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domingo, 9 de junio de 2024

Hitler y los nazis: La Maldad a Juicio (Netflix, 2024)

  

       Si eres, como yo, de los que disfrutan de un buen documental histórico-bélico, y aunque conozcas la Historia, te gusta verlos y aplaudes cualquier novedad al respecto… Estás de enhorabuena, ya que este junio, Netflix ha estrenado una miniserie documental que creo que todo el mundo debería ver, bien narrada y bien estructurada: “Hitler y los nazis: La maldad a juicio”, que nos lleva hasta los Juicios de Nuremberg contra la cúpula nazi en 1946… Y más allá.

        La Segunda Guerra Mundial, fue, sin duda, uno de los acontecimientos más trágicos, no solo del S. XX, sino de toda la Historia de la Humanidad. Creo que todos, unos más que otros, conocéis las causas que llevó a la mitad del planeta a este conflicto, y documentales como este, vienen a dar más información, nuevos puntos de vista y a recordarnos otros para que no nos olvidemos de la Historia.


        En este documental, de seis episodios que suman seis horas y pico, y que yo he visto en dos tardes, seguimos las directrices y experiencias del periodista, historiador y escritor estadounidense William L. Shirer, un tipo al cual, tengo que reconocerlo, yo no conocía hasta que he visto este documental, y que vivió de primera mano el ascenso del nazismo, La Segunda Guerra Mundial, y dentro de esta, importantes episodios que se desarrollaron estando él como corresponsal de prensa, cubriendo los Juicios de Nuremberg y escribiendo y publicando varios libros al respecto.

         El documental aborda en sus seis episodios desde la figura de Hitler y su vida en su Austria natal, hasta su participación en la Primera Guerra Mundial, mostrándonos en todo momento el contexto histórico en el que se mueve, sus motivaciones y su posterior radicalismo, más si cabe, tras el Tratado de Versalles y el sentimiento de resentimiento de miles de alemanes que vino con la Paz y el nacimiento de la República de Weimar.


         Es casi imposible, y yo lo entiendo, sintetizar en seis horas de metraje lo que vendrían a ser cincuenta años de intensa Historia, pero la serie va pasando por distintas etapas, como puede ser aparte de la mencionada Primera Guerra Mundial y el Tratado de Versalles, la posterior hiperinflación, la unión de Hitler al Partido Socialista Obrero Alemán, que fagocitará y transformará con sus propias ideas, el Putsch de la Cervecería de Munich, su posterior detención, juicio y la plasmación de sus ideales en el “Mein Kampf” o “Mi Lucha”, que será la base de su pensamiento, y las ideas que tenía Hitler sobre el papel que debía ocupar Alemania en el plano internacional, así como su anhelo de tener un “espacio vital” para el desarrollo de su Tercer Reich que doblegaría a lo que él consideraba razas inferiores…

         Asistimos a las atrocidades y tropelías de las SA, aunque he echado de menos que el documental se explayara más sobre algunos hechos acontecidos en los años treinta. Vemos el ascenso al poder, el incendio del Reichstag, la persecución de comunistas y judíos, pero nada del papel jugado en La Guerra Civil Española, poco de la Noche de los Cristales Rotos o el ascenso de las SS y la desaparición de las SA en la Noche de los Cuchillos Largos, que son acontecimientos que creo que deberían haberse exprimido bien, ya que ahí hay mucha tela que cortar…


         Los tres últimos episodios abordan más los años del inicio de la Guerra hasta los Juicios, y es que la línea que sigue el documental es hacer referencias a distintas etapas en el tiempo, teniendo como principal los Juicios, pero jugando con el Flashbacks, para llegar a concluir en el inicio de la Guerra Fría, la colaboración de científicos nazis con el gobierno estadounidense y hacer una referencia a la presencia de grupos de neonazis actualmente, tanto en Europa como en Estados Unidos.

        A pesar de que se le pueden poner bastantes “Peros”, valoro la esencia y el objetivo del documental, y la verdad es que salvo al tal Shirer, los datos aportados no me eran desconocidos… Aún así, yo lo he disfrutado mucho y le doy un 6,5 de nota, y os recomiendo su visionado. Tardaréis dos tardes, tres, cuatro, las que sean, pero es casi obligatorio verlo.

sábado, 11 de abril de 2020

Berlín. Ciudad de Luz. Libro tres (Astiberri, 2018) Jason Lutes



        Con “Berlín. Ciudad de Luz” (Astiberri, 2018) de Jason Lutes, llego al final de mi viaje, tras pasar por “Ciudad de piedras” y “Ciudad de humo”. Ha sido un recorrido que me ha dejado un sabor, ciertamente, agridulce.

       “Ciudad de Luz” cierra un ciclo de veintidós años de trabajo, que condensa cinco años de la historia de Berlín, quizás los cinco años más estremecedores de su convulsa historia, ya que, por las páginas de Lutes, a través de sus viñetas, la hemos visto caer, poco a poco, en al abismo de la radicalidad política, desde 1928, hasta este 1933 que cierra nuestra Historia.

       El periodista Kurt Severing anda depresivo por las calles. No habla con nadie. No quiere saber nada sobre nada. Las investigaciones de los asesinatos del Primero de Mayo de 1929, aquellas cargas policiales, y la radicalización de los berlineses, le han sumido en un pozo interior. Su relación con Martha es esporádica, ya que esta, parece sentirse más seguro en brazos de otra mujer, Anne, que esconde su feminidad tras una fachada masculina.

        La propia Martha está confundida, no es la misma persona que llegó desde Colonia, para estudiar Arte hace cinco años. No, todo ha cambiado. Los nazis persiguen a los habitantes de la noche, clausuran locales, con ayuda policial.

         Los pocos judíos que son conscientes de lo que se les viene encima, optan por huir de Berlín, inteligentemente. Ven en Estados Unidos, una nueva oportunidad, de comenzar de cero, de seguir viviendo libres. Su estrategia de pasar desapercibidos no ha funcionado, y son hostigados, maltratados y perseguidos. Sus negocios sufren pedradas, ataques, y la incomprensión de una gente que cada vez los apoya menos. La policía es cómplice de todos esos desacatos.

       La juventud se radicaliza. Hay que elegir bando, y los jóvenes apoyan a unos o a otros, enfrentándose en las empedradas calles. La tragedia se masca en el aire. Hitler se desplaza a Berlín, y su encuentro con Hinderburg, es el punto de inflexión para que todo se precipite.

        El tercer, y último tomo de “Berlín” cierra los círculos. No hay rastro de los “Cocoa Kids”, aquellos músicos de Jazz que quisieron buscarse la vida en Berlín. Quizás, esta ya no era su historia. El dibujo, más maduro de Lutes, se resume en menos viñetas de las que acostumbraba en los dos primeros libros. Los silencios siguen siendo brutales, los pensamientos de los personajes nos guían, una vez más, por la trama. A veces, es mejor no decir nada. Ha sido una historia muy bella, triste, pero original. Lutes no se ha basado en los grandes hechos, los grandes personajes políticos. Ha seguido el camino de unos pocos berlineses de la calle, y ha sido fantástico: Piedras, humo y luz.

viernes, 10 de abril de 2020

Berlín. Ciudad de Humo. Libro dos (Astiberri, 2010) Jason Lutes



        Berlín, y Alemania entera, con su República de Weimar, huelen a fatalidad. El Primero de Mayo de 1929 acabó con cargas, heridos y fallecidos. Dejó a huérfanos en la calle, y la polaridad política de los alemanes, se hace cada vez más extrema, como si la situación les obligara a tomar posiciones para un conflicto, que aun no ha estallado, pero que se huele inevitable, mientras que el periodista Kurt Severing y la estudiante de arte, Martha Müller, se ven envueltos en toda esa vorágine que antecede a la destrucción. Eso es lo que transmite “Berlín. Ciudad de piedras

       La misma atmósfera, quizás más asfixiante, es la que se respira en “Berlín. Ciudad de humo” (Astiberri, 2010), cuando el grupo estadounidense de Jazz, los “Cocoa Kids” aterrizan en Berlín para buscarse la vida, llevando los ritmos que triunfan en Estados Unidos, a una Alemania reticente, que desconfía de su música, y de su color de piel. Es el verano de 1929.

        La relación de Kurt Severing con Martha se enfría. Martha encuentra el amor en brazos de otra mujer, y su madre le informa que su padre ha perdido casi todos sus bienes por algo que ha pasado en la Bolsa de Nueva York. Kurt sigue investigando las muertes del Primero de Mayo, y se encuentra cada vez más perdido, más triste con la situación política del país. Stresemann fallece en octubre, parece que todo se desmorona. Mientras, el Partido NacionalSocialista, va adquiriendo poder. En las calles, se pegan con los comunistas, y en las urnas arrasan.
El fallecimiento de Stresemann, Premio Nobel de la Paz, marcará un antes y un después...


        La noche es el único consuelo para algunos de los personajes: Sexo, Jazz y alcohol. Silvia, cuya madre fue asesinada por la policía en la manifestación del Primero de Mayo, va venciendo sus miedos hacia los judíos. Estos, a su vez, se recluyen en sus negocios y casas, huyendo de los gentiles. Se consideran alemanes, pero la política alemana no les interesa, lo cual comienza a atisbarse como un craso error, que lamentaran tarde o temprano.


        El segundo volumen de la trilogía “Berlín” de Jason Lutes, nos lleva a los años en el que Hitler y sus acólitos van tomando poder, y apuntalando el ataúd para la República de Weimar. Pocos se dan cuenta de los que se les viene encima. Se recogen muy bien la sociedad, desde diversos puntos de vista. Es una trilogía, desde luego, de lo más recomendable, y aún me falta un último tomo…

miércoles, 8 de abril de 2020

Berlín. Ciudad de Piedras. Libro Uno (Astiberri, 2013) Jason Lutes



        Hace ya unos pocos años, me compré “Juego de manos” (Astiberri, una de las mejores editoriales de este país, en mi opinión) y conocí el estilo de Jason Lutes. En la misma entrada donde comentaba ese excelente cómic, protagonizado por perdedores (que es una de las características de las novelas gráficas de Lutes), hacía referencia a los dos primeros volúmenes, que también adquirí, de la trilogía, que iba a llevar a Jason Lutes casi quince años de vida y de trabajo.

        Me leí “Berlín. Ciudad de Piedras. Libro Uno” (Astiberri, 2013) hace cuatro años, cuando compré la sexta edición en castellano, junto al segundo libro, del que os hablaré pronto. Enseguida me enganché, porque Lutes tiene esa capacidad para soltar el anzuelo, y tú picas sí o sí. No es un tipo de grandes héroes, sino de gente sencilla, que vive para sobrevivir en una época complicada. Lo demuestra en la citada “Juego de manos”, y lo sigue haciendo, en pequeñas viñetas, y riguroso blanco y negro, en estos volúmenes que integran “Berlín”. El tercer libro, no lo he adquirido hasta hace unos pocos meses, y de ahí que las entradas dedicadas a la trilogía vengan ahora, y no hayan sido publicadas antes.

        Estamos en septiembre de 1928, y la convulsa e inestable República de Weimar, nacida en Alemania tras la Primera Guerra Mundial, hace aguas. La sociedad se ha polarizado, entre comunistas, y nacionalsocialistas (nazis). En medio de toda esa vorágine política, el periodista cegato Kurt Severing, conoce a la estudiante de Arte Martha Müller, en un tren que tiene como destino Berlín.

        Una primera conversación, hace que los dos se estimen, y que se atraigan mutuamente. Posteriormente, la vida de los dos se cruzará nuevamente en las calles de Berlín, pero, además, hay otras subtramas y personajes, cercanos a ellos, con sus vidas, amores y preocupaciones, que también formarán parte de la narrativa de la novelas gráfica. Participando en la agitada historia de Alemania, que dirime sus diferencias a palos en las calles, hasta que llegamos al Primero de mayo de 1929, que es donde finaliza este primer libro.

        El cómic, o la novela gráfica, está ciertamente muy bien. Lutes nos ofrece un enfoque desde los pensamientos de los personajes, diverso y variado. Desde los judíos que se sienten alemanes, hasta los alemanes que vivieron con los judíos la Primera Guerra Mundial en las trincheras, o la lucha obrera, y la organización de los Camisas Pardas, con el odio por bandera.

        Una curiosidad es que Lutes, en el cómic, no dibuja esvásticas. La bandera nazi, parece la japonesa, de hecho. Y, los carteles están en inglés. Pero, solo son pequeñas curiosidades, dentro de un gran cómic, de esos que conviene releer de vez en cuando, y donde, los silencios, son muy importantes. La imagen, el poder de la imagen, como transmisor, es enorme, no cabe duda, y Lutes lo sabe, y sabe usarla.