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sábado, 9 de marzo de 2024

El Vaquilla (Cascaborra, 2024) Manolo López Poy, Kepa de Orbee

Si te interesa el cómic, y quieres adquirirlo, pincha en la imagen superior...


A los que tenemos una edad, el nombre de “El Vaquilla” aun nos resulta familiar, y nos rememora a otros tiempos, finales de los setenta, principios de los ochenta, donde Juan José Moreno Cuenca, que ostentaba ese mote, ese nombre de batalla, campaba cuando no en la calle delinquiendo, la mayoría del tiempo en la cárcel.


Mitificado por el cine y la prensa de la época, Juan José vivió 42 años, de los que 28 se los pasó en la cárcel, lo que no fue óbice para labrarse una imagen a su alrededor, con la que él mismo, en sus etapas de lucidez, no estaba de acuerdo, al afirmar muchas veces “haber nacido en el otro lado de la sociedad”, que era como le hubiese gustado que se hubiese titulado su película biográfica, “Yo, El Vaquilla”, que fue un éxito cinematográfico, y que desde luego sonaba mejor que “En el otro lado de la sociedad”, para una película del género kinki, habitual en los videoclubs de la época, que lo petó junto a otras historias como “Perros Callejeros”, “Navajeros”, “El Pico”, “La estanquera de Vallecas”, “Deprisa, deprisa” o las dos partes de “El Lute”, que para la época del Vaquilla ya se había quedado un poco obsoleto (por decirlo de alguna manera), entre otras, con el denominador común de las drogas, los barrios marginales ochenteros de las periferias de las grandes ciudades españolas, los atracos a bancos, los tirones de bolsos montados en R-12s desde el asiento del copiloto (como cuatreros de la época) y los duelos a navajazos, como buenos bisnietos de aquellos míticos bandoleros decimonónicos que se cosían a hierro y sangre entre ellos o contra los gabachos en series de ficción… En esos duelos kinkis tan cinematográficos.


El Vaquilla” es un cómic publicado por la Editorial Cascaborra fuera de sus habituales colecciones y formatos, que viene a recordarnos una parte de aquella España de hace cincuenta años, la que despertaba con una balbuceante democracia, la del fin del Franquismo, que se llevó a una gran parte de una generación a través de una jeringa, del caballo, no ya en las grandes ciudades españolas, también en las pequeñas, ya que en mi Badajoz natal vi caer a algunos por culpa del caballo en el San Roque, que era mi barrio, de los años ochenta, y alguno que fue compañero mío de clase en el colegio, también cosido a hierro, desgraciadamente, en episodios truculentos…

El cómic, en riguroso blanco y negro, de 96 páginas, viene de la mano de Manolo López Poy, guionista muy bien documentado, del que ya hablamos en su día en el blog, en 2021 concretamente, por la fantástica biografía que hizo junto al dibujante Kepa de Orbe de Valle-Inclán.

A Kepa, por cierto, también le debemos, “Bailén 1808”, junto al gran amigo de este canal, el profe y guionista Carlos Peinado. “1415: Ceuta” sobre la conquista portuguesa de la ciudad norteafricana (hoy ciudad autónoma española, que nunca fue ni ha sido marroquí a pesar de lo que muchos defienden), y una maravilla de cómic como es “Memoria”, sobre las atrocidades provocadas por los dos bandos en la Guerra Civil española, del que tenéis reseña en el canal de Youtube.


En “El Vaquilla”, seguimos a Juan José desde sus inicios como delincuente, en su Barcelona natal, siendo detenido por primera vez con once años, y pisando la cárcel ya con catorce años. Una familia desestructurada, que diríamos hoy en día, las drogas desde bien temprano, y las circunstancias, pronto lo catapultaron a una vida criminal, donde llegó a matar a una mujer en un tirón de bolso desde un coche. En el cómic somos testigos de su vida y obra, y de manera paralela acompañamos a os parroquianos de un bar que siguen su trayectoria por televisión, siendo uno de los habituales de la barra muy crítico con él. Pasamos por las distintas cárceles, sus relaciones con mujeres, con las drogas, sus intentos de fuga de la Modelo, su protagonismo mediático… En un cómic excepcional que, por lo menos a mi, a mis cincuenta años, me ha hecho recordar aquella etapa, aquel lenguaje casi olvidado de “picoletos, caballo, maderos, trena…”… Toda una generación que para mediados los noventa, como mucho principios de siglo, ya había muerto de sida, por culpa de las drogas y circunstancias bastante chungas en la gran mayoría de los casos, y que hoy ya solo unos pocos recuerdan.


El Vaquilla”, como digo, retrata una parte de nuestra Historia, quizás no la más apetecible y querida, pero no deja de ser Historia, y cómics como este se encargan de que no caiga en el más oscuro de los olvidos. Si podéis, acercaros a la vida de Juan José, a través de Manolo López Poy y de Kepa de Orbe que hace un calco en cómic de lo que fue aquella época. Destacar una breve, y necesaria biografía final en las últimas páginas del tomo, con la que Poy remata magistralmente una genialidad de cómic.

martes, 22 de agosto de 2023

H4z4rd (Movistar Plus, 2022)

 

        Con la película belga “H4z4rd” (Movistar, 2022), me vuelve a pasar que no coincido para nada con la crítica profesional, que la ve como un peliculón (tiene hasta un Premio del Festival de Sitges), y yo lo que veo es un refrito de películas anteriores, ya vistas, con la excepción de que esta no es nada creíble, y que está protagonizada por un DJ con cierta fama (Dimitri Thivaios), y con unos años encima que no le hacen apto para un papel en el que se comporta como un joven veinteañero.


        En la narrativa (la historia se desarrolla en una peligrosísima Amberes, que es la anarquía hecha ciudad), tenemos a Noah, un tipo enamorado de su coche (un Lexus), que recoge a su primo (Carlos) recién salido de la cárcel. Este lo usa como conductor para cometer un atraco con otro tipo más, que sale mal (el atraco) a pesar de que se llevan un maletín como botín con una serie de cápsulas que son drogas experimentales (te hace ver dibujos animados), y con una tipa dándoles tiros a diestro y siniestro que ríete tú del “T-1000” de “Terminator” (aquí ya hay un gran vacío narrativo en la película, ya que esta parte no queda bien explicada).


        El atraco, ni explicado ni con su lógica, pues Carlos no sabe ni lo que se ha llevado y encima empieza a regalárselo a los tres primeros kinkis que se encuentra por la calle, conllevará que la tipa de la pistola (la atracada), secuestre a la hijastra de Noah y la use como moneda de cambio para recuperar su botín mientras Noah y lo que queda de su Lexus se ven envueltos en una carrera contrarreloj para salvar a la cría, y de paso, el pellejo.


         Mala como pegarle a un padre. Protagonistas muy viejunos, música tecno de hace 30 años, con reminiscencias a las películas que hacía Guy Ritchie en el Pleistoceno, y solo a destacar un guiño muy bueno (no sé si ha sido cosa de los actores de doblaje) a cierta situación que les ocurrió hace mil años a Carlos Sainz y a su copiloto Luis Moya…


                    La dejo a vuestra elección, pero yo no le doy más de un 4.

jueves, 1 de diciembre de 2022

Las Leyes de la Frontera (Netflix, 2022)

 

        Dentro del panorama cinematográfico patrio, el conocido como “Cine Quinqui” marcó un antes y un después en la España de finales de los Setenta y principios de los Ochenta.


        Películas como “Perros Callejeros” (inolvidable banda sonora que me persiguió toda mi niñez), “Navajeros”, “El Pico” o “Yo, El Vaquilla” poblaban, entre otras muchas (sobre todo de americanos ganando La Guerra de Vietnam a toro pasado) las estanterías de los video-clubs, que, llenos de clientes morbosos, se tragaban las peripecias de los bandoleros de última hornada, que, (Ojo, Spooooilers), no acababan precisamente con un final feliz.


        Después todo aquello pasó. Supongo que la heroína dio paso a otras drogas menos letales, menos chocantes en la metodología administrativa, y las navajas y los atracos a estanqueras, farmacias y bancos fueron pasando a la historia a la par que los cementerios se llenaban de algunos cadáveres demasiado jóvenes…


        Por todo ello, y en un delirio nostálgico de aquellos días (en mi Badajoz natal fueron muchos los que cayeron como moscas por la heroína, y no fueron menos los navajazos), encontrarme con una película como “Las Leyes de la Frontera” (basada en un libro de Javier cercas que no me he leído) ha sido para mí como volver cuarenta a los en el tiempo y recordar algunas de estas leyendas que solían contarse, vivirse y oírse en nuestras calles, y que repito, acababan mal.


        “Las Leyes de la Frontera” (Netflix, 2021) nos lleva hasta Gerona, a la España de finales de los Setenta, con una transición en boga y canales en blanco y negro.


        Ignacio (alias “Gafitas”) es un chaval, que, en pleno verano sufre el acoso de los chicos del barrio. Acude a los recreativos y al cine. Tiene una hermana con la que se lleva regular y unos padres, típicos y tópicos, que están pendientes de él, pero que no se enteran de la misa a la media. Un buen día, dos quinquis del barrio (Zarco y Tere) se presentan por los Recreativos. Ignacio pronto se fija en la chica, Tere, y su atracción por ella hace que se vea envuelto en robos y atracos perpetrados por la banda de Zarco, que según va pasando el tiempo van subiendo de nivel en sus golpes mientras que la policía los sigue de cerca…


        Con dos horas de duración, puedo decir orgulloso que no le quitaría ni un solo minuto de metraje. Es una película que he disfrutado de principio a fin, bien ambientada, con buenas escenas de acción, y que me ha traído recuerdos (no de los atracos, pero si de un cine que creía desaparecido).


        Por todo ello, no me queda otra opción que recomendaros la película, la cual la considero muy disfrutable y muy interesante a la hora de recordar una parte de aquella sociedad de hace cuarenta, casi cincuenta años…