Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
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“España partida
en dos” (Planeta Cómic, 2026) es un cómic de tapa dura que me he comprado
recientemente (abril de 2026, me he comprado la segunda edición porque la
primera voló cuando el cómic salió en marzo), y me lo he leído en dos tardes y media.
Interesado, como siempre, por la
Historia de España, el cómic de tapa dura y 159 páginas me ha parecido una
lectura amena, aunque no me ha contado nada que no supiera, e incluso, se me ha
hecho un tanto corto. Está basado en un libro o ensayo del Historiador Julián
casanova (que no me he leído), y viene de la mano de Carles Esquembre en cuanto
a los dibujos y las ilustraciones, y Miguel Casanova en cuanto a la adaptación.
En riguroso blanco y negro, el cómic
explica brevemente los inicios de la Segunda República, para zambullirse de
lleno en la Guerra Civil a través de la conservación de una abuela anarquista
que vivió los acontecimientos, y su nieta, que grabadora en mano, la escucha y
dialoga con ella.
Como todo lo que es la Historia de
España, es un cómic recomendable, aunque a mi se me haya quedado corto (como
digo) en muchos aspectos. Por falta de tiempo, no he podido dedicarle una
reseña en el Canal de Youtube, pero no he querido dejarlo pasar por el blog,
comentado, aunque solo sea de una manera breve, para presentarlo, y que
tengáis, al menos, conocimiento del mismo.
Os dejo enlace de compra ahí arriba. Si
lo leéis y me queréis comentar cosas, sensaciones, opiniones, aquí estamos,
como siempre. Un enorme maullido.
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“Kimba. El emperador de la jungla” es un cómic del
gran maestro, Osamu Tezuka, el conocido como Dios del manga, que fue publicado
originalmente por entregas entre los números de noviembre de 1950 y abril de
1954 en la revista Manga Shonen.
Es un cómic muy curioso dentro de la trayectoria de
Tezuka. Lo comenzó a escribir, dibujar, con apenas 22 años. Hacia apenas cinco
años que Japón se había rendido, y había concluido la Segunda Guerra Mundial, y
ahora el foco gravitaba a otras localizaciones, países y continentes.
Uno de esos focos era, sin duda, África, la gran
desconocida para muchos, que despertaba tímidamente, en muchos de sus
territorios, pidiendo la descolonización y la independencia de los países
europeos, algo que vamos a ver a lo largo de las tres siguientes décadas, hasta
bien entrados los años setenta.
Y algo que se verá reflejado en esta obra, en mayor
o menos medida, junto a referencias a nachis huidos de la guerra, la creación
de carne sintética, los derechos de los animales, o la crueldad y avaricia
extrema, y casi siempre sin sentido, de los seres humanos.
Una curiosidad de este cómic es que se rehizo (se
redibujó) prácticamente su mitad, la mitad del cómic, quince años después de su
publicación original, para la Colección Obras Completas de manga de Osamu
Tezuka.
En años sesenta, concretamente en 1965, Mushi
Productions se ocuparía de la versión animada del cómic, que sería el primer
anime japonés en color, con un total de 52 episodios, y que resultó un éxito
mundial.
Pero, antes de llegar a ello, el equipo de
producción pidió a Tezuka los originales de la obra, para practicar el dibujo y
familiarizarse con el estilo, llevándose uno de los miembros del equipo los
originales de la obra a casa, donde el tipo falleció tras una intoxicación
etílica.
Cuando quisieron recuperar los originales, estos
habían desaparecido, por lo que Tezuka se vio obligado a redibujar, y en gran
parte a reinventar el cómic en su primera parte.
Por cierto, en el tercer volumen, colaboraban en
algunas viñetas un famoso dúo de dibujantes, que posteriormente se separarían,
Fujiko Fujio, los creadores de Doraemon (Fujiko), y Ninja Hattori (Fujio),
entre otros grandes clásicos manga.
El cómic,
originalmente, se tituló “Jungle Taitei”, pero en España se le tituló como
Kimba, aunque ese nombre no salga en todo el cómic, y el protagonista se llame,
en realidad, Leo. Ha sido reeditado en varias ocasiones en los últimos setenta
años, y yo he tenido la suerte de hacerme con la edición publicada por Planeta
Cómic en diciembre de 2025 forma parte de la colección “Biblioteca Osamu
Tezuka”, que, si me seguís, sabéis que atesoro desde hace unos años.
“Kimba” es un volumen único en tapa dura, de 519
páginas, con sentido de lectura oriental y reproducción fiel al original en
blanco y negro.
Como os decía al principio, es un cómic curioso que
toca varios palos, desde la aventura más ingenua, hasta la relación de los
humanos con los animales, pero también la búsqueda de la Paz, la ecología, la
tecnología y la creación de nuevos inventos (como el helicóptero), las
relaciones sociales, y el desconocimiento generalizado de África como
continente.
La narrativa de “Kimba. El emperador de la jungla”
gira en torno a un león blanco, Leo/Kimba, desde su nacimiento hasta su muerte.
Su padre, Panja, es el rey indiscutible de la
sabana, pero un día cae ante los cazadores humanos. Su madre capturada y
embarazada de él, es enviada a un zoológico, pero en el trayecto en el barco,
Leo nace, y, tras una tormenta, es empujado al mar por su madre, que quiere que
vuelva a África y reclame el trono de su padre, siendo ayudado por los animales
que se cruzan en su camino, que lo reconocen como un rey soberano
Una vez en tierra, es acogido por humanos,
concretamente por un chico japonés, y aprende a hablar, la cultura y tecnología
humana, a la que teme y admira por igual, para, más tarde, regresar a África
decidido a reclamar su trono, rehacer su vida, y usar todo lo aprendido en
beneficio de su reino, y de los animales, aunque su aventura no acabará aquí,
ya que uno de sus hijos vivirá una aventura parecida a la suya, y los humanos
volverán por sus fueros, buscando las preciadas piedras lunares, involucrándose
por última vez en una aventura con ellos.
Como curiosidad destacable de este cómic, aparte
del debate ecologista y los temas que toca como os he comentado, una de las más
conocidas es la supuesta relación entre Kimba y El Rey León de
Disney (1994), y que yo mismo he podido comprobar que tiene elementos casi
idénticos, como la usurpación al trono de Leo, algunos personajes secundarios,
y escenas muy parecidas. En 1994, cinco años después del fallecimiento de
Tezuka, más de 1,100 artistas japoneses firmaron una petición solicitando
reconocimiento por parte de Disney, pero Disney guardó silencio hasta hoy.
En definitiva: Otra de esas joyitas que nos trae
Planeta Cómic en una edición fantástica. Pensad que estáis ante un cómic que
está camino de cumplir los ochenta años, y, que, sin embargo, en algunos
aspectos sigue siendo de rabiosa actualidad. No solo es una fabula de animales
que hablan, es una auténtica aventura de principio a fin. Muy recomendable.
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No sabía mucho de “Neofausto”, aparte de que se la
considera una de las últimas obras, junto a la inconclusa “Fénix” (Hi no tori) de
Osamu Tezuka. Publicada originalmente en 1988, ha sido publicada en este 2025
que agoniza por Planeta Cómic, dentro de esta fantástica colección dedicada al
que se considera “Dios del Manga”.
De tapa dura, y 415 páginas, al leerlo pensaba
encontrarme con el “Fausto” de Goethe, y aunque no es precisamente el libro
clásico, hay que reconocerle a Tezuka la vuelta de hoja, de tuerca, a un
clásico desde lo más profundo, emocional y simbólico que Tezuka podía ser, y
más en esa última etapa de su vida, donde se volvió más reflexivo, más
pesimista tal vez, y donde repetía algunos temas como la preocupación por el
estado del país, por la sociedad japonesa (y en particular por la juventud de
los años setenta), por la continua presencia estadounidense en asuntos nipones,
y por la esencia del ser humano en una etapa donde el interés por los nuevos
avances científicos, como el ADN, están encima de la mesa junto al
existencialismo del ser humano, y esa pizca de Ciencia Ficción con la que
Tezuka jugueteaba siempre que podía.
Cuando
Tezuka publicó Neofausto, era ya un autor consagrado y conocido, creador,
pionero del manga moderno, estaba mejor que nunca y había dejado atrás algunos
periodos oscuros dentro de su producción artística, para centrarse en la
moralidad humana, entre otras cosas, en este “Neofausto”, que al igual que el
de Goethe, pacta con el diablo para obtener conocimiento y poder, a través de
una nueva juventud otorgada.
Aquí el diablo, Mephisto, es una diablesa que juega
con la vida del anciano profesor de universidad, Ichinoseki. Es 1970, y la
Universidad vive momentos tensos, en los que las huelgas y manifestaciones
juveniles son sofocadas por palos y represión. Protestan contra la Guerra de
Vietnam. Pero nuestro profesor parece vivir ajeno a todo ello. Él, todo un
experto en genética, que lleva décadas estudiando para desentrañar los secretos
del Universo, ve como su vida parece llegar a su fin y considera que ha
fracasado en sus objetivos.
Mephisto le ofrece una nueva vida, una segunda
juventud, a cambio de su alma, y el profesor Ichinoseki toma un rumbo diferente
al que había vivido, teniendo un nuevo enfoque en su vida: Dedicándose a los
negocios, enamorándose de una chica universitaria que participa en las
protestas (con un hermano policía que pronto sospecha de sus intenciones), y
viviendo situaciones comprometidas junto a Mephisto, que anda enamorada de él…
“Neofausto” plantea desde el principio una serie de
cuestiones éticas y filosóficas interesantes. La duda del profesor sobre si su
vida ha merecido la pena, su trabajo inconcluso… Chocan con las aspiraciones de
la juventud japonesa que protesta, y él (todo un científico) recurre a la
magia, lo esotérico, en forma de demonio sexy, para lograr sus objetivos por
encima de todo. La ambición científica, el conocimiento supremo, por encima de
cualquier moralidad.
¿Era el profesor Ichinoseki una proyección de Osamu
Tezuka?, ¿Se veía así el Maestro del Manga?, ¿Hubiera elegido vivir otra vida
si el diablo se la hubiese ofrecido? Vete a saber.
“Neofausto” abre muchas puertas, y cierra pocas,
algo muy característico de la obra de Tezuka, creando muchas subtramas. Su
primera parte cierra un poco en falso, y añade unas páginas finales, pocas, que
conforman la segunda parte, que, en mi opinión, sobraban y no le dan mucho
sentido al conjunto final, pero que cierra la historia en negro, o más bien en
blanco, difuminándose poco a poco ante los ojos del lector.
En definitiva: Me ha parecido una obra muy
interesante, pero que se acaba perdiendo un poco. Interesante el Tezuka que no
se anda con remilgos, y que lo mismo muestra pechos y desnudos femeninos, que
relaciones, con total naturalidad. La crítica social es contundente, no se anda
por las ramas, y procura tocar algunas claves de la sociedad de entonces, como
antes os he comentado. Creo que merece la pena por todo ello.
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Lo primero que me ha llamado la atención de “MW” es, precisamente su
título, corto, de dos consonantes, enigmático junto a su portada, donde nos
encontramos a su malvado protagonista. Y, lo segundo es que el maestro Osamu
Tezuka me sigue sorprendiendo a fecha de hoy en esta ocasión, con un tomo como
este, por la temática, la trama, y la manera de abordarlos, casi casi sin
tapujos, aunque algunos hay y hay que entenderlo dentro de la lógica de
ponernos en su lugar, cuando se publicó, hace 50 años, en 1976.
Cómic de tapa dura,
publicado por Planeta Cómic en 2019, que reúne los 26 capítulos que conformaron
la historia en su día, en un fantástico tomo integral de 580 páginas, en los
que vamos a ver al Tezuka más brutal. Crítico, como él mismo confiesa en el
prólogo, contra la violencia, la traición, el borreguismo, la lujuria, la
corrupción política, la inanición y la pereza, y descontento por no haber
sabido expresar todo lo que quería con este cómic.
Lo que no supo Tezuka, no
quizás en ese momento, es que sus lectores si le comprendimos, y vimos lo que
quería decir realmente, y no se equivocaba. Logró transmitirlo.
Yo añadiría, igualmente, dentro de esa crítica, a
veces directa, a veces velada, la presencia de Estados Unidos en los asuntos
locales japoneses, a los que Tezuka llama ejército aliado, o ejército
extranjero, sin atreverse a decir estadounidense.
Nacido a mediados de los setenta, en una época
complicada para Tezuka, que compartía periodos de estabilidad emocional, “MW”
nace como todo un thriller moral, psicológico, político, realista, dentro de su
búsqueda por conectar con un público más adulto, con temas más oscuros, y a la
par más directo, para una sociedad japonesa que veía en su clase política casos
de corrupción, y temas tabúes como la homosexualidad, el travestismo más allá
de factores culturales como el Teatro Kabuki, y el uso y la utilización del
suelo japonés para almacenar posibles gases o armas terribles, con efectos
demoledores, en el país que había sufrido dos bombas atómicas y que continuaba
viendo al ejército invasor, ahora aliado, en su territorio.
Acordaros que estamos en plena Guerra Fría, aparece
el movimiento hippie, pero también las protestas y manifestaciones de un pueblo
japonés muy hastiado.
¿Qué nos vamos a encontrar
en la trama de “MW”? Cronológicamente hablando, estamos en la ficticia isla
japonesa de Okinomafune. Una isla idílica de pescadores donde coincide la llegada
de una banda de jóvenes, llamada “El Cuervo”, con el escape de un gas venenoso,
arma de los estadounidenses, que provoca la muerte de todos los habitantes de
la isla menos de dos jóvenes, que se guarecen en una cueva: Michio Yuki,
hermano de un famoso actor de Kabuki y con apariencia muy femenina, e Iwao
Garai, un joven un poco mayor que él, perteneciente a la banda recién llegada a
la isla.
Ambos son testigos de la
masacre que ha provocado el gas, y ambos inician una relación sexual y sentimental,
justamente en ese momento, que se va a mantener en el tiempo. A ambos, aquellos
hechos y la relación, les afecta de distinta manera.
El tiempo pasa. Ambos son
adultos, y Michio Yuki vive una doble vida: Trabaja en una oficina bancaria. Es
inteligente, guapo, carismático y es una persona responsable, que es admirada
por sus jefes, que lo quieren ascender y casar con hijas solteras…
Pero a la par es un despiadado secuestrador, un
asesino sin escrúpulos, con una gran capacidad para el disfraz y el travestismo
que le salva siempre de ser detenido o reconocido, pasando muchas de las veces
por mujer.
Por su parte, Garai es un sacerdote católico que
mantiene su relación sexual y sentimental con Yuki. Conoce sus secretos a través
de la confesión, y vive una lucha interna entre sus creencias religiosas y su
atracción hacia Yuki.
Yuki, además, tiene un diabólico plan en la mente,
que es hacerse con aquel gas mortífero, el “MW”, para provocar una hecatombe
mundial, aunque sus planteamientos no están demasiado claros, y jugará con sus
capacidades, sus ambigüedades, para ir engañando a los distintos personajes,
como el detective Meguro, que junto al propio Garai, intentarán detenerlo,
aunque sin mucho éxito, porque Yuki siempre suele ir un par de pasos por
delante, y no dudará en asesinar y secuestrar, sobre todo a mujeres que se
enamoran perdidamente de él, para conseguir sus fines.
Es muy curioso como Yuki parece gozar de mayor
libertad y menos dudas que Garai en sus objetivos.
El cómic, desde luego, ha sido una revelación en
cuanto a lo que había leído de Tezuka hasta ahora. Se aleja en muchos aspectos
a lo que Tezuka me tiene acostumbrado y se nota, incluso en su grafismo,
huyendo de las típicas caricaturas que hacía Tezuka para centrarse en viñetas
de distinto tipo (pequeñas en los primeros capítulos, después más variadas) y
personajes serios, donde el humor no tiene cabida, y la moralidad de cada
personaje está bien definida.
En definitiva: “MW” es un
cómic que me ha sorprendido, es un cómic que no me esperaba que viniera de la
mano de Tezuka, con una trama que me ha enganchado de principio a fin, sin
héroes realmente, y donde la maldad parece siempre escapar, revolverse y seguir
existiendo. Tiene contextos morales muy interesantes para la época en que se
publicó, que en su día imagino que serían hasta perturbadores. Y, es desde
luego, muy recomendable. Así que no dejéis pasar.
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Estoy convencido de que el nombre de Marlene Dietrich no os suene
absolutamente de nada a muchos, pero fue un auténtico icono durante gran parte
del S. XX, y a pesar de que hoy es prácticamente desconocida, tuvo una vida
fantástica, trepidante, fascinante, como actriz y cantante fundamentalmente. Su
“Lili Marlene” marcó mi más tierna infancia, ya que tenía (y tengo aún) una
cajita de música que marca los principales compases de esa cancioncilla parida
en la Primera Guerra Mundial, y tan celebrada por todos los bandos e idiomas
durante la Segunda Guerra Mundial.
Ahora, tenemos la suerte de
disfrutar de un cómic biográfico, “Marlene” publicado en España por Planeta
Cómic en 2025, que, en 144 páginas, y tapa dura, nos hace un resumen bastante
compactado de su vida, aunque hay algunas cosas que no me han encajado,
concretamente en la apertura del propio cómic, donde nos encontramos en
Montecasino en mayo de 1944 a la artista, que ojo, estuvo en Italia y Francia
apoyando a las tropas estadounidenses por esa época, pero que no protagonizó la
peligrosa escena que se describe en el cómic… O, yo, os lo aseguro, lo sabría.
Quizás por ello, los
autores, avisan en las primeras páginas que este cómic “no tiene una intención
documental”, pero yo no le veo otra razón de ser.
Salvo el detalle de
Montecasino, no he visto nada que me haya dejado desubicado respecto a su vida,
aunque los autores, que son los italianos Alessandro Ferrari (guion) y Flavia
Scuderi (dibujo), no tocan algunos puntos que yo considero interesantes, como
las relaciones que mantuvo con John Wayne o John F. Kennedy, pero, ojo, eso no
es óbice para disfrutar de un buen cómic, y por eso le hago esta reseña.
Marie Magdalene Dietrich, conocida como Marlene
Dietrich, nació el 27 de diciembre de 1901 en Schöneberg, Berlín, durante el
llamado II Reich alemán. Era hija de un policía, que no sale ni se le nombra en
el cómic, y de una mujer de “buena cuna”, que era bastante severa y rígida con
su hija. Marlene creció con una educación estricta, con la ilusión de ser
violinista algún día, y con muchos sueños de artista, aunque ya desde joven se
le cerraron muchas puertas.
En un principio fue
rechazada para trabajar como actriz teatral, pero su perseverancia le llevó a
tener pequeñas oportunidades durante el periodo de la República de Weimar,
hasta que le llegó el éxito internacional con la película El ángel azul
(1930), dirigida por Josef von Sternberg, que le dio fama mundial.
A raíz de ahí su fama creció, y se consolidó como
actriz tanto en Europa como en Estados Unidos: Películas, actuaciones
musicales, glamour, algunos escándalos que incluían vestir como un hombre y una
actitud andrógina, hicieron que su nombre sonara cada vez con más fuerza. Sin
embargo, en 1933, huye definitivamente de Alemania a Estados Unidos, huyendo
del nazismo que odiaba.
Conseguida la nacionalidad estadounidense, durante
la Segunda Guerra Mundial, hará oposición al nazismo a través de su arte,
actuando para los Aliados durante el conflicto, mientras vemos en el cómic la
llegada de amantes, hombres y mujeres, y su lucha por estar arriba, mientras se
convierte en madre de una hija centenaria que aun vive mientras os hablo, la
actriz estadounidense María Riva, y después en abuela.
El cómic tiene en sus
páginas finales un extra en el que los autores explican el trabajo de años que
le han dedicado a este cómic, a través de una entrevista. Y, realmente se nota
ese trabajo, la evolución del dibujo de Flavia Scuderi, que pasa de unas
primeras páginas con un estilo sencillo y directo, y donde el ocre y el sepia
dominan en el color, a una segunda parte donde su estilo se ha refinado,
madurado, y cuida más el detalle de los cuatro capítulos en los que se divide
el cómic, con un toque fotográfico, casi cinematográfico en muchas de sus
viñetas.
En definitiva: Soy
consciente de que “Marlene” no es un cómic para todos los públicos, pero cuando
lo vi a la venta, no pude resistirme a comprarlo y leerlo por lo que el
personaje fue para mi en mi niñez. Pero, para el que no la conozca, puede ser
una buena manera de hacerlo, un primer paso para investigar sobre su vida, o
simplemente leer algo sobre una de las voces más reconocibles del panorama
musical del S.XX. Prácticamente olvidada, como os decía anteriormente, a mi me
sigue pareciendo fascinante, y sirva esta breve reseña sobre el cómic, mi
particular homenaje a la mujer, y a la artista. Su precio, 21 euros.
¿Te interesa el cómic "Alabaster"? Te paso enlace de compra al mejor precio (Amazon España). Pincha en la imagen superior, la de la portada... Te va a gustar, te lo garantizo.
Dentro de la colección que Planeta Cómic le dedica a la obra de Osamu
Tezuka, hoy le ha llegado el turno a un clásico, “Alabaster”, al que el Maestro
no le guardó nunca un buen recuerdo, y, de hecho, así lo expresaba en el
epílogo de este cómic recopilatorio de sus diez capítulos, tapa dura, y 480
páginas.
“Alabaster” no es un cómic
fácil de leer, es un cómic incómodo, donde su personaje principal es un tipo
que ha sufrido una deformación, que venía de tenerlo todo, ser bello y
admirado, y que se convierte en un ser desalmado, malvado como aquellos
personajes antagónicos del James Bond de la época, castillo y esbirros
incluidos.
“Alabaster” nació en un periodo histórico convulso
(prejuicios raciales, estéticos, la Guerra de Vietnam por ahí detrás), al que no
era ajeno, nunca lo fue de hecho, y es algo que suele reflejarse en muchos de
sus cómics en forma de un pesimismo, a veces velado, y a veces no tanto. Y a
eso, habría que añadir que nació de la mente de un Tezuka un tanto perdido, en
una etapa de melancolías, entre, digamos, dos de euforia, y este estado de
ánimo, unido al poco éxito de “Alabaster”, creo que lo marcaría de forma
negativa.
Tezuka podía brillar con
“Astro Boy” o “Black Jack”, pero también caer en etapas ciertamente depresivas,
por definirlo de alguna manera, más oscura, más vengativas con la sociedad y la
realidad que lo rodeaba. “Alabaster” es un ejemplo, aunque no el único.
Se comenzó a sacar en
capítulos el 27 de diciembre de 1970, y concluyó de forma un tanto precipitada
apenas seis meses después, el 28 de junio de 1971, en la revista Weekly Shonen
Champion, y para 1978 se recopiló en tres volúmenes.
“Alabaster” es un cómic que
mezcla venganzas, odios acérrimos hacia la humanidad, lo bello, la megalomanía,
con ciencia ficción, racismo y un exacerbado culto a la belleza, usando para
ello, una violencia sin piedad. Nada nuevo bajo el sol.
En la narrativa tenemos a
James Block, una estrella olímpica de raza negra, que gana títulos y premios
hasta dormido, y cuyo mundo se derrumba cuando es rechazado por una mujer por
el color de su piel. Este rechazo le vuelve tarumba y acaba n la cárcel, donde
oye hablar a un viejuno sobre un milagroso rayo que ha inventado.
Este rayo tiene la
capacidad de volver invisible al personal, pero al probarlo James en sí mismo,
el trasto que estaba bajo de batería, falla, y tras soportar un dolor
impresionante, su piel se vuelve completamente invisible, dejando ver sus
órganos, vasos sanguíneos y convirtiendo al pobre James en una figura horrenda
y difícil de ver.
A partir de aquí, James
muere y nace el misterioso Alabaster, un tipo encapotado que inicia una cruzada
contra la belleza (ahí yo no tendría nada que temer), junto a una chica, Ami,
cuyo cuerpo es invisible y anda siempre en pelotas por las viñetas, ya que el
efecto del rayo si funcionó con ella, y una primera banda de esbirros, niños
como Ami, que se tragan el rollo macabeo que les cuenta Alabaster, el cual se
hace de un Castillo como base de operaciones y planea hacer una gran ciudad de
grotesca arquitectura, un día de estos.
Como enemigo de Alabaster,
tenemos a Lock Holmes, un agente del FBI que no es precisamente buena persona,
es cruel, narcisista, violento y cínico como él solo.
Y el propio Alabaster deberá enfrentarse a la
propia Ami y sus dudas morales, su esbirro Gen enamorado de Ami, y un hermano
de Ami que aparece sin venir a cuento…
En definitiva: Algunos os dirán que “Alabaster” no
es lo mejor de Tezuka, por lo menos del Tezuka amable y más conocido, pero no
deja de ser una obra más suya. Forma parte de una parte de la vida artística
del autor que él mismo no quería ver, pero que está ahí y es reconocible en la
manera en la que te hace viñetas trabajadas, otras caricaturizadas, personajes
reconocibles que Tezuka solía hacer una y otra vez dándoles diferentes
personalidades a lo largo de los años.
Y, por otro lado, tenemos el mensaje de los juicios
sociales, sus consecuencias, la crítica al narcisismo. A pesar de no ser un
cómic fácil de leer, ya por los giros argumentales inverosímiles que da o la
temática que presenta, como os decía al principio, es un cómic del que se
pueden extraer muchas reflexiones, y a mí no me ha desagradado encontrarme con
este Tezuka más oscuro.
Lo tenéis publicado en España por Astiberri (2014),
pero está edición es de Planeta 2022. ¿Su precio? 24 euros.