Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta cine danés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine danés. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de julio de 2026

No creerás lo que encontré en esta película: El Último Vikingo

       

  ... Os comento... Tengo que reconocer que no había oído hablar de esta película hasta que me la he encontrado en plataformas... Y el título me pareció lo suficientemente interesante como para decidirme a ver la película, que es una coproducción danesa/sueca, una comedia negra que mezcla existencialismo absurdo, con locura, drama... Y un concierto un tanto especial.

A pesar de que "El Último Vikingo" se estrenó en España el pasado 6 de marzo de 2026, la película fue estrenada mundialmente en la Sección Oficial fuera de competición del Festival de Venecia el 30 de agosto de 2025. Fue rodada principalmente en localizaciones danesas de Fionia (isla de Fyn), la localidad de Odense y diversos paisajes boscosos suecos.


  Con un metraje de una hora y cuarenta y cinco minutos, y un presupuesto de 7,8 millones de euros, el largometraje obtuvo un rotundo éxito local en Dinamarca al vender más de 120.000 entradas en su fin de semana de estreno, pero no ha logrado recaudar más de dos millones de euros a nivel mundial, por lo que el batacazo comercial, supongo, se suplirá con su introducción en las plataformas..

  Su elenco principal está encabezado por el icónico dúo del cine escandinavo: Nikolaj Lie Kaas, que se tira con cara de arenque más del 90% de la película, y Mads Mikkelsen, que hace un papel del cual nunca me lo hubiera imaginado, y la verdad es que lo borda bastante... Por cierto, yo la he visto en Amazon Prime Video... Vamos a hablar un poco, aunque sea brevemente...  De "El Último Vikingo".


  La trama sigue a Anker (Nikolaj Lie Kaas), un típico y tópico criminal que recupera la libertad tras cumplir quince años en prisión por un violento atraco a un banco. Su único objetivo en el exterior es recuperar el botín robado, que asciende a la astronómica cifra de casi 42 millones de coronas danesas. 

  Sin embargo, la única persona que sabe el lugar exacto del escondite es su hermano menor, Manfred (Mads Mikkelsen). El gran conflicto surge cuando Anker descubre que, durante su estancia en la cárcel, Manfred sufrió graves traumas psicológicos derivados de los abusos familiares de su infancia y desarrolló un trastorno de identidad disociativo. Ahora, Manfred ha olvidado por completo su vida previa y está firmemente convencido de que es la reencarnación de John Lennon, lo cual es, durante la primera hora de película, lo que cause situaciones bastante absurdas y delirantes.


  Desesperado, Anker arrastra a su hermano a un errático y caótico viaje por las carreteras y bosques de Fionia para forzarlo a desbloquear su memoria. A medida que avanzan, la situación se vuelve más disparatada: Manfred insiste en actuar como el músico de Liverpool, y se le une un elenco escapado de un psiquiátrico, acabando todos ellos ensayando en una casa en un bosque perdido, para un concierto que van a dar y que los tiene más o menos cohesionados...

Mientras, son buscados por un antiguo compinche que les tiene ganas, y que les va a poner en un brete. En la parte final, vemos como los dos hermanos tenían un pasado que habían decidido olvidar, relacionado con la muerte de su padre.


El padre, que era un capullo de cuidado, acabó desvivido tras ser empujado por las escaleras por los hermanos, que recibían malos tratos de todo tipo continuamente, y la mente de Manfred se había refugiado en este alter ego para olvidar los traumas... Al final, Anker comprende que es más importante su hermano, que el botín...

Como curiosidades de la película, tanto el principio como el final de la película, abre y cierra con una historia animada sobre una tribu vikinga, con una estética muy de sombras chinescas, relacionados con la violencia, los traumas familiares, una masculinidad un tanto... Peculiar, por así decirlo.


Llama la atención el papel de Mads Mikkelsen. Acostumbrado a verlo interpretar a hombres implacables o villanos imponentes en Hollywood, Mikkelsen aquí es un tipo vulnerable, cohibido y de aspecto descuidado. Se dice que durante los descansos de la filmación en exteriores, el actor caminaba por los pueblos daneses caracterizado como su personaje, usando gafas redondas y ropa desalineada, logrando que los transeúntes lo confundieran de verdad con un vagabundo local en lugar de la gran estrella internacional que es.

Asimismo, la química entre Nikolaj Lie Kaas y Mikkelsen no es casualidad. Este proyecto supuso su quinta colaboración bajo las órdenes de Anders Thomas Jensen, tras haber protagonizado juntos películas como Parpadeando en la oscuridad (2000), Las manzanas de Adán (2005), Hombres y gallinas (2015) y Justicieros (2020). Al parecer, los cámaras tuvieron que cortar varias veces la grabación porque se descojonaban con estos dos.


  Por último, la producción tuvo que lidiar con complejos trámites legales para el uso de la propiedad intelectual de la música y la imagen de John Lennon. El guión exigía que Manfred cantara e hiciera alusiones directas a composiciones icónicas del artista de Liverpool. Consensuar estos permisos con los representantes de los derechos del músico británico consumió una parte significativa del presupuesto del filme, pero el director insistió en mantenerlo al considerarlo el núcleo de la sátira existencial que define la obra.

En conclusión... En definitiva... Película interesante, con una primera hora delirante, absurda, y con muy buenos puntos, que se llega a desinflar en su última media hora, pero que me ha hecho pasar un buen rato. Me ha hecho soltar un par de carcajadas, aunque se pasa de escandinava en algunos momentos. Le doy un 6 de nota.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Bajo la Arena (2015)


 

          “Bajo la Arena” (que debería haberse titulado realmente “Tierra de Minas” es una película bélica danesa de 2015, y aunque no salen batallas ni tiene demasiado acción, aunque si mucha tensión, me ha parecido tremendamente interesante, más aún cuando me ha dado a conocer otro de esos episodios, en este caso de la postguerra, que desconocía totalmente, del que nunca había oído hablar (y eso que suelo presumir erróneamente de saber bastante/mucho sobre la Segunda Guerra Mundial), como fue el uso de prisioneros de guerra alemanes, muchísimos de ellos prácticamente niños, para limpiar de minas las playas de la costa oeste de Dinamarca, donde los alemanes llegaron a pensar que podría producirse un desembarco. Y, por cierto, son varios miles de minas, casi a ras de suelo, cubiertas simplemente por la fina capa de arena de las playas.

        Es mayo de 1945, Alemania se ha rendido, pero las heridas que ha dejado la guerra persisten en una Dinamarca que no olvida todas las penurias que les ha hecho pasar el régimen del III Reich alemán.

 

Hay odio, venganza, revanchismo, humillación, represión, que a la larga llega a convertirse en algo más humanos, cuando los soldados, apenas adolescentes, comienzan a volar por los aires.

“Bajo la Arena” tuvo un presupuesto modesto de unos 4,8 millones de leuroh, y su recaudación a nivel mundial fue prácticamente la misma cifra, y aunque no tenga grandes efectos especiales, su valor reside más en su narración y en su historia más que otra cosa.


        En la narrativa, que ya os he ido adelantando, somos testigos de la retirada de los alemanes. Entre ellos, un pequeño grupo de jóvenes prisioneros es trasladado a un lugar inhóspito de la costa danesa. Serán entrenados para desactivar algunas miles de minas enterradas en las playas a cambio de su libertad una vez conseguido el objetivo.

        Los chavales, que ni tienen formación ni equipo adecuado, estarán a cargo del sargento danés Carl Leopold Rasmussen, un veterano de guerra cuyo odio por los nazis le llevará a maltratarlos de todas las maneras posibles, incluyendo matarlos casi de hambre, tratarlos de manera irrespetuosa e insultarlos diariamente.


        Según pasan los días, las semanas… Según se van desactivando las minas y las bajas comienzan a ser el pan de cada día, el sargento va cambiando la percepción que tiene ante aquellos jóvenes de prisioneros. La tensión se relaja en algunos episodios, la tragedia se acuesta con ellos todos los días, tienen miedo, hambre, se sienten solos y desamparados y los castigos van dando paso al compañerismo y al perdón por parte del sargento, aunque para llegar a ello, caen por su hora y cuarenta minutos de metraje gran parte de los jóvenes, volados por las minas escondidas en las dunas danesas.

        Rodada en seis semanas, y con muchas tomas rodadas con la cámara al hombro, como curiosidades os puedo contar que la película está basada en hechos reales, ya que los daneses efectivamente obligaron a limpiar de minas sus playas a los jóvenes prisioneros alemanes, pasándose por el forro la Convención de Ginebra de 1929, tal y como habían hecho los propios alemanes durante algunos episodios de la guerra. Cuando concluyeron, la mitad había muerto, y una buena parte de ellos acabaron mutilados.

 

        Quizás en la esencia, “Bajo la Arena” no pueda parecerte original, porque ya hemos visto películas en las que el odio y el resentimiento se palpa, se hace presente entre los protagonistas, y la relación a lo largo del metraje cambia esa perspectiva y tratamiento al final de la película, pero en este caso el contexto, los hechos reales y la tensión (tanto emocional, como ética) que soporta la película, la hacen ser una película rabiosamente interesante.

        “Bajo la Arena” no es una película que te vaya a dejar indiferente, impacta, incomoda, y como os digo, me ha enseñado un episodio completamente desconocido de la Segunda Guerra Mundial, de la postguerra danesa. Nominada a los Oscars como Mejor Película Extranjera, es desde luego muy recomendable. Buenas actuaciones, creíbles, bien rodada, poco más puedo añadir. De nota le voy a dar un 7.

jueves, 14 de agosto de 2025

La Chica de la Aguja (2024)


        Hacía mucho tiempo que no veía una película en blanco y negro, y me apetecía mucho. A mi me encantan porque creo que son ideales para transmitir ciertas cosas, ciertos sentimientos, pero la inmensa mayoría de mis alumnos, es muy curioso, se ponen con las tripas revueltas cada vez que les pongo una película de estas características.

        Así, buscando alguna reciente, he llegado a la producción danesa “La Chica de la Aguja”, película de 2024, rodada como os digo en un bellísimo blanco y negro, con una fotografía de las que quitan el hipo, que recuerdan mucho al expresionismo alemán de los años veinte, con bastante gótico, y una narrativa detrás que mezcla de todo un poco, tiene una pizca de horror, una pizca de drama psicológico del copón, porque a la protagonista le pasa de todo, y una base que se asienta en un hecho real, concretamente en una asesina en serie danesa llamada Dagmar Overbye que hizo de las suyas entre 1913-1920, finiquitando, según fuentes, entre 9-25 menores de edad (nueve probados), y que, aunque no es la protagonista (la asesina en serie, digo), se toma un cara a cara en interpretación con nuestra protagonista de diez. Las dos actrices principales están de diez, lo bordan.


        Estamos en Dinamarca, concretamente en Copenhague, es 1918 y la Primera Guerra Mundial vive sus últimos compases. Aunque el país no participa en el conflicto, se aprovecha de la situación (al igual por cierto que hizo España) para vender uniformes y otros útiles.

        El marido de nuestra protagonista, Karoline (Vic Carmen Sonne), está en el frente y hace muchísimo tiempo que ella no sabe de él, ya que no contesta a sus cartas. La verdad es que no me ha quedado claro, porque no te lo dicen más que otra cosa, que hace este hombre en la Guerra perteneciendo a un país neutral.

Ella trabaja en una fábrica textil que suministra estos mencionados uniformes de guerra. En un encuentro sexual, queda embarazada de su jefe, un joven burgués que vive bajo la sombra de su madre, la cual echa sin contemplaciones a Karoline desentendiéndose de ella y del bebé que trae.


Cuando cree que su esposo había muerto, este regresa con una máscara, con el rostro desfigurado, y a pesar de que el tipo parece no tomarse mal el embarazo de su esposa, esta lo echa de su vida.

Angustiada ante la situación, viéndose sola, se autolesiona con una aguja del tamaño de un florete en unos baños públicos, allí conoce a Dagmar Overbye (Trine Dyrholm), que le dice que ella puede buscarle una vida mejor a su bebé, aunque en realidad, se los carga de las maneras más terribles.

Karoline entra a trabajar para Dagmar como nodriza, que está enganchada al éter, y que mantiene a una niña (Erena), ya de cierta edad, a la que Karoline empieza a darle el pecho. Todo muy raruno, sí. Una vez descubre el final de los bebés, que no es precisamente la adopción, Karoline se enfrenta a Dagmar, y en el forcejeo, se cargan a otro bebé más. Karoline escapa tirándose por la ventana, que mete un buen porrazo, por cierto, y Dagmar es arrestada.


Al final, Karoline, vuelve con su esposo, que trabaja en un circo, y adoptan a Erena, que se ha quedado sola.

Y todo en una hora y cincuenta minutos de metraje al que no le vamos a quitar nada, ya que lo he visto bien distribuido y me ha enganchado desde el principio hasta el final sin casi pestañear.

 

        Resumiendo: “la Chica de la Aguja” no es una película para todos los públicos, no es una película para menores, pero es una película que, si te gusta el cine, el cine independiente y con una buena historia detrás, el real (en el que ves a gente haciendo sus cositas), seguro que te va a gustar. Es un drama auténtico que toca muchísimos palos, desde la maternidad, el aborto, las condiciones de vida de la población tras La Gran Guerra, de las mujeres en especial, las clases sociales, burguesía-proletariado, pobreza… Y el blanco y negro funciona a la perfección. Vuelvo a repetir que la fotografía es increíble, la música también es muy buena, sobre todo cuando se asocia al consumo del éter, y el expresionismo, y hasta el surrealismo, lo vas a ver en escenas como el primer plano de los ojos, guiños al propio cine con la salida de las obreras de la fábrica filmada en un plano calcado a la de los hermanos Lumière de 1896, que dura 46 segundos exactos, y me atrevería a decir que hay algo hasta de “Nosferatu” en el tema. Esto es cine de autor.

        Mi nota: Un 7, y no exagero.