La verdad es que tras tenernos huérfanos un buen tiempo, la llegada de esta temporada, más ágil y más interesante que la segunda en mi opinión, ha vuelto a subir el listón, tanto de los casos presentados como de las narrativas expuestas, con unos nuevos malvados que vienen del pasado adolescente de Assane, relacionado con cierto gimnasio de boxeo, el secuestro de su madre y una serie de robos imposibles en un París que se luce como nunca en la serie, y que es, desde luego, un marco excepcional.
Los flashbacks que iban y venían una y otra vez en la 2ª temporada, hacen su aparición nuevamente en esta. El año 1998 es la clave, y si bien en un primer momento me ha llegado a molestar y no entendía bien por qué estaban ahí, ya en el quinto-sexto episodio se desvela lo importante que son para la trama principal, y nos ayudarán a entender la temporada entera.
En definitiva: “Lupin” retoma el vuelo tras el final inesperado de la anterior temporada. Tiene ritmo, acción, entretenimiento garantizado. Omar Sy lo borda como él solo sabe hacerlo, está en su salsa en la serie, y se enfrenta a un villano un tanto soso, insulso y poco creíble a ratos, pero que no baja el nivel de la serie.
En cuanto al metraje y el número de episodios, está bien ajustado y solo quitaría un episodio que me pareció de puro relleno. Le doy un 6 de nota.
Por cierto, en los mentideros españoles, se habla de una cuarta temporada para 2025. Habrá que estar pendientes.












