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domingo, 24 de marzo de 2024

Perro y Gata (Netflix, 2024)

 

     “Perro y Gata” (Netflix, 2024) es la típica película, estrenada en Netflix España hace un par de semanas, que he estado esperando para verla en familia, porque siempre he creído que es de esas películas que se disfrutan más en compañía, y sobre todo de los más pequeños de la casa, porque si la veo en solitario, me la cargo entera en la reseña, y de esta manera suelo ser más benigno.

       De nacionalidad francesa, “Perro y Gata”, nos trae en su narrativa la historia de un cachorro de perro, y una gata pija, estrella de las redes sociales, que se ven separados de sus respectivos dueños.


      Kaká, que en su versión original es Chichi, es un cachorrito que se encuentra en un callejón con un ladrón de guante blanco, conocido como El Gato, que viene de dar el golpe de su vida al hacerse con un valioso rubí de gran tamaño. En su lucha contra un supuesto policía, que más adelante veremos que es otro ladrón con el mismo objetivo que él, el cachorro se traga el pedrusco, y a El Gato no le queda otra opción que ponerle un voluminoso pañal al animal y esperar que la naturaleza haga su trabajo tarde o temprano.

       Por otro lado, Diva es un gata de gran tamaño, archiconocida mundialmente, con miles de seguidores en las redes sociales, cuya dueña saca grandes beneficios de su fama, aunque no acierta a la hora de invertir dichos beneficios correctamente.


      Antes de despegar en un vuelo Montreal-Nueva York, donde el ladrón conocido como El Gato, cuyo nombre es Jack y se hace pasar por ciego, y Mónica, la dueña de Diva, coinciden, ambos animales se quedan en tierra, iniciando una “Road Movie”, en la que deberán esquivar varios peligros como águilas, el tráfico, niñas locas y el falso policía que les persigue desde Montreal hasta Nueva York tras el rubí, iniciándose una bella amistad entre ambos animales, que al principio parece imposible entre ambos, y que al final de sus aventuras, les hace ser inseparables.

       Y de manera paralela, sus respectivos dueños sufren un proceso similar, protagonizando las tópicas situaciones disparatadas, llenas de malentendidos y discusiones, con algunas pizcas de acción y humor, y bastantes escenas absurdas, que les llevarán a volver a reunirse con sus mascotas en un final esperado, sin mayores sorpresas.


     En definitiva: Película para todos los espectadores, pero más bien enfocada para los más pequeños de la casa, que son los que más van a disfrutar de estos dos entrañables personajes realizados a base de ordenador, muy bien conseguidos, y con características mentales antropológicas, muy humanos a pesar de ser un perro y una gata, como no puede ser de otra manera. El metraje, de casi una hora y media, ajustado a la historia, y no sé si de rebote o no, cierta crítica a la sociedad de hoy en día: Los móviles y las redes sociales, el trato a los animales para el propio beneficio cuando ellos lo único que dan es amor, y las propias relaciones personales entre los seres humanos, egoístas e interesadas, tal vez todo esto muy someramente, muy velado, pero presente…

       La hemos disfrutado bastante en casa, y por ello le doy un 5. Si la llego a ver solo en casa, y a mis 50 años, no pasa el filtro, pero en estas circunstancias, si.

viernes, 15 de abril de 2022

Cuentos al caer la noche (Netflix, 2021)

 

        Reseña, crítica de la película, con todos los spoilers y revelaciones que se me vienen a la cabeza… Advertidos/as estáis, que lo sepias…


        La verdad es que las películas de terror infantil están en sus horas bajas, por ello, a la hora de ver una película del género en familia, optamos por “Cuentos al caer la noche” (Netflix, 2021), que venía con la tarjeta de visita de una Krysten Ritter como malvada bruja, y con Sam Raimi como uno de los productores.


       La película, a los diez minutos, te das cuenta que no tiene ni pies ni cabeza, y que promete algo que después no es, o que quiere tocar muchos palos a la vez, sin llegar a centrarse en algo concreto y por ello llegas a pedir la hora, a ver si se acaba este despropósito, lioso como una maraña y confuso a  más no poder.


       Vayamos a la narrativa: Alex es un pequeño neoyorkino,  obsesionado con las historias de terror, que se está haciendo su propio cuaderno de cuentos terroríficos. Un cruzamiento de cables le lleva a querer destruirlo, y con la trampa de un pastelito, cae en las garras de la Bruja Natacha, que lo encierra en una casa sin aparentes salidas y en compañía de Yazmin, una niña que como él, ha sido esclavizada por la bruja como doncella, ama de casa y es que el servicio debe estar muy mal por la zona. A la par, un gato mitad siamés, mitad sphynx , con la capacidad de volverse invisible, les acompaña como chivato oficial del reino. Lo que peor llevan los niños, no es estar secuestrados, es llevar diez minutos sin móvil.


       Para sobrevivir, todas las noches Alex deberá leerle un cuento a Natacha, que se tira todo el día fuera de la casa, sin saberse a donde carajo va la bruja por el día, ya que en ningún momento se nos explica. Alex no da pie con bolo con sus cuentos, ya que la bruja le saca defectos a todos, y pronto, al segundo día, el chaval se queda sin ideas, y eso que se supone que era un genio creativo de Nivel 10.


      Encerrado en una biblioteca de 14 plantas y mucho polvo, Alex intenta encontrar la inspiración, pero las Musas no le visitan, y lo único que hace es perder el tiempo y buscar alguna pista para salir de la casa. Logra encontrar entre los primeros libros de la biblioteca, una especie de diario de una niña que quedó encerrada tiempo atrás.

     En la misma biblioteca, logra averiguar el destino de niños anteriores, cautivos como él, que acabaron como juguetes de Mattel, en una estantería polvorienta.

     En mitad de todo esto, la subtrama nos narra el nacimiento por error de unas diabólicas criaturas que tanto Alex como Yazmin deberán eliminar antes de que Natacha repare en ellas.

     Los cuentos van cada vez peor, y pronto los dos niños logran burlar a la bruja y acceder a una nueva fase de la casa, que es un bosque donde hay un unicornio negro que no aporta nada a la película, salvo alguna carrera a tropel.

     Llegados a este punto de la narrativa, en la que ya has bostezado unas quinientas veces y nada tiene sentido, aparece la Casa de Hansel y Gretel, y se explica que la bruja Natacha es, en realidad, una superviviente de la bruja original que es la de los Cuentos de los Grimm y que duerme una siesta del copón gracias a los cuentos que Alex lleva días sin contar, lo cual es absurdo, pero… ¿Qué más da?

     Con la bruja original despierta, la cosa se complica y Alex y Yazmin deberán enfrentarse a un doble peligro para huir de ambas brujas.

     Lo interesante es que, cada vez que tienen una oportunidad para escapar, ambos niños suelen pararse en los umbrales para reflexionar sobre el sexo de las flores o el olor de las nubes, muy creíble todo.

      El final nos deja una puerta abierta a una posible y horrenda continuación, que esperemos, no llegue a rodarse. La dejo a vuestra elección, pero a mí no me convenció.