Estoy
acostumbrado a que algunos de los alumnos más pequeños de mi instituto, jueguen
en los recreos en la biblioteca a un juego que les apasiona, y que ellos llaman
“La Aldea duerme” o “El pueblo duerme”.
Por eso, me pareció curioso ver una película
francesa de 2024 basada en este juego tan popular entre mis alumnos en la
plataforma Netflix, titulada “Los Hombres Lobo”, y con claras influencias de la
clásica “Jumanji”.
Así que, curioso por el tema, y por ver
a Jean Reno, me decidí hace algunos días a ver esta película dirigida por
François Uzan, que me sonaba de series como “Lupin” y la más reciente “El
Profe”, y me he encontrado con una película que no es para tirar cohetes, pero
que me ha llegado a entretener y que tiene ciertas curiosidades más allá de
estar basada en el juego de mesa, y ser una comedia fantástica… Y es que,
basándose en el año 1497, que para mí son los inicios de la Edad Moderna, más
que una Plena Edad Media, hay elementos históricos metidos por ahí, como el que
no quiere la cosa, que no dejan de ser curiosos, como el papel de la mujer en
esta sociedad, o de los mulatos (en este caso, mulatas), a tener en cuenta…
Con una duración aproximada de una hora
y media, “Los Hombres Lobo” es una de esas películas para ver en familia, con
una pizza mediante y con el cerebro en Stand By.
Te
encuentras de entrada a dos grandes actores del cine francés, como son un Jean
Reno, que hace veinte años no imaginaria en este tipo de películas, y Franck
Dubosc, que me pega más, y que a mí a veces me recuerda, salvando mucho las
distancias, a un Santiago Segura a la francesa en esto de hacer comedias
familiares ligeritas para todos los públicos.
En
esta ocasión, se intenta mezclar un personaje entrañable con alzhéimer como el
de Reno, un abuelete divertido que olvida cosas a pasos dados, con un
caricaturesco padre de familia como es el papel de Dubosc, que es el que pone
el tono humorístico. El resto de actores, no os voy a mentir, no me suenan de
nada.
Rodada
principalmente en Praga y otras localizaciones checas como Drevníky o
Zduchovice. La película reutilizaó decorados medievales previamente construidos
para la serie Knightfall, donde el cartón-piedra está muy presente, pero
da el pego para lo que se quiere hacer.
En cuanto a la narrativa, tenemos a una
atípica y diversa (en todos los aspectos) familia francesa de 2024, que están
jugando a “Los hombres lobo de Castronegro”.
Casi
enseguida, un breve terremoto los transporta mágicamente al año 1497, dentro
del juego, a una aldea medieval donde deben encarnar los roles que les han sido
asignados, y todo eso sin que se les aparezca el Amo del Calabozo ni que tengan
que meter un batacazo con la vagoneta de una atracción de feria.
En
la aldea: Cada noche, los hombres lobo atacan, y durante el día, los aldeanos
deben descubrir quiénes son los culpables, cargándose de vez en cuando a
algunos inocentes por el camino. La dinámica reproduce las reglas del juego
original, pero con consecuencias reales, como son las muertes.
La
única forma de regresar al mundo real es completar la partida, es decir,
identificar correctamente a los hombres lobo, aunque pronto descubren que la
nena pequeña de la familia es uno de los cuatro Hombres Lobo, que, en teoría,
deben eliminar si quieren volver a la Francia de 2024, con todas las cosas
buenas que tiene respecto al Medievo.
La curiosidad principal de la película
ya la sabéis, es que está basada en un popular juego de mesa francés creado por
Philippe des Pallières y Hervé Marly en 2001, que, por cierto, se basa directamente
en el juego clásico Mafia, creado en 1986 por el profesor de psicología
ruso Dimitry Davidoff. Otra curiosidad es que es inevitable no acordarse de
Jumanji, aunque tiene sus diferencias como se puede ver en la película.
En definitiva: Estamos, como os decía
anteriormente, ante una película ligera familiar, donde hasta lo más jóvenes de
casa podrán disfrutar de la trama. No es una película de terror, no les va a
dar miedo, tiene sus puntos de comedia justitos pero suficientes para entretenerte,
aparece cierto artista del Renacimiento como el que no quiere la cosa, y la
duración justa para que no mires el reloj. Ver, olvidar y echarte unas partidas
después al juego (si lo tienes en casa). De nota le iba a poner un 4,5, pero me
he venido arriba y le voy a dar un 5 raspadete… No sé si hago bien, ya me
diréis.












