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domingo, 21 de septiembre de 2025

Humane (2024)

 

        He llegado a “Humane”, película canadiense de 2024, tras leer brevemente una sinopsis que hablaba sobre un apocalipsis climático y una cena familiar, y me he dicho: ¿Qué puede salir mal?

        Después ya he visto el nombre de Caitlin Cronenberg, y he sentido cierto escalofrío al reconocer el nombre de la hija del mítico director, David Cronenberg, porque he pensado que como a la hija le diera por imitar al padre, la cosa podría dispararse, pero he intentado dejar ese pensamiento de lado a la hora de abordar la película, y más siendo esta la opera prima de nuestra muchacha de cuarenta tacos.

        No sé mucho de inglés, lo tengo bastante olvidado desde hace cuarenta años, pero “Humane” creo que significaba algo así como “Cuidadoso, benévolo o compasivo”, corregidme, por favor, si me equivoco.

        Y eso es, precisamente, algo que no vamos a ver en la película, por lo que el guiño-guiño está garantizado a la hora de abordar una trama de una hora y media de duración, que, en su segunda mitad se me ha hecho un tanto pesada, lenta, y que se convierte poco a poco, casi en una película de terror… O directamente lo es.


        La película se rodó en apenas tres semanas, veinte días, en el castillo de Ravenscliffe en Hamilton (Ontario) (Canadá), que a mi me ha parecido bastante hortera, un pastiche neogótico pero buen escenario para narrar un relato sobre la moral, o la falta de moral más bien, de una familia que vive en un mundo donde el sistema ha colapsado, el medio ambiente ha quebrado, y aquí sobra gente por un tubo para que no se pierda todo.

        ¿Eran los lemmings aquellos bichos, según el mito, que se quitaban de en medio para que la colonia sobreviviera con los pocos recursos existentes? Creo que sí, pues por ahí van los tiros, pero no todos están dispuestos a ser tan generosos y sacrificados por el bien común de la humanidad, ¿O sí?... No, que va, ni por asomo.


        En la narrativa estamos ante un futuro cercano y distópico, o quizás no tanto, en lo de distópico me refiero, no en lo de cercano, en el que los rayos ultravioletas están por las nubes, y el cambio climático, a pesar de que esto no se cuenta realmente bien, ha hecho de las suyas y ha abocado a la humanidad a la desaparición al menos que haya una reducción de población.

        Un periodista jubilado y con mucha pasta, Charles, vive junto a su segunda esposa un retiro tranquilo. Él tiene cuatro hijos adultos, dos chicas y dos chicos, a los que reúne en una cena, a la que también acude su nieta, que no debería estar allí.


        La cena servirá para confesar que él y su esposa han decidido inscribirse en un programa gubernamental para que te quiten de en medio de manera voluntaria para reducir la población ante la catástrofe ambiental que tienen encima.

        A cambio, los hijos recibirán una cantidad millonaria, y cada uno reacciona a su manera ante la noticia. Entonces, se presentan unos señores muy simpáticos del gobierno con unas jeringas que te dejan frito en un plis-plas, y Dawn, la esposa, que es una experta cocinera, huye del lugar.


        Bob, el funcionario a cargo del asunto, y unos guardias armados, informan a los hijos, que se necesitan dos cuerpos, ya que eso es lo que se ha firmado en el contrato por parte de su padre, y al haber escurrido el bulto la esposa, uno de los cuatro, la nieta no cuenta, deberá morir para que el trámite se cumpla. Debe haber dos finiquitados si o si, y entonces empieza la guerra.

A partir de aquí, tenemos un castillo enorme, y cuatro hermanos que rompen sus lazos afectivos para sobrevivir, montándose unas alianzas y traiciones, que ríete tú de “Gran Hermano”, “La Isla de las Tentaciones” y programas por el estilo. Los cuchillos vuelan, la sangre fluye y aquí se trata de poner un muerto encima de la mesa ante nuestro villano malvado, el funcionario Bob, que no deja de ser un simple burócrata.


En definitiva: A pesar de que “Humane” no parece una película cara, no he logrado encontrar su presupuesto por ninguna parte, aunque sé que solo ha recaudado 45 mil dólares a nivel mundial.

Tiene los ingredientes suficientes para demostrar que una historia sencilla puede llegar a despertar tu interés. Hay algo en su cocción que no me ha acabado de convencer del todo. No sé por qué, a ratos, levemente y salvando las distancias, me ha recordado a “Perseguido”, quizás por el premio millonario, y a “Starship Troopers” por el rollo del sacrificio de unos para salvar a otros contra lo inevitable, bichos allí, catástrofe medioambiental aquí.


Los cuatro hermanos demuestran caracteres diferentes entre sí, bastante estereotipados y arquetípicos, cada uno tiene sus motivos para intentar quitarse de encima a uno de los hermanos. Egoístas, fríos, frágiles en algunos casos, culpables todos, y privilegiados miembros de la sociedad que no se han visto afectados por el drama mundial hasta esa misma noche, demuestran el instinto básico por la supervivencia por encima de todo, sin pestañear.

A veces falla en el ritmo, pero su metraje se ajusta bien y se puede ver, aunque sin tirar cohetes. Puede llevarte a la reflexión, pero también al olvido más pronto que tarde. De Nota le doy un 5.

miércoles, 30 de abril de 2025

Vampira humanista busca suicida (2023)

 

De entrada, me ha hecho gracia el título de esta película canadiense de 2023, rodada en francés, “Vampira humanista busca suicida”, que, salvando las distancias, estoy seguro que Tim Burton la disfrutaría mucho y que haría su propia versión, y por el otro lado, ha conseguido que en el último minuto de metraje diera un bote en la silla, ya que la canción que cierra la película es de 1970 y en español… “Drácula ye-ye” de Andrés Pajares.

Películas, libros… Historias de vampiros que no quieren ser vampiros, o al menos no cumplir con su papel como tales y dejar un rastro de sangre, y muerte a su alrededor, bajo la incomprensión de sus allegados y familiares, creo que ya conocemos algunos ejemplos.


Es verdad que quizás que esta sea la primera película en la que la vampira sea canadiense francófona y emo, y que se eche un amigo adolescente que se quiere quitar de en medio porque no le gusta su vida, y está viviendo una situación que él considera difícil.

Pero ya hemos visto vainas parecidas a esta, y aunque entretenida, y con algunos puntos humorísticos, protagonizados más por la familia de vampiros que por el resto del personal, quizás no sea una película que te vaya a llenar el ojo.


        En nuestra narrativa de una hora y media de metraje, la vampira protagonista, Sasha, ansía poder vivir sin tener que sorber bolsas de sangre, pero no quiere hacer daño a nadie, y le asquea eso de tener que ir mordiendo yugulares, y el amigo, quiere quitarse de encima, juntando el hambre con las ganas de comer. Así tenemos un poco de drama, un poco de terror blandito (nos van a ahorrar escenas morbosas) y el humor al que os hacía referencia.

        Sasha es una vampira de 68 años, apariencia adolescente, que vive en una casa junto a sus padres, una tía y una prima. Vive rodeada de libros, discos antiguos, y tiene una estética un tanto gótica, un tanto emo. Todos los días, o mejor, todas las noches, recibe la incomprensión de su familia, y es algo que ella, en su búsqueda de identidad, y en su inusual empatía hacia los humanos, lleva muy mal.


        Ya que por un lado no le han salido los colmillos, no siente la sed de sangre ni de matar como cualquiera de su especie, y, por otro lado, parece ir contra natura en sus pensamientos y acciones.

        El tema humorístico comienza cuando sus padres le cortan el pienso y la mandan a cazar por sí misma, junto a Denise, una prima algo mayor que ella, más tradicional, que se carga a chicos jóvenes como el que oye llover.


        En una de estas salidas nocturnas conoce a un adolescente, Paul, que sufre acoso escolar y laboral, y se quiere quitar de en medio. Ambos llegan a una especie de acuerdo, por el cual Paul se ofrece, pero antes debe cumplir una serie de deseos que tiene pendientes.

Así, juntos, Sasha y Paul emprenden una aventura nocturna para cumplir los últimos deseos de Paul, lo que les va a unir más, y donde ambos van a confiar el uno en el otro. Y mientras avanza la noche, les surge la posibilidad de que Paul se convierta en un vampiro que acompañe a la triste y desolada Sasha, que cada vez entiende más algunos sentimientos humanos.


        En definitiva: Poco más se puede comentar de una película que busca el entretenimiento, algo oscura en el sentido de que casi todo el metraje lo vemos cuando los vampiros están activos, y no cuando duermen.

        Es una película que posiblemente me hubiera entusiasmado más hace cuarenta años, pero hoy por hoy, ha logrado sacarme alguna sonrisa entre escena y escena, entre ese terror suave que os comentaba y el drama que gira alrededor de Sasha, y del tema de los suicidios adolescentes, que no es ninguna broma, como tampoco lo es el tema del acoso escolar, pero que sabe manejar con bastante maestría, con sensibilidad, sin caer en el morbo, o en lo escabroso…

¿Olvidable? Si. A pesar de que su metraje es solo de una hora y media, creo que le sobra, aún así, sus 15-20 minutos de rigor, porque hay momentos en los que gira sobre si misma durante demasiado tiempo. Pero solo por el toque que le da a todos los temas comentados, le voy a dar un 6 de nota, y la dejo a vuestra entera elección.

martes, 11 de marzo de 2025

Antes era divertido (2023)

 

        “Antes era divertido” es una película de cine independiente, canadiense de 2023, que tengo que reconocer que me ha descolocado un poco, ya que en un principio me ha parecido las típicas películas de cine independiente que me tragaba por un par de euros, o más bien de pesetas, hace treinta años en cines independientes como el COC de Badajoz, al que yo era bastante asiduo.

        La primera parte de su hora y cuarenta minutos de metraje me ha parecido que navegaba por aguas mansas, y no sabía bien adonde nos quería llevar, aunque sus primeros retrocesos y avances en el tiempo narrativo me tenían un poco descolocado, y pasado el ecuador de la película, la vaina va “in crescendo” hasta alcanzar niveles en los que realmente ya me estaba perdiendo, era como una cascada de cosas en la que como espectador, me decía: O no me entero o se me están escapando movidas que no alcanzo a comprender…


        Pero, finalmente, cuando ya ves todo el puzle, y ves que todo encaja, te quedas por un lado tranquilo, porque no has perdido tus capacidades mentales de momento, y por otro lado, un tanto inquieto…

        Efectivamente, la película engaña desde el principio, y desde luego no va de lo que me había creído que iba, sino que hay escondida una historia bastante chunga referida a un abuso, a una “violinización”, que la trama no aborda de frente en ningún momento, hasta que te encuentras con un Juicio en toda la cara y todo se destapa.


Pero antes de llegar ahí, la directora, Ally Pankiw, que también es guionista, y sospecho que se encargó de recoger las tazas de café por el set de rodaje, y que se estrenó con esta película en cines, aunque ya venía de rodar un episodio de la exitosa serie “Black Mirror” hace unos años (concretamente aquel que salía Salma Hayek de protagonista), nos enmascara una narrativa que parece anodina en un principio, pero que su resultado final es desgarrador, y esperanzador a partes iguales, mezclando sabiamente el drama con unos ligeros tintes de humor, al estilo “Club de la Comedia” en versión canadiense.


En la narrativa tenemos a Sam, una joven humorista, que intenta buscarse la vida en lo suyo mientras vive con dos compañeros de piso que le pagan el alquiler debido a sus bajos ingresos, y que ha sido “au pair” en Gran Bretaña.

        Ya desde el principio, vemos que tiene un vinculo especial con una adolescente llamada Brooke, que aparece en los noticieros como escapada de casa o desaparecida.

        La vinculación entre ambas, será el pegamento de toda la trama, aunque aún no lo sepamos.


        Sam es contratada como canguro por Cameron, el padre de Brooke, que tiene un alto tren de vida y cuya mujer se encuentra muy enferma, quedando Brooke sola y bastante rebelde con la vida. La madre de Brooke fallecerá al cabo de poco tiempo, agudizando más la situación de la adolescente, que se ve en unas circunstancias difíciles de salir, con el tonteo de los chicos, el alcohol, las primeras drogas y la falta del padre, mientras que Sam, que en un principio se nos presenta como una chica divertida, extrovertida y muy enfocada en el humor, irá pasando por un proceso de introspección, cerrándose a sus compañeros de piso y amigos, basculando en su relaciones sentimentales y echando a perder parte de su vida, tanto personal como profesional, pero no llegas a sospechar lo perturbador de su situación hasta casi el final de la película.

Desde el principio la veremos con estrés postraumático, aunque como os he comentado, la película engaña, descentra y confunde, con tantas idas y venidas al pasado y al presente, y sabes que algo no encaja del todo en la historia de Sam y Brooke, con la que cada vez se siente más apegada, más que como una canguro, como una amiga o incluso como una hermana mayor, aunque quizás no tanto como una madre, o por lo menos ese sentimiento no me lo ha parecido a mí.


Delante del público es una persona divertida, pero su involución hacia la depresión, es clara según pasa el metraje, de hecho, la película se titula realmente “Antes era divertida, o solía ser divertida”.

Y no es hasta bien pasado el ecuador cuando nos enteramos de que una huida nocturna de la casa de Brooke, que parecía ser una fuga de gas, es en realidad, una “violinización” que sufre Sam por parte de un Cameron bastante pasado de copas, que acabará en juicio, y con una Brooke ya completamente desatada, escapada de casa y metida en rollos chungos, mientras Sam se debate entre el bienestar de la chica y su propio bienestar.


En definitiva: Tengo que reconocer que, durante la primera hora, he pensado: La de películas de este estilo que me veía hace treinta años, y oye… Que ya no me enganchan ni me convencen… Pero por saber hasta donde llegaba, me he quedado a verla y la descolocación ante los hechos y los últimos quince minutos me han hecho reflexionar ante una película que iba a suspender sin parpadear.

La película se merece el cinco, que es la nota que le voy a dar, pero creo que incluso me hubiera atrevido a darle el seis si tuviera media hora menos de metraje, y no tantos flashbacks que marean al más paciente. El final, eso sí, me ha parecido muy pastelero y poco creíble, las dos, Sam y Brooke, rehacen su relación de amistad pura y verdadera, a pesar de que el padre de la nena ha “violinizado” a su cuidadora, y este se traga cinco años en la cárcel… No sé Rick, parece falso. Lo dejo por aquí.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Somos Zombis (2023)


          La película “Wake Up”, producción francesa de 2023, que comentamos hace relativamente hace poco tiempo en el blog y en el Canal de Youtube, fue mi primer contacto con un trio de directores canadienses, que se hacen llamar, RKSS, François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whisell, que yo os comentaba en esa reseña que, a pesar de llevar veinte años juntos, no habían llegado a la media docena de producciones.

          Hoy he tenido la oportunidad de ver otra de sus películas… En esta ocasión se trata de “Somos Zombis”, una película de 2023, esta vez de producción canadiense, que se basa en un cómic del belga nacionalizado estadounidense, Jerry Frissen, que es un guionista y diseñador de juguetes, y que es conocido por haber participado en el cómic de los “Metabarones” de universo creado por Jodorowsky en su día, como guionista, y haber escrito series de cómics relacionados con la Lucha Libre y Zombis, que es el caso que nos acontece… A los lápices, todo un clásico del mundillo del cómic gringo, Guy Davis (Sandman, Batman, 4 Fantásticos…). Por cierto, corregidme si me equivoco, pero “Somos Zombis” aún no se ha publicado en España.


          Película y cómic tienen sus diferencias, como no puede ser de otra forma. Hasta donde sé: El cómic se desarrolla en un futuro post-apocalíptico, en Los Ángeles durante el año 2060, donde zombis y seres extintos como mamuts y dinos conviven con humanos en una sociedad un tanto frágil. Aquí no había presupuesto para tanto, y estamos ante una sociedad donde los zombis no son carnívoros, y conviven con los humanos con cierta armonía… De momento.

          La narrativa no se mete en demasiadas explicaciones, pero ya la escena inicial, en la que un zombi pedigüeño pide unas monedas a uno de los protagonistas que está comprando una hamburguesa nos da una idea de lo que vamos a ver.


          La gente, o al menos, mucha de ella, ha dejado de morir definitivamente. Y muchos de los fallecidos se transforman en zombis cuando les llegan su día. Les cambia el color de los ojos, algunos pierden capacidad intelectual, otros son famosos, como la Madre Teresa que no se pierde ni un sarao, y muchos de ellos siguen trabajando, quitándole empleos a los vivos, ya que no duermen y trabajan todo el rato. Pero no sienten el instinto carnívoro clásico de los zombis, ni van por ahí diciendo “Ceeeeerebro”, o al menos, no en un principio.

          Tres jóvenes, dos chicos y una chica, intentan ganarse la vida engañando a los clientes de una empresa que se dedica a recoger “No vivientes”. No les llaman directamente zombis para no ofender…Algo que me ha parecido un guiño bastante gracioso sobre como llamar a los zombis para que no se ofendan, la neolengua y el correctismo en todos los sentidos, tan en boga últimamente.


          Karl y Maggie son dos hermanos. Karl es aficionado al rol, a “Dragones y Mazmorras”, siempre lleva un libro-juego consigo al que juega en los ratos libres, y donde siempre acaba muerto, y, además, un onanista de cuidado que anda enamorado de una zombi llamada Jane que tiene una página azul. Ambos tienen una dulce abuelita que es secuestrada por unos Malos bastante torpes.

          Freddy es amigo de ambos, es regordete, le gusta la Lucha Libre y está enamorado de Maggie, aunque ella no le hace mucho caso en un principio. Maggie es el cerebro de la banda, rubia y decidida.


          Los tres, pronto se ven envueltos en una trama con una Megacorporación que tiene siniestros planes con los “No Muertos”, y el secuestro de la abuelita les llevará a ir superando diferentes situaciones, cada cual más absurda.

          Con un metraje de una hora y cuarto, que mezcla comedia, con cine de terror, algo de gore, fantasía y rica en subtramas, tanto es así, que es difícil saber cual es la trama principal, “Somos Zombis” es la típica película para pasar una tarde entretenido, sin pensar en nada, como un zombi. Tiene un metraje correcto, una música bastante digerible, que recuerda a las películas ochenteras de órgano electrónico a ratos, y que se ríe de si misma por cada paso que da.


          De nota, le doy su 5 de rigor, y a pesar de que no es una de esas películas que pasará a la historia, sería de culto si se hubiese hecho hace 30 años, merece la pena su visionado, y ver a la Madre Teresa en acción.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Wake Up (2023)

 

         “Wake Up” es una producción francesa de 2023, que viene de la mano del trío de cineastas canadienses conocidos como RKSS: François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whisell, que llevan juntos veinte años, y hasta la fecha creo que solo han hecho cuatro películas, especializándose en el cine de terror, siendo este slasher clásico, “Wake Up”, el último trabajo que han hecho hasta la fecha, hasta donde sé.

         La película de una hora y doce minutos, de escaso presupuesto y rodada en tres escenarios y medio en cinco semanas, trae la típica historia de pandilla de adolescentes que van cayendo como moscas a mano de un tipo, con la salvedad de que el género slasher siempre nos muestra al perturbado de turno con algún tipo de máscara, trastorno mental garantizado, y aquí es todo un guardia de seguridad, trastornado (eso sí) y obsesionado con la fabricación de armas y trampas rudimentarias (pero mortíferas) y la caza paleolítica, poniendo encima de la mesa hectolitros de sangre y las maneras más imaginativas de acabar con estos grandes activistas de la defensa del medio ambiente y de los bosques tropicales, nenes de papá, que se cuelan en una especie de Ikea de 50 m² para hacer un acto reivindicativo, jugar al paintball (si, tal cual, lo sé, absurdo), tontear, y vandalizar y cargarse todo lo que pillan a mano como reivindicación contra la empresa que hace muebles con maderas de no sé qué selva… Y lo que iba a ser un acto ecologista con todas las letras, se convierte en una masacre, y en un sálvese quien pueda.


        La acción transcurre en un lugar indeterminado del Estado de Florida. Seis adolescentes, como os digo, se cuelan en un Centro Comercial de noche. Los dos guardias del turno de noche son dos hermanos, Kevin y Jack, y tienen ciertos problemas, uno le da al alcohol, el delgadete. El otro, más entrado en kilos y barba espesa, a la fabricación casera de armas, trampas y caza paleolítica. Son la versión tenebrosa de Terence Hill y Bud Spencer.

          Mientras los dos guardias se dedican a lo suyo, beber y fabricar armas, desatienden las cámaras de seguridad. Cuando reaccionan, los jóvenes ya han estropeado mobiliario, vandalizado espacios, cenado y se han puesto a jugar por el lugar como gilipollas.

         De un primer encuentro, Jack se da un golpe mientras forcejea con un o de los jóvenes, y Kevin al creerle muerto, mata a una primera chica, dejando malherido a otro. En el momento en que Kevin cree que su hermano ha fallecido, le cambia el cerebro a Modo Fatality, y se imagina que el Centro Comercial es un coto de caza del Paleolítico Superior, una selva, donde debe cazar y dar muerte al resto de integrantes del simpático grupo de jóvenes ecologistas, con móviles de última generación y ropa cara fabricada en algún país asiático por menores que cobran cuatro leuroh (aunque por eso no protestan en ningún momento de la película). Kevin pone trampas, los va cazando como conejos, de las más maneras más imaginativas posibles, y aunque los chicos van contraatacando, no pueden con él, que se carga incluso a su hermano Jack, que no estaba muerto, estaba de parranda.


         En Definitiva: Película clásica de terror, para pasar el rato. Tópica, típica, plana, predecible y previsible como ella misma, que no te va a sorprender en ningún momento si ya has visto mucho cine de este estilo. Aquí el slasher innova al tener un segurata loco de atar, un auténtico psicópata sin máscara, y curiosamente, serán los jóvenes los que se presentan con máscaras de animales en un principio, reforzando aun más si cabe, la locura de Kevin, que demuestra ser un crack en el uso de la lanza fabricada por él mismo, e ingeniosas trampas… Por favor, no lo hagáis en casa, en la calle, ni en la escuela. No esperes encontrarte terror de no dormir, ni grandes escenas para recordar… No. Es muy simple, pero entretenida. Solo hay una escena en la que se usan unos líquidos fluorescentes en la oscuridad, que tiene su “aquel”, pero sin ponernos muy estupendos.

        Elenco de actores completamente desconocido para mi, actuaciones, fotografía y música aceptable. De nota le doy un 5 raspado, porque no lo he pasado del todo mal, pero reconozco que la voy a olvidar en un par de días… La dejo a vuestra entera elección, y la dejo por aquí.