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Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
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Un cómic impactante que mezcla horror, decadencia y una atmósfera asfixiante que atrapa desde la primera página. En esta obra, cada viñeta transmite tensión, misterio y una crudeza visual que deja huella. Si te gustan las historias oscuras, perturbadoras y cargadas de simbolismo, este cómic puede convertirse en una lectura inolvidable.
En este video exploramos su trama, estilo artístico, personajes y los elementos que hacen de Zona de Putrefacción una propuesta tan inquietante como fascinante dentro del mundo del cómic independiente y de terror.
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En mi búsqueda
constante por cómics de terror, y en esta ocasión, manga, me he encontrado con
el cómic “Betwixt: una antología de manga de terror”, publicado por Distrito
Manga este marzo de 2026, aunque fue publicado originalmente hace ya tres años.
El
dibujo de su portada fue lo que me llamó la atención, ya que me recordó
poderosamente a mi admirado Junji Ito, y de hecho, es un dibujo de Junji Ito,
el gran maestro mangaka del terror, que aparte de esta ilustración, se hace
cargo del inquietante prólogo interior en un cómic peculiar, particular, que se
presenta como una obra singular que yo he disfrutado de principio a fin.
La
idea de hacer una antología de manga de terror no es nueva, pero lo interesante
de esta edición de tapa dura, es que trae a seis artistas, ilustradores,
guionistas y dibujantes dentro de este género del terror, para mi poco
conocidos, tres de ellos estadounidenses y tres de ellos japoneses.
El
cómic, si te lo lees por el lado de los estadounidenses, sigue el formato de
lectura occidental, y si te lo lees desde el lado de los autores japoneses,
pues se lee a la oriental, como solemos leer los mangas de toda la vida. Y, por
supuesto, en las dos versiones, japonesa y gringa, te vas a encontrar el
prólogo de Junji Ito, ¿A qué es inquietante?
Más
que de terror, aquí hablamos de terror psicológico, para ser más precisos. La
obra presenta seis historias autoconclusivas, muy diferentes entre sí en
estilos, maneras de abordar la temática, y que te van a dejar distintas
reflexiones, de eso no me cabe duda.
El término que da título al cómic,
“Betwixt”, que según nos declara Junji Ito, es bastante obsoleto, daría lugar a
una declaración de intenciones por su significado, que viene a ser: “entre” o
“en medio de”.
Se
busca una conexión a través de las historias entre dos lugares, dos mundos, que
giraría entre lo real y lo normal, por decirlo de alguna manera, y lo extraño,
lo paranormal, que se cuela o se cose con hechos, personales o realidades.
Las
historias tienden puentes entre esas realidades, o abren puertas entre ellas, y
el terror va más allá de la presencia de monstruos, para centrarse en lo
inquietante… Esa es la palabra que ya he comentado anteriormente, inquietante…
Esa fusión de autores, gringos y
japoneses, también actúa como nexo de unión ante el género. El cómic reúne a ocho
autores de Japón y Estados Unidos, así pues tenemos a Ryo Hanada (mangaka
conocida por su “Devils Line”, cómic con el que ha tirado años), Aki Shimizu
(mangaka que ha hecho hasta videojuegos, muy activa ella en el mundo del manga),
Shima Shinya (que tiene trabajos dentro del Mundo Star Wars), Becky Cloonan (que
la conozco por cómics como Creepshow, que hemos comentado por aquí, y que ha
trabajado bastante para DC Comics en obras como Wonder Woman, Gotham Academy o
Batgirls, por citaros algunas), Michael W. Conrad (que lleva a las espaldas
muchos trabajos también para DC Comics, Superman, Wonder Woman… entre otros),
la americana Sloane Leong (que para mí es una auténtica desconocida, y que ha
hecho más bien ilustraciones para cuentos), y Leslie Hung y Huahua Zhu.
Estas dos últimas, para mi también son
un auténtico misterio… Si, lo sé, os habéis dado cuenta. Salvo el amigo Michael
W. Conrad, todas son autoras de cómic, y casi podría haber sido una antología
femenina del cómic de terror, lo cual hubiera estado muy bien, y hubiese sido
interesante.
Y como pasa en estos casos, cada una de
las historias tiene su interés, su carácter, y es posible que no te gusten
todas las historias… es posible, no. Seguramente no te gustarán todas, algunas
más que otras, pero esto entra dentro de la normalidad en este tipo de
publicaciones.
El gancho quizás sea Junji Ito, pero yo
tengo que reconocer que he pasado una tarde entretenida leyendo sus 224 páginas
de rabioso blanco y negro. En la variedad está el gusto, y sus seis historias
no se pueden negar que sean variadas, en dibujo, guiones y terrores
impactantes.
Hace tres años
hacía una reseña, de la cual no me siento muy orgulloso, por la mala calidad de
las imágenes que usé, y por la improvisación, de la Primera Temporada de la
serie “One Piece”, que lo arrasó en su día en Netflix.
Hoy, dos semanas después de su estreno,
y tras ver cada uno de sus ocho episodios, sus ocho horas de metraje total,
vuelvo a estar aquí para daros mi modesta y humilde opinión de boomer sobre
esta declaración de intenciones u e ha parecido la segunda temporada de la
serie.
Cuando os hablo, me he encontrado con
muchos haters de la serie, gente más joven y experta que yo, gente que aseguran
que se han leído los cómics (algunos, otros ni eso) a la que no les ha agradado
esta nueva temporada, he visto cientos de vídeos en Tik Tok, fundamentalmente,
que la ponen a parir de un burro, pero a mi este live action me ha gustado
mucho.
Y he llegado a esa conclusión después de
verlos pausadamente, tranquilamente, sin precipitaciones ni prisas por opinar.
Y por eso, también, hago la reseña diez días después de su estreno, para poder
ordenar mis ideas y no improvisar como hace tres años…
La segunda temporada de “One Piece” se
estrenó el pasado 10 de marzo de 2026 a las 8:00 de la mañana, así, tal
cual. Como os decía antes, esta segunda temporada consta de 8 episodios,
todos disponibles desde el primer día, siguiendo el modelo de maratón
característico de la plataforma, algo que me gusta mucho de Netflix, que creo
que en eso adelanta a otras plataformas como, por ejemplo, Amazon, que te da
las cosas por cuenta-gotas en cuanto a los episodios de algunas de sus series,
algo que para mi llega a ser desesperante.
En
cuanto al presupuesto, aunque Netflix no ha revelado cifras oficiales
específicas para esta temporada, se estima que continúa (e incluso supera) el
estándar de la primera, que rondaba los 17–18 millones de dólares por
episodio, consolidando la serie como una de las producciones más caras de
la historia televisiva. Lo que está claro es que la temporada ha costado más de
110-120 millones de dólares seguramente. Y, la verdad es que no son cifras
extrañas cuando se trata de adaptar uno de los universos narrativos más
extensos del mundo del cómic, del manga en particular, que lleva tropecientos
años existiendo.
Si la Primera Temporada fue más o menos
una carta de presentación, la segunda expande el Universo, dejamos atrás el
East Blue y nos adentramos en la Grand Line, es el principio de la búsqueda del
mítico tesoro del One Piece.
La
llegada a la Grand Line es un cambio de ritmo en la narrativa, nuevos
personajes, y nuestros protagonistas, Los Piratas del Sombrero de Paja dejan de
ser unos cualquieras para convertirse poco a poco en personajes a tener en
cuenta dentro de este peligroso mundo de marines, monstruos, piratas y
personajes de todo tipo.
Tras
dejar atrás el East Blue, Monkey D. Luffy y su tripulación se dirigen hacia la
Grand Line, conocen la ciudad de Loguetown, donde nació y murió del Rey de los
Piratas, Gol D Roger, y donde también nace con su ejecución, la leyenda del One
Piece. Aparece el marine Smoker, que marca el inicio de una persecución
constante.
La
travesía continúa por Reverse Mountain y el encuentro con la ballena Laboon, con
la que me he hartado de llorar. En Whiskey Peak y Little Garden, la tripulación
descubre la conspiración de Baroque Works, organización que se convierte en los
principales enemigos.
Y
la temporada culmina en Drum Island, donde la enfermedad que ha pillado Nami en
la isla de Little Garden, conduce al grupo a conocer a Tony Tony Chopper, un
reno médico que se une a la tripulación al final de la temporada, no sin antes
tener una batalla final bastante espectacular en la isla de Chopper.
La
serie me ha parecido que está bien estructurada, quizás con unos epílogos un
tanto largos, pero me ha tenido pegado al sillón durante todo el metraje, y he
flipado con los efectos especiales y visuales. Así que no me extraña que el
presupuesto haya costado ciento y pico de millones, porque se les va todo en
ordenador desde el minuto uno. También muy conseguidos los escenarios. Por
cierto, al parecer, se rodó la inmensa mayoría de la temporada en Sudáfrica…
Por
cierto, también he visto varios vídeos en Tik Tok que ponen a parir al actor
Taz Skylar, que interpreta a Sanji, diciendo que no les gusta o que no es el
personaje del manga. Que se busquen un desierto y que se pierdan, Taz hace un
papelón espectacular, es un actorazo, se ve que se ha preparado el papel a
conciencia, y en mi opinión, esta gente no tiene ni idea de lo que dicen.
En
cuanto al apartado de curiosidades de esta segunda temporada, comentaros: La
temporada comenzó a rodarse en junio de 2024 y finalizó en febrero de 2025,
siempre con y bajo la supervisión del enigmático Eiichiro Oda, creador del
manga. Se ha intentado apostar más por los escenarios que por el croma, y que Chopper
por lo visto ha sido uno de los desarrollos digitales más complejos de Netflix
hasta la fecha.
Según
algunos mentideros, podríamos tener nueva temporada, la tercera, antes de lo
que pensamos. Se habla de las Navidades de 2026, y de mediados de 2027 como las
fechas más probables, y estaría centrada en la saga de Arabasta.
En
definitiva: Quizás no sea perfecta, el tema de los largos epílogos hacen que su
narrativa sea un tanto irregular, pero yo la he disfrutado mucho, y no me
quedan más opciones que recomendarla. De nota le voy a cascar todo un 7.
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Habitualmente, no
hablo de número sueltos de colecciones, pero desde hace mucho tiempo, tanto que
no lo recuerdo, estoy haciendo una excepción con “Saint Seiya. The Lost Canvas.
Hades Mithology”.
En esta ocasión, le toca el turno al
quinto tomo de la colección, que me lo compré el pasado febrero de 2026. Es una
colección bimestral, y el que os traigo hoy es el quinto (como os digo) de una
colección de doce tomos, que yo calculo que terminarán para finales de 2027.
Viene en rústica (tapa blanda, formato B6 y con un total de 400 páginas
aproximadamente).
Estos tomos fueron publicados
originalmente hace 15-16 años en Japón, y son pequeños integrales que albergan
tomos dobles, dos tankobon originales japoneses que irían desde el capítulo 70
al 87 de la colección original, y que vienen de la mano de la mangaka Shiori
Teshirogi, que partiendo de la idea original del Maestro Masami Kurumada, se
hizo cargo de guion, dibujo y realización.
Si le dedico estas reseñas a cada tomo,
es porque creo que lo merecen. 400 páginas por tomo dan para mucho en el
Universo de “Saint Seiya”.
En el tema narrativo, no sé si lo
conocéis… Supongo que sí, porque es posible que estéis aquí porque sois fans
del Universo de “Saint Seiya”, creado por Masami Kurumada hace 40 años.
“The Lost Canvas” se desarrolla 243 años
antes de la serie original que dio fama a Los Caballeros del Zodiaco. Estamos
en el S.XVIII, y ha estallado una guerra entre los dioses Atenea y Hades,
reencarnados en sendos humanos. El joven y frágil Alone, amante de la pintura,
se revela como el mismísimo Hades, amo del inframundo y los Infiernos. Y la
joven Sasha, como la diosa Atenea.
Junto a ellos, ya que los tres
conformaban un pequeño grupo de amigos, se encuentra Tenma, que a la postre
será el Caballero de Pegaso de esta época, y por su advocación a la diosa
Atenea, enemigo del otrora su amigo, Alone-Hades
En
este quinto tomo, la guerra ya está ciertamente avanzada, han caído algunos
Caballeros de Oro, que nos han dejado algunas heroicidades antológicas en los tomos
anteriores, pero también han caído en combate una parte importante de los
espectros de Hades.
Alone-Hades está liado con una
gigantesca pintura que está haciendo en el cielo. El chaval nos ha salido
artista barroco, y cuando complete su pintura, que se ha gastado una pasta en
pinceles y en oleos, el mundo se irá al carajo.
En esta ocasión, el protagonismo lo toma
el Caballero de Oro, El Cid de Capricornio, que posee en sus brazos la famosa
espada Excalibur, capaz de cortarlo todo. Su intención es liberar el alma
atrapada de Sísifo, Caballero de Oro de Sagitario, del Mundo de los Sueños,
pero hay cuatro espectros, poderosos como los mismos dioses, que le saldrán al
paso para impedirlo.
Por su parte, Tenma de Pegaso, Yato de
Unicornio, y Yuzuriha de Grulla también van a caer en las redes de estos dioses
que dominan el sueño, enemigos acérrimos del insomnio, mientras que la propia
diosa Atenea intentará tomar cartas en el asunto para nivelar la balanza a
favor de los Caballeros.
Una vez más, es un tomo al que
prácticamente no le falta acción de principio a fin. Donde parece que cada
Santo de Oro se empeña en protagonizar un acto heroico que acaba bastante mal
por el sacrificio realizado.
El tomo contiene alguna lámina en color,
donde El Cid de Capricornio es el protagonista. En las páginas finales tenemos
los diseños de la armadura de plata de Yuzuriha de Grulla, y la Surplice, o
armadura espectral, de Nasu, de la Estrella Celestial de la Investigación.
Como siempre, el dibujo de Teshirogi es
bastante espectacular, aunque algunas viñetas me han resultado pequeñas, y
otras muy recargadas, pero por regla general, es un arte que me gusta y que
disfruto mucho.
Más interesante las historias
protagonizadas por los Caballeros Dorados que por los Caballeros de Bronce, que
suelen convertirse, y este tomo es un ejemplo de ello, en meras comparsas o
actores secundarios en la Guerra Santa entre los dos dioses.
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En mi búsqueda de
cómics de terror manga, hace un par de meses llegué a “Maldiciones
Imborrables”. Un cómic publicado por la Editorial Ivrea en 2025, y que viene de
la mano de un mangaka veterano, que reconozco que no conocía, llamado Kazuichi
Hanawa.
Cuando vi la portada, me dije: este
cómic me va a gustar. Como soy muy gatuno, ya lo sabéis los pocos seguidores
del canal, la portada no necesitó mucho para convencerme. Una chica con patas
de gato en vez de manos, un gato pensativo encima de ella, y toda esa atmósfera
envuelta en un bosque tétrico, de colores cálidos…
Y, al darle la vuelta al cómic, por
detrás, un gatete acechante, en guardia, ante la visión de una serie de
espectros que flotan en una extraña procesión en el mismo bosque…
Claro que tenía que hacerme con este
cómic. Y, tras dos semanas con él, me he encontrado con un cómic que no me ha
defraudado absolutamente nada. Es, desde luego una inquietante antología de
relatos de terror, que rozan el surrealismo a ratos, y eso… Me gusta.
Publicado originalmente en Japón bajo el
título “Juso” en 2014, este volumen recopila relatos cortos que el autor,
Kazuichi Hanawa, fue publicando durante aproximadamente quince años en diversas
revistas japonesas.
A Hanawa, como os he dicho, no lo
conocía, y me he encontrado a un autor que se maneja entre lo grotesco, lo
inquietante y lo oscuro a partes iguales, y que, curiosamente, evoluciona tanto
en estilo como en tramas según vas leyendo.
De hecho, a mitad del cómic, me he
llegado a preguntar: Pero, ¿Este es el mismo tipo de los primeros relatos? Lo
es, y vaya que lo es. Se aleja del terror convencional, se mete en lo grotesco
como Pedro por su casa, con un detallismo increíble, en historias que a ratos
rozan lo absurdo, lo onírico, maldiciones todas ellas, donde los humanos se
enfrentan a la superstición, a las maldiciones de espíritus del más allá, a los
celos y a las envidias, donde lo espiritual se convierte en terrenal con una
facilidad pasmosa.
El folclore japonés, el budismo, la
violencia de ciertos rituales y el ocultismo, están muy presentes en el cómic.
“Maldiciones
Imborrables” tiene 320 páginas, viene en un formato A5, y es un manga seinen
(orientado a un público adulto), tiene un total de 33 relatos o historias
cortas, y un relato o narrativa creado especialmente para esta recopilación,
cuyo eje, es, precisamente, un gato.
De
hecho, en el final del cómic, os vais a encontrar que, a las historias
originales publicadas en Japón, se les ha añadido otras diez más. Todo un
detalle a tener en cuenta.
El
cómic, como os decía, huye del terror convencional de fantasmas y monstruos, y
se basa en algo más íntimo, más en relación con el alma humana: Las
maldiciones. Maldiciones que llegan a través de los celos, las envidias, el
resentimiento, el orgullo, los rencores, pecados que el ser humano refuerza
incluso con fuerzas sobrenaturales, y que acaban en el peor de los fatalismos.
No
se escapa nadie de las maldiciones, que acaban por sucumbir a los personajes
protagonistas, a veces, incluso, por generaciones, y sin piedad de ningún tipo.
Hay historias ciertamente perturbadoras, y otras bastante crueles, y
curiosamente, en algunas de ellas, los insectos toman un gran protagonismo, y
el terror a ellos.
¿Es un cómic que te vaya a dar miedo?
Desde luego que no. Y creo que ese no era el objetivo de Kazuichi Hanawa, pero
si te va a inquietar. Hanawa es buen conocedor de las maldiciones japonesas, de
los yokais y de las tradiciones, y en muchos relatos les da una vuelta de
tuerca. Aquí el terror surge de las emociones humanas, que provocan las
maldiciones. Creo que merece la pena su lectura. Y, el dibujo, detallista, que
trabaja hasta la saciedad la línea, escapa bastante de lo que vas a ver en
otros mangakas. El tipo, al parecer, va camino de los ochenta, y ese bagaje se
tiene que notar.
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Cuando vi la
portada del cómic que os traigo hoy, “La Invasión de los Hongos del Espacio”,
me llamaron de entrada dos cosas: Esa estética a manga de hace 50 años, y el
nombre de Marina Shirakawa, que no conocía, y que yo imaginé que sería de una
tipa perdida en un mar de mangakas setenteros, abriéndose paso en un mundillo
lleno de dibujantes varones…
Solo acerté en la estética setentera,
porque Marina Shirakawa resultó ser un japonés medio, con más patillas que
Curro Jiménez, que había adoptado ese nombre artístico por las sondas Mariner
de la Nasa.
Después, una vez adquirido, mis
sorpresas han ido en aumento, siempre para bien, porque aparte de descubrir a
un autor clásico manga (aún aprendo, a mi edad, que importante es no dejar de
aprender), me he encontrado con un cómic que mezcla el terror, la ciencia
ficción (tan en boga el tema ovni, a nivel mundial, en los sesenta, en los
setenta, que ocupaba hasta páginas en los llamados periódicos y medios serios),
y folklore japonés, a través de breves cuentos e historias, en viñetas. Un todo
en uno, que quita el hipo en su lectura, prácticamente desde el principio.
Originalmente publicada en Japón en
1976, “La Invasión de los Hongos del espacio”, este manga de 200 páginas (en
riguroso blanco y negro), de Marina Shirakawa llega por primera vez al público
español en una edición de Diábolo Ediciones, que me ha gustado mucho por la
presentación, y por sus extras finales, que son reveladores, siendo además el
primer manga publicado por Diábolo, editorial especializada en clásicos del
cómic y géneros como el terror y la ciencia ficción, algunos de ellos
comentados por nuestro blog y por el Canal de Youtube.
En
términos formales, es un manga que se inscribe dentro del género seinen,
dirigido originalmente a un público adulto, donde, además de la historia
principal, Shirakawa intercala fragmentos que funcionan casi como notas o
interludios culturales: textos que narran leyendas tradicionales japonesas
relacionadas con hongos o relatos sobre avistamientos de ovnis documentados,
estando muy presente el famoso ovni de Adamsky. Estas interrupciones breves
aumentan el contexto de la historia, enriquecen la lectura con elementos
folclóricos y mitológicas, curiosos, relacionados con el mundo de los yokais.
La
narrativa del cómic arranca de forma relativamente tranquila. Tenemos una breve
introducción sobre el tema ovni, y nuestro protagonista, Aoki, un estudiante, y
su profesor el señor Sada, quedan varados juntos en una remota zona montañosa
de Japón debido a un esguince que sufre el chaval. Este suceso les permitirá
ser testigos del castañazo que mete un platillo volante a una distancia
relativamente cercana a ellos.
Ellos enseguida dan aviso del accidente,
y como testigos del suceso, son recluidos por el gobierno y el típico
científico que quiere tapar todo el suceso.
Pero pronto Aoki y el profesor Sada
consiguen averiguar la verdad. El platillo, en realidad, era una especie de
laboratorio alienígena, en cuyo interior, había unas esporas espaciales, unos
hongos parasitarios, que acabaron con la vida de sus ocupantes, y que ahora
andan sueltos, transformando a todos los seres vivos en grotescos hongos,
completamente imparables, con lo que el final del planeta es transformarse
tarde o temprano en un vergel donde la naturaleza hará olvidar a los seres
humanos y su existencia, gracias a la invasión de los hongos del espacio.
La
verdad es que la reflexión que deja el cómic al final es bastante buena. ¿Tiene
la extinción humana un lado positivo, el planeta estaría mejor sin nosotros?
Se
nota que el manga es hijo de su tiempo: Shirakawa no solo era un fanático de
los fenómenos extraterrestres, sino que incluso llegó a fotografiar un posible
OVNI en 1974, imagen que figura en el prólogo de este cómic como prueba de su
obsesión personal por el tema. De hecho, la narrativa tiene mucho de La Guerra
de los Mundos y de Invasores de Marte, mezclado, como os decía con el folclore
japonés en torno a las setas y los hongos.
El
cómic tiene una parte final, extras, que se leen a la occidental, y que consta,
por un lado, de un ensayo del experto en fenómenos paranormales Takeo Udagawa,
que contextualiza la obra de Shirakawa dentro del movimiento ufológico japonés,
fenómeno mundial en los 60-70; por otro, un texto de Ryan Holmberg, historiador
del manga clásico, que repasa la carrera del autor y sitúa este título dentro
de la historia del cómic nipón, presentando otros cómics del autor, obsesionado
con todo lo paranormal. En definitiva: Un curioso e interesante cómic.