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martes, 6 de enero de 2026

Odisea (Harriet Ediciones, 2025)


 ¿Te interesa el cómic "Odisea"? Te paso enlace de compra al mejor precio (Amazon España). Pincha en la imagen superior, la de la portada... Te va a gustar, te lo garantizo.  

         Lo primero que me llamó la atención de este cómic, “Odisea”, ya de entrada y sin tener ni idea de qué iba, fue su portada: Un submarino alemán en primer plano, y un barco mercante yéndose a pique de fondo mientras una barcaza, con náufragos a bordo, se adivina entre las dos embarcaciones principales.

        “Un cómic de la Primera o de la Segunda Guerra Mundial”, fue lo primero que pensé, “y lo tengo que comprar”, fue lo segundo. Así que lo compré en preventa, salió el pasado 27 de noviembre, y hasta ahora no he podido leerlo.

        Ni que decir tiene que me ha encantado, “Odisea” de Harriet Ediciones, que viene de la mano de José Manuel Mata, en cuanto al guion, y al dibujo y color, el propio José Manuel e Iván Mata.

Un cómic de 64 páginas, de tapa dura, basado en la novela “Aguillons de Ortegal” de Hixinio Puente, que nos traslada hasta la Primera Guerra Mundial, y nos narra una aventura fascinante protagonizada por un marinero portugués, de origen gallego, llamado Antonio Fonseca.

 

        La primera viñeta ya te centra dentro del contexto histórico. Un chico vende periódicos a grito de: ¡Últimas noticias!, ¡El zar Nicolás II abdica!.

        Es 1917. Estamos en plena Primera Guerra Mundial. Los alemanes comienzan a flaquear en el conflicto, a pesar de sus éxitos en el Frente Oriental, y los submarinos germanos le hacen la guerra total a todo lo que flota en alta mar.

        Ningún buque está a salvo de los abordajes o de los ataques de los U-boots alemanes. No en vano, 72 barcos españoles fueron hundidos, cobrándose los alemanes la vida de 300 marineros, la mayoría vascos, a pesar de la neutralidad española en el conflicto.


        En “Odisea” este impredecible hecho, que te hundan cuando menos te lo esperas, está muy presente. Fonseca ha estado a punto de morir en un par de ocasiones, quiere volver a su Lisboa natal, tiene un dinero ahorrado, pero el robo de su cartera, no le deja más opción que volver a embarcarse en el Yrewse, un viejo vapor carbonero, que en un primer momento parte escoltado de puerto, pero que, al poco tiempo es abandonado a su suerte por la escolta, y hundido por el UB-81.

        Ocho horas después, son rescatador por el vapor inglés Alnwick Castle, un buque mixto que llevaba carga, pero también una parte de pasaje, y que había salido del puerto de Plymouth con rumbo a Ciudad del Cabo.

        Su capitán, les informa que serán desembarcados en el puerto de Lisboa, algo que alegra a nuestro protagonista, Fonseca.


        Es lunes 19 de marzo y un torpedo a estribor manda a pique al Alnwick Castle, con todos sus tripulantes y los del rescatado Yrewse. Son las cuatro de la mañana y el hundimiento se produce a 320 millas náuticas de la costa más cercana. Cinco botes salvavidas se hacen a la mar, en un principio forman una flotilla, pero pronto el océano comienza a separarlos, y la narración del cómic se centra en el bote en el que viaja Fonseca, nuestro protagonista, que comienza a tener bajas según pasan los días. Escasea el agua, la comida, el frío nocturno es aterrador. A bordo también viaja una mujer con su bebé, y un perro fiel que tendrá un triste final.

        Los náufragos ven, oyen, las detonaciones que producen el hundimiento de otros barcos, y la desesperación y la locura hacen su aparición según pasan los días, mientras Fonseca recuerda partes de su vida, a sus padres, su adolescencia, días mejores.

        Tras nueve días de infierno, llegan a la costa gallega, donde son rescatados, concretamente al Puerto de Cariño.


        En definitiva: Estamos ante un cómic brutal, brutalmente didáctico, que rescata una historia, que, posiblemente, no aparezca en los grandes libros de Historia, la de los náufragos de las dos Guerras Mundiales, abandonados a su suerte, en cascarones de nuez. Algunos se salvaron y contaron su historia, otros fueron devorados por el mar, olvidados por todos.

        Un guion fantástico, un dibujo muy bueno (aunque a mí vista le cuesta ya leer las viñetas pequeñas), y un extra final, un dossier histórico, a cargo del propio Hixinio Puente, autor de la novela en la que se basa el cómic, para quitarse el sombrero. Todo un trabajo de documentación perfectamente presentado, que incluye una fotografía en forma de orla, de los supervivientes. ¿Recomendable? Indudablemente. 

jueves, 14 de agosto de 2025

La Chica de la Aguja (2024)


        Hacía mucho tiempo que no veía una película en blanco y negro, y me apetecía mucho. A mi me encantan porque creo que son ideales para transmitir ciertas cosas, ciertos sentimientos, pero la inmensa mayoría de mis alumnos, es muy curioso, se ponen con las tripas revueltas cada vez que les pongo una película de estas características.

        Así, buscando alguna reciente, he llegado a la producción danesa “La Chica de la Aguja”, película de 2024, rodada como os digo en un bellísimo blanco y negro, con una fotografía de las que quitan el hipo, que recuerdan mucho al expresionismo alemán de los años veinte, con bastante gótico, y una narrativa detrás que mezcla de todo un poco, tiene una pizca de horror, una pizca de drama psicológico del copón, porque a la protagonista le pasa de todo, y una base que se asienta en un hecho real, concretamente en una asesina en serie danesa llamada Dagmar Overbye que hizo de las suyas entre 1913-1920, finiquitando, según fuentes, entre 9-25 menores de edad (nueve probados), y que, aunque no es la protagonista (la asesina en serie, digo), se toma un cara a cara en interpretación con nuestra protagonista de diez. Las dos actrices principales están de diez, lo bordan.


        Estamos en Dinamarca, concretamente en Copenhague, es 1918 y la Primera Guerra Mundial vive sus últimos compases. Aunque el país no participa en el conflicto, se aprovecha de la situación (al igual por cierto que hizo España) para vender uniformes y otros útiles.

        El marido de nuestra protagonista, Karoline (Vic Carmen Sonne), está en el frente y hace muchísimo tiempo que ella no sabe de él, ya que no contesta a sus cartas. La verdad es que no me ha quedado claro, porque no te lo dicen más que otra cosa, que hace este hombre en la Guerra perteneciendo a un país neutral.

Ella trabaja en una fábrica textil que suministra estos mencionados uniformes de guerra. En un encuentro sexual, queda embarazada de su jefe, un joven burgués que vive bajo la sombra de su madre, la cual echa sin contemplaciones a Karoline desentendiéndose de ella y del bebé que trae.


Cuando cree que su esposo había muerto, este regresa con una máscara, con el rostro desfigurado, y a pesar de que el tipo parece no tomarse mal el embarazo de su esposa, esta lo echa de su vida.

Angustiada ante la situación, viéndose sola, se autolesiona con una aguja del tamaño de un florete en unos baños públicos, allí conoce a Dagmar Overbye (Trine Dyrholm), que le dice que ella puede buscarle una vida mejor a su bebé, aunque en realidad, se los carga de las maneras más terribles.

Karoline entra a trabajar para Dagmar como nodriza, que está enganchada al éter, y que mantiene a una niña (Erena), ya de cierta edad, a la que Karoline empieza a darle el pecho. Todo muy raruno, sí. Una vez descubre el final de los bebés, que no es precisamente la adopción, Karoline se enfrenta a Dagmar, y en el forcejeo, se cargan a otro bebé más. Karoline escapa tirándose por la ventana, que mete un buen porrazo, por cierto, y Dagmar es arrestada.


Al final, Karoline, vuelve con su esposo, que trabaja en un circo, y adoptan a Erena, que se ha quedado sola.

Y todo en una hora y cincuenta minutos de metraje al que no le vamos a quitar nada, ya que lo he visto bien distribuido y me ha enganchado desde el principio hasta el final sin casi pestañear.

 

        Resumiendo: “la Chica de la Aguja” no es una película para todos los públicos, no es una película para menores, pero es una película que, si te gusta el cine, el cine independiente y con una buena historia detrás, el real (en el que ves a gente haciendo sus cositas), seguro que te va a gustar. Es un drama auténtico que toca muchísimos palos, desde la maternidad, el aborto, las condiciones de vida de la población tras La Gran Guerra, de las mujeres en especial, las clases sociales, burguesía-proletariado, pobreza… Y el blanco y negro funciona a la perfección. Vuelvo a repetir que la fotografía es increíble, la música también es muy buena, sobre todo cuando se asocia al consumo del éter, y el expresionismo, y hasta el surrealismo, lo vas a ver en escenas como el primer plano de los ojos, guiños al propio cine con la salida de las obreras de la fábrica filmada en un plano calcado a la de los hermanos Lumière de 1896, que dura 46 segundos exactos, y me atrevería a decir que hay algo hasta de “Nosferatu” en el tema. Esto es cine de autor.

        Mi nota: Un 7, y no exagero.

miércoles, 23 de julio de 2025

Mata-Hari (Isla de Nabumbu, 2019) Marika Vila, Andreu Martín


         Cuando me toca explicar el tema de la Primera Guerra Mundial, tanto en 4ºESO, como en Historia del Mundo Contemporáneo, en 1ºBachillerato, me gusta hacer un alto, al menos un día, para dedicarlo a hechos o personajes que no nos vienen en el temario oficial.

        Así pues, aunque sea brevemente, les hablo de La Tregua de Navidad entre británicos y alemanes, acontecida en las Navidades de 1914, de un piloto que pintaba su aeroplano de rojo y que era tan temido como respetado, de una enfermera valiente llamada Edith Cavell, fusilada por los alemanes, y de una espía holandesa, sensual, exótica y dueña de su destino, llamada Margaretha Geertruida Zelle, a las que todos conocían con el nombre de Mata-Hari.


        El nombre de Mata-Hari, casi en este segundo cuarto del S.XXI, se está perdiendo, como otras muchas cosas, historias y personajes despreciados, mutilados, o directamente olvidados por crueles e incompresibles sistemas educativos, pero yo aún recuerdo aquella película en blanco y negro, de 1931, que vi en casa de un amigo cuando tenía 15-16 años, con Greta Garbo en el papel de la Agente H21, como era conocida, y aún no la he olvidado.

        En mi búsqueda constante, sin prisas, pero sin pausas, de cómics históricos, hace ya un tiempo, llegué a esta pequeña joya llamada “Mata-Hari”, un cómic publicado en 2019 por la Editorial La Isla de Nabumbu, que venía o que viene de la mano de tres históricos de la viñeta española de todos los tiempos.


En la primera historia, que es la que da título al cómic, y cuya historia principal, de tres, es la que nos abrirá camino: Marika Vila, al dibujo (¡Y qué dibujo!, ahora os comentaré alguna cosa), Andreu Martín al guion, y en las dos historias que cierran este tomito de tapa dura, a todo color y 64 páginas, se nos une el tercer histórico, un grande, Felipe Hernández Cava, del que hemos comentado tanto por el blog como por el canal, su cómic “Lubianka. La noche que no conoce el alba”, que es un cómic valiente, necesario, imprescindible, como no puede ser de otra forma.

De la mano de Felipe Hernández Cava, acompañado de la mano, del dibujo de Marika Vila, nos cierran el tomo dos breves historias: “Circe” y “Devil… Idad”, perfectos para concluir un tomo, que, y lo pongo entre comillas, y cuando lo leáis entenderéis, es “mujer en esencia pura y dura”.


        El cómic “Mata-Hari” puede decirse que es un homenaje a aquellas mujeres, valientes en mi opinión, que comenzaron a hacer cómics, historietas, viñetas hace 40-50 años en España, más allá de la propia historia de la espía holandesa, femme fatale, que se volvía loca en presencia de un uniforme.

        Originalmente, se publicó en los números 49 y 54 de la revista “Totem El Comix”, de octubre de 1990 a marzo de 1991, y su narrativa gira en torno a la estancia de la diva en Madrid, nido de espionaje, contraespionaje, donde servicios secretos enfrentados coinciden en el país neutral, hacen negocios, juegan, venden y compran información, material de guerra, y otras cosas.


        Mata-Hari ya es famosa, se codea con militares, los uniformes que la vuelven loca, serán su perdición, y más cuando le da igual tratar con británicos, alemanes, o anarquistas que quieren cambiar el mundo a base de tiros.

        Es apenas una breve escena en su vida, pero una escena crucial, que marcará un antes y un después en su vida, y que la llevará al pelotón de fusilamiento, algo que no veremos aquí.


        Una de las características que tiene el cómic, es el dibujo sublime de Marika Vila, que se mueve como pez en el agua dentro del Modernismo, del Art Nouveau, y que a mi me ha recordado muchísimo a un artista extremeño, pacense para más señas, desconocido prácticamente, que fue Antonio Juez. El dibujo de Marika Vila es amante de la curva, minucioso y detallista, evoca la fuerza del personaje femenino, frente a grotescos pretendientes, y el colorido se mueve entre el fauvista, el art Nouveau, y hasta con alguna pincelada de expresionismo en las viñetas que hacen referencia al horror de la guerra.

        Un cómic muy visual, que contiene textos de los tres autores, incluyendo fotografías, un epílogo de Norman Fernández, y fotografías de Mata-Hari.

        Una breve biografía, sí. Pero disfrutable, y recomendable, en caso contrario, no lo habría traído a colación.

viernes, 14 de marzo de 2025

Héroes al Amanecer (2024)

 

        Que se estrene de vez en cuando una película de la Primera Guerra Mundial, es algo que los amantes del cine histórico debemos celebrar, ya que no suelen ser muy habituales, al igual que otros periodos interesantes de la Historia, más del S.XX, como la Revolución Rusa, La Gran Depresión o la Guerra Fría.

        “Héroes al Amanecer” es una película sobre la Primera Guerra Mundial, con la particularidad de estar basada en hechos reales, basada en la vida y experiencia del joven soldado australiano Jim Collins, que pasó de cuidar ovejas con su padre a tirarse dos años y medio en el Frente Occidental europeo, viendo y sufriendo casi de todo.


        Esta producción australiana de 2024, que tuvo un presupuesto de cinco millones y medio de euros y que recaudó 200 mil euros en taquillas de medio planeta, tiene un metraje de una hora y media, y a pesar de sus buenas intenciones, peca de excesivamente lenta, y, quizás, de poco creíble, ya que los paisajes australianos no me rememoran a lo que debió ser la Francia gruyere de la guerra de trincheras, aunque sus interpretaciones son bastante buenas… Todo hay que decirlo.

        A Australia, la Primera Guerra Mundial le costó 60 mil fallecidos, y varios miles de heridos y mutilados.


Al igual que sucedió en muchos otros países, el inicio de la Primera Guerra Mundial se tomó en Australia con gran alegría y alborozo. Sé que es algo que hoy en día nos choca, pero los australianos enseguida se organizaron a los neozelandeses en la llamada ANZAC, que vendrían a ser las siglas de “Cuerpo del Ejército de Australia y Nueva Zelanda”. En los primeros compases de la guerra, 32 mil voluntarios se alistaron alegremente para ir al frente.

        La primera acción de guerra la llevaron contra la Nueva Guinea Alemana en septiembre de 1914, que tomaron rápidamente acabando con la presencia alemana en esa parte remota del planeta, donde España también había estado presente hasta 1899, aunque ya desde 1885 la propia España había comenzado a ceder, a vender, parte de sus territorios, como las Islas Marshall a la propia Alemania por 4,5 millones de dólares. Alemania perdería todas sus colonias, africanas y asiáticas, tras el final de la Primera Guerra Mundial.

 

        Posteriormente, australianos y neozelandeses saltaran a Egipto para garantizar el Canal de Suez para finales de 1914, y en prácticamente todo 1915 nos los encontramos dándose el batacazo militar, junto a franceses y británicos, en Gallipoli, frente a los otomanos, futuros turcos, aliados de los Imperios Centrales, un auténtico descalabro…

Por cierto, tenéis una película de 1981, con Mel Gibson de protagonista, del mismo título (“Gallipoli”) que merece la pena ver (de hecho, a mí me parece muy buena), y otra de 2015 de idéntico título donde también actúa el actor Travis Jeffery, que también trabaja en esta “Héroes al Amanecer”.


Para 1916, los australianos ya estaban en el Frente Occidental, que es donde se desarrolla la historia de “Héroes al Amanecer”, con un personaje ficticio como protagonista, porque la película te dice que está basada en hechos reales, pero Jim Collins no existió, o al menos yo no lo he encontrado en archivos de guerra australianos. Dos soldados de nombre parecido existieron, pero distintos destinos, eso sí, y ni parecida vida a la de nuestro Jim Collins.

Con un presupuesto bastante escaso, recrear el Somme, las trincheras y toda la ambientación bélica de la Gran Guerra tiene que ser muy difícil. En la narrativa Jim es un joven ganadero, que vive en su rancho australiano con su familia, y que, por seguirle el juego a dos amigos, se va a la guerra como el que se va de fiesta. 900 días se tira entre cadáveres, tiros y ataques alemanes contados, ya que las escenas de acción no se prodigan mucho, y a veces, todo parece demasiado nuevo, y en los planos generales, más allá, simplemente no hay nada.


Los continuos avances y retrocesos narrativos nos llevan a su pasado ovejero, al día tal o al día cual, de tal año, que se nos va narrando. Allá donde hay un hito en los acontecimientos, allí nos lleva el guion, donde Jim demuestra ser un tipo con honor, con fondo, que lo mismo deja irse a un soldado alemán por pena, que te rescata a un moribundo de las alambradas mientras a su alrededor caen sus amigos y compañeros como moscas, y ellos van de un lugar a otro al compás de un oficial bigotudo, al que a ratos llaman sargento y a ratos capitán (posible error del doblaje).

Todo regado con bastantes tópicos de la guerra donde me ha chirriado ver a soldados con bigote, decoración facial que juraría solo estaba reservado para oficiales, y como os comentaba anteriormente, trincheras demasiado nuevas, afeitados de primera, ausencia de barbas, ratas y un sol que no considero francés ni a la de tres. Aviones, ni uno, o al menos nombrarlos.


Desgraciadamente, “Héroes al Amanecer” no te va a aportar nada nuevo a la temática, y su narrativa, que está un poco perdida, y muy falta de emoción, te puede llegar a aburrir. La ves venir a tres pueblos, y sabes de antemano, sin ser nigromante ni nada parecido, quién las va a pinchar y cómo acabará.

De nota yo le pondría un 4 sin pestañear, pero me vais a dejar que haga trampas y la apruebe con 5 raspado, a pesar de que no es ni de lejos una buena película de la Primera Guerra Mundial. ¿Por qué ese 5 raspado?, por el enfoque australiano, las ganas y la falta de experiencia del director. Suspendería, sí, pero vamos a dejarla pasar… Venga. La dejo por aquí.

miércoles, 30 de agosto de 2023

Barón Rojo. El Integral (Norma, 2018)

 

         El integral de “Barón Rojo” (Norma, 2018), recoge en tapa dura, y 186 páginas, una historia ficticia sobre el famoso piloto alemán de la Primera Guerra Mundial, Manfred Von Richthofen, que viene de la mano de Pierre Veys (guion) y Carlos Puerta (dibujo y color), y que contiene las tres historias originales publicadas por separado en 2017:


       El baile de las ametralladoras, Lluvia de sangre y Torreones y Dragones, además de una historia final inédita, titulada “Nieve y Fuego”, dedicada al mejor piloto del Imperio austro-húngaro, Godwin Von Brumowski, que no solo conoció al “Barón Rojo”, sino que pintó su avión (un Albatros) al igual que él, de rojo y con una calavera color mostaza en un costado para ser reconocible, y cuya historia es la única que tiene un atisbo de realidad en todo el tomo.


         Este cómic tiene una narrativa, como digo, dentro de la “Historia Ficción”, ya que nos presenta a un Manfred Von Richthofen que posee un halo de locura violenta y misticismo. En “Barón Rojo”, el protagonista busca peleas en barrios pobres de Berlín, donde llega a golpear y matar a los que le salen al paso, al igual que en la propia Academia Militar donde pronto se granjea enemigos para toda la vida.


        Lo mismo lucha ametrallando cosacos en Rusia, que, atacando submarinos y barcos ingleses en alta mar, o derribando aviones propios y matando a pilotos alemanes en tierra, para ser muerto y derribado por uno de los suyos tras intentar defender infructuosamente uno de los últimos zepelines alemanes…


       No es un cómic que me haya gustado por su narrativa, y es una pena porque el dibujo de Carlos Puerta me parece espectacular (con un toque casi fotográfico, entre la acuarela y el pastel), y la vida del propio “Barón Rojo” es tan fascinante, e interesante, que no hace falta hacer ninguna ficción respecto a su biografía para lograr engatusar al lector.


       Dentro del mundo del cómic, sin ir muy lejos, tenéis la pequeña obra de Wayne Vansant (por aquí os pongo el enlace), escrita, documentada y dibujada por él mismo, que es claro ejemplo de lo que os digo.


      Al final de este “Barón Rojo”, tenéis un extra final con comentarios sobre el guion, escenas y dibujos, para rematar el tomo.