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Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Jiménez. Mostrar todas las entradas
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sábado, 7 de diciembre de 2024

Desembarco de Alhucemas (Cascaborra, 2024)

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          “Desembarco de Alhucemas” es un cómic publicado por la editorial Cascaborra en 2024, y que viene a ser el sexagesimonoveno de la magnífica colección requeterecomendable, “Historia de España en viñetas”, que nos está enseñando la Historia de este país de la manera más amena, didáctica y rabiosamente posible… A través del cómic.

         El cómic de tapa dura, y de 65 páginas, incluyendo el material extra final, que suele ser habitual en los cómics de la colección, nos lleva a un hecho histórico, poco recordado, nada estudiado en las aulas, y que sin embargo, marcó un hito, un antes y un después en las operaciones militares.


        El Desembarco de Alhucemas, cuando me ha tocado explicarlo en clase, lo he definido siempre como nuestro “Día D”, y siempre he comentado que posiblemente los Aliados tomaron buena nota de aquel despliegue militar de hombres, unos trece mil inicialmente, un centenar de barcos de la Armada y un Ejército del Aire, aun un tanto en pañales en España, pero que va a poner encima del tablero a más de un centenar de aparatos que darán buena cuenta en su momento de la artillería harkeña de Abd-El-Krim que hostigaba a las fuerzas terrestres españolas, jugando, pues, un papel importantísimo.

         En el contexto histórico, tras las pérdida de nuestras últimas posesiones de Ultramar frente a Estados Unidos en 1898: Cuba, Puerto Rico, Filipinas, y la venta deshonrosa de nuestros últimos enclaves en el Pacífico, España se lanza a una aventura colonial en África, concretamente en el Rif, en el actual Marruecos, que nos va a conllevar miles de perdidas humanas en derrotas deshonrosas como en Annual, Monte Arruit, o en el Barranco del Lobo…


          Episodios, por cierto, que han sido recogidos en impresionantes cómics por parte de la Editorial Cascaborra, y que podéis encontrar en esta misma colección de “Historia de España en viñetas”: “Monte Arruit” (2019) de la mano de David Braña y Óscar Bermejo, y “Barranco del Lobo” (2021) de la mano de Jorge Guillermo Palomera, Alejandro García y Sonia Sánchez González, y que, junto a este de “Desembarco de Alhucemas”, conforman una trilogía espectacular e imprescindible.

         Para poner fin a dichas y continuas derrotas que ponían en peligro, no solo la presencia española en la zona, si no también la soberanía de las plazas de Ceuta y Melilla, el ejército español organiza, junto a un pequeño contingente francés, un desembarco que acabará definitivamente con las razzias y ataques rifeños, dirigidos por el caudillo Abd-El-Krim que reúne en su mano a todas, o casi todas las harkas/cabilas norteñas en la proclamada República del Rif, y que poco podrá hacer frente al despliegue español iniciado el 8 de septiembre de 1925, con barcazas compradas a los británicos, usadas en el desastroso desembarco de Galípoli durante la Primera Guerra Mundial.


         En el cómic seremos testigos de la situación española en los años veinte, durante la Dictadura de Primo de Rivera, con un Alfonso XIII completamente desconectado de la situación real del país, del analfabetismo y pobreza de un país que apenas sabe leer y escribir, de las llamadas a filas de los hijos de campesinos, jornaleros, y todo aquel que no pudiera pagar las mil pesetas para librarse del servicio militar, y de la guerra, pero también de los lazos de amistad y compañerismo, que se forman en las peores situaciones, cuando se pone entre la espada y la pared a jóvenes que darán su vida, literalmente, por el país, por el honor o por el deber, justo o no, a cientos de kilómetros de su casa. Y, todo, aderezado con las canciones y estribillos de la época… La música, como testigo, como narrador, de hechos y realidades.

          “Desembarco de Alhucemas” viene de la mano de Rafael Jiménez, querido guionista al que le hemos dedicado una docena de reseñas en el blog y en el canal. Iván Luna, a los lápices, del que ya hablamos en su día en referencia al cómic “1236: Córdoba”, realizado precisamente con Rafael Jiménez. Y al color tenemos a David Fernández.

          Un cómic que complementa muy bien, como os decía anteriormente, a los otros dos que tenemos dedicados a la presencia española, al protectorado español en Marruecos, y los acontecimientos que sucedieron hace casi cien años, a poco de cumplirlos, y que no deberíamos olvidar, y una de las mejores maneras es a través de cómics tan didácticos como este. 

lunes, 19 de agosto de 2024

Los Hermanos Álvarez Quintero (Cascaborra, 2024) Rafael Jiménez, Mer Hidalgo, Juan Álvarez

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        “Los Hermanos Álvarez Quintero” (Cascaborra, 2024) es un cómic publicado fuera de las colecciones habituales de la Editorial Cascaborra, y que viene de la mano de Rafael Jiménez (guion), Mer Hidalgo (dibujo y color) y Juan Álvarez (color e ilustración final), a llenar un hueco vacío durante mucho tiempo, como es el de dedicar un cómic biográfico a las vida de dos grandes dramaturgos y escritores del S.XX español, tristemente olvidados desde hace mucho tiempo por los diferentes sistemas educativos, e incluso por las compañías teatrales que ya no representan aquellas exitosas obras de hace cien años…

      

          Los “Álvarez Quintero”, Serafín y Joaquín, nacieron en Sevilla con dos años de diferencia (1871, 1873), y ya desde temprana edad destacaron con su interés por las letras, a través de las obras de Gustavo Adolfo Bécquer, al que años más tarde homenajearían, realizando revistas literarias y su primera obra teatral en 1888, “Esgrima y Amor”.

       A raíz de ese primer éxito teatral, la carrera de ambos fue fulgurante, trasladándose a Madrid para continuar con ella, donde recibieron el reconocimiento de escritores y poetas contemporáneos, que vieron en ellos la esencia andaluza.

       Amenazados por milicianos republicanos durante la Guerra Civil, Serafín falleció en 1936 de muerte natural, y Joaquín seis años después, en 1944.

       El cómic es un bonito homenaje a estos dos hermanos, dos dramaturgos, actualmente olvidados, que recupera la vida de ambos en un tomo de 60 páginas, tapa dura, y extras finales. Una buena manera de conocerlos, y apreciar su talento.


sábado, 2 de marzo de 2024

La Batalla de Simancas (Cascaborra, 2023)

 

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Si yo os preguntara por una batalla icónica dentro de lo que es La Edad Media en la Península Ibérica, posiblemente, y creo que no me equivoco, la mayoría de vosotros me contestaría, y no sin razón, que la más señalada de todas, punto de inflexión e icónica por naturaleza, es la Batalla de Las Navas de Tolosa, que desde luego, marcó un antes y un después en el escenario peninsular del S.XIII, y en la pugna por su control entre los almohades y los cristianos.

A muchos de vosotros, quizás, la Batalla de Simancas no os diga mucho, o directamente no os suene, pero fue, podríamos decirlo así, otro de esos muchos puntos de inflexión, que igualmente marcó un antes y un después, casi trescientos años antes que la de las Navas, y es que en el verano del año 939, y tras un eclipse solar que cada bando tomó de una manera, los ejércitos al mando del Rey leonés Ramiro II y del todopoderoso califa Abderramán III, se dieron cita en la vallisoletana ciudad de Simancas, donde durante cinco días, algunas crónicas le añaden un sexto día, se decidió el futuro de toda la península, una vez más, en una batalla que resultó decisiva.


La Batalla de Simancas” es el sexagésimo tercer tomo de la colección “Historia de España en viñetas”, publicado por la Editorial Cascaborra este pasado 2023, y que viene de la mano de dos autores, habituales dentro de la línea editorial de Cascaborra, y de los que también hemos hablado ya, tanto por el blog, como por aquí, por el canal de Youtube: Rafael Jiménez, al guion, que nos vuelve a demostrar una gran labor de documentación, y al que le debemos otros cómics como: “1525: Pavía” (Cascaborra, 2019), “Nordumani”(Carmona en Viñetas, 2020), “Masacre, Masacre” (Cascaborra, 2020), “Clara Campoamor” (Cascaborra, 2021), “Imperio Argentina” (Cascaborra, 2022), y durante este prolífico 2023: “Los Cien Mil Hijos de San Luís” (Cascaborra, 2023), que aparte del blog, lo tenéis comentado por aquí, por el Canal, “El Ángel Rojo”, igualmente comentado y que próximamente saldrá al mercado francés, si no ando equivocado, y “1236: Córdoba”…


Y, por parte de Raúlo Cáceres, que está a los lápices, ¡Y qué lapices, oiga!, no hemos comentado nada hasta la fecha, pero eso tiene ya su solución en esta primera entrada, en este primer vídeo, y con este gran cómic de “La Batalla de Simancas”.

En la narrativa: Tras los avances cristianos hacía el sur, y sometiendo, el propio Ramiro II, a Zaragoza por la traición del Gobernador de la ciudad hacia el propio Abderramán III. El Califa en persona, llama a la Guerra Santa, y recluta una cifra en torno a los cien mil efectivos (según la crónicas), con soldados bien pertrechados. Idea un plan para acabar con el reino leonés de una vez por todas, y poniéndose él mismo al frente del contingente.


Para ello, marcha en junio de 939 al norte, arrasando lo que se encuentra por el camino, imparable, hasta que llega al encuentro de las tropas cristianas, donde tras cruzar el Pisuerga, y seguros de sí mismos y de la victoria, encadena una serie de derrotas, por descoordinación y mala fe entre sus propios mandos, que desconfían de un maula que hay entre sus filas… Los cristianos, aseguraran que tanto Santiago Apostol como San Millán, tuvieron mucho que ver en su Victoria.

Derrotados, inician el camino al sur, donde reciben un último descalabro, perseguidos por las tropas cristianas en tierras salmantinas, en la zona del Barranco de Cortos, donde los musulmanes caen por cientos, logrando Ramiro II y sus huestes un suculento botín, y salvando por los pelos Abderramán III la vida, en la primera y última batalla que se atrevió a dirigir en persona, y que costaría que muchos de sus mandos, incompetentes, pagaran con la muerte dicha derrota a su regreso a Córdoba...


En definitiva: Como habréis visto en los dibujos, estamos ante un “cómic mayúsculo”. A la gran labor de documentación de Rafael, que usa sabiamente el recurso de dos escribas opuestos contando la película según se tercie, se le une un dibujo en blanco y negro fabuloso, con un estilo que rompe todos los esquemas del cómic histórico: Con dobles páginas, en las que Raúlo juega a veces con el sol del eclipse para configurar a los personajes, o nos los presenta reflejados en una espada, vertebrados alrededor del aspa de una cruz de San Andrés y con grandes viñetas, que son verdaderos cuadros xilográficos, llenos de acción, del estilo más puro del cómic de aventuras, y de un horror vacui increíble, donde no deja nada en blanco, nada sin rellenar… Y jugando siempre con distintos puntos de vista, distintos enfoques, distintas estructuras visuales, que es para quitarse el sombrero.


Cada página de este cómic es un: ¡Oohhh!, ¡Aaah!, ¡Ostraaas, qué requetebueno!… Y no os exagero absolutamente nada. Leer, y disfrutar de este cómic, tanto por su historia como por su apartado visual, va todo en uno.

¿Recomendable?… Recomendable, no… Imprescindible.

lunes, 25 de diciembre de 2023

1236: Córdoba (Cascaborra, 2023) Rafael Jiménez, Iván Luna

 

Con algunas semanas de retraso, por un error de edición en la que le faltaban páginas al cómic, me ha llegado en esta última semana de diciembre de 2023, “1236: Córdoba” de Cascaborra Ediciones, que, como sabréis si sois seguidores habituales del blog y del canal de Youtube, es la Editorial estrella, referencia para mí, en cuanto a lo que es la publicación de Cómic Histórico en España.


A Cascaborra le hemos dedicado más de cien reseñas en el blog, y es una de mis herramientas cuando me toca dar Historia de España en Bachillerato, pues el cómic, como alguna vez os he comentado, es un arma muy poderosa en esta magna tarea que es el enseñar, y el aprender… Al fin y al cabo, yo a mis cincuenta años, aun aprendo…


Centrándonos en el cómic que os traigo hoy, “1236: Córdoba” que viene de la mano de Rafael Jiménez en el guion, viejo amigo y conocido de este vuestro canal, de cuyos trabajos ya hemos hablado anteriormente, y que tiene toda mi admiración, más de una vez lo hemos dicho en el Blog y por aquí, y que os podéis encontrar en cómics como: “Nordumani”, “Imperio Argentina”, “Los Cien Mil Hijos de San Luis”, “Clara Campoamor”, “1525: Pavía”, la adaptación de “A Sangre y Fuego de Manuel Chaves Nogales” un cómic de imprescindible lectura, o el último que hemos comentado por aquí, recientemente, durante este 2023, “El Ángel Rojo”, basado en la interesante vida del anarquista Melchor Rodríguez García.


En cuanto a los lápices, en el dibujo, tenemos a Iván Luna, del que no tengo referencias anteriores, pues este es el primer trabajo suyo que conozco, pero que me ha parecido muy correcto en su trazo, exhaustivo y acertado, como además demuestra en los extras finales, que recoge distintos y diversos bocetos, de este cómic de tapa dura de 60 páginas.


En la narrativa, me vais a permitir que os haga un breve contexto histórico, previo a los hechos que narra nuestro cómic. En 1212, la Batalla de las Navas de Tolosa descabeza el poderío almohade en la península. Los Reyes, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra derrotan en una batalla histórica a las tropas de An-Nasir, AKA Miramamolín para los cristianos.


Tras este hecho, prácticamente el poderío musulmán se ve muy mermado en la submeseta sur, y en Extremadura. Este hecho va a ser aprovechado por el rey leonés, Alfonso IX, que no participa en la batalla, para avanzar por Extremadura, conquistando la antigua capital del Reino Aftasí en 1230, falleciendo a su regreso a León.


Fernando III rey de Castilla, hereda el trono, uniendo los dos reinos, Castilla y León, que no volverán a separarse desde entonces. Pronto retoma la reconquista, y esta vez sus ojos se posan en Córdoba, la joya del otrora Emirato y posterior Califato Omeya, leyenda entre las leyendas, por su belleza y su importancia estratégica.


En el cómic vemos como la iniciativa la toman, en un primer lugar las tropas almogávares de la zona, que, informados por mercaderes musulmanes capturados, saben de su debilidad militar. Pronto, dichas tropas toman los arrabales exteriores el 23 de diciembre de 1235, y piden ayuda al rey Fernando III, que se traslada desde Benavente al sur, estableciéndose en la cabecera del puente romano, con la intención de cortar la llegada de los refuerzos almohades dirigidos por el caudillo Ibn Hud, que, trasladado desde Murcia hasta Écija, espera informes para atacar e impedir la toma cristiana de la ciudad. Lorenzo Suárez, un noble cristiano al servicio de Ibn Hud, para congraciarse con Fernando III, idea una treta y hace creer a su señor, Ibn Hud, que las tropas cristianas son más fuertes de lo que realmente eran, y lo convence para trasladar su ejército a Valencia, que está siendo acechada por las tropas de Jaime I de Aragón, algo que Ibn Hud hace, dando por perdida Córdoba.


Es febrero de 1236, y los cordobeses, sabedores del verdadero poderío de los cristianos, deciden resistir algo más, hasta el 29 de junio, fecha en la que entregan la ciudad, sin producirse ningún tipo de represalias, a pesar de que eran algunos los nobles que quisieron pasar por cuchillo a sus habitantes.


Entre las sorpresas encontradas en la ciudad, las campanas de la Catedral de Santiago de Compostela que Almanzor hizo traer desde la población gallega tras su saqueo en 997 a hombros de los esclavos cristianos, y que fueron usadas por más de 200 años como lámparas.


El cómic es, desde luego, muy fiel a la historia de la Conquista de la ciudad de Córdoba, incluso haciendo alguna pequeña alusión a la repoblación de la ciudad y sus tierras, que fueron abandonadas por la población musulmana tras su conquista, por mandato real de Fernando III.


Una vez más solo me queda felicitar a los autores del cómic, tanto a Rafael como a Iván, por lograr hacer un cómic fiel a la historia, claro, conciso y entretenido, y cuyo final daría para narrar otro fascinante hecho relacionado con la Historia de España, la Conquista de Sevilla, pero eso es otra Historia…

miércoles, 25 de octubre de 2023

El Ángel Rojo (Cascaborra, 2023) Rafael Jiménez, Marina Cochet

 

Reconozco que hasta que no recibí este cómic en casa, no había oído hablar de Melchor Rodríguez García, el llamado “Ángel Rojo”.


Cómic fuera de las colecciones habituales a las que me tiene acostumbrado la fantástica Editorial Cascaborra, como el de “Biografías” e “Historia de España en viñetas”, la portada me llamó la atención al ver al personaje dibujar una ventana, por donde entra la luz, en lo que parece una celda.


Justo debajo del título: Marina Cochet, al dibujo, de la que no tengo referencias hasta la fecha, porque no había visto nada suyo hasta ahora. Y Rafael Jiménez Sánchez, guionista, muy prolífico en Cascaborra, y cuyos cómics me gustan mucho, y del que tengo: “Los Cien Mil hijos de San Luís”, “Imperio Argentina”, “Clara Campoamor”, “Pavía” y editado por “Carmona en viñetas”, el muy interesante “Nôrdumani”, que se adentra en la presencia vikinga en la Sevilla musulmana entre los S.IX y X.


En cuanto al cómic “El Ángel Rojo”, se trata de un cómic de 62 páginas, tapa dura, buen dibujo de Marina, que nos cuenta la historia de Melchor Rodríguez García: Republicano, anarquista convencido hasta la médula, antiguo novillero, que durante la Guerra Civil ocupó el cargo de máximo responsable de las cárceles de Madrid, concejal de Cementerios del Ayuntamiento de Madrid, y a la postre, le tocó ejercer como el último alcalde republicano que entregaría la ciudad a las fuerzas franquistas en su entrada en la capital.


Desde el principio de la Guerra se enfrentó a propios y extraños, poniendo su propia vida en peligro ante los comunistas y sus propios camaradas anarquistas, que no entendían su posición frente al enemigo, para evitar las sacas y paseos, las torturas por parte de las checas y las muertes sin sentido, salvando la vida de muchísimas personas, miles según el cómic, que después reconocerían su labor humanitaria. Tras la Guerra cumplió cinco de los veinte años que le cayeron.


El cómic, lejos de ensalzar bandos e ideologías, se muestra en todo momento objetivo, en mi opinión, mostrando la barbarie que se ejercía del lado republicano, las miserias de la guerra y de las ideologías llevadas al extremo. Creo que es un cómic valiente, y que hay que verlo como el testimonio de uno de los protagonistas de la Guerra Civil, y no buscarle vueltas allá donde no las hay.