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martes, 12 de noviembre de 2024

Vijay 69 (2024)

 


        “Vijay 69” es una producción india de 2024, una película de la mismísima Bollywood, que viene de la mano de Netflix, y que mezcla comedia con drama en una hora y cuarenta y cinco minutos de metraje. Aunque creo que la película gana muchos más enteros en su parte dramática, y de hecho, esta producción te la cogen los japoneses en un anime y te hartas de llorar, también es destacable la parte humorística de la misma, casi el 90% del metraje, con un humor un tanto exagerado, que, a ratos me ha recordado al francés o al italiano en algunos puntos. El doblaje es hispano-americano, pero como sabréis, que siempre os lo comento, yo no tengo nada en contra.

        “Vijay 69” es una historia de determinación, superación y resiliencia… del tipo “Si quieres puedes”, o “Nunca es demasiado tarde si quieres lograr tus sueños”, que intenta tocar fibras, y a ratos lo logra con una buena música, un elenco que más o menos se defiende a pesar de los arquetipos , y cuyo fuerte, como os decía antes, son los valores que intenta defender, como la amistad o la confianza en uno mismo para superar todos los obstáculos que se te ponen por medio…


      En la narrativa, Vijay es un viejuno, abuelete malcarado, malhablado de 69 años, que parece al principio de la película querer quitarse de en medio, de una vida que hace tiempo le dejó de llenar, más cuando enviudó.

       Tras presentarse en su propio entierro, donde se nota que la película va a apostar más por la comedia que por el dramatismo, sufre una revelación personal en la que se propone hacer algo grande por lo que ser recordado, y de paso dejar una huella.


        En los setenta fue Medalla de Bronce en unos Campeonatos de Natación, deporte al que le dedicó trabajo y afición, y piensa que podría hacer algo igual de grande o más, a pesar de que todos a su alrededor, desde su hija hasta sus amigos cercanos creen que no. El objetivo será completar una Triatlón, centrándose fundamentalmente en el entrenamiento de natación y bicicleta.

       Decidido a superarse a si mismo, y de paso callar a los demás con su posible hazaña, comienza a entrenar duro, buscándose a un entrenador personal un tanto estrafalario pero que confía en sus posibilidades desde un principio, Kumar, que vendrá a sumarse a la Corte que rodea a Vijay, que incluye a una joven influencer que retransmite sus vivos, un vecino celoso de su determinación que lo compara continuamente con su hijo al que menosprecia continuamente, del que se hará muy amigo al contrario que su padre ya que encontrará en Vijay a un verdadero compañero, su amigo íntimo Fali que es médico retirado y con el que suele tener muchos encontronazos, una enfermera medio loca, la prensa deportiva y todo un compendio de personajes que influirán en Vijay, para bien o para mal.

        Por supuesto, tras varios derroteros, situaciones jocosas y algunas dificultades, Vijay se verá recompensado en su esfuerzo con su participación en la prueba, donde demostrará su capacidad, y su heroísmo y compañerismo, que, gracias igualmente al poder de la música y los sentimientos positivos, finalizará sin haber sudado absolutamente nada y hecho un auténtico roble.


        En definitiva: Película que como os decía al principio, yo hubiera explotado más en su versión dramática, y hubiésemos sacado oro, que en su versión cómica. Tiene un metraje excesivamente largo, y en su segunda mitad comienza la narrativa a perderse un poco, a dar vueltas sobre sí misma, y pide la hora, por lo que creo que con 15-20 minutos menos de camino, hubiera ganado en ritmo y se haría más pasajera. Previsible, predecible y simpática.

         Esta es la típica película que gustará a viejunos con el corazón y la mente joven, que se ponen el chándal todas las mañanas para salir a andar, y que no gustará a fabricantes de calzado deportivo… De nota le pongo un 5,5 y la dejo a vuestra entera elección. Ya me contaréis vuestra opinión sobre “Vijay 69”. Lo dejo por aquí.

domingo, 3 de noviembre de 2024

Tatami (2023)

 

       No suele ser habitual que vea y comente cine de Georgia, pero con “Tatami”, producción georgiana de 2023, se ha dado el caso, y la verdad sea dicha, no me ha dado mala impresión.

        “Tatami” es un thriller político, con una fuerte crítica social al actual régimen iraní, a sus políticas y al trato que se le da no solo a la población en general, si no a la mujer en particular, bajo un trasfondo deportivo como es el judo, que ya os voy adelantando, está rodada en riguroso blanco y negro, y con una cámara en vertical, con un plano vertical perpetuo, en lo que se llama formato de cuatro tercios, que creo que busca durante todo el metraje, que es de una hora y cuarenta minutos, la sensación de agobio, de opresión, de encapsulamiento o encarcelamiento por parte del régimen iraní hacia las protagonistas, y lo consigue.


         Personalmente, como espectador no me he sentido cómodo con el formato, pero lo llegas a entender cuando ves hacia donde quiere ir la película, y cual es el mensaje que quieren dar.

       ¿Qué te vas a encontrar en la narrativa de “Tatami”? Estamos en los Campeonatos del Mundo de Judo femenino. Irán trae un equipo fuerte con la judoka Leila al frente que viene de arrasarlo todo, ganarlo todo, y que no encuentra rival que le haga sombra.


        Su entrenadora Maryam también fue una antigua campeona, a la que le obligaron perder el Campeonato Mundial en Seúl, años atrás, por orden del régimen de la República Islámica, para no verse mezclados con deportistas israelíes, mezclando en este tipo de decisiones deportes y política.

        Leila va disparada, ganando a todas sus rivales, y todo apunta a que la final será contra la judoka israelí, con la cual, por cierto, no se lleva mal entre bambalinas y con la que mantiene alguna que otra conversación esporádica.


        En casa de Leila están eufóricos viendo los éxitos por televisión. Entonces, Maryam recibe una llamada de la Federación iraní de Judo, Leila debe perder, inventarse una lesión, lo que sea, para no cruzarse en las Finales contra la representante israelí. Maryam se ve entre la espada y la pared, porque, en primer lugar, ella vivió una situación parecida años antes, y segundo, porque sabe que Leila va a por la Medalla de Oro, casi que la puede tocar con los dedos, y se va a negar a obedecer las instrucciones que vienen desde Teherán, que es realmente lo que sucede.

       El tono desde Teherán sube, y las amenazas se convierten en reales al desplazarse hasta el Campeonato en Tiblisi (Georgia), agentes iraníes, y ver amenazadas a sus familias, ambas, judoka y entrenadora, por parte del régimen iraní. De manera paralela, la Federación Internacional de Judo se huele el percal, ya que conocen bien y de primera mano, lo que le obligaron a hacer a Maryam, la entrenadora, en Seúl, y quieren ayudar a la entrenadora y la judoka.

       La tensión sube al máximo, y ambas tienen que elegir entre obedecer al régimen, o romper con Teherán a pesar de que sus vidas, y las de sus familias, puedan verse amenazadas, o ejecutadas directamente.


       En definitiva: Película interesante, rara por realizar de manera tan directa una crítica al régimen iraní, algo que no se suele estilar mucho en el cine, aunque si podéis encontrar en el icónico cómic “Persépolis” de Marjane Satrapi, que si no habéis leído, aprovecho para recomendarlo. Visualmente, como os decía al principio, es agobiante por el uso del formato de cámara. Las escenografías de las distintas peleas, aceptables. Actuaciones bien, sin llegar a tirar cohetes, creo que la película insiste más en el mensaje que en el mensajero, lo cual me parece correcto. Por cierto, hasta donde sé, no está basada en hechos reales concretos, aunque si ha habido personas que han vivido cosas parecidas respecto al régimen de Irán. De nota, le doy un 5,5, y personalmente os la recomiendo. Echadle un vistazo, y ya me diréis qué os pareció a vosotros. Lo dejo por aquí.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Boxeador (2024)

 

      Inspirada en aquellos que escaparon de la Polonia comunista, aunque no en hechos reales concretos, “Boxeador” es una producción polaca de 2024, que bien podría haber sido una mini-serie de dos o tres capítulos perfectamente, pero que ha preferido contarnos muchas cosas en dos horas y veinticinco minutos de metraje.

        Narrada en primera persona desde los tempranos años 70, el protagonista, Jedrzej desgrana su vida desde su más temprana infancia, su marcha a Inglaterra en busca de un sueño, y su regreso a su país de origen, ya en los años noventa, cuando aquel paraíso político-social y económico que imperaba en los Países del Este, que tantos admiraban y siguen admirando hoy en día, y que había hecho que solo durante los ochenta un millón de polacos abandonaran su país, se viniera abajo tras la Caída del Muro de Berlín.


       ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Boxeador”? La historia de “Boxeador” la hemos visto muchas veces. No es nada nueva, y no te va a sorprender en ningún momento con giros argumentales inesperados… Es más, sigue muchos de los estereotipos de las películas de boxeo, o directamente de gente del mundo del deporte que parte de cero, lo consigue todo, tocan el cielo, y vuelven a precipitarse al abismo. Algunos para no levantar cabeza, y otros para volver al tajo, con la lección aprendida y con humildad… Nuestro protagonista pertenece a este segundo grupo.

       Y, como os decía en la intro, su principal pecado es querer tocar muchas teclas en un metraje que se hace excesivamente largo, pesado, y cuya última hora acaba por alargar una historia que debía haberse acabado media hora antes.

       Estamos en la Polonia de principios de los 70. El padre de Jedrzej es el gran campeón de boxeo polaco, orgullo del país. Un día recibe una visita en la que se le pide perder contra el representante de la URSS en las Olimpiadas, algo que le hará perder su ilusión por el deporte, la cabeza, y ya de paso la vida a los pocos años.


       Jedrzej, que en un principio tenía prohibido boxear, aprovecha la muerte de su padre para entrenar en el gimnasio de su tío, donde poco a poco comienza a ascender llegando al igual que su padre, al equipo nacional polaco.

       Junto con su reciente esposa, idea un plan para quedarse como ilegal en Inglaterra, aprovechando una visita a Londres donde el equipo polaco va a participar en un Campeonato.


         Una vez allí, y fuera del alcance de su Gobierno, que en represalia, captura, tortura y encarcela a su tío y entrenador durante unos años, intenta hacerse un hueco entre los boxeadores ingleses, pero es rechazado, sufre una rotura en una mano y las pasa bastante canutas hasta lograr empezar a destacar, en parte a la ayuda de avispados representantes corruptos, que faltos de moral y empatía, lo mismo te alzan a la gloria, que te hunden en la siguiente oportunidad.

        La estancia en Inglaterra le hará padre, le traerá éxitos, dinero, una amante y un nombre… Pero también le hará perder a su familia, empezando por su mujer que lo deja, su tío que se quita de en medio con ayuda de una cuerda en su cuarto de baño y la más despiadada soledad cuando sus agentes lo ven arruinado y acabado…

        Con intención de resucitar como un Fénix, viaja ya en los noventa a su Polonia natal, donde recupera el gimnasio familiar para iniciar un nuevo comienzo…


       En definitiva: Película entretenida, excesivamente larga, que en lo técnico parece realizada por una pandilla de macacos borrachos que cortan cabezas, sacan planos cortados o de ¾, y cuya fotografía no destaca en demasía.

       La música me ha parecido curiosa, sobre todo en la parte de la Polonia comunista, porque es demasiado anglosajona, y dudo mucho que en aquella época fuera la Banda Sonora de los polacos que sufrían aquel paraíso en su día a día.


      A ratos se busca el chascarrillo con el espectador, cierto humor, pero yo no he llegado a conectar con las poses o los comentarios (la he visto en inglés y polaco subtitulada), y por ahí no me ha entrado en ningún momento.

       De nota le pongo un 5 raspado. No es una película para tirar cohetes, aunque es un bonito homenaje a aquellas personas, entre ellas cientos de atletas, que abandonaron su país natal para poder buscar, encontrar, una vida mejor. Tristemente, todo esto ya se ha olvidado… Lo dejo por aquí.