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domingo, 1 de junio de 2025

Mort Cinder (Astiberri, 2025) Oesterheld, Alberto Breccia


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        Hace unos pocos meses, tuve la oportunidad de hacerme con la tercera edición, publicada por Astiberri en España, de un cómic clásico como es “Mort Cinder”.

        El estreno de “El Eternauta” trajo un renovado interés por las obras de Oesterheld, y yo he recordado que tenía este tomo en las estanterías de lecturas pendientes, que ya superan el centenar de volúmenes, y que me he leído en una horita con sumo interés.


        La presente edición es de tapa dura, 256 páginas, y doce apartados que incluyen un interesantísimo prólogo por parte de Juan Díaz Canales, y un apéndice final que es el guion inacabado de Oesterheld, “Diligencia a Cuchillo”, que hubiera sido una nueva aventura del personaje Mort Cinder y que no se llegó a dibujar, y que se presenta transcrito sin corregir, tal y como lo dejó escrito Oesterheld.

        Con un dibujo sublime por parte de Alberto Breccia, que cambia de clásico en viñetas pequeñas, riguroso, a un dibujo más experimental y movido, más arriesgado si se me permite decirlo, en las últimas páginas, las correspondientes al episodio de la Batalla de las Termópilas, este es un cómic imprescindible.


        “Mort Cinder” fue publicada entre junio de 1962 y y febrero de 1964 en la revista argentina “Misterix”, en cada una de las historias, en cada uno de los episodios, nos informan cuando fue publicada, número y año de publicación.

        Lo curioso es que las 65 primeras páginas se presentan en un formato horizontal, con páginas no numeradas, que te hacen leer el cómic de una manera peculiar, que tengo que reconocer que en un principio me costó, ya que me parecía estar leyendo un pergamino antiguo, pero después te acostumbras y lo disfrutas igualmente.


        No lo sé con seguridad, pero el por qué de este formato quizás se deba a que las primeras publicaciones se hicieran en este formato de corte rectangular, horizontal, y que la editorial que desde luego ha hecho un trabajo excelente, pues haya querido respetar el original en todo lo posible.

        Después, ya cambia al formato al que todos estamos más o menos acostumbrados, de páginas en vertical, con un dibujo fantástico, que no me cansaré de decir y alabar y una trama que comienza de una manera, pero que cambia radicalmente tras concluir la historia inicial…


        Es verdad, que no hemos hablado de la trama… El cómic narra las aventuras de Mort Cinder, en un principio en su lucha contra un científico loco que controla a la gente tras una operación en la Seguridad Social, y cuyo amigo, oyente de sus aventuras y sufridor de las primeras, es un viejo anticuario londinense, llamado Ezra Winston, que ya no está para muchos trotes.

Mort Cinder es un hombre taciturno, introvertido, misterioso y melancólico, que tiene la peculiaridad de que es inmortal, anda el hombre cansado, y que ha vivido innumerables vidas a lo largo de la historia de toda la humanidad, el tipo ha estado en todos los sitios en momentos concretos, muy relevantes, como en la Torre de Babel, en las Termópilas, en el Antiguo Egipto, en la Primera Guerra Mundial... A través de sus recuerdos, Mort comparte sus diferentes vidas con su amigo, el anticuario Ezra Winston, que oye de primera mano batallas, el horror de la esclavitud y el poder de la amistad entre otras cosas, aunque extrañamente, Mort Cinder no habla del amor ni de pasiones o matrimonios, lo que me resultó curioso.


Curiosamente, tampoco sabemos mucho de Ezra Winston, el anticuario londinense que vive rodeado de objetos, algunos auténticos, otros copias que él igualmente valora, y que se ve envuelto en una lucha en un principio contra un científico, como os digo, que quiere dominar a Mort Cinder a través de una operación que convierte a las personas en robots a sus órdenes, los llamados ojos de plomo. Una vez concluida esta historia, en la que Mort Cinder nos demuestra su inmortalidad, la trama da un giro y los objetos en la mano de nuestro amigo nos traen recuerdos e historias del pasado, y en los que Ezra termina perdiendo prácticamente el protagonismo, ya que no es un oyente que interrumpa y pregunte, sino que deja que la narración de Mort Cinder navegue, fluya sin cortes, desapareciendo él mismo poco a poco de la narrativa, siendo un mero personaje que va a dar entrada a una historia al presentar un objeto…

Mort Cinder nos habla reflexivo, con la pesadez del tiempo, evocando aquellos recuerdos desde la tienda de antigüedades, leyendo, quizás ya cansado de seguir viviendo, aunque no lo diga.


En definitiva: Pues un cómic mayúsculo, eso está más que claro, otra joyita más a tener en cuenta. Una historia que ya supera los sesenta años, y que entretiene desde la primera hasta la última página, en un riguroso blanco y negro y en una edición, repito, para quitarse el sombrero.

Por cierto, a un precio ridículo: 22,80. No lo dejéis pasar, de verdad que os va a encantar.

miércoles, 15 de enero de 2020

Los mitos de Cthulhu (Astiberri, 2019) H.P. Lovecraft, Alberto Breccia



        Me gusta mucho Lovecraft. Tengo muchísimo material sobre el autor: Libros, publicaciones, láminas y cómics. Prueba de ellos, es que aquí ya hemos hablado de “En las montañas de la locura”, “Los mitos de Cthulhu y el Necronomicón” y “Providence” (de Alan Morre, que no me gustó mucho, la verdad sea dicha)

        Esta semana he descubierto, y me he leído con avidez, una auténtica joyita, o yo al menos la considero así: “Los mitos de Cthulhu” (Astiberri, 2019) de Lovecraft, adaptados por el gran Alberto Breccia (“El gato negro y otras historias de Edgar Allan Poe”) y Norberto Buscaglia.

        Ya en “El gato negro”, os hacía referencia hace un tiempo, a este cómic adaptado por el gran maestro argentino, apodado El viejo. Yo lo había disfrutado hace unos años (a principios de los ochenta, de hecho), lo conocía bien, pero no lo tenía en mi poder. Y, claro, hacerme con él y releerlo, ha sido un placer, todo en uno. Disfrutar de Lovecraft y sus maravillosos relatos, de terror y fantasía, y de uno de los grandes dibujantes e historietistas del cómic, de la novela gráfica (¿Cómo no recordar sus dibujos de “El eternauta”? Imposible no hacerlo).

        Astiberri ha acertado de lleno, al recuperar esta magnífica edición, con los dibujos originales de Breccia. Con esa técnica tan impactante, expresionista, con el uso de blancos, negros y grises chocantes, casi xilográficos, y usando la fotografía como un elemento más en la narración, junto a las tintas, junto al dibujo, que te retrotrae, nuevamente a mediados de los setenta y a las peculiaridades, tan características, de Breccia.

        La edición contiene los relatos: El ceremonial, La cosa en el umbral, La sombra sobre Innsmouth, La ciudad sin nombre, el horror de Dunwich, La llamada de Cthulhu, El color que cayó del cielo, El morador de las tinieblas, El que susurraba en las tinieblas, y un interesante y revelador apéndice donde se nos habla de la relación, casual en un principio, entre Lovecraft y Breccia, junto a una serie de bocetos del maestro sobre la obra. Muy recomendable.

domingo, 29 de julio de 2018

El Gato Negro y otras historias de Edgar A. Poe. (2011) Alberto Breccia



             Cuando me viene a la mente el nombre de Alberto Breccia (1919-1993), alias El Viejo, el primer trabajo que se me viene a la cabeza son aquellos maravillosos dibujos de “El Eternauta”, de finales de los sesenta, principios de los setenta, con guion del increíble Oesterheld, y que venían en folletines coleccionables, de pocas páginas, semanales, y hoy en día muy buscados y muy apreciados. O “Los mitos de Cthulhu”, donde uno siendo muy crío, a principios de los ochenta, podía por fin, ponerle cara a sus más oscuros miedos, gracias a los lápices de Breccia.


               Breccia tenía un estilo muy característico. Siempre he pensado que era deudor del expresionismo puro y duro de principios de siglo. De Munch, pero, sobre todo, quizás, de James Ensor. En Breccia está el trazo de Ensor, aquellas máscaras fantasmagóricas e inquietantes, y, por supuesto, el color.

                Breccia es un clásico de los dibujantes o historietistas del S.XX. A este lado del charco llegaban cosas de él, a cuentagotas, pero que te maravillaban cuando conocías lo que se hacía allá por Argentina. Él nació uruguayo, pero creo que la nacionalidad se la disputan los argentinos. Da igual. El arte no conoce de fronteras, y menos las físicas.

               Hoy os traigo una edición, publicada en 2011, con algunas de las versiones que hizo de las historias cortas de Poe. Fue una edición limitada, que yo sepa, de dos mil ejemplares, que para los seguidores de Breccia, se quedaron en poco o casi nada.

              “El Gato Negro y otras historias”, de Edgar Allan Poe. Las otras historias son “El extraño caso del Sr. Valdemar”, “William Wilson”, “La máscara de la muerte roja”, y “El corazón delator”, que guarda mucha similitud con “El gato negro”. Son historias que se publicaron en revistas italianas, felizmente recuperadas en este tomito, y que os recomiendo, a los que no conozcáis el arte de Breccia, encarecidamente, y a los que ya sabéis de lo que os hablo, ¿Qué más os puedo decir? A disfrutarlo.