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miércoles, 1 de noviembre de 2023

El negocio del dolor (Netflix, 2023)

 

“El negocio del dolor” (Netflix, 2023) es una de las últimas novedades que nos ofrece Netflix, principios de noviembre, y que trae un elenco interesante, un trío de ases encabezados por Emily Blunt, Chris Evans y Andy García, para narrarnos una historia farmacéutica acontecida en Estados Unidos ya hace unos años, real, pero con nombres y algunos personajes cambiados, de la que se escribió un libro, y que ahora toca el cine con ciertos aires, salvando las distancias, de “El Gran Gatsby”, y que, podría decirse, hoy está más en boga que nunca debido al problema que tienen los gringos con los opiáceos, y con el fentanilo que se cobra miles de vidas al año solamente en Estados Unidos.


La trama gira en torno a Liza Drake, una madre soltera con una hija adolescente epiléptica, que depende de su hermana para sobrevivir. Trabaja en un bar de Striptease, donde conoce a Pete Brenner, un representante comercial de una farmacéutica que está al borde de la bancarrota, ya que no consiguen vender su producto estrella, y al parecer, el único que tienen realmente. Liza se queda en paro, y recurre a Pete, que le falsifica el currículo y la mete en la empresa, como visitadora médica.


Pronto comienza a vender, haciendo miles de dólares en venta, pero metiéndose en un camino poco ético, donde los pacientes no cuentan para ellos, y muchos de ellos fallecen siendo auténticos adictos al opiáceo que recomiendan.


Por un lado, se hacen millonarios en relativamente poco tiempo, ella llega a acumular unos 15 millones de dólares, pero por otro lado el negocio se convierte en una trama criminal de proporciones gigantescas, donde todos tienen un grado de culpabilidad, y Liza se replantea la situación mientras su hija sufre ataques epilépticos, su jefe comienza a perder la cabeza con discursos y actos estrafalarios, y la ambición de su compañero parece no tener límites…


La narrativa está enfocada a modo de entrevista de distintos personajes, con inevitables idas y venidas al pasado, entrelazadas con los testimonios de cada uno de ellos, y aunque interesante en su planteamiento, a mi se me ha llegado a hacer un tanto larga en su metraje de una hora y cincuenta minutos, y hasta plana en su desarrollo, y eso que los tres actores principales lo bordan y se les nota las tablas.


Personalmente, le recortaría la media hora de rigor, sin pestañear, y quizás dejaría un poco de lado algunas subtramas que no van a añadir mucho a la historia principal.


A modo de curiosidad, en los minutos finales salen noticias relacionadas con la historia real en la que está basada la película… En definitiva: Yo le doy entre un 5,5 y un 6. Aunque carece de originalidad y las tramas farmacéuticas suelen ser cíclicas y aparecer cada cierto tiempo, no está de más conocer a través del cine lo que se cuece en el mundillo de vez en cuando, y, desde luego, hay que destacar que los actores salvan una cinta que, sin ellos, quizás no sería muy destacable.


        Echadle un vistazo y ya me contáis que os ha parecido.

 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Salvaje es el Viento (Netflix, 2022)

 

        “Salvaje es el viento” (Netflix, 2022) nace de un par de premisas que me han parecido muy interesantes, aunque quizás, pobremente desarrolladas, o por falta de medios, o por un metraje que se dispersa en otras cosas, algo que suele suceder en casi todas las producciones de Netflix…


        Película sudafricana, nos narra la historia de dos policías corruptos, uno blanco y otro negro. Al principio de la historia, como un Peter Parker que deja pasar a un criminal (ya que no es su problema), hecho que después pasará factura, tenemos como un tipo raro se va en su coche de rositas después de haber cometido una infracción de tráfico.


        Posteriormente, vemos los tejemanejes de los dos policías, amigos en la corruptela, que están a punto de jubilarse con el dinero que sacan del tráfico de drogas y con mirar para otro lado.



        El asesinato de una chica blanca de la pequeña comunidad en la que viven, hará estallar conflictos raciales supuestamente enterrados, pero que estaban latentes y esperando una de estas oportunidades para salir y estallar, lo cual les afectará plenamente, ya que los principales sospechosos son, precisamente, sus protegidos en los negocios ilegales.


        La pelota está entre hacer su trabajo o volver a mirar para otro lado, pero además se mezcla motivos secundarios que harán que cada uno de ellos tome decisiones (según el punto de vista que defienden, y sus maneras de ver las cosas), y el plan que parecía perfecto, se vaya al carajo en poco tiempo…


        Como digo al principio, parte de un par de premisas interesantes: Racismo y corrupción en la Sudáfrica de 2022, pero pronto, el excesivo metraje (que manía con alargar narrativas hasta los extremos de romperlas) les va arrebatando la fuerza con la que comienzan (es una pena), cayendo en la lentitud y en el otear de la hora… La dejo a vuestra entera disposición. 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Yo, Mentiroso (Norma, 2020) Antonio Altarriba, Keko

 

        Cuando hace seis años me leí “Yo, Asesino” (Norma, 2014) de Antonio Altarriba (guion) y Keko (dibujo), me quedé alucinado de poder disfrutar de una historia, relacionada con la Historia del Arte, tan buena, y llegué a leérmelo varias veces a lo largo del año. 


        Posteriormente, disfruté “El perdón y la furia” (Museo Nacional del Prado, 2017), que era una especie de spin-off, ya que en una de sus viñetas aparecía el protagonista de la primera obra que sería la conocida “Trilogía egoísta”, y no parecía el tema muy descaminado a lo que ya había leído, entusiasmándome mucho esta idea. 


        Con “Yo, Loco” (Norma, 2018) quedó claro que las dos historias estaban muy bien entrelazadas, y la narrativa las vinculaba estrechamente. Las viñetas estaban en blanco y negro, y nos mostraban una sociedad enferma hasta las raíces, pero la presencia del rojo sangre en “Yo Asesino” dejaba paso al amarillo de la locura en este tomo. 


        Con la llegada de “Yo, Mentiroso” (Norma, 2020) no solamente han cerrado el circulo espléndidamente Altarriba y Keko, sino que además lo han hecho casi sin recurrir a la fantasía, ya que la narrativa se parece muchísimo, casualmente, a los acontecimientos políticos vividos en este país en los últimos cinco años. Con el mismo estilo que en los cómics anteriores, el verde es protagonista, la mentira de los políticos y de las clases sociales altas que hacen cualquier cosa para mantenerse en el poder: Matar, traicionar, pero sobre todas las cosas mentir. Mentir como forma de vida. Mentir para sobrevivir, mentir como respirar. 


        Las cabezas de tres políticos aparecen en recipientes de vidrio perfectamente envasadas en el País Vasco. Mientras acompañamos al asesor político del Gobierno, Adrián Cuadrado, que hace auténticas virguerías (mintiendo) en el tejido político para sobrevivir, el asesino sigue a lo suyo. La vida de Adrián se derrumba. El Gobierno está infectado hasta la médula de tramas de corrupción. Domina el más fuerte, hay traiciones continuas y una serie de personajes mueven los hilos del país mientras ven el fútbol desde reservados de grandes estadios. 


        “Yo, Mentiroso” asegura en su primera página que cualquier parecido con la realidad política española (2016-2019) es insidiosa coincidencia. Al lector le parecerá, viendo lo que aparece a diario en diversos medios, que el cómic hasta se queda corto. Todos mienten. A diario. Y la única verdad mientras escribo estas líneas, es que la “Trilogía egoísta” es brutal, es requetebuena, y es imprescindible. Simplemente, necesaria su lectura.

lunes, 4 de mayo de 2020

Fiebre del ladrillo (2020)



        “Fiebre de ladrillo” (2019) no te va a contar nada que no hayas visto ya mil veces en otras cintas. Pero tiene su punto de interés y entretenimiento. Ayuda que David Kross borda el papel protagonista, junto a Frederick Lau (que desde “La Ola”, para mí es el actor secundario alemán más famoso de los últimos tiempos, también hablamos de él en "El Capitán" que es una ida de pinza).

        Víctor es un joven alemán que se va de casa, después de ver como su padre fracasa estrepitosamente en su vida, de lío en lío. El tipo es un pícaro, y pronto hace un equipo con un delincuente de pacotilla con contactos (Gerry), y con una empleada de banca guapa y corrupta hasta la médula (Nicole).  Con la compra-venta de inmuebles, a través de subastas amañadas y préstamos bancarios, consiguen hacerse ricos muy pronto, metiéndose en fraudes, y en una vorágine de fiestas, drogas, cochazos, mujeres y traiciones, mientras Víctor cuenta la narrativa, desde el principio, a la policía.

        Recordando poderosamente a “El lobo de Wall Street” (2013), no tengo claro si esto es una comedia, un drama o un thriller, tiene una mezcla de todo un poco… La dejo a vuestra elección.