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domingo, 3 de mayo de 2026

Los Hombres Lobo (2024)


         Estoy acostumbrado a que algunos de los alumnos más pequeños de mi instituto, jueguen en los recreos en la biblioteca a un juego que les apasiona, y que ellos llaman “La Aldea duerme” o “El pueblo duerme”.

        Por eso, me pareció curioso ver una película francesa de 2024 basada en este juego tan popular entre mis alumnos en la plataforma Netflix, titulada “Los Hombres Lobo”, y con claras influencias de la clásica “Jumanji”.


        Así que, curioso por el tema, y por ver a Jean Reno, me decidí hace algunos días a ver esta película dirigida por François Uzan, que me sonaba de series como “Lupin” y la más reciente “El Profe”, y me he encontrado con una película que no es para tirar cohetes, pero que me ha llegado a entretener y que tiene ciertas curiosidades más allá de estar basada en el juego de mesa, y ser una comedia fantástica… Y es que, basándose en el año 1497, que para mí son los inicios de la Edad Moderna, más que una Plena Edad Media, hay elementos históricos metidos por ahí, como el que no quiere la cosa, que no dejan de ser curiosos, como el papel de la mujer en esta sociedad, o de los mulatos (en este caso, mulatas), a tener en cuenta…

        Con una duración aproximada de una hora y media, “Los Hombres Lobo” es una de esas películas para ver en familia, con una pizza mediante y con el cerebro en Stand By.


Te encuentras de entrada a dos grandes actores del cine francés, como son un Jean Reno, que hace veinte años no imaginaria en este tipo de películas, y Franck Dubosc, que me pega más, y que a mí a veces me recuerda, salvando mucho las distancias, a un Santiago Segura a la francesa en esto de hacer comedias familiares ligeritas para todos los públicos.

En esta ocasión, se intenta mezclar un personaje entrañable con alzhéimer como el de Reno, un abuelete divertido que olvida cosas a pasos dados, con un caricaturesco padre de familia como es el papel de Dubosc, que es el que pone el tono humorístico. El resto de actores, no os voy a mentir, no me suenan de nada.


Rodada principalmente en Praga y otras localizaciones checas como Drevníky o Zduchovice. La película reutilizaó decorados medievales previamente construidos para la serie Knightfall, donde el cartón-piedra está muy presente, pero da el pego para lo que se quiere hacer.

        En cuanto a la narrativa, tenemos a una atípica y diversa (en todos los aspectos) familia francesa de 2024, que están jugando a “Los hombres lobo de Castronegro”.

Casi enseguida, un breve terremoto los transporta mágicamente al año 1497, dentro del juego, a una aldea medieval donde deben encarnar los roles que les han sido asignados, y todo eso sin que se les aparezca el Amo del Calabozo ni que tengan que meter un batacazo con la vagoneta de una atracción de feria.


En la aldea: Cada noche, los hombres lobo atacan, y durante el día, los aldeanos deben descubrir quiénes son los culpables, cargándose de vez en cuando a algunos inocentes por el camino. La dinámica reproduce las reglas del juego original, pero con consecuencias reales, como son las muertes.

La única forma de regresar al mundo real es completar la partida, es decir, identificar correctamente a los hombres lobo, aunque pronto descubren que la nena pequeña de la familia es uno de los cuatro Hombres Lobo, que, en teoría, deben eliminar si quieren volver a la Francia de 2024, con todas las cosas buenas que tiene respecto al Medievo.


        La curiosidad principal de la película ya la sabéis, es que está basada en un popular juego de mesa francés creado por Philippe des Pallières y Hervé Marly en 2001, que, por cierto, se basa directamente en el juego clásico Mafia, creado en 1986 por el profesor de psicología ruso Dimitry Davidoff. Otra curiosidad es que es inevitable no acordarse de Jumanji, aunque tiene sus diferencias como se puede ver en la película.


        En definitiva: Estamos, como os decía anteriormente, ante una película ligera familiar, donde hasta lo más jóvenes de casa podrán disfrutar de la trama. No es una película de terror, no les va a dar miedo, tiene sus puntos de comedia justitos pero suficientes para entretenerte, aparece cierto artista del Renacimiento como el que no quiere la cosa, y la duración justa para que no mires el reloj. Ver, olvidar y echarte unas partidas después al juego (si lo tienes en casa). De nota le iba a poner un 4,5, pero me he venido arriba y le voy a dar un 5 raspadete… No sé si hago bien, ya me diréis.

sábado, 28 de febrero de 2026

Drácula (2025)

 

     Con varios meses de retraso, como suele ser habitual en mí, he llegado al famoso “Drácula” de Luc Besson, que es una reinterpretación del mito clásico de Bram Stoker, libro al cual le ha dado una sonora patada, y ha parido una película que me ha tenido entretenido, pero en la que no he visto al Drácula que conozco entre el Cristo Románico catalán, la Majestad Batlló, las sillas de los Reyes Católicos, o las referencias claras al libro, y a la película “El Perfume”, entre pequeñas gárgolas de piedra, que me han hecho ver ya casi desde el principio que la intención de Besson no era adaptarse fielmente al libro…

        Con una duración de 129 minutos, un presupuesto cercano a los 45 millones de euros y una recaudación mundial aproximada de 41 millones de dólares, la película se metió el batacazo en taquilla en su día, pero la llegada a las plataformas, casi ocho meses después de su estreno en Francia, quizás consiga el milagro de “las gallinas que entran, por las que salen”. Es una reinterpretación cuanto menos, curiosa, en un mundo donde Francia y Rumania hacen fronteras, y el pastiche pseudohistórico está al orden del día… Hablemos, pues, del “Drácula” de Besson.


        En la narrativa estamos en la Valaquia del S.XV (creo recordar), el príncipe Vlad retoza a todo rato junto a su esposa, Elisabeta. Todo el alegría, amor y felicidad, hasta que la guerra se le planta en casa en forma de turcos otomanos que vienen a fastidiar el festival de caídas de Roma que se tiene montado el matrimonio.

        Vlad se pone la armadura, que es de chapa, comprada en el Temu por cuatro duros, y sale a quitarse de encima a los otomanos, mientras que manda a Elisabeta a un lugar seguro con cuatro tipos de guardaespaldas solamente. Él gana la batalla, pero ella es emboscada y el propio Vlad la ensarta accidentalmente con una espada voladora, cuando iba a salvarla del último otomano malvado de turno, maldiciendo a Dios por no haberla protegido.


        Al renegar de Dios, se acaba convirtiendo en un ser inmortal, en un vampiro que vaga por todo el mundo, a la luz de sol, mientras carga con la culpa, la obsesión por la pérdida de su señora, y ve como pasan los siglos, pero en la Tierra siguen los mismos idiotas de siempre, más o menos, y él duerme en un ataúd con aire acondicionado.

Cuatrocientos años después, un abogado gilipollas y repipi se presenta en su Castillo para hacerle una oferta de compra por una propiedad que tiene el conde en Francia, pero su curiosidad ya la primera noche le lleva a descubrir la verdadera naturaleza de su anfitrión, y ante la tesitura, le pide que le cuente su historia.

Y solo le tienes que pedir a un viejo, y más a uno de 500 años, que te cuente su historia, para qué más… Y empieza por un: Pues mire usted, en mis tiempos, todo esto era campo…


Estamos en el S.XIX, y resulta que en París hay una joven, llamada Mina, que es la prometida del abogado, que es la viva imagen de su Elisabeta hasta el último pelo de las cejas. Drácula se obsesiona con ella, y consigue llevársela hasta su castillo, a pesar de que Van Helsing, que es un cura alemán interpretado por un Christopher Waltz que no me ha convencido, intenta hacer todo lo posible por evitarlo.

Finalmente, tenemos una batalla final entre el ejército rumano y Drácula y sus pequeñas gárgolas, que se salda con unos 200 soldados muertos, Drácula convertido en ceniza de brasero de picón y las gárgolas en niños calvos.

        La película, para resumir, me ha tenido entretenido, pero la he visto un despropósito. Esto no es reinterpretación ni es nada parecido, esto es una inventada de cuidado, donde Besson pone cierto foco en Francia a la hora de escenificar.


        Como curiosidades, os puedo comentar, aparte del pastiche historicista, con Cristos románicos catalanes en Rumania y las sillas de los Reyes Católicos, que “Drácula” fue una de las producciones más caras de 2025, y que aún anda lamiéndose las heridas intentando que las pérdidas económicas no vayan a más, ocho meses después de su estreno. Supongo que el streaming ayudará algo a la recuperación. También os puedo comentar que supone la primera colaboración entre Besson y el compositor Danny Elfman. Aparte de que se rodó, fundamentalmente, en Finlandia y en París.

        En definitiva: No es una película que yo me atreva a recomendar, más allá del mero entretenimiento y el desenchufe mental. De nota le voy a dar un 5, y la dejo a vuestra entera elección.

viernes, 10 de octubre de 2025

MadS (2024)


       “Mads” (2024) es una película francesa de terror, horror zombi, que me ha recordado muchísimo a la española “Rec”, sobre todo en los últimos veinte minutos de su metraje, a “28 días después” en el rollo brote zombi que va en aumento

        Escrita y dirigida por David Moreau, que hasta ahora no conocía, y rodada en un falso plano secuencia continuo, del que se llegaron a hacer hasta cinco tomas, la película parece intentar respetar el tiempo real de dicho plano secuencia falso, aunque los cortes se notan.

Se rodó en la localidad francesa de Mulhouse en apenas diez días y con un presupuesto que presumo escaso, ya que no he logrado encontrar el presupuesto de la película, aunque si su recaudación mundial, que apenas llegó a los 49 mil euros.

Estrenada en festivales como el Fantastic Fest y en Sitges, “Mads” mezcla un viaje malo de drogas combinadas con alcohol en una noche que apunta a apocalipsis zombi antes de que llegue la mañana, una auténtica pandemia de sangre, sonidos guturales, mordiscos, y, por supuesto, tipos del gobierno con metralletas…       


        ¿Qué te vas a encontrar en la trama de “Mads”? Al comienzo tenemos a Romain, un joven pijo forrado hasta las cejas, en casa de su camello, poniéndose hasta arriba de todo, y más de una nueva droga que le ofrece su camello.

        Al volver a casa, frena en mitad de la carretera y una mujer llenita de vendajes hasta las cejas, armada con una grabadora, se le mete en el descapotable. La tipa no habla, solo gime, y al reproducir la grabadora, se oyen voces hablando de experimentos, sujetos a los que les han arrancado los dientes y vainas que hubiera hecho que yo personalmente hubiera dejado a la tipa en arcén de la carretera y hubiera llamado al 112, pero Romain se la lleva a casa incluso cuando esta se autolesiona soltando hectolitros de sangre sobre Romain, que comienza a sentirse fatal, con alucinaciones visuales y sonoras, tics y la cabeza como una discoteca psicodélica en su máximo apogeo, cuando va camino de una macrofiesta con sus amigos.


        Tanto su chica, Anais, como su amiga Julia, también consumen esa nueva droga, pero es Anais quien pronto comienza su proceso de zombificación, mientras una atónita Julia no entiende nada y ve como todo se convierte en una pesadilla de la que ella también forma parte…

        Lo malo de “Mads” es que no me queda muy claro dentro de su narrativa, incluso diría que es muy confuso, cuáles son los efectos de la nueva droga que prueba y se trae Romain, y cuáles son los efectos de la paciente cero que propaga la enfermedad, porque se mezclan ambas historias, las de las drogas y la de la pandemia zombi apocalíptica de turno, y desde luego, se supone que la paciente cero no iría hasta arriba de la nueva droga, porque se ha escapado de un laboratorio donde experimentaban con ella.

Por eso, quizás, el tema de la nueva droga sobraría en la película, y yo personalmente hubiese dejado como un golpe de mala suerte que Romain, que ya iba puesto de por sí de la casa de su camello, recogiera a una zombi totalmente vendada en el arcén de la carretera y se la llevara a casa, así por las buenas.


En definitiva: El elenco principal está interpretado por Milton Riche y Laurie Pavy, actores a los que no conocía, y Lucille Guillaume que aparece en la película “Alias”. Con un breve papel, también tenemos a Yovel Lekowski, que también conocía de la película “Nuevos Ricos”

Tiene un comienzo fabuloso, pero en mi opinión, se va diluyendo poco a poco según transcurren su hora y veintiocho minutos, llegándole a sobrar quince minutos de metraje en escenas donde hay una zombi montada en moto, u otro en bicicleta, lo que ralentiza mucho la película. Yo, a falta de veinte minutos, ya estaba pidiendo la hora, aunque reconozco que no me desagradaba del todo lo que veía.


        No es una película donde te vayas a dar un brinco por algún susto súbito, ni nada parecido, y no arriesga fuera de los típicos y tópicos del género. Los que hayáis visto miles de películas de terror, como es mi caso, es posible que bostecéis a pesar de la tensión de querer saber dónde nos lleva todo esto.

        De nota, le vamos a dar un 5 raspadete, y a otra cosa.

domingo, 24 de agosto de 2025

La Historia de Souleymane (2024)

 

        “La Historia de Souleymane” es una película francesa de 2024, que ha ganado un puñado de Premios Cesar y que como digo en la miniatura de la reseña es el día a día de Europa, en esta ocasión a bordo de una bici, pedaleando por las calles de París y repartiendo comida a domicilio, viendo de todo, y de paso con un pie dentro y otro fuera, pendiente de un asilo.

        Hoy en día el tema de la inmigración, ilegal o no, se ha convertido en uno de los temas más controvertidos a nivel europeo, España ha sido uno de los últimos países en verse afectada por la llegada masiva de miles de inmigrantes procedentes fundamentalmente del norte de África, la África subsahariana e Hispano-américa, pero Francia lleva décadas recibiendo una gran cantidad de personas, provenientes en su mayoría, de sus antiguas colonias, casi mismamente después de iniciarse el proceso de descolonización que llegó tras la Segunda Guerra Mundial, y hoy en día, el flujo, lejos de haberse estancado, continua de manera ascendente.

        Esta es la historia de un guineano, Souleymane, que está en Francia de manera irregular y busca asilo…


La narrativa se encorseta, en realidad, en poco más de dos días, 48 horas, en la vida de Souleyman, cuyo personaje, por cierto, está interpretado por un actor no profesional.

Este joven guineano intenta buscarse la vida repartiendo comida en bicicleta, usando una cuenta subcontratada de un compatriota, durmiendo en refugios, mientras se prepara con un agente social una historia, completamente inventada, para soltarla en la Oficina Francesa de Protección al Refugiado para intentar conseguir un asilo político, ya que la historia gira en torno a una supuesta persecución por motivos políticos e ideológicos…

Pero, a Souleyman, que debe dinero, y trabaja pedaleando y repartiendo comida a domicilio casi catorce horas al día, le cuesta aprenderse esa mentira preparada que sueltan todos los días africanos como él en la misma oficina, una y otra vez, para quedarse a vivir en Francia. A pesar de que se la repite una y otra vez, no le entra en la cabeza, ni el mismo se la cree y en dos días tendrá la entrevista en la Oficina donde una funcionaria evaluará su caso, su supuesta vida de refugiado, y verá si hay motivos o no, para que Souleyman se quede en Francia.


La historia es interesante. Es fácil empatizar con un tipo que intenta buscarse la vida de verdad e integrarse en la sociedad, mientras se ve rodeado por gente que lo trata como una ñorda, lo estafan y en donde también encuentra algún amigo sincero.

Su metraje, sin embargo, de poco más de una hora y media, me ha parecido excesivo, porque en su segundo tercio realmente no ocurre nada, y la narrativa se estanca muchísimo, el ritmo se vuelve lento, mientras la cámara pedalea por la calle, se encuentra con dueños de restaurantes idiotas, clientes de todo tipo y compañeros de trabajo poco de fiar la mayoría de las ocasiones.


Es cine social, pero los últimos diez minutos se transforman en un thriller, en una entrevista con la funcionaria de la Oficina del Refugiado, que impávida, caza a la milla y media las mentiras de Souleymane y le exige que diga la verdad. Solo entonces, en esos últimos diez minutos, somos testigos de la verdadera historia del protagonista, lo que pasó por llegar hasta Francia y su derrumbe, que, por cierto, no sabemos como concluye, porque los créditos, y un sepulcral silencio cierran la película…

… Y te quedas con saber que le pasó a Souleymane, si le aceptaron el asilo galo o no, o tuvo que volver a echar papeles, o volvió a trabajar con la bicicleta, vete a saber… No tenemos un Final Feliz aparentemente, y eso te inquieta como espectador, pero tampoco lo necesitamos saber, ¿O sí? Es el día a día de muchos migrantes en Europa.

Y desde luego, en mi opinión, el fuerte de la película está en usar a un actor no profesional, el tipo ha pasado por cosas parecidas a su personaje, y se nota que le da la garra, el empuje y la emoción para que te lo creas. Y lo ves en sus diálogos con la policía, en el estrés del día a día en la bicicleta, las pequeñas mafias con las que trata, en la entrevista final.


En definitiva: Me ha gustado mucho la temática, aunque es cierto que como os comentaba anteriormente, se me ha hecho larga, aun así, os recomiendo el visionado porque invita a reflexionar y que cada uno saque sus propias conclusiones. A mí, por ejemplo, el agente social invitando a inventar historias para buscar el asilo, me ha parecido muy significativo. De nota, le voy a dar un 6,5. Se pueden sacar muchas lecturas, y eso es lo que me quedo.

domingo, 20 de abril de 2025

Las hijas del Califato (2025)

 

        Tremenda película la producción francesa “Las hijas del Califato”, de 2024, que a pesar de que su título original era “Rabia”, aquí en España hemos rebautizado de esta manera, porque si… Porque Rabia no nos gustaba o no expresaba lo que el tipo de turno quería… Pero, en fin, tampoco está mal del todo, pero son cosas que me llaman la atención.

        He llegado a ella porque cuando vi “Amal”, película belga de 2023, una de las cosas que más me gustó fue la actuación de su protagonista, la actriz belga Lubna Azabal que lleva más de 60 películas a las espaldas, y que hacía un papelón como profesora de secundaria brutal… Película que, si no habéis visto, os reitero su total interés. Me pareció muy buena.


        Y hasta ahora, no había podido ver “Las hijas del califato”, que podríamos decir que es la ópera prima de la directora, guionista y montadora francesa, Mareike Engelhardt, que hasta la fecha solo había hecho pequeños cortometrajes, y que, con este, su primer largometraje, ha hecho una película de esas que incomodan, de las que rascan y que no a todo el mundo le gusta, y que no deja de ser una parte de la Historia de las que pocos hablan…

        Mientras la veía, he pensado que esta es la película que los creadores, los guionistas de “El Cuento de la Criada”, no tuvieron los huevos de hacer, y tiraron por la tangente más fácil. ¿Para qué inventarte una realidad paralela en unos Estados Unidos ficticios donde la vida de una mujer no vale nada y el extremismo religioso manda? Si lo tienes aquí y es completamente real.


“Las hijas del Califato” no lleva hasta Raqa en Siria, año 2014. Está basada en hechos reales, en testimonios de chicas jóvenes, europeas, pero también del resto de continentes, que dejaron atrás sus vidas, se convirtieron al islam por miles y se unieron al Estado Islámico, que, para ellas en ese momento, supongo, era lo más de lo más.

        La película no es una crítica ni te justifica lo que hicieron o lo que decidieron, solo muestra los hechos. Desde un principio seguimos a dos jóvenes francesas, Jessica y Laila, que se sienten vacías en sus vidas, son desdichadas y sus emociones, o su creencia en que pueden reconducir sus vidas, las lleva a la Siria del Estado Islámico, con una alegría desbordante, como la que va a un campamento de verano o a un parque temático.


        Pero ya desde su llegada a Siria, comienzan a sufrir todo tipo de privaciones, vejaciones y comprueban en sus propias carnes que son mercancía, una ñorda pinchada en un palo, absolutamente nada. Atrás queda la familia y sus vidas anteriores, y comienza una radicalización inhumana, donde la tensión, las traiciones y chivateos están al orden del día.

        Las casan por catálogo, sus maridos mueren en el frente antes de que las conozcan, las intentan “violinizar” o directamente lo hacen, mientras les comen el coco y alguna se arrepiente ya de estar allí a los dos días.


En Raqa, son acogidas en una residencia destinada a mujeres occidentales recién llegadas, donde las examina, interrogan y les cuentan que van a ser meras matrices y criadoras de futuros muyahidines.

Allí las recibe Madame, interpretada por una Lubna Azabal, que vuelve a hacer una interpretación fantástica, una auténtica dictadora para las mujeres, que tiene montado un chiringuito en el lugar y cuya sola presencia hace que las mujeres callen y agachen la cabeza.


Madame es una fanática fiel del Estado Islámico, que pasará con Jessica, nuestra protagonista, del choque y del antagonismo inicial, a hacerla una pupila, una sombra entre las demás mujeres, una posible sucesora en el tinglado.

Y poco a poco vemos la conversión de Jessica en una sirviente que colabora con Madame, se va transformando, va rompiendo con su pasado, pero sin traumas, algo que, si le sucede a Laila (que va a intentar resistir, huir y que confiesa que aquello no era no que se había imaginado al principio), y ya llega un momento en que te das cuenta que no es aquella chica que vimos al principio, sino parte del sistema, del microuniverso perturbador, que castiga brutalmente a las mujeres cuando desobedecen y que ella asume con total normalidad, como una colaboradora más.


        De hecho, las dos chicas llegan juntas, son muy parecidas, y a medio metraje te das cuenta que no tienen nada que ver la una con la otra tras pasar por el proceso radical del Estado Islámico. Laila, de hecho, desaparece, y Jessica que ha perdido todo atisbo de cordura, tiene el comportamiento de un robot, de alguien que no siente afecto.

        Huid de esta película si creéis que vais a asistir a batallas o luchas. Se oyen, pero no se ven. En la película apenas vamos a ver un par de hombres, y en momentos concretos y precisos. La cámara apenas sale de la residencia, que es la versión islámica de La Casa de Bernarda Alba, sumando la Invasión de los Ultracuerpos, y aún así, te transmite el horror en toda su plenitud, en estancias cerradas a la luz natural, al sol, mientras que Madame disfruta de algunos placeres occidentales…


        En definitiva: Me ha parecido una película brutal. Creo que imprescindible. Ya no por el tema del trato a las mujeres, sino porque esto es Historia contemporánea, de hoy en día, y no se estudia, ni se oye hablar de ello, y creo que en muchas ocasiones de manera consciente y decidida. Estoy convencido de que es una película que incomodará a más de uno, y, sin embargo, es tan necesaria, y tal real…

        Mi nota: Un 7. Una historia fantástica, muy bien interpretada, una fotografía espléndida, y con un metraje de una hora y media.