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Mostrando entradas con la etiqueta Margaret Qualley. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 5 de febrero de 2025

La Sustancia (2024)

 

         La película de terror británica “La Sustancia” se estrenó en España en octubre de 2024, y a pesar de que la gente se tiró a las taquillas enloquecida, comprando entradas a diestro y siniestro, yo he preferido esperar a que se pasara la fiebre varios meses antes de enfrentarme a ella, con mente fría y las ideas claras.

        “La Sustancia” viene de la mano de la directora francesa Coralie Fargeat, que solo ha hecho media docena de trabajos en los últimos años (no es criticar, es simplemente referir), y que además es la guionista, productora y encargada de llevar los cafés a los camerinos.


        La película costó 17,5 millones de dólares, y a fecha de hoy (febrero de 2025) se aproxima a los 120 millones, y ya ha saltado a plataformas y streaming en España, y nos trae a un trío de actores de sobra conocidos: Los veteranos Demi Moore y Dennis Quaid, y la versátil y requeteguapisima Margaret Qualley (a la que ya le hemos dedicado una reseña tanto por el blog como por el canal de Youtube: “Kinds of Kindness”, que es una verdadera ida de pinza de película), que va a dar que hablar, cinematográficamente hablando, en los próximos años… Al tiempo.

        “La Sustancia” no me ha parecido una película de terror para tirar cohetes. Bebe mucho del Terror japonés de mi admirado mangaka Junji Ito (entre otros mangakas, porque podría haber hasta más referencias), de la historia clásica del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, y se tercia hasta de la película de “La Mosca” en sus quince minutos finales donde vamos a ver a la prima de Gollum en acción.


        En la narrativa tenemos a Elisabeth Sparkle (papel interpretado por Demi Moore), una estrella de Hollywood, o al menos eso creemos porque le plantan al principio de la película la típica estrella del Paseo de la Fama, que ha acabado con los años haciendo el típico programa mañanero de aerobic, que aquí se puso muy de moda hace cuarenta años con Eva Nasarre como protagonista.

        Digo lo de Estrella porque no hay referencias a sus posibles trabajos cinematográficos, solamente a su trabajo como monitora televisiva de aerobic.


        Elisabeth ve como poco a poco su estrella se apagar, y su jefe, el productor Harvey (un histriónico y sobreactuado Dennis Quaid) le da la patada debido a su edad, ya que busca sangre nueva para su programa.

        Mientras conduce a casa distraída por lo que se le viene encima, ya que ha escuchado una conversación telefónica de su jefe hablando mal de ella y del futuro que le espera, tiene un accidente de tráfico que le deja el coche como un acordeón, aunque ella milagrosamente sale ilesa del mismo.


        Estando en la sala del hospital, un joven enfermero le pasa un pen con unas películas piratas, fotos raras de unas vacaciones en Matalascañas y bajo el nombre de La Sustancia, un exclusivo suero que tiene que ir a recoger a un punto exclusivo ubicado en un barrio medio abandonado de la ciudad.

        Este suero, que solo está a disposición de unos pocos en el Mercado Negro, genera una versión “Más joven, más hermosa y más perfecta” de uno mismo cuando te lo inyectas. Solo hay que meterse el suero en vena, y tu doble mejorada, más joven, la más perfecta de tus versiones nace de la espalda dejándote de paso la columna vertebral como nueva.


        Tras ese proceso la Matriz Original queda en estado catatónico y la nueva versión solo tiene que coser la espalda de su Matriz con aguja e hilo para que no se le salga la columna vertebral, la pleura o los riñones por la apertura de dos metros que te deja parir por la espalda y sin anestesia, y a vivir una semana.

        Cada día, Sue, que es la nueva versión, deberá mantener viva a su Matriz, y a la semana, el proceso se invierte, y es Sue la que queda inconsciente y despierta a su Matriz, Elisabeth.


        Durante su tiempo, Sue recupera la vacante dejada por Elisabeth en el programa de Harvey, y a Elisabeth le da por comer como lo haría un animal de granja estabulado.

        Pronto, los malos rollos surgen entre las dos, que en teoría son una, como la Santa Trinidad, pero sin Espíritu Santo, y el cuerpo de Elisabeth comienza a volverse decrépito por culpa de Sue, que decide comenzar a vivir su propia vida hasta que las consecuencias también le llegan a ella, primero poco a poco, y después inexorablemente. 


        En definitiva: Aparte de las citadas referencias que di al principio, “La Sustancia” tiene mucho de la serie también británica “Black Mirror” (que, por cierto, es muy recomendable). Es una puesta en escena, que no reflexiones, pues no ahonda, sobre la vejez y el miedo a envejecer, la soledad, la muerte, la falsedad, la envidia, el culto a la belleza y a la eterna juventud…

Con un nivel técnico de efectos y una fotografía de aúpa, pero que abusa de los primeros planos, unos trescientos en las dos horas y cuarto de metraje, y donde, precisamente, con media hora menos, hubiera funcionado mejor. Final surrealista y gore a partes iguales, muy japonés con ochocientos hectolitros de sangre. Guion absurdo y bastante malo, y si me pusiera, le sacaría una docena de errores, pero tengo que reconocer que a mí me ha entretenido por mala, que hasta me he soltado un par de risotadas y no es una comedia.

Me lo he pensado mucho y creo que le voy a dar un 4,5. Es cierto que he aprobado películas peores, pero esta a pesar de todo no me llega a convencer y me cuesta recomendarla. Si la veis, me comentáis.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Kinds of Kindness (2024)


 

       Con un metraje de dos horas y cuarenta minutos, y con mucha tela que cortar de por medio, he tardado dos días, dos tardes, en ver la película irlandesa “Kinds of Kindness”, que en España no hemos traducido, y hemos mantenido en su título original, y ya es raro, porque solemos ser dados a las traducciones, y esta hubiera tenido un título tan sencillo como “Tipos de Bondad”.

        “Kinds of Kindness” nos presenta durante todo su recorrido tres relatos, tres historias, tres películas en una, a cual más surrealista, ida de pinza u onírica, según te pille el día, protagonizadas las tres por un cuarteto de lujo, que han debido tomarse este metraje, supongo, como un ensayo teatral, y como una especie de superación en plan “Yo puedo hacer esta ñorda, claro que puedo, carajo”.


        Nuestros héroes son: El primo perdido de Matt Damon, Jesse Plemons. Emma Stone, Willem Dafoe, Margaret Qualley, y entre los secundarios reseñables: Hong Chau y Mamoudou Athie.

         “Kinds of Kindness” es lo que llamamos “Cine de Autor”, y como suele suceder con este tipo de cine, y con el Independiente ocurre algo parecido, es que o lo enganchas tempranamente y te lleva en volandas o te pones a buscarle un sentido y no lo encuentras, y si la ves en pantalla grande, te sientes tan estafado, que cuando sales, te llevas un toallero o la tapa de un WC del Cine, para compensar las perdidas económicas, o el dolor de cabeza…


         Como os decía, la película está conformada por tres relatos. Las tres tienen en común a R.M.F, un tipo gordete, calvete, que no dice ni pio en toda la película, pero que es el hilo conductor de las tres narrativas., junto a un piano que es aporreado a ratos por las patas de una zarigüeya, y a ratos por alguien que ha equivocado las infusiones de estramonio con las de manzanilla.

        La primera historia, que es la que más me ha gustado de las tres, y lo de gustado ponerlo entre comillas, se titula “La Muerte de RMF”: en esta historia, un bigotudo Plemons estrella su coche contra el pobre RMF para hacerle la pelota a su jefe, Willem Dafoe, con el que mantiene relaciones chenchuales esporádicas, mientras Dafoe le da medicamentos a la mujer de Plemons para que no tenga hijos. Plemons es obligado por Dafoe a tener accidentes porque su obsesión es cargarse a alguien, y eso los pone a todos chenchualmente muy nerviosos, y excitados, como en la película del 96, “Crash”, pero como Plemons falla en sus intentos, le viene de todo encima hasta que lo logra… Surrealismo puro, ida de pinza brutal, diálogos escritos por un mono puesto de anfetas hasta el culo.


         En la segunda historia, “RMF está volando”, Plemons es un policía al que mentalmente le supera una cabra en bicicleta. Su mujer, que había desaparecido en un naufragio, vuelve muy cambiada y él sospecha que no es ella, por su manera de hablar, comportarse y porque está más salida que el pico de una mesa.

        Para comer, ella se corta un dedo y se lo da de comer. Y fallece cuando le pide que le cocine su hígado, algo a lo que ella accede, y se hace un harakiri antológico para sacarse el órgano, pero la crack no había medido que si te sacas tu propio hígado sin anestesia, es posible que te quedes en el sitio, algo que le ocurre mientras que Plemons recibe a su verdadera mujer que ha llegado a la puerta sin dar mayores explicaciones. Aquí el director, nos mete algo de escenas chenchuales, que junto al gore y la violencia, conforman un relato que te deja con el culo torcido y diciendo: ¿Qué carajo acabó de ver? Mención especial para un gato negro, que es lo único auténtico e interesante que vas a ver.

          Aquí corté, me fui a comprar orfidal a granel, y dejé la tercera historia para el día siguiente, titulada: “RMF come un sandwich”.


           En esta historia, Plemons tiene menos protagonismo, y va como disfrazado de alguien que no terminó la EGB ni a tiros. Emma Stone y Plemons buscan a una persona que sea capaz de resucitar a los muertos. Pertenecen a una secta dirigida por Willem Dafoe que se trinca todo lo que se mueve, vive a tutti plein y castiga al personal paseándose con un bañador naranja que debería ser delito federal. De manera muy parecida a la primera historia, el personaje de Stone pierde el favor del Amado Líder, y ve necesario encontrar a esa persona que busca la secta desesperadamente, encontrándola en una clínica veterinaria, siendo testigo de como resucita a RMF que estaba muerto.

Entonces, la droga, la secuestra y cuando la lleva camino de la Secta, tiene un accidente y la veterinaria rompe la luna del coche muriendo en el acto. Reconozco que aquí me desternillé de risa, junto a una escena donde la veterinaria, Margaret Qualley, se tira a una piscina vacía para demostrar sus diabólicos poderes de resurrección.

          En los créditos finales, vemos a RMF manchándose la camisa con Ketchup mientras se come un perrito, no un sándwich.


           En definitiva: Película para los muy cafeteros, entre los que no me encuentro actualmente. Hace 35 años hubiera flipado con esta película, pero hoy por hoy la veo tremendamente absurda, larga y un tanto bodrio. Técnicamente abusa del picado bajo, pareciendo que está rodada por un cámara de rodillas o directamente sentado en el suelo. Tiene un par de puntos, que, de absurdos, me han hecho soltar una carcajada. De nota le doy un 4, y la dejo a vuestra entera elección, puedo entender que esta película pueda gustar a cierto publico, pero conmigo no ha funcionado… La dejo por aquí.