado destacamento al lograr traspasar las filas indias con un lanzazo en un muslo.

 

        Entre 1870-71, mito viviente, vuelve a hacer labores de sheriff, aunque va dejando un reguero de muertos por donde pasa y llega a matar, por error, a su ayudante, Mike Williams. Este hecho le marcará, deja el trabajo y vaga nuevamente metiéndose en jaleos (peleas, mujeres, alcohol), hasta que en agosto del 72 participa en un show en las cataratas del Niágara, y en 1873 participa en una gira teatral con Buffalo Bill y Texas Jack de ocho meses por los Estados del Este.

        Mal actor, metido en peleas, se sale del espectáculo y vuelve hacía el Oeste. En 1876 se casa con una actriz de circo, llegando a Deadwood, ciudad minera en la Colinas Negras, en Dakota, ciudad sin ley a la que llega en compañía de la también célebre Juanita Calamidad. Sigue con las peleas, borracheras y en la tarde del 2 de agosto, jugando al póker, sentado de espaldas a la entrada principal del Saloon Nº10, algo que nunca había hecho hasta entonces, un tipo llamado Jack McCall se le acerca por detrás y lo mata de un disparo a bocajarro en la nuca. Wild Bill cae fulminado, y muestra sus cartas: Pareja de ases, pareja de ochos, y un nueve: la conocida como “Mano del Muerto”.


        La verdad es que, a pesar de haberme parecido un cómic muy corto, muy resumido, lo he disfrutado muchísimo. Es uno de esos cómics didácticos que me han contado cosas que sabía, que no sabía, que he buscado en internet después de haberlo leído para querer saber más, y con un magnífico final en forma de dossier con fotografías, grabados y láminas de la época que compensa bastante la escasez de un cómic que podría haber tenido perfectamente el doble de páginas sobre este gran icono del “Far West”, como fue “Will Bill”.

        Aun así, como el de “Little Big Horn”, creo que es de lo más recomendable, un tesoro didáctico a tener en cuenta, y mucho más si te gustan las viejas Historias del Oeste como es mi caso. Su precio, por cierto, ronda los 19 euros.