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domingo, 15 de marzo de 2026

Nuremberg (2025)

 

Hace unos meses, durante las primeras semanas de diciembre de 2025, vi “Nuremberg” en el cine, pero hasta que no me he hecho con material gráfico, no he querido hacerle la reseña a la película. Y es que se merece una reseña, aunque sea breve y humilde, como las que yo suelo hacer, y, desde luego, el visionado por parte del personal, ya que es una película francamente buena.

“Nuremberg” es una película que está basada en el libro “El Nazi y el psiquiatra” de Jack El-Hai, publicado (creo) allá por 2014, y que nos trae una historia basada en hechos reales, (como ya sabréis, sobre los Juicios de Nuremberg contra los jerarcas nazis después de la Segunda Guerra Mundial), y que se centra en las sesiones psiquiátricas que el médico militar estadounidense Douglas Kelley (interpretado por Rami Malek) mantuvo con Hermann Göring (interpretado por un Russell Crowe que se sale, que lo hace francamente bien), y otros jefazos nazis, durante los preparativos y el desarrollo de los juicios de Núremberg, que llevó a la horca a algunos, al suicidio a otros, como es el caso del propio Hermann Göring, y a la cadena perpetua a otros…


La película costó alrededor de los 10 millones de dólares, y logró una recaudación de 57 millones de dólares a nivel mundial, lo que viene a demostrar que el cine histórico, bien realizado, bien planteado, interesa al público, y da dinero. Apunten esto para futuras producciones.

¿De qué va la trama de “Nuremberg”? La película sigue a Douglas Kelley, oficial psiquiatra del Ejército de los Estados Unidos, enviado a las prisiones militares donde se alojan los principales líderes nazis a la espera de su juicio tras la Segunda Guerra Mundial. Su misión oficial es determinar la capacidad mental de los acusados para responder a las acusaciones: si están en condiciones de ser juzgados. La trama se ocupa en gran medida en la relación ambivalente y tensa entre Kelley y Hermann Göring.


Kelley llega a conocerlo bastante bien, o al menos, eso cree él. Toma notas para un futuro libro, le salva de un infarto, tiene conversaciones de todo tipo con el jerarca y llega a conocer a su familia. Acude a los juicios, pero de manera paralela, siente las tensiones que ha creado por parte de sus superiores militares, que creen que Kelley se está tomando demasiadas licencias en su trabajo.

De manera paralela, seguimos al juez estadounidense Robert Jackson (un Michael Shannon que también hace un buen papel), que mantendrá un pulso psicológico contra Göring en el juicio.


Como curiosidades, os puedo comentar que el director James Vanderbilt trabajó durante diez años para poner en pie la película; El libro que os citaba anteriormente, “El Nazi y el psiquiatra” recoge, al parecer, las investigaciones y sesiones que realizó el Dr. Douglas Kelley con los líderes nazis. El tipo, Kelley, aparte de ser licenciado del ejército, no tuvo éxito en la venta de su libro, y se desvivió con cianuro unos pocos años después, en 1954. De hecho, este es un dato que vamos a ver al final del metraje de dos horas y veinte de película.

Por otra parte, Russell Crowe se preparó a conciencia el papel, estudiando archivos reales de Göring. Y eso se nota. Crowe quizás no lo sepa, pero aquí ha hecho uno de los papeles de su vida. Se tiró meses analizando grabaciones, fotografías y testimonios históricos del jerarca nazi, intentando captar su tono de voz y la personalidad manipuladora del tipo.

        Los Juicios de Nuremberg no es un tema nuevo en el cine, (hay una miniserie del año 2000, y la película del 61, que yo recuerde), pero hay que dar siempre las gracias que se hagan este tipo de películas históricas.


        Funciona muy bien la ambientación, las interpretaciones son buenas, y la recreación creo que es uno de sus fuertes. En contra, quizás, que esté demasiado centrada en la relación de los dos protagonistas, y que no se abra más el enfoque a una perspectiva más generalizada. Y, también añadiría que yo no aguanto metrajes de más de dos horas, pero eso ya es un problema personal mío más que otra cosa.

        Por supuesto, ni que decir tiene que, si quieres realmente disfrutar la historia, y la película, deberás saber de qué estamos hablando aquí. Quién es quién, qué ocurrió y que tengas unos conocimientos mínimos sobre el contexto histórico que tratamos. De nota, le vamos a dar un 7, y por supuesto, recomendamos su visionado, como no puede ser de otra forma.

domingo, 11 de enero de 2026

Der Tiger (2025)

 

         Ya os adelanto, de entrada, que “Der Tiger”, película bélica checo-alemana de 2025, tiene un final que fastidia el resto de la película, y que me hizo bufar más que un gato en mitad de una jauría de firulais.

        Estrenada en Amazon el pasado 2 de enero, con mucho bombo y mucho platillo, venía ya ser estrenada con relativo éxito en los cines germanos el pasado septiembre. Y, uno que es muy fan del cine bélico, y más si se trata de la Segunda Guerra Mundial, y más si tiene de protagonista a un blindado, como el icónico “Tiger” alemán, pues no puede esperar más que encontrarse, o al menos, eso espera, con una buena película con grandes batallas, donde salgan los T-34 soviéticos, cargas de infantería o bombardeos aéreos… No sé, lo mínimo.


        Pero, no… No me he encontrado con eso. La película es más psicológica que otra cosa, y “Der Tiger” no te va a ofrecer grandes escenas de acción, aunque hay un par de ellas, y si un relato que explora más a los seres humanos, qué es lo que han hecho en batalla, en sus vidas, en el conflicto, las posibles culpas que arrastran, y que pueden llevarte… Si no al Infierno, al menos… al purgatorio.

        Con dos horas de metraje, no he encontrado información ni de presupuesto ni de recaudación en cines de esta película por ninguna parte, lo cual no es extraño cuando hay una plataforma/productora como Amazon (también pasa con Netflix, HBO…) metida de por medio.


        En la narrativa, nos situamos meses después de la derrota de Stalingrado. Es otoño de 1943. Los cinco tripulantes de un Tiger, en retirada, defienden un puente, mientras les cae de todo. Están en inferioridad, pero logran salir del puente, defendiéndose con todo lo que tienen.

        Nada más ponerse a salvo. Reciben una orden. Deberán volver a internarse detrás de las líneas soviéticas, atravesando grandes extensiones de tierra de nadie aún no ocupadas por el ejército rojo, para llegar hasta una de las bolsas alemanas donde un coronel debe ser extraído y llevado de vuelta a territorio alemán.


        Es una misión que no tiene mayores informaciones al respecto, y es casi un suicidio. Un carro solitario, para rescatar a un solo hombre, sin saber a ciencia cierta si está vivo o está muerto, y tampoco ni siquiera en qué punto se encuentra.

Y todo, además, aderezado, con mucho Pervitin, una metanfetamina que la Wehrmacht realmente administraba a sus tropas para contrarrestar el cansancio en el frente oriental, para intentar seguir de pie. Muy rollo, “Apocalypse Now”, pero con un tanque claustrofóbico en lugar de selva vietnamita.


En la primera hora de metraje, se puede decir que no pasa nada, realmente. Aparte de la desactivación de minas, y de intentar huir a enfrentamientos que podrían resultar nefastos para la misión. Los hombres hacen examen de conciencia de sus miedos, su pasado, las visiones de los crímenes de guerra que han visto o perpetrado.

Pero, la segunda hora de metraje ya es cuando la historia se vuelve surrealista, y no sabes si lo que ves es real, o son las sustancias que se toma esta gente como el que se come lacasitos, por lo que, cuando llegan al objetivo, metido en un bunker resulta que este, por lo que explica, da a entender…


Y esto es lo que me llegó a cabrear bastante… El final de la película… que están todos muertos, en una especie de purgatorio, y que realmente, no salieron vivos del ataque inicial en aquel puente, si no que se vino abajo, con todos ellos, y eso destruyó aparte, toda la película en mi opinión.

        Y es una pena, porque la construcción de la narrativa no está mal, aunque misas en latín por la radio del tanque ya me pusieron un poco sobre aviso… Lo que se venía, no podía ser ni medio normal.


        En fin, la aprobaré por el aspecto técnico, pero no por un final tan pobre, confuso, y, para mí, tan estúpido.

        Como curiosidad os puedo comentar, que, como no existe ninguno Tiger I operativo accesible para filmación, el equipo construyó una réplica basada en el chasis de un tanque T-55, adquirido en un Museo de la República Checa, al que se le añadieron detalles auténticos para simular fielmente el modelo histórico.

        En definitiva: Se me quedó cara de tonto al final, y por eso le voy a dar un 5 raspado. Con otro final, la nota hubiera sido mucho mayor. La dejo a vuestra entera elección.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Bajo la Arena (2015)


 

          “Bajo la Arena” (que debería haberse titulado realmente “Tierra de Minas” es una película bélica danesa de 2015, y aunque no salen batallas ni tiene demasiado acción, aunque si mucha tensión, me ha parecido tremendamente interesante, más aún cuando me ha dado a conocer otro de esos episodios, en este caso de la postguerra, que desconocía totalmente, del que nunca había oído hablar (y eso que suelo presumir erróneamente de saber bastante/mucho sobre la Segunda Guerra Mundial), como fue el uso de prisioneros de guerra alemanes, muchísimos de ellos prácticamente niños, para limpiar de minas las playas de la costa oeste de Dinamarca, donde los alemanes llegaron a pensar que podría producirse un desembarco. Y, por cierto, son varios miles de minas, casi a ras de suelo, cubiertas simplemente por la fina capa de arena de las playas.

        Es mayo de 1945, Alemania se ha rendido, pero las heridas que ha dejado la guerra persisten en una Dinamarca que no olvida todas las penurias que les ha hecho pasar el régimen del III Reich alemán.

 

Hay odio, venganza, revanchismo, humillación, represión, que a la larga llega a convertirse en algo más humanos, cuando los soldados, apenas adolescentes, comienzan a volar por los aires.

“Bajo la Arena” tuvo un presupuesto modesto de unos 4,8 millones de leuroh, y su recaudación a nivel mundial fue prácticamente la misma cifra, y aunque no tenga grandes efectos especiales, su valor reside más en su narración y en su historia más que otra cosa.


        En la narrativa, que ya os he ido adelantando, somos testigos de la retirada de los alemanes. Entre ellos, un pequeño grupo de jóvenes prisioneros es trasladado a un lugar inhóspito de la costa danesa. Serán entrenados para desactivar algunas miles de minas enterradas en las playas a cambio de su libertad una vez conseguido el objetivo.

        Los chavales, que ni tienen formación ni equipo adecuado, estarán a cargo del sargento danés Carl Leopold Rasmussen, un veterano de guerra cuyo odio por los nazis le llevará a maltratarlos de todas las maneras posibles, incluyendo matarlos casi de hambre, tratarlos de manera irrespetuosa e insultarlos diariamente.


        Según pasan los días, las semanas… Según se van desactivando las minas y las bajas comienzan a ser el pan de cada día, el sargento va cambiando la percepción que tiene ante aquellos jóvenes de prisioneros. La tensión se relaja en algunos episodios, la tragedia se acuesta con ellos todos los días, tienen miedo, hambre, se sienten solos y desamparados y los castigos van dando paso al compañerismo y al perdón por parte del sargento, aunque para llegar a ello, caen por su hora y cuarenta minutos de metraje gran parte de los jóvenes, volados por las minas escondidas en las dunas danesas.

        Rodada en seis semanas, y con muchas tomas rodadas con la cámara al hombro, como curiosidades os puedo contar que la película está basada en hechos reales, ya que los daneses efectivamente obligaron a limpiar de minas sus playas a los jóvenes prisioneros alemanes, pasándose por el forro la Convención de Ginebra de 1929, tal y como habían hecho los propios alemanes durante algunos episodios de la guerra. Cuando concluyeron, la mitad había muerto, y una buena parte de ellos acabaron mutilados.

 

        Quizás en la esencia, “Bajo la Arena” no pueda parecerte original, porque ya hemos visto películas en las que el odio y el resentimiento se palpa, se hace presente entre los protagonistas, y la relación a lo largo del metraje cambia esa perspectiva y tratamiento al final de la película, pero en este caso el contexto, los hechos reales y la tensión (tanto emocional, como ética) que soporta la película, la hacen ser una película rabiosamente interesante.

        “Bajo la Arena” no es una película que te vaya a dejar indiferente, impacta, incomoda, y como os digo, me ha enseñado un episodio completamente desconocido de la Segunda Guerra Mundial, de la postguerra danesa. Nominada a los Oscars como Mejor Película Extranjera, es desde luego muy recomendable. Buenas actuaciones, creíbles, bien rodada, poco más puedo añadir. De nota le voy a dar un 7.

domingo, 15 de junio de 2025

Warfare: Tiempo de Guerra (2025)

 

       “Warfare: Tiempo de Guerra”, película bélica estadounidense de 2025, basada en hechos reales vividos y sufridos por su co-director, Ray Mendoza y a Alex Garland, del que hemos comentado algunos trabajos suyos cinematográficos, como “ExMachina” (someramente hace unos años por el blog) y “Civil War”, el pasado verano…

La película comienza con muy buena onda, con Navy Seals disfrutando del videoclip “Call on me” de Eric Prydz, que lo petó en 2004 y que yo aún oigo de vez en cuando en el coche. Es algo que me ha sorprendido en sus primeros minutos, por inesperado, más que otra cosa.


        Después, llega el baile, que dura una hora y veinticinco minutos, un metraje correctísimo, y una historia que he disfrutado una auténtica barbaridad, por su realismo, por su enfoque y por ser desde luego, directa y tensa como ella misma.

        La narrativa nos va a llevar a vivir casi en tiempo real el infierno de una hora y media que sufrió un equipo de Navy Seals en 2006, en la ciudad iraquí de Ramadi, donde una emboscada los llevará a pasarlas realmente canutas, y donde sabes que aquí de ficción hay poco…

        La verdad es que la película se podría decir que tiene hasta algo de documental. Tenemos, como os digo, a un equipo de Navy Seals que toma posiciones en una casa de un barrio residencial, de casas bajas, de dos plantas con terraza superior, en la ciudad iraquí de Ramadi. Es noviembre de 2006.


        Entran de noche y haciendo bastante ruido, ya que tienen que tirar un tabique para acceder a la planta superior. Una vez allí inician una misión de vigilancia con el oficial Eric al mando (Will Poulter). Ray Mendoza se presenta como comunicador táctico, y el francotirador Elliot Miller toma posiciones para vigilar una calle que parece seguir su rutina diaria, pero que guarda sorpresas.

        La primera media hora es tensión, son miradas, comunicaciones, silencios no parece que vaya a ocurrir realmente nada importante más allá de la rutina propia de este tipo de misiones. Se nota el buen rollo entre ellos, y les acompañan dos soldados iraquíes que hacen labores de vigilancia en la planta baja, y que parecen los únicos plenamente conscientes de la situación que se les viene encima, y los que más temor demuestran.

        La paz y la tranquilidad que se veía en las calles se ve interrumpida cuando un megáfono llama a la yihad y de repente hay insurgentes por todos lados. Les tiran una granada dentro de donde está el francotirador, que queda bastante mal herido. El enemigo es prácticamente invisible y se mueven como gremlins por los tejados, terrazas, esquinas, disparando muy cerca de ellos, cercándolos, y la respuesta es inmediata.


        Necesitan ayuda exterior, pero los refuerzos también son atacados cuando intentan salir, y sin saber yo absolutamente nada de estrategia militar ni de como actuar ante este tipo de situaciones, he llegado a pensar: Estos tipos están vendidos, porque comienzan a tener bajas, un nuevo equipo llega hasta ellos y prácticamente también son cercados, dos Bradleys de refuerzo y siguen con el agua al cuello, apoyo aéreo que no arrasa la zona circundante y que solo da pasadas para darles cobertura…

        Pero, ojo, que como digo, yo no tengo ni idea, pero es verdad que la tensión va en aumento en aquella casa que se convierte en una ratonera, y donde llegas a sentir los pitidos y los silencios detrás de cada explosión.


        Al final, la evacuación se produce, aunque la paliza se la han llevado. No sabemos las bajas iraquíes, aunque deben ser pocas, porque la secuencia final nos muestra a los insurgentes tomando la calle una vez los Bradleys cruzan la esquina.

        Y en los créditos, vemos las fotos, las imágenes de los soldados reales y el actor que los caracteriza, alguno se parece, curiosamente los primeros, otros ni por asomo, pero eso nos debe dar igual. Has visto una historia de la que no tenía ni idea, ni de la que había oído hablar. Supongo que como estas habrá varias miles más en aquel conflicto, o en otros, y es lo que te quedas… Los gritos, la sangre, las quemaduras, los cuerpos desmembrados, el horror en su plenitud, sin heroísmos ni gilipolleces por el estilo. Real, veraz, cruda como ella misma.

También vemos escenas de la película con Mendoza indicando posiciones, tomas, bromeando con los actores, imágenes de la casa real, que estaba hecha trizas y de la familia iraquí que vivía allí, con nenes incluidos y que también tuvo sus momentos de tensión…


Posiblemente, realizar esta película, para Mendoza, ha debido ser un proceso duro, pero supongo que necesario para superar aquellos amigos caídos en combate, heridos y marcados para siempre.

Por cierto, la película tuvo un presupuesto de 20 millones de dólares, se rodó en Londres durante el mes de mayo de 2024, y distribuida por A24, que suelen apostar por producciones independientes, se estrenó el 16 de marzo de 2025 en Chicago, llegando a España hace un par de meses, el 16 de abril, recaudando unos 33 millones a nivel mundial.


En definitiva: “Warfare” no es espectacular, no tiene grandes batallas con enemigos cayendo por doquier mientras los gringos dan discursos, pero desde luego me ha parecido una muy buena película bélica a tener en cuenta por todo lo que os he comentado. Creo que es honesta como ella sola, quizás hasta didáctica en su sentido documental, y desde luego, las balas y el terror, se sienten. De nota le doy un 6,5 y os recomiendo su visionado. Ya me diréis.

sábado, 26 de abril de 2025

La Batalla de Montecassino (2024)

 

       Siendo uno aficionado a la Historia en general, y teniendo la Segunda Guerra Mundial como uno de mis temas favoritos, mi alegría al ver la posibilidad de ver una película relacionada con uno de los hitos bélicos más destacables del conflicto, como fue la Batalla de Montecassino, que se llevó por delante a miles de hombres de diferentes nacionalidades que se dejaron la vida en aquel monasterio medieval italiano, unos defendiéndolo, los alemanes, y otros al asalto del mismo: Franceses, británicos, marroquíes, indios, estadounidenses y polacos, entre otros muchos, pues fue mayúscula…

        “La batalla de Montecassino”, película polaca de 2024, me ofrecía la posibilidad de ver, quizás, una gran producción, pero os tengo que reconocer que me he encontrado con una película sin alma, bastante aburrida, a la que he acabado llamando “La Batalla de Montecansino”, ya que sus dos horas de metraje me han parecido bastante insufribles, quizás no tanto como lo que tuvieron que sufrir aquellos combatientes, que imagino sucios, temerosos, pero obcecados por no soltar ni un centímetro de terreno al enemigo… Eso no lo vas a ver aquí.


        En la narrativa de esta película, vamos a comenzar por una extraña escena, que a mi no sé por qué, me ha recordado a una serie que veía hace más de treinta años, “Las aventuras del joven Indiana Jones”, en la que un chico roba medicamentos de un hospital británico en Irán y huye por escenarios de papel-cartón, con una escenografía regulera.

        Después nos centramos en nuestro protagonista en sí, y nos cuentan la historia de Jedrek, un joven polaco, huérfano para más señas, que huyó de un gulag soviético, como otros tantos, y se unió al II Cuerpo Polaco que avanza por el sur de Italia acompañando a los aliados que se topan con la línea Gustav en su camino hacía el norte, siendo parados desde enero hasta mayo del 44 en Montecassino, monasterio defendido por paracaidistas alemanes.


        Donde las demás naciones han fracasado, nuestros aguerridos polacos van a triunfar, con arrojo, tesón, y dejando cientos de bajas en el intento, siendo Jedrek uno de los soldados polacos al asalto, que vive algunas subtramas sinsentido mientras avanza hacia la cima, siendo aquello un tanto culebrón venezolano.

        La película carece de gancho, carece de puño, carece de alma, algo que ayuda una música insulsa, cuatro vehículos de atrezo, un escenario que no te crees, con seis gatos al asalto. Soldados pulcramente vestidos (como aquellos vaqueros y pistoleros de las películas de John Wayne, de John Ford, de camisas bien planchadas), un tipo que se pasea con un pañuelo palestino durante todo el metraje, gente que va y viene, que se pasea por delante de la cámara como para intentar llenar espacios vacíos, ambientaciones poco creíbles y escenas de acción bastante cutres (algunas en primera persona, al más puro estilo Doom, otras con una cámara borracha que no se mantiene en pie), a lo que hay que añadir un cachondeo en el frente, una soberbia y arrogancia, que nos tiene mal acostumbrados el cine yanqui, pero que a los polacos no se la voy a dejar pasar.


        ¿Y el enemigo? El enemigo es invisible y no vamos a comenzar a verlo hasta poco antes del final de la película, protagonizando luchas cuerpo a cuerpo de patio de colegio, dando la sensación de que no hay más de ocho actores haciendo de alemanes y si acaso.

        Quizás la culpa sea mía por haberme hecho ilusiones, pero “La batalla de Montecassino” es una película que me ha parecido excesivamete larga para lo que ofrece, con altos niveles (repito) de cutrez, y que podría ser un mejor producto con media hora menos de metraje y menos dramas y subtramas absurdas.

        ¿Merece la pena? No, no os molestéis. ¿Nota? Un 4 y creo que es mucho.