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viernes, 29 de agosto de 2025

El Hobbit (Norma, 2023) Chuck Dixon, David Wenzel

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        Era enero de 1987, y mis padres, concretamente mi madre, se hizo del Círculo de Lectores. Vosotros sois muy jóvenes, y quizás no sepáis que era eso del Círculo de Lectores, pero aquello era como un inmenso club de lectura nacional, fundado en 1962 y finiquitado en 2019.

        No es mi intención hablaros del tema, porque la reseña va por otro lado, pero yo tenía doce años, y cada dos meses, aproximadamente, se suponía que venía un agente a casa, te dejaba la revista del Círculo de Lectores, y después al cabo de un par de días, se pasaba de nuevo por casa para apuntar los libros que te habían interesado, y que, según mi madre, eran bastantes caros, o por lo menos para la economía que manejábamos por entonces…


        Se suponía, que, si no comprabas ninguno, en teoría no pasaba nada porque no estabas obligado a comprar. Pero aquel tipo, que era un vecino del barrio al que le perdimos la pista al cabo de muy pocos años, comenzó a pasarse cada mes, y posteriormente cada dos semanas y con muy malas maneras, exigiendo en cada visita, una compra, y aquella simpatía que inicialmente nos despertaba, se transformó en abierta hostilidad…

        Esta entrada es, simplemente, para darme pie para comentaros que la primera compra que le hicimos al Círculo de Lectores fue “Nacida en domingo” de Gudrun Mebs, con la que conocí mi primera depresión, y “El Hobbit”, una edición de 1985, que literalmente me abrió la cabeza.


        Me bebí aquel libro en una semana. Yo que venía de las lecturas de la EGB, del Senda 3 y poco más, vi frente a mi una aventura impresionante, la Historia de una Ida y una Vuelta, una aventura impresionante que posteriormente volví a leer varias más, y, de hecho, aún guardo esa edición como el dragón Smaug guardaba el tesoro de los enanos como propio.

        Así que, cuando por casualidad, me encontré con la cuarta edición de “El Hobbit” en cómic, me pregunté cómo era posible que yo no tuviera ese cómic. Y, como aquella primera vez que me leí el libro con avidez, el cómic, que viene de la mano de Chuck Dixon en su adaptación, y David Wenzel al dibujo, ha caído en una tarde, dejándome buenas sensaciones, entendiendo la complejidad de adaptar la obra de Tolkien a este formato. Al menos, no lo han distorsionado como si hicieron las películas.


        Al contrario de lo que suelo hacer, porque mis reseñas siempre son más o menos iguales, no voy a hablaros de la trama del libro, ni del cómic, porque doy por hecho que os habéis leído el libro, ¿O no? En caso contrario, no sé qué esperáis para hacerlo.

       Y, en cuanto al cómic, os puedo contar algunas cosas… Esta adaptación apareció por primera vez en Estados Unidos en 1989, bajo el sello de Eclipse Comics en tres tomos, que después se convirtió en una, tanto en el mercado gringo como en el internacional, que incluía al español.


        El cómic se ha reeditado varias veces, como os digo, yo tengo la cuarta edición, donde nuestro hobbit Bilbo Bolsón se ve envuelto en una aventura con el mago Gandalf, y un grupo de enanos liderados por Thorin Escudo de Roble (enanos que parecen los de Blancanieves, más que los rudos y feroces que los que yo llegué a imaginar hacha en mano) en una narración fantástica realizada por Chuck Dixon, que es todo un referente en el mundo del cómic, y que aquí hizo una gran adaptación, ya que toca los principales hitos del libro: Rivendel, los trolls, los trasgos, Gollum con sus acertijos y el anillo, Beorn, el Bosque Negro, Smaug…

        Todo, vamos, toca todos los puntos importantes del libro, combinando perfectamente el diálogo con las cartelas en las viñetas, y te los resume en un cómic de tapa dura y 136 páginas, donde tenemos el mapa de las aventuras narradas en el interior de portada y contraportada, y bajo la batuta visual de David Wenzel, ilustrador más relacionado con los cuentos y narraciones infantiles que con el mundo del cómic en sí, al contrario de Chuck Dixon, y que presenta un dibujo, que sin caer en lo infantil salvo por algún detalle como el comentado de los enanos, tiene un estilo quizás más fiel a la idea original del libro, con una técnica a la acuarela, que hace que haya viñetas que parezcan auténticos cuadros. Los personajes, muchas veces, rompen el cuadro, y lejos de encorsetarse en dichos marcos, se cargan la viñeta directamente, se hacen más vivos, más grandes, y más fascinantes si cabe.


        En definitiva: Otra de esas joyas imprescindibles, un tesoro (nunca mejor dicho), que deberías leer, tener, releer y disfrutar como lo he hecho yo, como un enano, o un hobbit con una pipa en la mano. Su precio: 15 euros.

       P.D: Estuvimos apuntados al Círculo de Lectores algunos años, a pesar del palpable desagrado que nos daba aquel agente comercial. Gracias al Círculo, me hice con otros libros de Tolkien y de literatura fantástica tan de moda a finales de los ochenta y principios de los los noventa, los libros de Dragones y Mazmorras de Timun Más, los libro-juegos de viajes en el tiempo, La Iliada y la Odisea (que me leí con 15 o 16 años), y otros tantos títulos que ya no recuerdo, y que se perdieron en traslados de domicilio o vete a saber…

viernes, 22 de agosto de 2025

El Cirujano de Dien Bien Phu (Cartem Cómics, 2025)

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       Nueva entrega de la magnífica colección “Historias de la Guerra”, que viene de la mano de Cartem Cómics, y que ya hemos comentado por el blog y por el canal de Youtube.

        En esta ocasión, tenemos entre nuestras manos “El Cirujano de Dien Bien Phu”, un cómic de tapa dura, 56 páginas, a todo color, y que está basado en hechos reales poco, o casi nada conocidos, con las firmas del guionista Jean-Pierre Pécau (un viejo conocido de “¿Cómo Quieres que cuente estrellas?”, que aparte de ser el que firma los volúmenes anteriores de la colección, se ha especializado en cómics bélicos, históricos, muchos de ellos basados en hechos reales), y el dibujante Vladimir Davidenko, al cual no conocía, nunca había visto uno de sus trabajos, uno de sus cómics, hasta que ha caído en mis manos esta pequeña joyita, “El Cirujano de Dien Bien Phu” que nos narra la experiencia como cirujano en primera línea de combate, durante la llamada “Guerra de Indochina”, de Jacques Gindrey, que salvó cientos de vidas bajo condiciones terribles, y que acabó con la Independencia de lo que hoy conocemos como Vietnam, y que se consideraba territorio colonial francés desde el S.XIX.


        Los que me conocéis, ya sabéis que yo disfruto mucho presentando estos cómics históricos, porque son cómics, que, aparte de su alto contenido didáctico, a mi me invitan a seguir buscando información sobre lo que he leído sobre el personaje, los hechos, el contexto histórico… Y con este cómic esa premisa se cumple: Aprendes, por lo menos en mi caso, datos históricos, hechos que desconocía.

        ¿Cuál es el argumento de “El Cirujano de Dien Bien Phu”? Estamos en noviembre de 1953, cuando estalla la batalla de Dien Bien Phu, un momento crucial durante la guerra de Indochina entre fuerzas francesas y el Viet Minh apoyado por fundamentalmente por Mao. Francia, desde que concluyera la Segunda Guerra Mundial, ha centrado sus objetivos militares en no perder sus colonias, entre ellas, Indochina, donde la presencia gala se remonta fundamentalmente al S.XIX, considerándose muchas veces que se inició con la expedición franco-española a la Conchinchina (entre 1858-1862), en la que España no ganó nada, por cierto.


        A la base de Dien Bien Phu llega el joven teniente médico Jacques Gindrey, de 26 años, un antiguo miembro de la Resistencia Francesa, que pronto se verá desbordado ante la situación. Los indochinos, futuros vietnamitas, atacan en oleadas sin descanso las posiciones galas, causando docenas de muertos y heridos ante unas tropas que se ven sobrepasadas y que pierden terreno continuamente.

Gindrey opera en las peores condiciones, prácticamente solo y con auxiliares indochinos, con lluvia, explosiones, sin apenas dormir, descansar y comer, y en quirófanos infames. Ve como según pasan las semanas, los meses, los franceses pierden terreno quedando prácticamente acorralados a merced de los vietnamitas, y él de paso ve morir a compañeros y amigos, altos mandos que se finiquitan, y la población civil en medio del caos.

El cómic carece de grandes escenas de acción, el bisturí le gana a la ametralladora, pero no está exento de mostrarnos el punto de vista del cirujano, su fatiga y su trabajo incansable, las tensiones, los peligros y la crudeza de la guerra bajo una sucia carpa de operaciones.


En definitiva: Un cómic magnífico, que te gustará, como a mí, si te gustan las historias bélicas. Además, es toda una suerte tenerlo entre las manos, ya que esta historia se recuperó gracias a una entrevista que se hizo sobre nuestro protagonista en 2013, fallecido en febrero de 2021, a los 93 años.

Un cómic sobre la valentía de salvar vidas, la humanidad y el valor de los que no pasan, normalmente a los libros de Historia, y que se remata perfectamente con un dossier histórico final fantástico, que cierra el círculo sobre “El Cirujano de Dien Bien Phu”. Lo dicho, una joyita.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Alabaster (Planeta Cómic, 2022) Osamu Tezuka


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            Dentro de la colección que Planeta Cómic le dedica a la obra de Osamu Tezuka, hoy le ha llegado el turno a un clásico, “Alabaster”, al que el Maestro no le guardó nunca un buen recuerdo, y, de hecho, así lo expresaba en el epílogo de este cómic recopilatorio de sus diez capítulos, tapa dura, y 480 páginas.

        “Alabaster” no es un cómic fácil de leer, es un cómic incómodo, donde su personaje principal es un tipo que ha sufrido una deformación, que venía de tenerlo todo, ser bello y admirado, y que se convierte en un ser desalmado, malvado como aquellos personajes antagónicos del James Bond de la época, castillo y esbirros incluidos.

“Alabaster” nació en un periodo histórico convulso (prejuicios raciales, estéticos, la Guerra de Vietnam por ahí detrás), al que no era ajeno, nunca lo fue de hecho, y es algo que suele reflejarse en muchos de sus cómics en forma de un pesimismo, a veces velado, y a veces no tanto. Y a eso, habría que añadir que nació de la mente de un Tezuka un tanto perdido, en una etapa de melancolías, entre, digamos, dos de euforia, y este estado de ánimo, unido al poco éxito de “Alabaster”, creo que lo marcaría de forma negativa.


        Tezuka podía brillar con “Astro Boy” o “Black Jack”, pero también caer en etapas ciertamente depresivas, por definirlo de alguna manera, más oscura, más vengativas con la sociedad y la realidad que lo rodeaba. “Alabaster” es un ejemplo, aunque no el único.

        Se comenzó a sacar en capítulos el 27 de diciembre de 1970, y concluyó de forma un tanto precipitada apenas seis meses después, el 28 de junio de 1971, en la revista Weekly Shonen Champion, y para 1978 se recopiló en tres volúmenes.

        “Alabaster” es un cómic que mezcla venganzas, odios acérrimos hacia la humanidad, lo bello, la megalomanía, con ciencia ficción, racismo y un exacerbado culto a la belleza, usando para ello, una violencia sin piedad. Nada nuevo bajo el sol.


        En la narrativa tenemos a James Block, una estrella olímpica de raza negra, que gana títulos y premios hasta dormido, y cuyo mundo se derrumba cuando es rechazado por una mujer por el color de su piel. Este rechazo le vuelve tarumba y acaba n la cárcel, donde oye hablar a un viejuno sobre un milagroso rayo que ha inventado.

        Este rayo tiene la capacidad de volver invisible al personal, pero al probarlo James en sí mismo, el trasto que estaba bajo de batería, falla, y tras soportar un dolor impresionante, su piel se vuelve completamente invisible, dejando ver sus órganos, vasos sanguíneos y convirtiendo al pobre James en una figura horrenda y difícil de ver.


        A partir de aquí, James muere y nace el misterioso Alabaster, un tipo encapotado que inicia una cruzada contra la belleza (ahí yo no tendría nada que temer), junto a una chica, Ami, cuyo cuerpo es invisible y anda siempre en pelotas por las viñetas, ya que el efecto del rayo si funcionó con ella, y una primera banda de esbirros, niños como Ami, que se tragan el rollo macabeo que les cuenta Alabaster, el cual se hace de un Castillo como base de operaciones y planea hacer una gran ciudad de grotesca arquitectura, un día de estos.

        Como enemigo de Alabaster, tenemos a Lock Holmes, un agente del FBI que no es precisamente buena persona, es cruel, narcisista, violento y cínico como él solo.

Y el propio Alabaster deberá enfrentarse a la propia Ami y sus dudas morales, su esbirro Gen enamorado de Ami, y un hermano de Ami que aparece sin venir a cuento…


En definitiva: Algunos os dirán que “Alabaster” no es lo mejor de Tezuka, por lo menos del Tezuka amable y más conocido, pero no deja de ser una obra más suya. Forma parte de una parte de la vida artística del autor que él mismo no quería ver, pero que está ahí y es reconocible en la manera en la que te hace viñetas trabajadas, otras caricaturizadas, personajes reconocibles que Tezuka solía hacer una y otra vez dándoles diferentes personalidades a lo largo de los años.

Y, por otro lado, tenemos el mensaje de los juicios sociales, sus consecuencias, la crítica al narcisismo. A pesar de no ser un cómic fácil de leer, ya por los giros argumentales inverosímiles que da o la temática que presenta, como os decía al principio, es un cómic del que se pueden extraer muchas reflexiones, y a mí no me ha desagradado encontrarme con este Tezuka más oscuro.

Lo tenéis publicado en España por Astiberri (2014), pero está edición es de Planeta 2022. ¿Su precio? 24 euros.

sábado, 9 de agosto de 2025

Okinawa (Norma, 2025) Susumu Higa


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         La batalla de Okinawa es, posiblemente, una de las batallas más icónicas de la Segunda Guerra Mundial. Acontecida entre el 1 de abril y el 21 de junio de 1945, se combatió durante 82 días, y se llevó por delante a poco más de 20000 estadounidenses y 100000 japoneses, entre militares y civiles, que veían como los estadounidenses, que iban saltando de isla en isla, se acercaban peligrosamente a Tokio, y que podían usar a Okinawa como un portaviones gigantesco.

        La que se denominó como la batalla Tifón de Acero por los estadounidenses, y Lluvia de Acero/Viento violento de acero por parte de los japoneses, está bastante estudiada en libros de la Segunda Guerra Mundial, hay algún documental y hasta una película japonesa de 1971, llamada precisamente así: “La Batalla de Okinawa”.

        Lo que no se conocía tanto era el punto de vista de los civiles okinawenses que tuvieron que sufrir los bombardeos y la invasión estadounidense, y lo que es mucho peor, los abusos y la incomprensión cometidas por el Ejército Imperial japonés, que se suponía que los iba a defender y que chocó de frente con sus costumbres e incluso idioma.


        El cómic “Okinawa” es una recopilación que ha publicado Norma Editorial durante el 2025, que recoge el trabajo del mangaka Susumu Higa (que se hace cargo del dibujo y de alas narrativas, algunas imaginadas, recreadas, otras conocidas por él mismo), sobre la batalla de Okinawa, desde el punto de vista de los civiles, la posguerra, la relación con los soldados japoneses, con los estadounidenses y la posterior creación de bases militares en su territorio en una obligada convivencia que chocó muchas veces, pero que igualmente encontraron puntos en común, como en el amor por el beisbol.

        El cómic, de 500 páginas, de riguroso blanco y negro, y con un estilo un tanto naif, un tanto plano, pero efectivo en lo visual, recopila dos obras de Susumu Higa publicadas en Japón originalmente en 2010.


        La primera de ellas: “La espada de arena”, está integrada por siete historias que giran en torno a la propia batalla de Okinawa, la llegada de los estadounidenses, la relativa paz en la que vivían los civiles, apartados bastante del conflicto, y su preocupación por su estilo de vida, costumbres y creencias.

        Los padres del autor vivieron el conflicto de primera mano, okinawenses como él, lograron sobrevivir. Su padre acabó internado en un campo de prisioneros en Hawái, y su madre vivió la invasión, los bombardeos, los tiros y la muerte de primera mano cargando con sus hijos a cuesta.


        En parte, Higa sigue los pasos de un clásico del manga, que no os podéis perder, que es “Pies descalzos” de Keiji Nakazawa, pero con la peculiaridad, el componente indígena de Okinawa, que comienza a desaparecer y a diluirse por la guerra, por parte de los japoneses foráneos que no creen en sus ritos, y posteriormente por las nuevas generaciones que comienzan a dejar de lado aquellos ritos ancestrales que los conectaban con bosques, campos y prácticas rituales y espirituales que realizaban las “yutas”, sacerdotisas conectadas con los espíritus o “mabui” en okinawense.

        Esta primera parte, curiosamente, critica duramente el comportamiento del ejército imperial japonés, que, en su cobardía, maltrataba a los locales cuando perdían posiciones ante los yanquis, o usaban de escudos humanos a los civiles, o directamente los ejecutaban sin mayores contemplaciones.


        El segundo de los cómics que componen este integral, titulado “Mabui”, está compuesto igualmente por siete historias, centradas en la posguerra, la presencia de los estadounidenses en la isla, su relación con los locales, la aparición de restos de la batalla, humanos fundamentalmente, la profanación de los mismos, la perdida de las tradiciones que anteriormente os comentaba, en la que a veces, hasta los propios estadounidenses llegan a participar. Ambos países comparten un pasado común de dolor, muerte, pero rezan juntos.

        En el cómic no hay héroes, ni hazañas bélicas, hay mucho terror, mucha espiritualidad, duelo y humanidad. Los verdaderos protagonistas no son los soldados, los militares de ambos bandos, son las personas sencillas, los campesinos que sufren los bombarderos y que ven sus tierras de labranzas ocupadas por la administración estadounidense, que a la par, ve como los okinawenses protestan por dicha presencia, que fue efectiva hasta 1972, a pesar de que los yanquis mueven toda la economía.


        En definitiva: “Okinawa” tiene ese componente didáctico que tanto me gusta destacar en los cómics históricos, o con una base histórica, que te enseña otro punto de vista, otra vuelta de tuerca al conflicto, que, seguro que no conocías, y que te deja inquieto. No es, a veces, una lectura fácil, pero tiene la facilidad de engancharte y muestra contradicciones, la perdida de la memoria histórica, te invita a reflexionar y a investigar, y te muestra también lo peor y lo mejor del ser humano, aunque sean enemigos, en un conflicto. Decididamente, es un cómic muy recomendable. ¿Su precio? 23 euros.

jueves, 31 de julio de 2025

Wild Bill Hickok (Norma, 2024)

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       “Wild Bill Hickok” es el segundo cómic que os traigo de la colección, “La Verdadera Historia del Far West”, publicado por Norma en 2024, y que, de momento, y hasta donde yo sé, está compuesto por cuatro tomos, independientes y autoconclusivos.

        En teoría, creo que este es el primer tomo de la colección, aunque no están numerados. En una reseña anterior, ya os hablé de “Little Big Horn”, al que le tenía muchísimas ganas, protagonizado por el mítico General Custer.


        Este cómic, al igual que el anterior, se presenta como un cómic de tapa dura, 56 páginas a todo color, y que viene de la mano de Dobbs en cuanto al guion, un tipo que ha adaptado cómics requetebuenos, y que hemos comentado alguna vez por el blog, como “El Álamo”, o los dedicados a H.G. Wells como “la Máquina del Tiempo”, “La Isla del Dr. Moreau”, “El Hombre Invisible” o “La Guerra de los Mundos” (este último junto a Vicente Cifuentes), el italiano Ennio Bufi a los lápices, y el especialista en la Historia del Lejano Oeste y de los Estados Unidos del S.XIX, Farid Ameur, que presenta un didáctico dossier histórico al final del tomo.

        Aunque es una auténtica leyenda para los que somos aficionados a la Historia del Lejano Oeste, curiosamente, hay poca filmografía de un tipo interesante, y a la par problemático y contradictorio, como fue James Butler, “El Salvaje Bill”.


        El cómic resume mucho, muchísimo, la vida del protagonista, daros cuenta de que hablamos de 56 páginas, y los autores han optado por mostrarnos los hitos más importantes de Will Bill en una narrativa que da continuos botes entre el pasado y el presente, en flashbacks, y nos muestra ya a un viejo pistolero, sheriff, jugador y explorador, un tanto cansado de la intensidad de la vida que ha elegido vivir. No vamos a ver al joven Bill. Así que olvidaros de una cronología lineal clásica, porque no lo vas a ver, sino algo mucho más cosido por hechos y consecuencias a través de recuerdos, en una frontera difusa entre el mito, la leyenda, y la realidad, a través de un dibujo fantástico, de un autor que no conocía como Ennio Bufi, que creo que ha sabido captar perfectamente la esencia del personaje de principio a fin, y que juega muy bien con las viñetas, algunas de ellas con un estilo muy cinematográfico.

        Nuestro Bill nació en 1837 en una granja de Illinois, concretamente en un pueblucho llamado Homer, que hoy se conoce como Troy Grove, y que sigue siendo un lugar bastante inhóspito hasta donde sé, con un municipio de apenas mil habitantes y bastante rural aún.


        Hijo de un abolicionista, creyente y temeroso de Dios, y con cinco hermanos y hermanas de los que pronto se desentiende. El joven Bill pasaba bastante de la escuela, y solo aprendió lo básico antes de salir en busca de aventuras, peleas y broncas, borracheras y conquistas amorosas. Ligón, al parecer, era un rato.

        Antes de los 18, ya estaba claro que no iba a trabajar en la granja familiar, trabajo que despreciaba. Era hábil con el gatillo, muy bueno jugando al póquer y montando a caballo. Y su habilidad para meterse en jaleo pronto hará que ponga pies en polvorosa, dirección a Kansas, después de una disputa por una partida de cartas, que él creía que había acabado con su oponente fallecido.

        Una vez en Kansas, trabajando como conductor de diligencias y enfrentándose a esclavistas, indios y todo lo que se mueva,comenzando a ser temido y admirado a la par.

        Aquí conoce al futuro Buffalo Bill, William F. Cody, que era nueve años menor que él, y durante este trabajo, es atacado por un oso, que es por donde comienza nuestro cómic. Se carga al oso a cuchilladas, pero el oso lo dejó gravemente herido.


Pronto comienzan a escribirse artículos sobre su habilidad con el revolver, sus hazañas, muchas de ellas exageradas e inventadas, y publicadas en novelas de bolsillo, teniendo su primer hito en el duelo de Rock Creek de 1861, donde acabó con varios hombres a tiros, el terrateniente David McCanles y dos de sus hombres concretamente, unos dicen que por un pago no realizado (en otras versiones líos con mujeres), alegando defensa propia. Los testigos así lo afirman. Y el Jurado Popular lo declara inocente de todos los cargos, haciendo las delicias de la prensa que lo perseguía y veía en él a un auténtico filón de vender periódicos.

Aquí ya todos los tabloides del momento ya lo conocen como “Wild Bill”, el tipo que derrota a ejércitos enteros de hombres armado solo con sus dos colts que lleva del revés, con la empuñadura hacia adelante.


        Ese mismo año, que comienza la Guerra de Secesión Americana, por los valores dados por su padre, abolicionista convencido, se enrola en el ejército yanqui, donde destaca como explorador, con alguna hazaña a destacar como espía e infiltrado en líneas enemigas, que lo llevará a final de la guerra a ser contratado como alguacil, como marshal en algunas ciudades de Kansas, donde lo mismo se ponía serio y profesional como la Ley que representaba, que se metía en líos, borracheras, partidas de póker y tiros.

        De hecho, en el cómic, vamos a ver el duelo que mantiene con un tipo llamado Davis Tutt, por un reloj que aseguraba que era de su madre y que había perdido en el juego, y que acabó en un nuevo juicio y una nueva absolución al alegar defensa propia.

        Enrolado nuevamente en el ejército como explorador, conocerá al General Sherman y al malogrado Custer, se sigue metiendo en disputas (mata a tres tramperos borrachos en Nebraska), y consigue huir de una emboscada cheyene salvando a su asediado destacamento al lograr traspasar las filas indias con un lanzazo en un muslo.

 

        Entre 1870-71, mito viviente, vuelve a hacer labores de sheriff, aunque va dejando un reguero de muertos por donde pasa y llega a matar, por error, a su ayudante, Mike Williams. Este hecho le marcará, deja el trabajo y vaga nuevamente metiéndose en jaleos (peleas, mujeres, alcohol), hasta que en agosto del 72 participa en un show en las cataratas del Niágara, y en 1873 participa en una gira teatral con Buffalo Bill y Texas Jack de ocho meses por los Estados del Este.

        Mal actor, metido en peleas, se sale del espectáculo y vuelve hacía el Oeste. En 1876 se casa con una actriz de circo, llegando a Deadwood, ciudad minera en la Colinas Negras, en Dakota, ciudad sin ley a la que llega en compañía de la también célebre Juanita Calamidad. Sigue con las peleas, borracheras y en la tarde del 2 de agosto, jugando al póker, sentado de espaldas a la entrada principal del Saloon Nº10, algo que nunca había hecho hasta entonces, un tipo llamado Jack McCall se le acerca por detrás y lo mata de un disparo a bocajarro en la nuca. Wild Bill cae fulminado, y muestra sus cartas: Pareja de ases, pareja de ochos, y un nueve: la conocida como “Mano del Muerto”.


        La verdad es que, a pesar de haberme parecido un cómic muy corto, muy resumido, lo he disfrutado muchísimo. Es uno de esos cómics didácticos que me han contado cosas que sabía, que no sabía, que he buscado en internet después de haberlo leído para querer saber más, y con un magnífico final en forma de dossier con fotografías, grabados y láminas de la época que compensa bastante la escasez de un cómic que podría haber tenido perfectamente el doble de páginas sobre este gran icono del “Far West”, como fue “Will Bill”.

        Aun así, como el de “Little Big Horn”, creo que es de lo más recomendable, un tesoro didáctico a tener en cuenta, y mucho más si te gustan las viejas Historias del Oeste como es mi caso. Su precio, por cierto, ronda los 19 euros.