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domingo, 10 de mayo de 2026

El Caballero de los Siete Reinos (Primera Temporada, 2026)

 

        La Primera Temporada “El Caballero de los Siete Reinos” se estrenó en España el 19 de enero de 2026 en HBO, y yo me la he visto en dos tardes de este mes de mayo. Lo sé, lo sé, ya me habían dicho que no la dejará pasar, pero es que como hay tanto que ver, y yo tengo tan poco tiempo…

        Y, ya os tengo que adelantar que la serie, sus seis episodios me han encantado. Fijaros que siempre suelo decir que a toda serie le sobran dos o hasta tres episodios por temporada, pero a esta no le quitaría una coma.


        Hemos vuelto a Poniente, y no de la mano de las Grandes Casas, sino por un caballero errante, humilde, grande en todos los sentidos, y en esta ocasión no vamos a ver grandes dragones, seres mitológicos, intrigas palaciegas, ni batallas espectaculares…

        Rodada en Irlanda del Norte, y en mi opinión más auténtica que “La Casa del Dragón” … Vamos a acompañar, sin intro ni nada, y sin casi efectos especiales por medio, a Duncan el Alto, un escudero cuyo caballero nadie recuerda… Un personaje peculiar dentro del Universo de George R.R. Martin.


        Pero, ¿De qué va “El Caballero de los Siete Reinos”?

        Nuestra historia comienza con Dunk (Peter Claffey), un joven huérfano de Lecho de Pulgas que acaba de enterrar a su mentor, el caballero errante Ser Arlan del Árbol de la Moneda. Le ha dado un yuyu en medio de la nada, y ahí que se ha quedado.

        Decidido a tomar su lugar, Dunk se dirige al torneo de Vado Ceniza diciendo que Sir Arlan lo ha nombrado Caballero antes de fallecer. Es alto, fornido, pero no lleva un buen equipamiento, apenas la espada de su Maestro, un maltrecho escudo, y tres caballos.


En el camino, en una posada, conoce a un niño calvo y jeta apodado Egg (Dexter Sol Ansell), quien insiste en ser su escudero y acompañarlo.

        Una vez en el Torneo, intenta relacionarse, que se le reconozca, y busca participar en el torneo, buscando Señores y Caballeros que puedan echarle una mano en su empeño.


        El punto crucial de la historia sucede cuando Duncan toma partido por una titiritera que le estaba pintando un nuevo emblema en el escudo. Esta y su compañía representan la muerte de un dragón, algo que enfurece mucho al engreído y sádico príncipe Aerion Targaryen, que le parte un dedo a la titiritera.

Duncan toma partido por ella, y esto prácticamente lo condena a una sentencia de muerte al meterse con el príncipe. Aquí justo, Egg se revela como el príncipe Aegon Targaryen, que se ha rapado la cabeza para pasar desapercibido e ir a correr aventuras.


Duncan deberá probar su inocencia en un Juicio de Siete: un combate brutal de siete contra siete, algo que no sucedía desde hace años, por lo que tendrá que hacer un equipo, al que se le une el príncipe Baelor, heredero al trono y hombre de honor, que decide luchar del lado de Dunk. Aunque Dunk sobrevive, más muerto que vivo y es exonerado, el precio es altísimo: Baelor muere en el combate, y nuestra historia cierra con Dunk y Egg partiendo juntos, en busca de una nueva aventura, como caballero errante y escudero.

        Como curiosidades os puedo contar lo que antes os comentaba, aquí no tenemos una intro tradicional: A diferencia que “Juego de Tronos” y “La Casa del Dragón”, la serie no cuenta con una entrada.

Otro detalle, es que aquí comenzamos a vislumbrar que la Casa Targaryen está como una cabra en bicicleta. También hay una conexión con el futuro: Ser Duncan el Alto está emparentado con Brienne de Tarth, y llegará a ser el Lord comandante de la Guardia Real de Aegon V (Egg).


En definitiva: Si eres fan de “Juegos de Tronos”, no hagas como yo y la dejes pasar cuatro meses para verla. A mi me ha gustado muchísimo, y viene a demostrar que no hace falta, a veces, una gran batalla o meterle ordenador a una historia para lograr una gran serie. La Segunda temporada, que he leído se ha rodado en parte en España, viene en camino, al parecer para el primer trimestre de 2027, y adaptará la novela corta de Martín, “La Espada Leal”. Habrá que verla sí o sí.

¿Qué nota le pongo a este Primera Temporada? Sin pestañear, un 7,5.

miércoles, 29 de abril de 2026

El Profe. 1º Temporada (2026)

 

         Última semana de abril de 2026, y la he pasado viendo una comedia francesa, una serie de ocho episodios, de media hora de duración (más o menos), que se estrenó el pasado 23 de abril, y que se ha titulado en España como “El Profe”, aunque creo que su título original en francés sería algo así como “Suspendido”.

        Tengo que reconocer ya de antemano, que, como profesor que soy, en algunas cosas me he visto reflejado. A pesar de que la comedia es francesa, y que se supone que las sociedades y las situaciones son distintas… Ha habido escenas entre profesores, y profesores y alumnado, que me han resultado bastante familiares, salvando las debidas distancias. Y eso me ha ganado un poco, además de la mezcla que se gasta de redención personal, episodios no demasiado complicados y giros argumentales graciosos a la par que imposibles en una historia que me ha parecido ligerita, y sin, aparentemente, demasiadas pretensiones hasta donde he podido ver. Quizás no sea demasiado original, pero es bastante fresca dentro de lo que cabe.

        Una primera temporada, la de “El Profe”, que podéis ver en tres o cuatro tardes, y se os va a pasar volando…


        ¿Qué nos vamos a encontrar en la historia de “El Profe”? En la narrativa tenemos a Eddy, interpretadopor el comediante Alexandre Kominek, un pequeño Don Nadie, un estafador de poca monta, con un pasado traumático respecto a su adolescencia y respecto al papel que jugaron su madre y el amor de su vida en su… Digamos… Desarrollo. Y, además, con una inteligencia matemática extraordinaria.

        Cuando la policía finalmente lo atrapa, le ofrece un trato: en vez de prisión, deberá infiltrarse en un instituto francés haciéndose pasar por profesor de matemáticas. Su misión secreta consiste en identificar al hijo o hija de un importante mafioso que la policía francesa quiere apañar.


        Lo que parece un simple trabajo encubierto se convierte pronto en un caos absoluto, y de esta premisa parten la mayoría de las situaciones, que, yo, personalmente, he disfrutado y me han hecho soltar alguna carcajada.

        Eddy no sabe enseñar, no entiende la dinámica adolescente, que le queda un poco lejos, aunque los actores que hacen de adolescentes tengan una media de edad de veintitantos años, algo típico también de los yanquis.


 Y, además, choca y desprecia la burocracia educativa, que entra bastante en conflicto con su pensamiento.

Tras algunos encontronazos iniciales, descubre que tiene talento para conectar con los alumnos, y su papel de profesor de matemáticas pronto comienza a sentarle bien, por su manera de ser y de explicar.

De manera paralela, descubre que la directora del Centro es su antigua novia, y junto a la policía que le tutela el caso, surgen algunos malentendidos amorosos mientras intenta avanzar en la investigación de quién puede ser el hijo o la hija del criminal que busca la policía.


Hay algunos episodios y situaciones que me han parecido completamente delirantes, como cierta excursión a Normandía, o las personalidades arquetípicas de algunos de los profesores, la manera de pensar y de actuar que tienen, y como el propio Eddy se convierte en alguien importante y relevante dentro del Instituto, llegando a confrontar contra la propia ministra de Educación francesa.

Hay mucha crítica social al sistema. Una sátira requetebuena hacia todo lo educativo, y como alguien que no es profesor, conecta con el alumnado y sus problemas.


        El final deja varias cuestiones sin resolver, con un Eddy y su supuesta hija, que es la hija del criminal que buscaban, huyendo de la policía… Presentando la antesala de lo que seguramente será el comienzo de una nueva temporada. De hecho, en algunos mentideros se habla de la nueva temporada para finales de 2026, primer trimestre de 2027, aunque Netflix no ha confirmado nada al respecto. Solo han dicho que según la aceptación que tenga la serie, obrarán en consecuencia… Por cierto, tampoco han hecho publico el presupuesto, algo también habitual en ellos.

        En cuanto a curiosidades… Os puedo contar que, en vez de recurrir a los escenarios parisinos habituales, que se suelen gastar los franceses, la serie fue rodada principalmente en el norte de Francia, especialmente en Roubaix y Lille. Varias escenas interiores se filmaron en una escuela real de Roubaix, mientras que exteriores urbanos aprovecharon calles y plazas de Lille, incluyendo zonas históricas como Vieux-Lille y la Place du Théâtre.


        Esta decisión de rodar en un centro real también se nota en las escenas, y aporta una visualización muy auténtica, muy propia y reconocible.

        Otra curiosidad es que su creador, François Uzan, estuvo vinculado creativamente al guion y desarrollo de la serie Lupin de Omar Sy, lo que explica ciertas similitudes entre los protagonistas en el rollo que se gastan de identidades falsas, los engaños que se montan y el tipo… Digamos, de entretenimiento que se gastan en la serie.


        En definitiva: Esto de tipos que se hacen pasar como profesores y crean todo tipo de situaciones, no es nuevo… Pero no está mal, de vez en cuando, darle una vuelta de tuerca al género, como en este caso de “El Profe”.

        Es una serie que mezcla la crítica social educativa, una investigación policiaca, un rollo amoroso por resolver y todo aderezado con una buena pizca de comedia. Tiene buen ritmo, personajes secundarios delirantes… Es ver y disfrutar en un finde o en tres o cuatro días, como te organices, y a otra cosa. De nota de voy a dar un 6.

lunes, 27 de abril de 2026

Maleantes. 2ª Temporada, (2026)

 

        Dos años han pasado desde que vi, y comenté, la Primera Temporada de “Maleantes”. Una serie alemana que me gustó, a pesar de que le diera un simple seis de nota, y que me entretuvo bastante, aunque le hubiera dado más nota de haber tenido algún episodio menos.

        Terminaba aquella reseña diciendo que Netflix no tenía prevista una Segunda Temporada, pero hace un par de meses me enteré de que teníamos continuación, y como la serie creada por Marvin Kren, como os digo, me había gustado en su conjunto general, he creído necesario que había que darle una nueva oportunidad a este thriller criminal, que es como una especie de road movie mafioso, ahora por media Europa (como pasaba en la Primera Temporada), ahora por Bangkok y Viena, y siempre como protagonistas una moneda rusa de oro muy especial, y el dúo Frederick Lau (Charly)-Christoph Krutzler (Joseph) dando botes detrás de dicha moneda, que solo trae desgracias y muertes por donde va pasando. Estrenada el pasado 14 de abril de 2026, estos nuevos seis episodios que conforman la nueva temporada repiten la formula anterior. Les funcionó entonces… ¿Funciona ahora?


        Como suele ser habitual, Netflix no ha hecho público el presupuesto de la serie, pero el bote del elenco a Tailandia, la multiplicación de personajes, subtramas y escenas de acción, han tenido que costar una buena pasta para una serie alemana al uso… Es decir, ha tenido que costar un buen puñado de euros.

        Lo bueno, y a la par, lo increíble de “Maleantes”, es que tiene un carácter narrativo itinerante. Si la primera temporada nos llevaba por Austria, Alemania, Francia e Italia, aquí mantienen el tema de ir de escenario en escenario. Otro punto a favor es la buena química que se gastan los dos actores principales. Yo, incluso, he llegado a pensar que tienen una vena cómica no explotada. Si estos dos hicieran comedia, una especie de Terence Hill y Bud Spencer a la alemana, y salvando las distancias, podrían llegar a convencer.


        Por otro lado, en esta segunda temporada de “Maleantes” se cumple una de mis viejas premisas: A casi todas las series le sobran dos o tres episodios de rigor. Les pasó en la Primera Temporada, les pasa en al Segunda, donde estiran el chicle al infinito, y llegan a aburrir.

        En cuanto a la narrativa: Joseph, nuestro grandullón vienés, ha desaparecido de escena, incluso hay gente que lo da por muerto… Pero, en realidad, se ha ido a trabajar como cocinero a Bangkok, donde ha comenzado una nueva vida clandestina.


        Charly ha intentado abandonar la vida delictiva y se centra en proteger a su familia, pero la moneda maldita, la moneda de Catalina La Grande, vuelve a aparecer en escena. La familia de Charly se envuelta otra vez en una trama compleja donde hay nuevas facciones y personajes que van tras la moneda, otros como Rio, el punk post-moderno de la Primera Temporada reaparecen, y Charly tiene que recurrir a Joseph en Bagkok, pierden la moneda (que estaba en manos de Joseph en Bangkok) allí creando una trama en la propia Tailandia, y volviendo a saltar a Viena para rescatar a la familia de Charly y enfrentarse a los clanes de mafiosos austriacos que siguen la pista tras la moneda.

        Por el camino se forjan alianzas bastante imposibles, de manera temporal, que como os decía, solo hacen alargar una narrativa demasiado densa para mi gusto.


        Cómo siempre suele pasar en este tipo de producciones. La Primera Temporada es fresca, lineal, sin tantos rollos… Y eso que le sobra metraje. Pero la Segunda ya retuerce el Universo creando muchas subtramas innecesarias, se vuelve compleja, y a ratos me ha hecho bufar.

        Como curiosidades, os puedo contar que en esta nueva temporada se hablan varios idiomas, aparte del alemán, también el inglés, el tailandés, y el ruso. Y que Netflix dejará la posible continuación, una Tercera Temporada, en manos de la aceptación que reciba por parte de los espectadores de la plataforma. De hacerse, nos iríamos previsiblemente a Brasil.


        En definitiva: Me ha gustado mucho volver a ver a estos dos personajes, pero la verdad es que el tema de la moneda ya comienza a sentarme un poco pesado. Yo le quitaría un episodio a la trama Bangkok, y otro a la trama Viena, y hubiera presentado una miniserie cerrando definitivamente la historia, y exploraría otras cosas en futuras tramas, si las hubiese. Nota: Un 5,5. Imprescindible ver la Primera Temporada.

domingo, 5 de abril de 2026

Primal. 1º Temporada (2019)

 

         Como viene siendo habitual en mí, llego a una serie como “Primal” con varios años de retraso, a pesar de que se me venía recomendando desde hace mucho tiempo…

        En un principio, pensé en verme del tirón las Tres Temporadas que han salido hasta la fecha, sus treinta episodios del tirón, pero tras una semana y media liado con sus diez primeros episodios, he llegado a la conclusión de que sería mejor dedicarle a cada temporada una reseña… Más que nada porque la Primera Temporada me ha parecido que lo merece. Me ha gustado mucho, ya lo voy adelantando, y las siguientes, que aún no he visto, podrían bajar la media, o quizás subirla más… No sé, aún no me he puesto con la Segunda Temporada.


        De todas formas, la Primera merece una reseña, y por eso estamos aquí… ¿Qué es “Primal”? Pues una serie de animación creada por Genndy Tartakovsky, que se estrenó en 2019 en Adult Swim. Consta de 10 episodios, cada uno con una duración aproximada de 20 a 25 minutos (con media cercana a los 22 minutos), y donde nuestros protagonistas son un cavernícola y un dinosaurio… Si, has oído bien, ¿A qué es un buen tándem? Pues no te equivocas.

        Estamos en un mundo prehistórico brutal, donde vemos a todo tipo de seres matarse y comerse mutuamente todo el rato. La piedad parece no tener cabida en este mundo donde te pueden destrozar en milésimas de segundo.

Un cavernícola llamado Spear pierde a su familia tras el ataque de unos dinosaurios. Os tengo que decir que no sabía realmente su nombre hasta que no lo busqué, porque en sus primeros nueve episodios, no se va a pronunciar ni una sola palabra. Solo gruñidos, gritos y rugidos. En el décimo, nos vamos a encontrar a una tipa calva que habla en un extraño y desconocido idioma, con acento de Badajoz.


 Poco después, el propio cavernícola presencia una tragedia similar cuando una hembra de tiranosaurio, Fang, ve morir a sus crías. Tampoco sabía el nombre de la tiranosaurio. ¿Tenían nombres los dinosaurios? Vete a saber, porque en este colorido mundo, todo es posible.

Unidos por el dolor, la perdida, y un vínculo inaudito y altamente improbable, crean un dúo, sin un destino concreto, y comienzan a sobrevivir juntos, cazando, luchando y encontrándose con todo tipo de monstruos.

 

Lo curioso es el grado de complicidad, en todos los sentidos, que llegan a tener el cavernícola y la dinosaurio. Y, es gracias a conexión, que logran enfrentarse a otros dinosaurios, primates locos, epidemias zombis, vampiros gigantes, brujas y fenómenos paranormales y sobrenaturales de todo tipo. El cavernícola armado con su lanza de piedra, y el dinosaurio con sus potentes fauces conformadas por 2300 dientes, colmillos y muelas del juicio del tamaño de un Seat Panda.

        No le busques en sentido histórico, antropológico o arqueológico a la serie. Sencillamente no lo tiene, y creo que tampoco lo necesita para transmitir sin una sola palabra, todo lo que te cuenta.

        Lo interesante es como sobreviven estos dos a todo tipo de peligros, vicisitudes y escenarios imposibles. Todo es movimiento, acción, y una naturaleza tan colorida como violenta y gore, donde no van a faltar los hectolitros de sangre, tantos, que seguro que habrán entusiasmado a más de un japonés cuando vio la temporada. Los episodios son conclusivos, pero si es cierto que hay un par de ellos que siguen una continuidad.


        Y, cuando no hay rugidos ni gruñidos, está el silencio, las miradas, los gestos, que funcionan muy bien todo el tiempo. En el último episodio, se encuentran a una mujer calva, prisionera escapada, que intenta hablarles, contarles su historia. Es el único episodio donde vamos a oír hablar, aunque Spear no lo hará, no contestará, no sabemos si por incapacidad, falta de interés o vete a saber.

Como curiosidades os puedo contar que, a pesar de que ya han pasado varios años de su estreno, su presupuesto sigue siendo un secreto insondable. También conviene destacar que la primera temporada se emitió en dos bloques: cinco episodios en 2019 y otros cinco en 2020, lo que generó una especie de “pausa narrativa” que aumentó la expectación.


        A nivel técnico, la animación fue muy elogiada por su uso expresivo del color y la violencia gráfica, poco habitual incluso en producciones adultas de animación televisiva. La serie combina influencias del cine mudo, el cómic y la pintura (entre expresionista y fauvista, diría yo), creando un estilo único, y bastante original. Salvando, y mucho, las distancias, algunas cosas me han recordado a Conan.

        En definitiva: Una primera temporada que me ha quitado el hipo, y me ha tenido una semana y media enganchado desde el primero hasta el último episodio. Es de lo más recomendable, a mí me ha gustado mucho, tanto que le voy a dar un 7 de nota. Ahora vamos a por la Segunda Temporada.