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domingo, 18 de enero de 2026

El Imbécil que ganó la Guerra Fría (Harriet Ediciones, 2025) Jean-Yves Le Naour, Cédrick Le Bihan

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           En cuanto vi la portada de este cómic, supe que tenía que leérmelo. Ronald Reagan fue el primer presidente de los Estados Unidos que recuerdo, el actor que hacía de vaquero, el de las Guerras de las Galaxias, el del Rancho californiano, el que era secuestrado en el juego arcade del 88, “Bad Dudes VS Dragon Ninja”, el que le decía a Gorbachov que habría que aliarse contra los extraterrestres, y, en definitiva, “El Imbécil que ganó la Guerra Fría”.

        Con un título tan atractivo, y una portada tan icónica, para mi era imprescindible hacerme con este cómic de tapa dura y 64 páginas, publicado por Harriet Ediciones el pasado septiembre de 2025, y que viene de la mano de Jean-Yves Le Naour en cuanto al guion, autor de los dos cómics “Verdún”, que son muy recomendables y que tenemos comentados por el blog, y a los lápices, Cédrick Le Bihan, artista al que no conocía hasta la fecha.


        “El Imbécil que ganó la Guerra Fría” es un cómic que mezcla sabiamente la biografía ochentera de Reagan, con el contexto histórico (que era de aúpa), a través de un ojo satírico, mordaz, casi humorístico sino fuera porque lo que narra sucedió realmente, y se han quedado cortos…

        Para que podáis comprender el cómic en su totalidad, debéis situaros en el contexto histórico por el que nos movemos: La Guerra Fría dura desde finales de los años cuarenta, los antaño aliados contra el fascismo y el nazismo, son dos Superpotencias nucleares enfrentadas: Estados Unidos y la Unión Soviética.


        Las tensiones han sido continuas en los últimos treinta años, pero más en la última década y media, desde la crisis de los misiles de Cuba del 62, hasta la Guerra de Vietnam y la Invasión soviética de Afganistán, que, a la postre se acabó convirtiendo el particular “Vietnam soviético”, gracias en parte, a la ayuda que recibían los afganos por parte de los gringos.

En este escenario, Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos desde 1981 hasta 1989, aparece con todos sus defectos, convirtiéndose en una figura polarizadora dentro de la política exterior mundial.

Ex actor de Hollywood, narrador de chistes (algunos sin mucho gusto), orador y defensor de políticas económicas conservadoras, Reagan logró de rebote, y quizás un tanto casualmente, el final de la Guerra Fría.


Sus políticas de defensa agresivas con el Proyecto Defensivo de la Guerra de las Galaxias, su discurso anticomunista y su relación con Mijaíl Gorbachov lo convirtieron en un símbolo de la victoria occidental, vencedora frente a las políticas comunistas, que se iban irremediablemente al garete en todos los planos: Social, económico, político (con liderazgos de viejunos, uno tras otro…)

        En el cómic, ya desde el principio nos encontramos con un Reagan ranchero, que le costaba memorizar discursos, chistoso, poco serio y relajado. Un tipo que le caía muy bien al americano medio, pero que se perdía en la realidad geopolítica que le tocó vivir, y que muchas veces resolvía los temas, incluso los más espinosos, con la naturalidad que podría tener un yanqui nacido en un pueblo recóndito. Directo, seguro de sí mismo, comunicativo, y poco complicado… No sabemos si fue realmente un imbécil con muchísima suerte, o un estratega que logró disfrazar de vaquero al mismísimo Gorbachov en unos Estados Unidos que vivieron bajo su Presidencia una etapa de bienestar para el americano medio, aunque también de tensión.


        Desde luego, una vez leído el cómic, llegas a la conclusión de que todo estuvo en manos de un tipo que rozaba la idiotez en muchos sentidos, pero que supo jugar muy bien sus cartas contra un Bloque Soviético que se derrumbaba.

        No es un cómic que caiga en la simple parodia, en la comedia… Tiene momentos surrealistas, pero también viñetas en las que se masca la tensión de los acontecimientos y lo que se jugaban, no solamente Estado Unidos y la URSS, sino seguramente todo el planeta con miles de cabezas nucleares preparadas para salir volando ante cualquier situación no resuelta.


        Es un cómic que a mi me ha dejado finalmente con muchas preguntas, me ha resuelto otras, y al que yo hubiera añadido un dossier histórico, pero que sin duda es rabiosamente didáctico, muy recomendable, y hay que felicitar, y a agradecer, a Harriet Ediciones la publicación de “El Imbécil que ganó la Guerra Fría”. Imprescindible para los aficionados a la Historia, pocas veces tenemos el placer de disfrutar de un cómic dedicado a la Guerra Fría. 

domingo, 31 de agosto de 2025

Richard Halsey Best (Cartem Cómics, 2025) Antonio Gil


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         Quizás el nombre de Richard Halsey Best no te diga nada así de entrada, pero fue uno de los pilotos estadounidenses más destacados de la Segunda Guerra Mundial, en el escenario del Pacífico, y si eres aficionado al cómic bélico, como es mi caso, este cómic no te puede faltar entre tus lecturas y en tu estantería.

        Dentro de la Colección “Historia de la Guerra” de Cartem Cómics, “Richard Halsey Best” es (creo) el quinto tomo de la colección, y el segundo que viene de la mano de nuestro amigo Antonio Gil, un artista como la copa de un pino al que le hemos dedicado muchas reseñas tanto por el blog como por el Canal de Youtube, y las que nos queda, porque leer un cómic de Antonio Gil es disfrutar desde la primera hasta la última página, y no solo porque tengas garantizado un dibujo formidable, currado y trabajado hasta el más mínimo detalle, sino porque encima vienen con una documentación histórica que quita el hipo.

        Antonio Gil es un apasionado de la Historia, y eso se nota en su trabajo, y en la manera de enfocar la temática, y “Richard Halsey Best” cumple rigurosamente con todos los requisitos para ser una joyita a tener muy en cuenta…

 

        Publicado por Cartem Cómics este verano de 2025, es cómic es un tapa dura de 56 páginas a todo color, que incluye como extra final un dosier, con fotografías incluidas, por parte del Historiador Carlos Lázaro Ávila que es para quitarse el sombrero (en mi caso, la boina).

        ¿Qué te vas a encontrar en este cómic bélico para que yo te lo recomiende con tanta insistencia? La historial real, pero desconocida para la mayoría del personal, del piloto estadounidense Richard Halsey Best, que tras el sorpresivo bombardeo de Pearl Harbor (o quizás no tanto, ya que hoy sabemos que los altos mandos militares estadounidenses se esperaban un ataque inminente para principios de ese mes de diciembre), en el llamado Día de la Infamia (7 de diciembre de 1941), tendrá un papel destacado en varias misiones, pero sobre todo en la Batalla de Midway (4-7 de junio de 1942) donde su participación se saldó con el hundimiento de un portaviones japonés, el Akagi, además de dañar seriamente otros barcos, participar en ataques y en las sucesivas incursiones contra puntos estratégicos japoneses y atolones, sin llegar a ser derribado en toda su trayectoria, siendo un as en el bombardeo en picado.


        El cómic se estructura desde el punto de vista narrativo estupendamente, porque comienza con el ataque japonés a Pearl Harbor, en vez de irse a los comienzos de la vida del protagonista, que, en mi opinión, hubiese sido un error, y pronto lo vemos a bordo de USS Enterprise y en la Batalla de Midway, con una secuencia de viñetas espectacular, que recuerda a cualquier clásico cinematográfico de la Segunda Guerra Mundial, destacando, como os comentaba anteriormente, el realismo de los aviones, de las batallas, las ráfagas y bombardeos, las explosiones… Y aquí es donde ves claramente las tablas de Antonio Gil, un dibujo impresionante rematado por un gran uso del color. El Pacífico es sol, es arena y es mar, y el cómic recoge perfectamente ese color que nos transporta al escenario bélico que fue el Pacífico. A mi no me caben dudas al respecto. Riguroso como él mismo.

        No solo vas a ver al Richard Halsey Best que tiraba bombas en picado. Vas a ver igualmente al hombre casado que se preocupaba por su mujer, al compañero de escuadrón con pericia y tino, pero también al piloto aventajado que formaba equipo y consciente de su papel en el conflicto.


        En definitiva: Cómics como “Richard Halsey Best”, o cualquiera de los que te presenta la colección “Historias de la Guerra” de Cartem Cómics, te dan la oportunidad de conocer historias reales, pero poco conocidas de diversos conflictos. En esta ocasión nos ha tocado conocer a un piloto que tuvo que retirarse tempranamente de la guerra, ya que, cuando regresó al USS Enterprise, comenzó a toser sangre. Según nos explica el dosier histórico del propio cómic: “Durante el vuelo matutino había inhalado oxígeno de un tanque averiado en el que el gas se había mezclado con hidróxido de sodio (sosa caustica), lo que le provocó profundas quemaduras en su sistema respiratorio”, siendo baja de la US Navy en 1944 como Capitán de Corbeta.

        Richard Halsey Best falleció en 2001 a los 91 años, y está enterrado en el Cementero Nacional de Arlington. Y, la verdad, es que este cómic es un homenaje fantástico a su memoria, y no me queda más que recomendarlo, fehacientemente, porque sé que lo vais a disfrutar y mucho, como todo lo que firma Antonio Gil. Su precio: 20,85 euros.

jueves, 31 de julio de 2025

Wild Bill Hickok (Norma, 2024)

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       “Wild Bill Hickok” es el segundo cómic que os traigo de la colección, “La Verdadera Historia del Far West”, publicado por Norma en 2024, y que, de momento, y hasta donde yo sé, está compuesto por cuatro tomos, independientes y autoconclusivos.

        En teoría, creo que este es el primer tomo de la colección, aunque no están numerados. En una reseña anterior, ya os hablé de “Little Big Horn”, al que le tenía muchísimas ganas, protagonizado por el mítico General Custer.


        Este cómic, al igual que el anterior, se presenta como un cómic de tapa dura, 56 páginas a todo color, y que viene de la mano de Dobbs en cuanto al guion, un tipo que ha adaptado cómics requetebuenos, y que hemos comentado alguna vez por el blog, como “El Álamo”, o los dedicados a H.G. Wells como “la Máquina del Tiempo”, “La Isla del Dr. Moreau”, “El Hombre Invisible” o “La Guerra de los Mundos” (este último junto a Vicente Cifuentes), el italiano Ennio Bufi a los lápices, y el especialista en la Historia del Lejano Oeste y de los Estados Unidos del S.XIX, Farid Ameur, que presenta un didáctico dossier histórico al final del tomo.

        Aunque es una auténtica leyenda para los que somos aficionados a la Historia del Lejano Oeste, curiosamente, hay poca filmografía de un tipo interesante, y a la par problemático y contradictorio, como fue James Butler, “El Salvaje Bill”.


        El cómic resume mucho, muchísimo, la vida del protagonista, daros cuenta de que hablamos de 56 páginas, y los autores han optado por mostrarnos los hitos más importantes de Will Bill en una narrativa que da continuos botes entre el pasado y el presente, en flashbacks, y nos muestra ya a un viejo pistolero, sheriff, jugador y explorador, un tanto cansado de la intensidad de la vida que ha elegido vivir. No vamos a ver al joven Bill. Así que olvidaros de una cronología lineal clásica, porque no lo vas a ver, sino algo mucho más cosido por hechos y consecuencias a través de recuerdos, en una frontera difusa entre el mito, la leyenda, y la realidad, a través de un dibujo fantástico, de un autor que no conocía como Ennio Bufi, que creo que ha sabido captar perfectamente la esencia del personaje de principio a fin, y que juega muy bien con las viñetas, algunas de ellas con un estilo muy cinematográfico.

        Nuestro Bill nació en 1837 en una granja de Illinois, concretamente en un pueblucho llamado Homer, que hoy se conoce como Troy Grove, y que sigue siendo un lugar bastante inhóspito hasta donde sé, con un municipio de apenas mil habitantes y bastante rural aún.


        Hijo de un abolicionista, creyente y temeroso de Dios, y con cinco hermanos y hermanas de los que pronto se desentiende. El joven Bill pasaba bastante de la escuela, y solo aprendió lo básico antes de salir en busca de aventuras, peleas y broncas, borracheras y conquistas amorosas. Ligón, al parecer, era un rato.

        Antes de los 18, ya estaba claro que no iba a trabajar en la granja familiar, trabajo que despreciaba. Era hábil con el gatillo, muy bueno jugando al póquer y montando a caballo. Y su habilidad para meterse en jaleo pronto hará que ponga pies en polvorosa, dirección a Kansas, después de una disputa por una partida de cartas, que él creía que había acabado con su oponente fallecido.

        Una vez en Kansas, trabajando como conductor de diligencias y enfrentándose a esclavistas, indios y todo lo que se mueva,comenzando a ser temido y admirado a la par.

        Aquí conoce al futuro Buffalo Bill, William F. Cody, que era nueve años menor que él, y durante este trabajo, es atacado por un oso, que es por donde comienza nuestro cómic. Se carga al oso a cuchilladas, pero el oso lo dejó gravemente herido.


Pronto comienzan a escribirse artículos sobre su habilidad con el revolver, sus hazañas, muchas de ellas exageradas e inventadas, y publicadas en novelas de bolsillo, teniendo su primer hito en el duelo de Rock Creek de 1861, donde acabó con varios hombres a tiros, el terrateniente David McCanles y dos de sus hombres concretamente, unos dicen que por un pago no realizado (en otras versiones líos con mujeres), alegando defensa propia. Los testigos así lo afirman. Y el Jurado Popular lo declara inocente de todos los cargos, haciendo las delicias de la prensa que lo perseguía y veía en él a un auténtico filón de vender periódicos.

Aquí ya todos los tabloides del momento ya lo conocen como “Wild Bill”, el tipo que derrota a ejércitos enteros de hombres armado solo con sus dos colts que lleva del revés, con la empuñadura hacia adelante.


        Ese mismo año, que comienza la Guerra de Secesión Americana, por los valores dados por su padre, abolicionista convencido, se enrola en el ejército yanqui, donde destaca como explorador, con alguna hazaña a destacar como espía e infiltrado en líneas enemigas, que lo llevará a final de la guerra a ser contratado como alguacil, como marshal en algunas ciudades de Kansas, donde lo mismo se ponía serio y profesional como la Ley que representaba, que se metía en líos, borracheras, partidas de póker y tiros.

        De hecho, en el cómic, vamos a ver el duelo que mantiene con un tipo llamado Davis Tutt, por un reloj que aseguraba que era de su madre y que había perdido en el juego, y que acabó en un nuevo juicio y una nueva absolución al alegar defensa propia.

        Enrolado nuevamente en el ejército como explorador, conocerá al General Sherman y al malogrado Custer, se sigue metiendo en disputas (mata a tres tramperos borrachos en Nebraska), y consigue huir de una emboscada cheyene salvando a su asediado destacamento al lograr traspasar las filas indias con un lanzazo en un muslo.

 

        Entre 1870-71, mito viviente, vuelve a hacer labores de sheriff, aunque va dejando un reguero de muertos por donde pasa y llega a matar, por error, a su ayudante, Mike Williams. Este hecho le marcará, deja el trabajo y vaga nuevamente metiéndose en jaleos (peleas, mujeres, alcohol), hasta que en agosto del 72 participa en un show en las cataratas del Niágara, y en 1873 participa en una gira teatral con Buffalo Bill y Texas Jack de ocho meses por los Estados del Este.

        Mal actor, metido en peleas, se sale del espectáculo y vuelve hacía el Oeste. En 1876 se casa con una actriz de circo, llegando a Deadwood, ciudad minera en la Colinas Negras, en Dakota, ciudad sin ley a la que llega en compañía de la también célebre Juanita Calamidad. Sigue con las peleas, borracheras y en la tarde del 2 de agosto, jugando al póker, sentado de espaldas a la entrada principal del Saloon Nº10, algo que nunca había hecho hasta entonces, un tipo llamado Jack McCall se le acerca por detrás y lo mata de un disparo a bocajarro en la nuca. Wild Bill cae fulminado, y muestra sus cartas: Pareja de ases, pareja de ochos, y un nueve: la conocida como “Mano del Muerto”.


        La verdad es que, a pesar de haberme parecido un cómic muy corto, muy resumido, lo he disfrutado muchísimo. Es uno de esos cómics didácticos que me han contado cosas que sabía, que no sabía, que he buscado en internet después de haberlo leído para querer saber más, y con un magnífico final en forma de dossier con fotografías, grabados y láminas de la época que compensa bastante la escasez de un cómic que podría haber tenido perfectamente el doble de páginas sobre este gran icono del “Far West”, como fue “Will Bill”.

        Aun así, como el de “Little Big Horn”, creo que es de lo más recomendable, un tesoro didáctico a tener en cuenta, y mucho más si te gustan las viejas Historias del Oeste como es mi caso. Su precio, por cierto, ronda los 19 euros.



lunes, 14 de julio de 2025

Winner (2024)

 

        De la vida y hechos de Reality Winner se hizo en su día artículos, una obra de teatro y con “Winner”, película de 2024, ya van dos producciones cinematográficas, la primera, “Reality”, que es de 2023 se llevó un par de premios y está basada en las transcripciones de los interrogatorios del FBI a la chica protagonista de esta cinta.

        Pero… ¿Quién es Reality Winner?... Pues resumiendo mucho, que ahora os explicaré un poco más en extensión, una contratista de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional estadounidense), que, en su día, filtró información clasificada sobre la interferencia que realizó la Rusia de Putin en las elecciones estadounidenses de 2016.


        Por dicha filtración de información, fue arrestada, interrogada y condenada por ello. Se tragó cuatro años de cárcel. “Winner” es una versión sobre la vida de esta chica, con tintes de comedia negra, con pinceladas de humor e ironía que intentan restar drama a una historia bastante grave, que yo no conocía. Rodada entre octubre y noviembre de 2022, con un metraje de una hora y treinta y cinco minutos de metraje, y con la actriz Emilia Jones como protagonista… Vamos a hablar un poco más de “Winner”.

        Reconozco dos cosas: Primero: Yo esta historia no la conocía, ni siquiera de oídas, y ver la película me ha hecho buscar información sobre la chica, lo que le ocurrió, y un poco de información sobre el tema.


Segundo: No he visto la otra versión cinematográfica, “Reality”, pero he leído reseñas de gente que la pone mejor que esta película. No puedo haceros una comparativa, no puedo opinar al respecto, no os voy a mentir, porque me faltan datos, pero voy a intentar hacerme con dicha película y poder hacerle una reseña… Pero mientras tanto, os cuento algo más de este biopic que costó un millón de dólares, pero del que no se tienen datos de recaudación, lo que suele ser señal, normalmente, de que la película tuvo perdidas económicas gordas, lo sé por experiencia.

La historia comienza con el arresto de la propia Reality Winner narrado por su voz en off, que nos va a acompañar gran parte de la película. Este hecho, grave, y más en Estados Unidos donde no se andan con gilipolleces me hizo creer que estaba ante una comedia típica y tópica, algo que se va a notar más en la primera hora de su narrativa, y que cambia radicalmente en su último tercio.


Tras esa tarjeta de presentación, damos un salto a la infancia de nuestra protagonista. Contexto familiar: Padre discapacitado (un Zach Galifianakis que no esperaba encontrar haciendo este tipo de papel), por un accidente de tráfico, escrito frustrado, crítico con el sistema, con el país, que va a influir mucho en la Reality preadolescente, que muestra interés desde pequeña por idiomas como el árabe, el pastún y que tiene un fuerte compromiso político y social con todo lo que se mueve. Una nena muy guerrera.

Por el lado contrario, su hermana y su madre (Connie Britton) se muestran más cautelosas en sus comentarios y pensamientos.


Curiosamente, de alguien con sus pensamientos, no te la esperas que ingrese en el ejército, concretamente en la Fuerza Aérea, y, sin embargo, es justamente lo que sucede. Y allí se dedica a transcribir escuchas de objetivos afganos, que servirán para eliminar objetivos u amenazas. Es como si el hippie de tu calle de toda la vida, el de OTAN NO, Guerra No, que hace cuarenta años se cagaba en Reagan, acabase como teniente coronel en el Cuartel de Bótoa en Badajoz subido en un Leopard… Pues igual, o al menos, parecido.

        Tras salirse del ejército, acaba en la Agencia de Seguridad Nacional, donde se topa con documentos clasificados donde se habla de la injerencia rusa en las elecciones gringas de 2016. Filtra esta documentación y lo demás te lo puedes imaginar: Arresto, interrogatorio, juicio, cárcel con alguna paliza y la lucha de su madre por intentar demostrar su inocencia, y posteriormente acompañarla, ya que el padre fallece por un problema cardiaco antes de estos hechos.


        La película tiene una primera parte muy cercana, hasta familiar, donde la comedia destaca más, y la voz en off es sarcástica. Vemos a una Reality segura de sí misma, de sus valores y de lo que defiende. Un pensamiento que es bastante normal en Europa, pero que en Estados Unidos debe ser bastante difícil llevar la línea social por la que apuesta la protagonista, que choca con ciertos valores de los que la inmensa mayoría de los gringos se sienten muy orgullosos. La conciencia de la chica choca contra la obediencia y compromiso con su país, y puede dar para pensar, reflexionar…

        En definitiva: Película de la que he aprendido algo que no sabía, una historia interesante, con unas buenas interpretaciones, aunque sin tirar cohetes. Como me encanta aprender algo siempre, sea de un cómic, de una película o de un libro, la voy a aprobar con un 5 raspadete de nota. Intentaré ver “Reality” y hacerle una reseña también. Ya os contaré.

sábado, 12 de julio de 2025

Muerte en la nieve (2023)

 

      “Muerte en la nieve” es una producción estadounidense, una película de 2023, un thriller de una hora y treinta y cinco minutos, que no me ha parecido demasiado original y que vi hace una semana… La verdad es que he llegado a dudar si merecía, aunque fuera hablar y escribir sobre ella, pero aquí estamos…

        El problema de la película es que no me cuenta nada nuevo. Es demasiado oscura, en todos los sentidos, opresiva, situada en una zona fría y aislada de Montana… De ahí el título.


        Las actuaciones no están nada mal, sobre todo las del dúo protagonista: Scoot McNairy (que es Cliff) y Kit Harington (Ricky), que deja atrás el Muro de Hielo y los dragones y hace un buen papel aquí.

        La primera hora son disertaciones filosóficas, poses en semioscuridad, miradas perdidas y una narrativa que no sabes bien por donde va. Después todo son tiros, traiciones, codicia hasta límites insospechados y muertos hasta en la sopa, aquí se cargan hasta el apuntador, con un realismo brutal lejos de peripecias de acción, pero no sé… Os la cuento, ya veréis.


        Estamos en la recóndita Montana. Cliff es un soso vendedor itinerante de desfibriladores, que no consigue vender ni uno solo. Su vida profesional es una ñorda, pero la personal y sentimental también. Ya que mantuvo una relación con la esposa de un compañero de empresa que se quitó de en medio, que va a ser lo primero que veamos sin entender bien qué ha pasado.

        Sin nada que perder, harto de hacer siempre la misma ruta para no ganar nada, y más solo que la una, se encuentra a Ricky, que es un viejo conocido, que le propone utilizar su coche, su careto y sus viajes por determinadas rutas que Cliff se hace ocho veces a la semana como tapadera para traficar drogas y armas.


        Entrevistado por los mafiosos locales y propuesto para el puesto, Cliff primero es apalizado por si las moscas, aunque no les parece un policía ni nada parecido, y posteriormente lo ponen a prueba en un primer viaje, donde le ponen un acompañante y donde no parece ir todo como debería, pues son seguidos por un tipo y Cliff no tiene manos libres en todo lo que quisiera, apenas puede moverse, opinar o llamar por teléfono.

Al final de esta primera misión, Ricky traiciona a todos los que se supone que son sus socios: Inicia un tiroteo donde se quita de encima a todo el cartel, roba la carga y solo sobreviven Cliff que no entiende absolutamente nada, y él mismo.


Este modus operandi de Ricky, que resulta estar como una cabra en bicicleta y que solo quiere más y más dinero, y que tiene altos de adrenalina que no se bajan ni con té verde, llevará al propio Cliff a traicionarlo antes de que Ricky determine quitárselo de encima a él.

Así, en el enfrentamiento final Cliff mata in extremis a Ricky, y pensando que no hay nada que lo vincule a los tiroteos, los muertos y el dinero, se le ve al final volviendo a la Iglesia con la familia no sin antes hacer un poco de Robin Hood y repartir dinero con aquella viuda con la que tuvo la aventura, aunque no está muy claro que su plan haya funcionado porque el cártel tenía guardada cierta información que los relacionaba, una fotografía de su carnet de conducir… Así que el final queda en abierto.


        Rodada entre noviembre y diciembre de 2022 en varias localizaciones de Montana, los productores de “Muerte en la nieve” no han dado nunca números de su presupuesto, pero al ser una película casi casi de cine independiente, imagino que tuvo que ser bajo. Lo que si fuer baja fue su recaudación mundial en cines, que apenas superó los 1700 dólares. Si, creedme, 1700 dólares, he dicho bien.

        En “Muerte en la nieve” vais a ver referencias a “La Mula” de Clint Eastwood, a “Fargo”, aunque también tiene algo de la película “Comanchería” en el dúo rural que van dejando un reguero de caos tras ellos (tengo que hacer una reseña algún día), e incluso, salvando mucho las distancias, hay alguna escena que me recordó vagamente a la serie “Breaking Bad”.


        La imagen, como os decía: Oscura, fría, el ambiente tensionado, nevado, paisajes solitarios y nevados, enormes y desolados. La relación entre los propios personajes es igual, donde la soledad acampa a sus anchas. Por el contrario, el enfoque es muy realista, la estética rural conseguida, y la aparición breve del actor secundario, Ethan Suplee haciendo de mafioso sorprenderá a alguno, seguro.

        En definitiva: A lo expuesto, añadir que tiene algo de road-movie. La historia no me ha contado nada nuevo, ni en su final abierto, y es una lástima porque está bien conseguida en todos los aspectos, y con buenas interpretaciones. Su primera hora, hasta que empieza el baile de tiros, me ha llegado a parecer hasta aburrida en ocasiones. De nota le voy a dar un 5 raspado, y la dejo a vuestra entera elección.