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martes, 2 de enero de 2024

Miss Shampoo (Netflix, 2023)

 

Ya es casualidad que hace muy poco tiempo, en el último vídeo que preparé para despedir el 2023, revelara que “Las que no importan” fuera mi primera experiencia con el cine taiwanés, y que haya sido otra película de Taiwán, con la que he recibido el nuevo año.


En esta ocasión, ha sido la comedia “Miss Shampoo”, que de comedia tiene poco, y de teatro barato y champú de huevo, mucho.


Ignoro si en Netflix España ahora les va a dar por apostar por el cine taiwanés, igual que ya hicieron con las películas polacas, alemanas y turcas que invadieron nuestras parrillas durante el 2023, pero de ser así, habrá que ir rezándole a todos los santos conocidos, por la que nos pueda caer.


En la narrativa tenemos a una aprendiz de peluquería, Fen, que es una especie de Cindy Lauper de su barrio, y cuya peluquería está ubicada en un callejón random, cuyo milagro ya es que entre alguien por allí. Una noche normal y tormentosa, Fen estaba haciendo lo típico, practicar cortes de pelo con un busto masculino, mientras habla con amigos invisibles y ve un partido de beisbol en el móvil, que para eso es su deporte favorito y ella anda enamorada de cierto jugador.


En un callejón cercano, una banda de mafiosos cose a navajazos a los miembros de otra banda rival. Tai, uno de los mafiosos afectados por la lluvia de cuchilladas, se refugia en la peluquería de Fen, y a pesar de que los miembros de la banda rival, con su jefe a la cabeza, revisan los diez metros y medio de local, y Tai chorrea más sangre que agua lleva el Guadiana, no encuentran al tipo, e incomprensiblemente se van, dejando a Fen la papeleta de tener un mafioso acuchillado allí tirado.


Desde ese momento, Tai, que se queda prendado de Fen, vuelve continuamente a la peluquería, llevándose a sus esbirros también, agasajando a la chica, y haciéndole gasto continuamente, ya que cambia de estilo cada tres días, igual que los esbirros, y los pobres desgraciados a los que obligan a ir a aquel callejón meadero de gatos que ellos llaman peluquería.


Entre los dos, media un abismo social, pero poco a poco parecen ir acercándose, hasta llegar a enamorarse, algo que les llega a costar la vida, ya que tienen diferentes puntos de vista para enfocar la vida, hechos y milagros que se suceden a lo largo de la cinta.


Y es que durante una hora tenemos toda una ristra de situaciones, aparentemente graciosas, con las compañeras de trabajo de Fen, familiares, mafiosos y todo lo que se mueve, que a mi me han hecho bostezar lastimeramente con tanta sobreactuación y uso de clichés de todo tipo.


Finalmente, hace aparición el mafioso rival en la vida de Tai, y lejos de arreglar en algo la narrativa, es cuando te haces la tila para intentar sobrellevar la media hora final de este tostonazo épico.


Con dos horas de duración, a la que le sobra, como mínimo y me quedo corto, su medias hora de rigor, “Miss Shampoo” parte de una premisa que podría funcionar en otras manos, con otro planteamiento, pero la teatralidad y la sobreactuación de sus actores, que hacen de patéticos mafiosos, y la propia música que cobra demasiado protagonismo, y cuya presencialidad es igualmente excesiva, termina por hundir una trama prescindible, al menos que estés muy aburrido o hayas abusado de algunos psico-fármacos prohibidos en España.


El doblaje es hispano-americano, pero yo no tengo nada en contra en lo referente a esta cuestión, Dios me libre, ya me conocéis. Para finalizar os diré que hay unas escenas finales, mientras salen los créditos, que en tres o cuatro minutos intentan rematar algunas subtramas sueltas que el espectador podría llegar a plantearse sino fuera porque el desprendimiento de retina lo tiene pensando en otras cosas más importantes… Yo, que hoy me siento benevolente, le doy un 3 y la dejo a vuestra entera disposición.

domingo, 31 de diciembre de 2023

Las que no importan (Netflix, 2022)

 

“Las que no importan” (Netflix, 2022) ha sido mi primer contacto, que yo recuerde, con el cine taiwanés, y tengo que reconocer que la experiencia no ha sido mala, a pesar de que el tema que trata, y la manera de enfocarlo, está más trillado que un campo extremeño. Película recién llegada, por cierto, a la plataforma de Netflix España, aunque no está ente las más vistas.


Lo primero que tengo que decir es que la película no está doblada al español, y la he visto en su original chino mandarín, con subtítulos, porque mi chino ya no es el que solía ser hace cuarenta años… No, es broma, yo de chino, ni idea.


En la narrativa, en un primer lugar tenemos una serie de escenas cortas, casi fotogramas, de lo que podría ser la nueva película de “Saw”, para después viajar en el tiempo cinco días antes. Nuestra protagonista, la Inspectora Wu, valora volarse la cabeza en un descampado en un fin de año, un extraño plan para Nochevieja, cuando una chica que es aparentemente perseguida, directamente corretea con otros chicos, por el descampado se acerca a su coche en busca de ayuda, pero huye despavorida al verla con el arma en la mano. Wu decide posponer, momentáneamente, el tema de desparramarse la tarra, y al salir del coche pronto descubre el cadáver de una chica.


Dicho cadáver solo será el comienzo de una trama mucho peor, y la inspectora Wu que rememora continuamente la muerte de su prometido, deberá dejar de lado sus tendencias “chuichidas”, para involucrarse de lleno en el caso, por presiones de su jefe, y en compañía de una novata recién ingresada en el cuerpo de policía, que, por otro lado, anda mal de personal porque no acaban de sacar las oposiciones…


Más pronto que tarde, ambas se verán envueltas en una trama de trata de personas, migrantes que viven en las sombras y que son víctimas fáciles de cierto asesino en serie aficionado a la fotografía y a la cirugía práctica, de por medio.


“Las que no importan”, como decía al principio, no es una mala película. De hecho, es bastante entretenida, aunque previsible en muchas de sus partes, y peca de excesivo metraje, como viene siendo habitual en este tipo de películas, donde las subtramas son excusas para alargar una narrativa que no necesita mayores condimentos para hacer un buen caldo, y lo que consiguen a la postre es hacerlas tediosas, más de lo que deberían.


A su hora y cuarenta minutos de recorrido, le podemos quitar su media hora de rigor sin pestañear, y ganaría muchísimos puntos.


No destaca, igualmente, por su originalidad, pero es correcta en su ejecución y planteamiento y por ello se lleva su correspondiente 5 en la nota.