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martes, 21 de octubre de 2025

Daddy´s Head (2025)


 

         Con “Daddy´s Head”, película de terror psicológica británica, llegamos a una de esas películas en las que con un bajo presupuesto, se puede intentar hacer algo interesante, aunque su director, Benjamin Barfoot, que casualmente también es el guionista y el chico de los cafés, no sepa muy bien hacia donde vamos en esta cinta, estrenada en el festival Fantastic Fest el 22 de septiembre de 2024, y cuyo presupuesto no he podido encontrar, pero que imagino que tuvo que ser escaso por los efectos especiales y por los únicos cinco actores que vas a ver en escena, porque sospecho que los extras son familia del director.

        En cuanto a recaudación, las diversas webs no se ponen de acuerdo, pero antes de saltar a plataformas, durante un año, ha recaudado entre 160 y 285 mil dólares. Vamos, ni para pipas. Pero no creo que eso haya afectado mucho a Benjamin Barfoot, que nos presenta una película que tiene una pizca de originalidad en cuanto a la concepción de un monstruo que genera más preguntas que respuestas, y con un bosque como refugio, uno de esos bosques atávicos que siempre dan mucho juego…


        En la trama de “Daddy´s Head” nos encontramos a un nene llamado Isaac, aunque en realidad nuestro joven y ya adulto protagonista es el que está recordando aquello que ocurrió cuando él perdió a James, su padre, en un trágico accidente, y él quedó bajo la tutela de su madrastra, Laura.

        Laura no es la cruel madrastra de los cuentos, es una buena persona que quería a James, pero que debe afrontar, aparte de la perdida, el cuidado de un hijastro con el que no acaba de conectar, en una casa familiar modernista y enorme, que está rodeada por un bosque, y en compañía de su perra, Vela.


        Pronto, a los pocos días de la muerte de James, comienzan los sucesos raros, las pesadillas, y las apariciones de un extraño ser. Un ser negro, reptante, mitad Gollum y mitad cucaracha, que se mueve endiabladamente rápido por la casa y por sus conductos, y que tiene la cara de James. En un principio solo lo ve Isaac, pero poco después también lo ve Laura, y la perra Vela lo divisa desde el primer día, ladrando cada vez que lo intuye acercarse.

El ser, que se ha hecho una extraña casa-refugio de madera en el bosque, pretende ser James e intenta mantener contacto con Isaac y llevárselo al bosque, mientras Laura le da a la botella de vino como cosa mala, y Isaac dibuja cosas que pondría los pelos de punta al mismísimo Junji Ito.


Realmente, nuestro director y guionista no nos explica que clase de ser es esta cucaracha con rostro humano. Si representa el duelo por la muerte de James, o es un ser oscuro, atávico, que se alimenta de la tristeza o de los sentimientos humanos. Lo que si está claro es que puede morir, porque en una lucha final contra Laura, esta lo cose a navajazos como si fuese Curro Jiménez tirando de falcata, y un Isaac adulto descubriendo el esqueleto del ser en su refugio del bosque, por lo que las dudas que me han quedado sobre la trama han sido muchas, y a pesar de que juega con los sustos clásicos en los que la música tiene un papel importante, no me ha llegado a perturbar al 100% en su hora y veinticinco minutos de metraje. Ni que decir tiene que la casa, los grandes espacios abiertos, el bosque, también aportan su granito de arena, pero ni por esas.


        En definitiva: “Daddy´s Head” es una película que funciona gracias a la combinación de todos los elementos que os he comentado antes. Es una especie de fábula que no renuncia a los sustos mecánicos clásicos del género, pero que ahonda en el duelo ante la perdida, con un monstruo cucarachochoide peculiar, aterrador, perturbador, enigmático, que no sabemos al final qué carajo es o cuál es su misión, pero que es físico (se construye una casa con palos muy chula), y que, con la cara del fallecido padre, te toca la moral emocional.

        Creo que podría haberse enfocado mejor, haberse ahondado más en ciertos temas y narrativas, pero puede hacerte pasar una tarde entretenida, y afortunadamente, tiene el metraje justo. De nota le vamos a dar un 5. La dejo a vuestra elección.

domingo, 17 de agosto de 2025

28 años después (2025)

 

        Han pasado 23 años desde que se estrenara “28 días después” y 18 desde “28 semanas después”, y volvemos a una nueva entrega, la tercera, que por lo visto no la última, de esta saga de zombis británicos post-apocalípticos nudistas, de la mano de Danny Boyle a la batuta y Alex Garland a los bolígrafos y la tecla, que en esta ocasión se ha titulado “28 años después”.

        Estrenada el pasado 20 de junio de 2025, la película retoma aquella sociedad británica, que había sufrido un bote de rabia mutante, como el que puede causar una pandilla de cianobacterias del Guadiana, que los ha transformado a todos en zombis, y que ahora nos presentan una isla que es una enorme prisión en cuarentena donde los europeos se salvaron de la crisis, y mantienen bajo vigilancia tanto a zombis como a la gente que se salvó en pequeñas comunidades fortificadas, como la que protagoniza la película, donde todos se conocen, son felices con su nueva sociedad y la bandera inglesa ondea.


        Avanzo que la película es mala, irregular y bastante infumable por momentos, pero me ha entretenido a pesar de que he llegado a bufar más que un gato mojado.

        Algunas cosas me han llamado la atención de “28 años después” y su hora y cincuenta minutos de metraje. Una de ellas es la reivindicación del arco, del tiro con arco como deporte nacional.


A mí me encanta, de hecho, lo he practicado durante más de veinte años, con carnet de la Federación, y mi vista ya no me deja disfrutarlo, pero aún tengo un arco olímpico de hace con 35 años a las espaldas y un long-bow inglés precisamente. Y conozco bien lo que representó el tiro con arco en Inglaterra, y como los ingleses arrasaron con la caballería francesa en la Guerra de los Cien Años, en batallas decisivas como Agincourt o Crecy, gracias a sus arqueros, e hicieron el mismo tanto contra los castellanos en la Batalla de Aljubarrota, donde mis amigos portugueses minimizan el papel del arco largo inglés cuando hablo con ellos.

La importancia del tiro con arco, su práctica, hacerte tus flechas, practicar, acertar, es algo muy presente en el primer tercio de la película, donde se mezclan imágenes de ese ideario inglés alrededor del arco, algo bastante nacionalista si se hiciera en España.


        Después, afortunadamente, estos simbolismos, guiños continuos, van desapareciendo poco a poco, afortunadamente, pero durante ese primer tercio te vienen hasta referencias de los elfos de Tolkien dando flechazos por los espesos bosques de Inglaterra a orcos y trolls, digo, a zombis, casi inevitablemente. Lo tribal, lo pagano, se mezcla con esa esencia inglesa, medieval, antigua, o eso me ha parecido, y el paisaje de Northumberland contribuye a ello.

        ¿De qué va en esta ocasión “28 años después”? La película comienza en 2002, en las Tierras Altas de Escocia, donde unos zombis atacan a la familia del joven Jimmy, acabando con todos, incluso con su padre, un pastor protestante que cree que aquello es el apocalipsis. Antes de caer, el pastor le entrega a Jimmy un crucifijo, y aquí acaba el arco argumental de este personaje, Jimmy, que no vamos a ver hasta los últimos cinco minutos de narrativa.


Como os decía anteriormente, veintiocho años después del brote zombi, Europa continental ha erradicado el virus y las Islas Británicas permanecen en cuarentena indefinida, fragmentadas en pequeñas comunidades que sobreviven alegres, felices, expectantes y sospecho que con un alto grado de incestos, endogamia y poligamia.

Una de estas comunidades habita Lindisfarne, isla unida al continente por un istmo que desaparece con la marea, y que tiene una puerta de entrada continuamente vigilada. Allí viven Jamie (Aaron Taylor-Johnson) un tipo que está liado con la maestra, su esposa Isla (Jodie Comer) que sufre una enfermedad mental degenerativa y su hijo Spike (Alfie Williams), de doce años.

Jamie y Spike cruzan al continente en lo que se presenta como ritual de iniciación. En su salida, al principio todo va bien, hasta que se encuentran con un Alfa, un infectado inteligente muy fuerte físicamente, y con un intelecto a tener en cuenta, que se las hace pasar canutas y que persigue a padre e hijo hasta las mismas puertas de casa. Una vez de vuelta, Spike descubre la infidelidad de su padre y oye hablar de un doctor-milagro que lo cura todo.


Así que apaña a su madre y se escapa con ella en busca de ese doctor, llamado Ian Kelson (Ralph Fiennes) que pueda curar de sus males a su madre.

Por el camino se encuentran con Erik, soldado sueco, el único superviviente de una patrulla que los va a acompañar en su búsqueda del doctor, hasta que pierde la cabeza literalmente cuando lo pilla un zombi alfa…


Aún así, madre e hijo llegan a localizar al Doctor, llevando consigo a un bebé (de una infectada), y el buen doctor, que vive en un Templo de Huesos, le confirma a Isla, la madre, su enfermedad sin cura, por lo que ella decide acabar con su vida antes de que lo haga la enfermedad y que su cráneo decore parte de aquel templo, donde hay varios miles de calaveras, mientras Spike se decide ir a lo Mad Max por la vida…

En los últimos compases de la película, atacado y desbordado por una docena de zombis, recibe la ayuda de una banda de tipos que visten chándales de colores vistosos y horteras, bisnietos de los tipos de la Naranja Mecánica y los Power Rangers, y uno de ellos resulta ser, nuestro pequeño Jimmy. Si “28 días después” se rodó con una Canon XL-1, aquí se han usado iPhones 15 Pro para tal fin, concretamente de 8 a 20 según escenas y tomas, y el resultado es bastante aceptable, todo hay que decirlo.


        En definitiva: Con un presupuesto de 60 millones y una recaudación de 150, la narrativa quiere tocar muchos palos: Los viajes iniciáticos, la vuelta a lo antiguo, la ausencia de tecnologías, la supervivencia, la filosofía del Memento Mori, el amor de un hijo por su madre, y el aislacionismo y un nacionalismo muy subrayado, entre otras cosas, y termina perdiéndose completamente en un despropósito.

        El final de “28 años después” nos abre el paso a una segunda parte, pues en realidad esta es la primera parte de un proyecto de dos, que vendrá en unos pocos meses, bajo el título de “El Templo de los Huesos”, y no sé por qué, pero sospecho que el Malo lleva chándal y una cruz invertida colgada del cuello.

        Sin embargo: Su ritmo irregular, algunos tramos narrativos lentos, el nene me ha llegado a caer pedante la mayor parte del tiempo, y las numerosas subtramas me lastran a ponerle un 5 raspado. He estado a punto de suspenderla, pero me ha entretenido. No es aquella película de hace 23 años, desde luego.

        Da para analizar más concienzudamente, pero creo que la voy a dejar por aquí. ¿De nota? Un 5 raspadete.

lunes, 16 de junio de 2025

Deep Cover: Actores encubiertos (2025)

 

        “Deep Cover: Actores encubiertos”, película británica de 2025, es una de esas comedias ligeras británicas que nos llegan de vez en cuando, y que no está mal para pasar una tarde tranquila, con sus puntos, pero sin soltar sonoras carcajadas en ningún momento.

        Estrenada en Amazon Prime el 12 de junio de 2025, que es donde yo la he visto hace unos días, trae a la palestra a un elenco que incluye a Bryce Dallas Howard, Orlando Bloom, Nick Mohammed, Paddy Considine, Sean Bean (que, por supuesto, muere durante el metraje, como no puede ser de otra manera), y Ian McShane.


        En cuanto a su presupuesto, a pesar de que Amazon no da datos precisos, ya que es una producción para estrenar directamente en su plataforma, en algunos mentideros se habla de entre 25-40 millones de dólares, y no sé por qué, pero creo que, de estrenarse en cines, esta película hubiera metido el batacazo, aunque haya estado en el primer puesto de la parrilla de Amazon en Reino Unido, Australia y España.

        ¿Su metraje? Una hora y media. Correcto, aunque algo cuesta arriba en su última media hora…


        En la narrativa seguimos los pasos de tres personas unidas por la improvisación teatral, algo que les va a llevar a vivir una situación completamente disparatada, que comienza un poco como un juego, un reto, y por dinero, pero que se les va a ir de la mano casi desde el principio, y cuya huida hacia adelante lo va a liar aún más.

Por un lado, tenemos a Kat Boyles (Bryce Dallas Howard), una frustrada profesora de improvisación teatral que enseña en un centro comunitario de Londres, donde trabaja con aspirantes a actores bastante modestos y mediocres, muchos de ellos desmotivados, como ella misma, que ya ha visto pasar por su vida laboral a varios trenes.


Un día, un detective de la policía, Graham Billings (Sean Bean), asiste a una de sus actuaciones, viene reclutando actores con capacidad para improvisar para usarlos en operaciones encubiertas. Junto a Kat, se suman a la iniciativa dos estudiantes: Marlon Swift (Orlando Bloom), un actor frustrado con exceso de ego, muy entusiasta y fantasioso, cuyo papel más importante ha sido hacer de caballero en un anuncio de pizzas.

Y Hugh (Nick Mohammed), un hombre de origen indio, al que todos menosprecian y pisotean, y quiere hacer improvisación para que la gente se fije en él.


En un principio parece que les va a costar infiltrarse en el mundo criminal, pero pronto conocen a Fly (Paddy Considine), un criminal medioloco que se traga la actuación de los tres, y a Shosh, una peligrosa asesina que se interesa por el tímido Hugh que es todo un experto en vinos, entre los cinco se que entabla hasta cierta amistad, mientras que el trio comienza a ser conocido en el mundo del hampa, ya que se cargan, accidentalmente en un atropello, en una huida, a un miembro de las altas esferas, antiguo asesino a sueldo, Sagar.

A la par, la propia policía, que desconoce que son actores encubiertos, ya que a Sean Bean se lo van a cargar tras rodar cuatro minutos de metraje, se los toma en serio y van a por ellos. De hecho, el propio detective que los contrató, también estaba metido hasta las cejas en asuntos ilegales.


Pronto entra en escena Metcalfe (Ian McShane), que es un jefazo, un Final Boss criminal, al que deberán enfrentarse mientras su tapadera parece descubrirse…

  Los últimos veinte minutos de película son una precipitación de acontecimientos, con la policía, con las distintas bandas criminales y ellos intentando salvar a Fly y a ellos mismos de una muerte segura.


En definitiva: “Deep Cover” es una película ligerita, una comedia que mezcla sátira con situaciones absurdas, con mucha parodia de películas del género, con un humor británico al que yo no llego y con interpretaciones más o menos aceptables. Curiosamente, a Ian McShane, su papel de jefe mafioso de máximo nivel le sale natural, lleva casi 70 años haciendo este tipo de papeles, y creo que ya se ríe de sí mismo. Ojo, que el tipo tiene 82 tacos, y ahí lo tenéis.

De nota le voy a dar un 5 raspado. Creo que es para ver y olvidar.

domingo, 16 de febrero de 2025

El Abismo Secreto (2025)

 

“El Abismo Secreto” es una película británica de 2025, que salió directamente en plataformas, aunque podría haber arriesgado antes que eso a estrenar en cines y quizás algo hubieran sacado, y que mezcla varios géneros: Acción, terror y hasta romanticismo en su parte final, en una hora y cincuenta y cinco minutos de metraje, de la que podríamos quitar perfectamente sus veinte minutos de rigor sin pestañear. En realidad, debería haberse llamado “La Garganta”, y no “El Abismo Secreto”, pero primero pensé que los españoles son unos cachondos a la hora de traducir los títulos, y después caí que no sabemos realmente de qué abismo secreto estamos hablando realmente.

Protagonizada por Anya Taylor-Joy y Miles Teller, que, a pesar de que lo intentan, no me convencen en cuanto a química se refiere (aunque si en cuanto a actuaciones), tiene una breve participación, de unos 5-6 minutos de metraje de la mítica Sigourney Weaver, que yo creo que hasta que no vio todo el producto final, no supo que carajo estaba rodando, si es que se ha molestado en verla, la película, digo…


“El Abismo Secreto” nos narra una rocambolesca historia que empieza muy bien, por lo menos durante su primera hora de metraje, y posteriormente va perdiendo fuelle, se hace videojuego clásico al estilo “Resident Evil”, “Alone in the Dark” o cualquiera por el estilo, y acaba siendo una producción de pareja a la fuga, con su toque amoroso, de nosotros contra el mundo, con un final predecible, previsible, pero que no deja de ser entretenido y que te puede hacer pasar una tarde más o menos amena…

        “El Abismo Secreto” se monta, como os decía anteriormente, una narrativa un tanto intrincada. Dos tiradores de élite, dos agentes ultrasecretos y fiables son confiados a vigilar un cañón, un abismo, con más niebla que el Guadiana un día de Navidad.


        Uno está en una torre de control, y la otra, ya que es una chica, está enfrente. Armados hasta los dientes, con lo mejor de la tecnología del momento, están contratados por un año entero, y no deben dejar que nada suba por las laderas de ese cañón. Para ello, disponen de todo tipo de armas, radares, minas, artilugios y comodidades en las torres, que son iguales, aunque no son de más de 20 m2. Por un sitio así, en cualquier ciudad extremeña te pueden pedir mil euros de alquiler, perfectamente.

        Según nos cuenta un tipo que ha acabado el contrato. Una de las torres está controlada por Gran Bretaña y Estados Unidos, y la que está enfrente, por el antiguo bloque del Pacto de Varsovia desde 1946. Primero por los soviéticos, y ahora por los rusos y allegados. Nuestro francotirador se llama Levi, y nuestra Viuda Negra, Drasa. Y pronto se van a hacer amigos.


        La primera hora casi parece una película muda. Ya que apenas hablan. A Levi lo manda allí la Sigourney Weaver y le dice que aquello, comparado con los aliens, está tirado.

        Pronto, del cañón comienzan a escalar unos zombies o seres que parecen los ents de “El Señor de los Anillos” con tintes de Caminantes Blancos de “Juego de Tronos”. Y ambos, Levi y Drasa, se ayudan en el noble arte de ametrallarlos y eliminarlos.


        Por la niebla, ellos no pueden ver lo que hay ahí abajo, pero se imaginan que tiene que ser una mezcla entre Fukushima y Chernóbil después de 60 veranos.

        A mitad de año, les entra el celo, y Levi se monta una tirolina para ir a conocer a Drasa, cenar, beber y hacer una representación de la Caidita de Roma. Cuando vuelve a casa por el mismo método, una de las minas se activa, le corta el cable y se precipita al vacío. Menos mal que llevaba paraca, y aterriza en mitad del cañón, donde aquello parece una portada de los Iron Maiden o de Megadeth de hace 40 años.


        Árboles con dientes, ciempiés de dos metros, zombis hechos de raíces, aquello es como Matalascañas en pleno verano, pero con menos sobresaltos.

El caso es que Drasa se tira también al abismo, y entre ambos se montan un “Call of Duty”, mientras averiguan la verdad de aquel sitio, que es lo menos creíble de la película.


Al parecer, en 1946, estadounidenses, soviéticos y británicos crean un complejo de investigación conjunta en aquel lugar, aunque no sabemos en qué país concreto está. Se trata de investigar yogures con bífidus, productos ecológicos, nucleares y atómicos, absolutamente de todo lo que se les viniera a la cabeza, y un terremoto de ocho grados los mandó a todos al carajo.

Los bífidus, los Omega 3, los probióticos del lugar, el Paracetamol en rama y el Orfidal se mezclaron con elementos nucleares, atómicos y ecológicos, que eran los peores y modificaron el adn de los humanos, combinando sus adns y sus cuerpos, con insectos, plantas y folletos publicitarios, estos últimos eran los peores, creando una serie de mutantes. Enviaron a 2400 tipos a eliminarlos, y no regresó ni la Cabra de la Legión que iba con ellos.


        Pronto descubren, que, además, sus gobiernos no están detrás de aquello, sino una gran multinacional o corporación, la de la Weaver, que lo mismo te vende camalote del Guadiana, que armas, cosas mutantes o te instala una réplica de la Estatua de la Libertad en Badajoz. Hacen de todo, y barato.

La parejita debe salir de allí como sea, y, además, evitar que la Corporación les dé de Baja también a ellos en el intento. Por lo que intentarán no solo sobrevivir, si no de paso, volar todo el lugar por los aires, y salir de allí en las mejores condiciones posibles.


En definitiva: Película para pasar la tarde. Buena música durante la primera hora. No actúan mal estos dos, pero a Anya Taylor-Joy no me la creo en estos papeles, y Miles Teller, más allá de hacer de teleñeco en una posible película de personajes reales, tampoco. Lo intentan, pero química no hay, o hay realmente poca. Primera parte buena, segunda mitad ya muy vista, carente de originalidad y con mucho ordenador de por medio. Nota: Un 5,5. Si la veis, ya me diréis qué os pareció a vosotros.