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lunes, 15 de diciembre de 2025

The Running Man (2025)

        

         Bajo el seudónimo de Richard Bachman, Stephen King, Maestro del terror, escribió y publicó en mayo de 1982 “The Running Man”, que en España se conoció como “El fugitivo”, un ya clásico libro sobre futuros distópicos, cuyo escenario era unos Estados Unidos enganchados a una serie de crueles programas televisivos, donde los concursantes acababan muertos de las maneras más atroces.

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        El año donde transcurre la historia es 2025, y el programa más conocido y chungo de todos es: “El fugitivo”, donde un concursante deberá mantenerse vivo a toda costa para ganar el premio que necesita para salir de la más absoluta miseria y ayudar a su hija enferma…

 Después, en 1987, vino la película “The Running Man”, conocida en España como “Perseguido”, mientras que en Hispanoamérica se la tituló “Carrera contra la Muerte”, o en México como “El Sobreviviente”, y que venía protagonizada por nuestro “Chuache”, Arnold Schwarzenegger, en una versión que no gustó nada al propio Stephen King, que llegó a asegurar que el Richards interpretado por “Chuache” (Richards era el nombre del protagonista), estaba muy lejos del personaje del libro, tanto como puede ser.


        Aprovechando supongo que aquel futuro distópico era 2025, nos ha llegado una nueva versión, que al parecer ha sido más del agrado del Gran Maestro King, que ha venido de la mano del director, productor, guionista y actor británico (lo tiene todo) Edgar Wright, que a lo mejor os suena de otras películas como “Scott Pilgrim contra El Mundo” o “Ant-Man”, entre otras.

La del “Chuache” se rodó íntegramente en Los Ángeles (California), pero esta nueva versión ha dado tumbos entre Londres, Glasgow y Bulgaria, y se estrenó en España el 21 de noviembre, con un presupuesto de 110 millones de dólares, y una recaudación mundial de 68 millones, “The Running Man”, que en España solo ha recaudado 650 mil leuroh, se ha perfilado como uno de los grandes batacazos económicos-cinematográficos de finales de años, y es una pena, porque tengo que reconocer que a mi me ha entretenido bastante, y no me ha parecido una mala película… De hecho, el rollo crítica social que se gasta, más claro que en la película del 87, me ha gustado, y hoy en día en que la gente no piensa mucho por su cuenta y repite continuamente mantras adquiridos.


        ¿Y qué nos vamos a encontrar en este remake de dos horas y trece minutos de metraje, en esta nueva versión del librito de Stephen King? (que, por cierto, tiene unas 300 páginas solamente), pues a grandes rasgos, la misma historia que en la película del “Chuache”, pero con una nueva vuelta de tuerca, donde se le ha metido efectos especiales por un tubo (algo que no se podría haber hecho hace 40 años), y con una historia mejor narrada en cuanto a la sociedad por donde nos movemos, enganchada a estos programas de televisión (no deja de ser una distopia, ya que conozco gente que en este 2025 que se muere, no ve la televisión ni a tiros, pero está enganchadísima a redes sociales). 

Como os decía, estamos en un futuro distópico, con grandes avances tecnológicos, aunque en Extremadura tampoco hay tren ni trabajo en esta realidad alternativa, y Estados Unidos ha mutado a una sociedad muy desigual, con altísimas tasas de pobreza y dominada por un gran conglomerado mediático, de corte autoritario llamado Network, y que tiene como símbolo una enorme N, que engancha y controla a la población.


        El estado les da Circo a través de la tele, aunque pan poquito, en espectáculos, concursos de supervivencia, donde (como os decía antes), el concurso más famoso, “The Running Man” trata de que tres concursantes deben escapar de cazadores profesionales y ciudadanos comunes durante un mes para ganar 1 000 000 000 dólares, y pasar a ser de ese 1% de la población estadounidense que son “Muchi-Millonarios”.

Además de huir y sobrevivir, los “Corredores”, deben enviar paquetes postales con mensajes cada cierto tiempo, que son debidamente manipulados por Network para dar más audiencia al Concurso…


Nuestro protagonista, Ben Richards (Glen Powell), es un trabajador con mucha dosis de mala suerte, sin trabajo y sin oportunidades, que vive en un barrio de clase media-baja, en un apartamento tipo “Blade Runner”. Está casado, y tiene una nena que está enferma. Así que, en un acto desesperado se presenta como candidato para The Running Man a pesar de que sabe que quizás no salga vivo.

Y más cuando se entera que Thanos (Josh Brolin), manipula todo el concurso todo el tiempo con narrativas completamente falsas…  La verdad es que la película del 87 no te la creías hace cuarenta años, pero hoy en día, esta hasta podría convertirse en realidad.

        Como curiosidad, que me ha hecho bastante gracia, comentaros que, en los billetes de dólar, el careto que sale es el del “Chuache”, aunque no sé bien a cuanto de que…


        En definitiva: Entretenida película distópica, más cercana a la realidad que la del 87 ya que nuestra sociedad se parece mucho (en algunos aspectos, ojo, a algunas cosas que aparecen en la película. La sociedad del 87 no, porque estaba a años luz), buenas actuaciones por lo general, buena BSO (la música me ha gustado), también buenas escenas de acción, y como os decía al Maestro King le ha gustado, así que a mí también… de nota le pongo un 6, y recomiendo su visionado para una de estas últimas tardes de 2025 que nos quedan… ya me diréis qué os pareció a vosotros.

lunes, 7 de julio de 2025

La trama fenicia (2025)

 

       El director y guionista Wes Anderson no me tiene entre sus más celebrados seguidores, hay que reconocerlo. Aunque he visto al menos una media docena de sus películas, no me ha llegado nunca a enganchar nunca su estilo, excéntrico, único y muy visual, como dice la crítica profesional entre la que no me encuentro.

        Tampoco es que me desagrade sobre manera, y de hecho, hoy me he atrevido con “La Trama Fenicia” (2025) por darle una oportunidad y poder meterme de lleno en este tipo de cine que hace, que es muy visual, efectivamente, surrealista, a mi me recuerda vagamente a algunas cosas que hacía Buñuel, aunque Anderson no le llegue a los tobillos, y lleno de referencias de todo tipo, desde cinematográficas, hasta culturales y simbólicas, mezclada con una pizca de sátira, y enmarcadas en una fotografía de 35 mm en un ensayo que les llevó tres meses de rodaje en Postdam (Alemania), concretamente desde marzo hasta junio de 2024 en un mundo de papel cartón, primeros planos y estética cincuentera…

        Wes Anderson firma el guion, la dirección, y se hizo cargo de los cafés en el plató, todo muy Anderson.


        Cuando veo una película como “La trama fenicia”, me imagino a mi Yo de hace 40 años yendo a pases de cine independiente siendo apenas un crío. Estas películas me alucinaban, me enganchaban, y salía de la sala pensando que era un poco más intelectual que un par de horas antes.

        Ahora soy de los que piensan que si me gasto 15-20 euros en el cine, y veo algo de este tipo de cine, Andersoniano, el cabreo que me llevo a casa puede durarme un par de días y causarme una crisis de colon irritable. Porque ahora si veo referencias y ya estoy para pocas introspectivas cinematográficas, más que nada.

        El caso es que, ya que hablamos de dinero, la película costó 30 millones de dólares y recaudó a nivel mundial, 35, por lo que salvó los platos del puro milagro.


           Pero, ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “La Trama Fenicia”? Pues una historia que tiene su “aquel”, que gira en torno a un excéntrico millonario, Zsa-Zsa Korda (Benicio del Toro), que ha sufrido ya seis intentos de asesinato, y que tiene cierta obsesión con su propia muerte (ahí es donde más he visto las referencias, en blanco y negro, al catolicismo surrealista de Buñuel).

           Zsa-Zsa es un magnate ricachón, mafioso en toda regla, que a lo largo de su vida se ha ganado múltiples enemigos que intentan acabar con su vida, aunque siempre sale bien, con alguna magulladura, pero vivo, pero que cree que su momento llegará más pronto que tarde, y decide que va siendo hora de pasar el relevo de sus turbios negocios a alguien de la familia.


           Tiene ocho hijos varones menores de edad, a los cuales apenas trata, y con los que no tiene casi nada de relación. Uno de ellos lo intenta quitar de en medio con una ballesta regalada por él mismo. Todo esto de la desestructuración familiar, la lejanía paterna, los malos rollos entre hermanos o el abandono, he podido comprobar que se repite en otras películas de Anderson, por lo que tiene que ser algo que realmente le obsesiona.

           Zsa-Zsa elegirá a su única hija para traspasarle sus poderes. Una joven monja novicia fumadora de pipa y con más pintura en la cara que un muñeco de circo, Liesl (Mia Threapleton, actriz de la que no había visto absolutamente nada hasta ahora, no os voy a mentir).


           Liesl no ve a su padre desde hace seis años y desconfía de él, ya que cree que él quitó de en medio en su día a su propia madre, y se suma a la iniciativa de Zsa-Zas al ver la probabilidad de averiguar ciertas tramas familiares, a la par de acercarse a sus abandonados hermanos.

           A lo largo de la película se van sumando, brevemente, otros miembros de la familia, socios y enemigos de esa trama fenicia que no deja de ser el gran negocio de infraestructuras (que unirían Europa y África) que Zsa-Zsa quiere montar antes de fallecer, o que lo fallezcan, teniendo a un secretario, Bjorn (Michael Cera), muy enamorado de Liesl, como espía dentro de casa.


           Entre los artistas invitados, haciendo cameos, o chupando cámara durante dos o tres minutos, tenemos a caras muy conocidas: Willem Dafoe, Tom Hanks, Scarlett Johannson, Benedict Cumberbatch, Jeffrey Wright, Rupert Friend, Bryan Cranston y otros tantos que ahora no recuerdo, que irán protagonizando escenas completamente surrealistas y delirantes en las que el peso de la narrativa lo llevan Zsa-Zsa y Liesl. A mí, personalmente, me ha gustado mucho el tratamiento que le dan a las granadas de mano.


           En definitiva: Sería que no tenía la tarde para muchas fiestas, pero a pesar de su correcto metraje de una hora y treinta y cinco minutos, “La trama fenicia” no ha llegado a convencerme del todo. Tiene un punto de obra teatral en sus primeros planos, en esas miradas al espectador, sobre todo en el personaje de Zsa-Zsa, que, si hubieran traspasado la Cuarta Pared, no me hubiera sorprendido. Muy Fellini, pero como en el caso de Buñuel, sin llegar a los tobillos.

           Esta es la típica película que en veinte años te dirán que es de culto, pero yo no le voy a dar más allá de 5 raspadete de nota. Hay que estar preparados, y a mi me ha pillado desganado o con la guardia baja. Se podría analizar en muchísima más profundidad, os lo aseguro, pero como dicen por aquí, no me vaga.