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miércoles, 4 de septiembre de 2024

Kinds of Kindness (2024)


 

       Con un metraje de dos horas y cuarenta minutos, y con mucha tela que cortar de por medio, he tardado dos días, dos tardes, en ver la película irlandesa “Kinds of Kindness”, que en España no hemos traducido, y hemos mantenido en su título original, y ya es raro, porque solemos ser dados a las traducciones, y esta hubiera tenido un título tan sencillo como “Tipos de Bondad”.

        “Kinds of Kindness” nos presenta durante todo su recorrido tres relatos, tres historias, tres películas en una, a cual más surrealista, ida de pinza u onírica, según te pille el día, protagonizadas las tres por un cuarteto de lujo, que han debido tomarse este metraje, supongo, como un ensayo teatral, y como una especie de superación en plan “Yo puedo hacer esta ñorda, claro que puedo, carajo”.


        Nuestros héroes son: El primo perdido de Matt Damon, Jesse Plemons. Emma Stone, Willem Dafoe, Margaret Qualley, y entre los secundarios reseñables: Hong Chau y Mamoudou Athie.

         “Kinds of Kindness” es lo que llamamos “Cine de Autor”, y como suele suceder con este tipo de cine, y con el Independiente ocurre algo parecido, es que o lo enganchas tempranamente y te lleva en volandas o te pones a buscarle un sentido y no lo encuentras, y si la ves en pantalla grande, te sientes tan estafado, que cuando sales, te llevas un toallero o la tapa de un WC del Cine, para compensar las perdidas económicas, o el dolor de cabeza…


         Como os decía, la película está conformada por tres relatos. Las tres tienen en común a R.M.F, un tipo gordete, calvete, que no dice ni pio en toda la película, pero que es el hilo conductor de las tres narrativas., junto a un piano que es aporreado a ratos por las patas de una zarigüeya, y a ratos por alguien que ha equivocado las infusiones de estramonio con las de manzanilla.

        La primera historia, que es la que más me ha gustado de las tres, y lo de gustado ponerlo entre comillas, se titula “La Muerte de RMF”: en esta historia, un bigotudo Plemons estrella su coche contra el pobre RMF para hacerle la pelota a su jefe, Willem Dafoe, con el que mantiene relaciones chenchuales esporádicas, mientras Dafoe le da medicamentos a la mujer de Plemons para que no tenga hijos. Plemons es obligado por Dafoe a tener accidentes porque su obsesión es cargarse a alguien, y eso los pone a todos chenchualmente muy nerviosos, y excitados, como en la película del 96, “Crash”, pero como Plemons falla en sus intentos, le viene de todo encima hasta que lo logra… Surrealismo puro, ida de pinza brutal, diálogos escritos por un mono puesto de anfetas hasta el culo.


         En la segunda historia, “RMF está volando”, Plemons es un policía al que mentalmente le supera una cabra en bicicleta. Su mujer, que había desaparecido en un naufragio, vuelve muy cambiada y él sospecha que no es ella, por su manera de hablar, comportarse y porque está más salida que el pico de una mesa.

        Para comer, ella se corta un dedo y se lo da de comer. Y fallece cuando le pide que le cocine su hígado, algo a lo que ella accede, y se hace un harakiri antológico para sacarse el órgano, pero la crack no había medido que si te sacas tu propio hígado sin anestesia, es posible que te quedes en el sitio, algo que le ocurre mientras que Plemons recibe a su verdadera mujer que ha llegado a la puerta sin dar mayores explicaciones. Aquí el director, nos mete algo de escenas chenchuales, que junto al gore y la violencia, conforman un relato que te deja con el culo torcido y diciendo: ¿Qué carajo acabó de ver? Mención especial para un gato negro, que es lo único auténtico e interesante que vas a ver.

          Aquí corté, me fui a comprar orfidal a granel, y dejé la tercera historia para el día siguiente, titulada: “RMF come un sandwich”.


           En esta historia, Plemons tiene menos protagonismo, y va como disfrazado de alguien que no terminó la EGB ni a tiros. Emma Stone y Plemons buscan a una persona que sea capaz de resucitar a los muertos. Pertenecen a una secta dirigida por Willem Dafoe que se trinca todo lo que se mueve, vive a tutti plein y castiga al personal paseándose con un bañador naranja que debería ser delito federal. De manera muy parecida a la primera historia, el personaje de Stone pierde el favor del Amado Líder, y ve necesario encontrar a esa persona que busca la secta desesperadamente, encontrándola en una clínica veterinaria, siendo testigo de como resucita a RMF que estaba muerto.

Entonces, la droga, la secuestra y cuando la lleva camino de la Secta, tiene un accidente y la veterinaria rompe la luna del coche muriendo en el acto. Reconozco que aquí me desternillé de risa, junto a una escena donde la veterinaria, Margaret Qualley, se tira a una piscina vacía para demostrar sus diabólicos poderes de resurrección.

          En los créditos finales, vemos a RMF manchándose la camisa con Ketchup mientras se come un perrito, no un sándwich.


           En definitiva: Película para los muy cafeteros, entre los que no me encuentro actualmente. Hace 35 años hubiera flipado con esta película, pero hoy por hoy la veo tremendamente absurda, larga y un tanto bodrio. Técnicamente abusa del picado bajo, pareciendo que está rodada por un cámara de rodillas o directamente sentado en el suelo. Tiene un par de puntos, que, de absurdos, me han hecho soltar una carcajada. De nota le doy un 4, y la dejo a vuestra entera elección, puedo entender que esta película pueda gustar a cierto publico, pero conmigo no ha funcionado… La dejo por aquí.

jueves, 25 de julio de 2024

Civil War (2024)

 

      No tenía muchas expectativas respecto a “Civil War”, película estadounidense de 2024, y no me preguntéis por qué, y mis pocas expectativas se han visto confirmadas cuando he visto la película de Alex Garland, director británico que siempre relaciono con películas de zombies… Bueno, y “Ex Machina”, que me gustó bastante en su día, pero que aquí ha resbalado en un despropósito con un guion, que seguramente parte de una buena idea, pero que es en realidad bastante malo…

        La idea de que tarde o temprano estalle una Guerra Civil en Estados Unidos, es un run-run que llevo escuchando desde hace unos años. También lo escucho muy a menudo de España. Sociedades que se han polarizado en los últimos diez o doce años, sin partidos de Centro que hagan pegamento, y sin aparentes puntos en contacto, en común, para cohesionar un país que a la mínima chispa puede irse al carajo.


        De momento, es Historia-Ficción, y espero que así se quede, pero no puedo negar que esa idea me resulta atractiva, aunque no morbosa, ojo, no le deseo una Guerra Civil a ningún país, porque es algo que a pesar de que a nosotros nos sucedió hace casi noventa años, sigue más viva que nunca en nuestra sociedad, y posiblemente no haya guerra peor que la que es entre hermanos, primos, amigos y familia en general.

       Desde hace unos pocos años, una serie de grupúsculos socio-políticos piden la Independencia de Estados como California o Texas, en Puerto Rico hay un minúsculo grupo que se atreve a pedir que la Isla sea CCAA española, abandonando su estatus actual.


        En la película tenemos una Guerra Civil que enfrenta a los estadounidenses, pero no se nos narra como se ha llegado a ese punto. Los Estados de California, que es muy progresista, y Texas, que más bien es nada progresista, se han alzado contra el Gobierno de Washington, y bajo una bandera de dos estrellas, luchan contra las Fuerzas Leales al Gobierno del Presidente de los Estados Unidos, otros Estados, como Florida, lideran otra fuerza de choque, debilitando cada vez más al que suponemos Gobierno legitimo de la Nación.

       Bajo esta tesitura, tenemos a un grupo de periodistas: Lee Smith, que es el papel de Kirsten Dunst, una periodista que ha llegado a ser lo más en la profesión y que va de capa caída. Jessie, una joven fotógrafa que en la era digital lleva una cámara analógica de hace 20-30 años y que revela sus propios carretes en un kit portátil de la Señorita Poppins, temeraria como ella sola. Joel, un periodista que se cree que todo es un juego, empatía cero, y que se toma todo a juerga. Y Sammy, un orondo y viejuno periodista a punto de jubilarse, que, en cuanto lo ves, dices en voz alta: Me apuesto 20 pavos a que a este se lo cargan. Y ganas.


        La idea es llegar hasta Washington D.C para ver al Presidente en las últimas. Las gloriosas y vencedoras Fuerzas Occidentales avanzan sin mayores complicaciones bajo la bandera de las Dos Estrellas, sin ayuda de drones, ni de B-29 recauchutados, ni siquiera algún misil tierra-tierra o una pequeña bombita nuclear para animar el cotarro, sin cavar trincheras y a pecho descubierto, y nuestros amigos inician una aburridísima Road-Movie, mientras el espectador se pregunta de qué va la guerra, al menos que te lo expliquen, en la que vemos que los periodistas solo buscan el sensacionalismo, el morbo barato, la mejor fotografía y llegar a un nivel empático cero… Y al ser posible, sin casco en la cabeza, sin antibalas y a pecho descubierto también, que para eso somos periodistas y las balas pasan rozando por aquí y por allá.

        Prácticamente desde el principio, ya no te la crees. Hay un intercambio de periodistas con el coche en marcha, que me ha parecido absurdo. La actitud de Joel todo el tiempo, con remate en el minuto final, le ha faltado cantar “La vida es una tómbola” de Marisol por el camino. Virginia Occidental pasando de la Guerra. Música que no pega ni con Super-Glue. Planos que parecen sacados de un video-juego. Conversaciones espesas, aburridas, que te llevan al bostezo en apenas unos segundos… Y si tuviera que destacar una escena, aparte de una en la que tienen a dos tipos ensangrentados colgados en una gasolinera, es la del primo perdido de Matt Damon, Jesse Plemons, que aparece enterrando cadáveres de civiles con cal viva, se merienda a dos periodistas chinos que también se creían que la guerra era un cachondeo, y con una bala póstuma se carga a Sammy en una puesta en escena que es la única que me ha llegado a ponerme incómodo por el grado de fatality que tiene el tipo.


        Los minutos finales, el Asalto a una Casa Blanca donde solo resisten cuatro soldados leales, el servicio secreto y donde Lee encuentra la muerte de la manera más tonta, por culpa de su joven discípula, solo te deja bostezando aun más, porque sabemos perfectamente que son monstruos, y si llegan a ser mantis, se comen la cabeza allí mismo. El Presidente ha caído ejecutado, los soldados se hacen fotos con el cadáver, igual que los partisanos con Mussolini, y recalcas que la idea puede ser buena… Pero les ha salido un truño de dimensiones colosales.

          En definitiva: A mi me gustaría saber la opinión de esos periodistas que cubren la Guerra de Gaza, la de Ucrania, la de Siria, o cualquier otro conflicto, sobre estos cuatro elementos que se mueven por “Civil War”, y que me dijeran si esto es creíble… Porque si lo es, y yo estoy equivocado, cambiaría el 4 de nota que le voy a poner a la hora y cincuenta minutos de metraje, y me desdiría de todo lo que he dicho. De momento, no le cambio una coma.