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domingo, 5 de abril de 2026

Primal. 1º Temporada (2019)

 

         Como viene siendo habitual en mí, llego a una serie como “Primal” con varios años de retraso, a pesar de que se me venía recomendando desde hace mucho tiempo…

        En un principio, pensé en verme del tirón las Tres Temporadas que han salido hasta la fecha, sus treinta episodios del tirón, pero tras una semana y media liado con sus diez primeros episodios, he llegado a la conclusión de que sería mejor dedicarle a cada temporada una reseña… Más que nada porque la Primera Temporada me ha parecido que lo merece. Me ha gustado mucho, ya lo voy adelantando, y las siguientes, que aún no he visto, podrían bajar la media, o quizás subirla más… No sé, aún no me he puesto con la Segunda Temporada.


        De todas formas, la Primera merece una reseña, y por eso estamos aquí… ¿Qué es “Primal”? Pues una serie de animación creada por Genndy Tartakovsky, que se estrenó en 2019 en Adult Swim. Consta de 10 episodios, cada uno con una duración aproximada de 20 a 25 minutos (con media cercana a los 22 minutos), y donde nuestros protagonistas son un cavernícola y un dinosaurio… Si, has oído bien, ¿A qué es un buen tándem? Pues no te equivocas.

        Estamos en un mundo prehistórico brutal, donde vemos a todo tipo de seres matarse y comerse mutuamente todo el rato. La piedad parece no tener cabida en este mundo donde te pueden destrozar en milésimas de segundo.

Un cavernícola llamado Spear pierde a su familia tras el ataque de unos dinosaurios. Os tengo que decir que no sabía realmente su nombre hasta que no lo busqué, porque en sus primeros nueve episodios, no se va a pronunciar ni una sola palabra. Solo gruñidos, gritos y rugidos. En el décimo, nos vamos a encontrar a una tipa calva que habla en un extraño y desconocido idioma, con acento de Badajoz.


 Poco después, el propio cavernícola presencia una tragedia similar cuando una hembra de tiranosaurio, Fang, ve morir a sus crías. Tampoco sabía el nombre de la tiranosaurio. ¿Tenían nombres los dinosaurios? Vete a saber, porque en este colorido mundo, todo es posible.

Unidos por el dolor, la perdida, y un vínculo inaudito y altamente improbable, crean un dúo, sin un destino concreto, y comienzan a sobrevivir juntos, cazando, luchando y encontrándose con todo tipo de monstruos.

 

Lo curioso es el grado de complicidad, en todos los sentidos, que llegan a tener el cavernícola y la dinosaurio. Y, es gracias a conexión, que logran enfrentarse a otros dinosaurios, primates locos, epidemias zombis, vampiros gigantes, brujas y fenómenos paranormales y sobrenaturales de todo tipo. El cavernícola armado con su lanza de piedra, y el dinosaurio con sus potentes fauces conformadas por 2300 dientes, colmillos y muelas del juicio del tamaño de un Seat Panda.

        No le busques en sentido histórico, antropológico o arqueológico a la serie. Sencillamente no lo tiene, y creo que tampoco lo necesita para transmitir sin una sola palabra, todo lo que te cuenta.

        Lo interesante es como sobreviven estos dos a todo tipo de peligros, vicisitudes y escenarios imposibles. Todo es movimiento, acción, y una naturaleza tan colorida como violenta y gore, donde no van a faltar los hectolitros de sangre, tantos, que seguro que habrán entusiasmado a más de un japonés cuando vio la temporada. Los episodios son conclusivos, pero si es cierto que hay un par de ellos que siguen una continuidad.


        Y, cuando no hay rugidos ni gruñidos, está el silencio, las miradas, los gestos, que funcionan muy bien todo el tiempo. En el último episodio, se encuentran a una mujer calva, prisionera escapada, que intenta hablarles, contarles su historia. Es el único episodio donde vamos a oír hablar, aunque Spear no lo hará, no contestará, no sabemos si por incapacidad, falta de interés o vete a saber.

Como curiosidades os puedo contar que, a pesar de que ya han pasado varios años de su estreno, su presupuesto sigue siendo un secreto insondable. También conviene destacar que la primera temporada se emitió en dos bloques: cinco episodios en 2019 y otros cinco en 2020, lo que generó una especie de “pausa narrativa” que aumentó la expectación.


        A nivel técnico, la animación fue muy elogiada por su uso expresivo del color y la violencia gráfica, poco habitual incluso en producciones adultas de animación televisiva. La serie combina influencias del cine mudo, el cómic y la pintura (entre expresionista y fauvista, diría yo), creando un estilo único, y bastante original. Salvando, y mucho, las distancias, algunas cosas me han recordado a Conan.

        En definitiva: Una primera temporada que me ha quitado el hipo, y me ha tenido una semana y media enganchado desde el primero hasta el último episodio. Es de lo más recomendable, a mí me ha gustado mucho, tanto que le voy a dar un 7 de nota. Ahora vamos a por la Segunda Temporada.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Predator: Asesino de Asesinos (Disney, 2025)

 

He llegado a “Predator: Asesino de Asesinos” con varios meses de retraso, como suele ser habitual, por otra parte, en mí. Hacía mucho tiempo que no veía, ni comentaba una buena película de animación, y esta ha sido, como afirmo en la miniatura del vídeo, una animación fantástica.

Cuando en 1987, el Chuache y su equipo de machacas tropezaron con el cazador extraterrestre (comúnmente llamado Predator) en la jungla, nadie imaginó que aquel monstruo espacial y despiadado se convertiría en toda una saga que mutaría en cómics, películas, secuelas, spin offs y crossovers con otros peligrosos extraterrestres… Y, sin embargo, aquí estamos, ante una película que me ha parecido, ya os lo adelanto, una auténtica pasada dirigida por Dan Trachtenberg (que es el responsable de “Prey”, 2022) que convierte al Depredador en el punto de unión, en el nexo en común, de tres relatos encadenados que van a desembocar en una historia llena de acción, sangre por hectolitros, cortes y muertes truculentas, y con la libertad técnica que ofrece este formato, la animación… Aparte de guiños, algunos más claros que otros, y que los muy fans de la saga, estoy convencido, pillarán al vuelo…


Estrenada internacionalmente por Disney el 6 de junio, y con un presupuesto de 60 millones, “Predator: Asesino de Asesinos” tiene un metraje de poco más de una hora y veinte minutos, y una sinopsis interesante, articulada en tres historias, que confluyen en una.

Los Predators se plantean ponerse a prueba con los guerreros más fuertes del Planeta Tierras, y los elegidos son tres, de tres épocas distintas: Una vikinga, un ninja/samurái japonés, y un mecánico de cazas de la Segunda Guerra Mundial, reconvertido en piloto.

        La primera historia se titula “El escudo”, y nos lleva hasta el S.IX, en pleno apogeo vikingo por el Mar del Norte. Seguimos a Ursa, una guerrera vikinga que, con su hijo Anders, busca venganza desde hace décadas contra un jefe rival, con pinta de ruso, que le hizo asesinar a su propio padre siendo ella niña. Ursa llega a salirse con la suya, justo en el momento en que aparece un Predator y a pesar de que acaba con él, su hijo Anders cae en combate. Al final: Ursa despierta encerrada en una celda de una nace Predator con otros dos humanos (conexión con los otros relatos) que se nos vienen.


 El segundo, “La espada” (nos lleva hasta el S.XVII, a un Japón dominado por los shogunes) — Dos hermanos se entrenan y luchan por la sucesión de un señor de la guerra. Rivales desde la infancia, en la adultez, uno ha llegado a ser Señor de la Guerra, y el otro le intenta arrebatar el poder, asaltando su Castillo, aunque antes de que acabe el duelo, aparece el Predator de turno, y ambos deberán luchar contra él, quedando en pie solo uno de los hermanos, que acaba en la misma celda que Ursa y otro humano.

La tercera historia, “La bala” (nos lleva hasta Segunda Guerra Mundial). Torres, un joven estadounidense, mecánico de cazas de combate, se verá envuelto en un combate aéreo contra una nave Predator después de que caiga toda su escuadrilla, y aunque se alza con la victoria, acaba en la misma celda alienígena.


En la historia final, los tres humanos coinciden en una especie de anfiteatro que se tienen montado los Predators, y donde quieren que luchen entre sí, siendo el último superviviente el que deberá derrotar al Jefe Final, un “Predator Superior”.

Aunque al principio, Ursa parece querer seguir el juego, finalmente, colaboran entre los tres para intentar una huida, que acabará con el japonés y Torres huyendo, mientras son perseguidos por naves Predators…


Ahora bien, donde he dado el bote, ha sido en su escena final, muy parecida a la de “Indiana Jones y El Arca Perdida”, donde los Predators guardan a especímenes guerreros, criogenizados, y podemos ver a Naru, la protagonista de “Prey”. Así que, queda claro que la continuidad de la saga… Habrá que enterarse cómo acaba esa huida.

Tengo previsto ver y reseñar “Predator: Badlands” próximamente, aunque, hasta donde sé, no sería una continuidad de esta película. “Predator: Asesinos de Asesinos” creo que se merece un 7 de nota. Me ha gustado mucho, he disfrutado de las historias, sobre todo las dos primeras, de la paleta de colores y de toda esa acción trepidante que solo una buena película de animación te puede proporcionar. La recomiendo.

domingo, 6 de abril de 2025

Una película de Minecraft (2025)

 

         Tener nenes en casa conlleva que tengas que ver alguna película dirigida para ellos de vez en cuando. Afortunadamente no ha sido la última de “Blancanieves”, si no “Minecraft”, que también es mala, pero no la considero tan mala como la película protagonizada por Rachel Zegler.

        La hora era las cuatro de la tarde, después de comer, hora siestera, y de hecho me he llegado a dormir un rato (al parecer, porque me despertaron) durante la proyección.


        La sala, a la mitad, todos éramos padres/madres con nenes, familias enteras, y los nenes no paraban de dar botes de alegría en los primeros compases de la película, mientras uno se santigua ya desde el primer minuto, y llega a pensar que Jack Black es una especie de friki todoterreno que no sé cómo lo hace, pero consigue estar en todas las producciones relacionadas con juegos, videojuegos o el rollo friki de turno. Es Bowser en la película de Super Mario Bros, salía en Jumanji, en Borderlands, en Kung Fu Panda, en The Mandalorian… Y si puede, te mete algo de rock, aunque sea de pasada, lo cual es de agradecer, aunque ya sea anacrónico en este final de cuarto de siglo donde los nenes te preguntan qué es el rock, o el heavy metal…

        Antes que nada, tengo que reconocer que no conozco mucho del Universo Minecraft. Me pilla muy mayor, y yo siempre he sido más de las arcades antiguas, de las recreativas como Captain Commando, Cadillacs y Dinosaurios, Street Fighter y juegos por el estilo que hace cuarenta años lo petaban…


        Entiendo que Minecraft es un juego muy creativo, con el que la nena que tengo en casa se ha tirado horas y horas, sobre todo durante la pandemia, y que es muy bueno para fomentar su imaginación. Yo he visto hacer casas, gallineros, torres, luchar contra esqueletos y escuchar a los aldeanos decir: Jummmm, o algo parecido. A lo que si jugué en su día fue al Minecraft Dungeons, que lo compramos en 2020 y me tiré media pandemia enganchado a él, aunque no me lo he llegado a pasar ni por asomo. Demasiados miles de monstruos por eliminar.

        Hay que reconocer que Mojang, los estudios creadores de Minecraft lo han petado con el juego que creo que ya ha cumplido quince años, y que tiene diferentes versiones, modos de juego y un mercadeo brutal de camisetas, llaveros, muñecos y miles de fans por todo el mundo.


        Por eso, la llegada de la película Minecraft era esperable. Lo que no esperaba es que fuese tan mala en su narrativa, por lo menos para mis ojos de Boomer, aunque los críos del cine la han disfrutado mucho y la han llegado a aplaudir al final, y también reconozco haberme reído con alguna escena y algún guiño, como os decía antes, al rock y al heavy metal, algo también esperable con Jack Black por medio, que le sale la vena “Escuela del Rock” a la superficie y no es capaz de evitarlo, y más si tienes de compañero de reparto a un Jason Momoa en plan heavy ochentero, cuadrado, barbudo y peludo, y vestido con una chaqueta de flecos rosa. Todo un ser en extinción, como las recreativas que os comentaba antes, y bastante absurdo en su concepción, como tendero de una tienda de videojuegos antigua, muy al estilo de los videoclubs que lo petaban hace algunas décadas, y campeón del 89 de un videojuego que no es más que una excusa, ya que sus supuestas habilidades de gamer no la vamos a ver realmente en la película, ni siquiera en su modo lucha, cuando le toca, que es en un par de ocasiones. Suele cobrar más que dar. A mí, como me va el rollo heavy y rock, me ha gustado la referencia, pero los nenes no lo han entendido, seguramente.

        Rodada en Nueva Zelanda, por un equipo que ya había trabajado en anteriores películas y producciones (incluso los actores), con un presupuesto de 150 millones de dólares y con una recaudación de 60 millones solamente el primer fin de semana de su estreno a nivel mundial, Minecraft tiene un guiño al youtuber Technoblade, fallecido en 2022, y que era un auténtico crack del juego (sale un cerdito con corona, y dicen “Es una leyenda”)…


Aunque su narrativa, la narrativa de Minecraft, no tiene demasiado sentido en mi opinión, siendo una mezcolanza de muchas cosas a la vez que por mucho que se intente, no pega bien en la pantalla, y a veces, cuando estaba despierto, me parecía que todo era una excusa que se desarrollaba en torno a un histriónico Steve, el personaje interpretado por Jack Black, que intenta focalizar todas las miradas en sí, y del que se nota que es un fan del juego, eso seguro.

Y tras una hora y cuarenta minutos de metraje, llegas a la conclusión de que sobran prácticamente el resto de los actores. Jack Black, Steve, podría haber hecho la película él solo, y quizás en compañía de una tal Alex que solo se presenta en una escena post-créditos, al estilo de los finales de Sonic que van presentando nuevos personajes.


        Vamos al lio: Una pareja de hermanos, Henry y Natalie, llega a una ciudad perdida del Medio Oeste americano. Han perdido a su madre hace relativamente poco, y Natalie, que aparentemente acaba de salir de la adolescencia, se echa la manta a la cabeza para comenzar una nueva vida y hacerse cargo de su hermano. Al padre no lo nombran, y no sabemos nada al respecto. En la peculiar ciudad, donde todos son muy raros, destacan Garrett Garrison (Jason Momoa), heavy y antiguo campeón de un videojuego de lucha del 89, algo que es completamente irrelevante, y Dawn, una tipa que hace de todo y que es la primera persona que conocen los chicos al llegar a su nueva casa.

        Previamente, Steve (Jack Black) un tipo de la ciudad obsesionado por las minas desde pequeño que desapareció 20 años atrás, más o menos, llega a la Superficie (Minecraft) después de haber picado en una mina que hay a las afueras de la ciudad durante 20 minutos. Encuentra unos cubos de Rubik que une y voilá, en Minecraft con lobos, ovejas rosas y abejas del tamaño de un F-5, y tras algunas aventuras acaba en mano de la Reina de los Piglin, que son unos cerdos-orcos que quieren los orbes para conquistar el mundo.


        En una subtrama, uno de los aldeanos viene al mundo real y protagoniza un par de escenas románticas delirantes, sin decir más que “Juummm”, y nuestros protagonistas acaban en Minecraft después de que Garrett se haga con los cubos en la subasta de un trastero (aquí hubiera estado bien algún cameo de algún habitual de los programas, como Mary Padian, Dave Hester o Darrell Sheets).

El resto, ya os lo podéis imaginar, ya que la película es predecible y previsible como ella sola, con 5 personajes con sus 5 arcos argumentales en vez de 2 (que es lo que debería haber sido), pero con unos efectos especiales requetebuenos, muchos guiños al juego, y un final que deja abierta una nueva película, que hoy por hoy, no sabremos si saldrá…


Nota: Un 4. El ordenador no salva una película, que, a pesar de que esté dirigida para niños, no se los toma en serio, y ellos son los más exigentes. Los personajes femeninos, por cierto, está ahí de pasada. Una película con dos personajes, más fiel al juego, lo hubiera petado.

sábado, 5 de abril de 2025

Efectos Secundarios (2025)

 


Hace un par de meses, algunos de vosotros me hablasteis, y algunos me pedisteis, que hiciera una reseña de la serie de animación “Efectos Secundarios”, una serie de animación, que, curiosamente, ha pasado tristemente desapercibida para la inmensa mayoría del público, hasta donde sé, al menos en España.

        Durante el mes de marzo, he tenido la oportunidad de verme los diez episodios (de unos veinte minutos cada capítulo) de su temporada única, aunque hay una segunda temporada en marcha, que según dicen algunos mentideros cinematográficos españoles, se estrenaría a finales de 2026, y hasta que no la he visto entera y la he digerido, no he querido ponerme a opinar sobre ella. Y digo bien lo de digerir porque “Efectos Secundarios” es la típica serie que muchos sectores económicos de la sociedad no querrían que vieras. Es una serie que puede llegar a incomodar y crear cierta inquietud, pero creo que ese es su objetivo desde el principio y lo consigue con creces, con unos toques muy buenos de humor, cierto realismo mágico y… de condimento, hongos azules peruanos.


        Mucha gente desgrana una serie desde el primer episodio, desde los primeros veinte minutos del primer episodio… Pero yo, la verdad, no soy capaz de juzgar una serie, una película, un cómic o un libro, sin haberlo concluido entero… Serán cosas de Boomers, digo yo.

        De entrada, os puedo decir… Os puedo asegurar… Que creo que es una de las mejores series que he visto, independientemente que sea de animación, o no, en mucho tiempo, y que creo que es una de esas series casi imprescindibles para los tiempos que corren, que parece que pasan desapercibidas para el público en general, pero que, desde luego, son de las marcan y dan que hablar…


        “Efectos Secundarios” toca varios palos, y abre varios melones sociales, dialécticos, filosóficos, que son muy interesantes a tener en cuenta. Es una serie dirigida a un público adulto que pueda hacerse determinadas preguntas sobre la salud, nuestra salud, sobre quienes manejan los hilos de las farmacéuticas, de qué manera, con qué fines, que te podrás imaginar que son meramente económicos y que realmente la gente les suele importar una ñorda pinchada en un palo.

        En la narrativa tenemos a Marshall y Frances. Marshall es el típico hippie que viste una camisa abierta y lleva un sombrerito. Va siempre con el torso medio desnudo por ahí, es tripón, barbudo y ha pasado un tiempo en la selva peruana, donde ha descubierto cierto hongo azul que es capaz de curar enfermedades como el Alzhéimer, e incluso regresarte de la muerte en un último momento.


        Traer el hongo, y su tortuga Sócrates, a Estados Unidos casi le cuesta la vida, pero cree en un objetivo alto, noble y altruista, como es llevar la cura de todas las enfermedades a cualquier hijo de vecino, y pronto se van a cruzar en su camino las farmacéuticas estadounidenses, que, por supuesto, tienen y quieren impedir que Marshall se salga con la suya, junto al propio gobierno estadounidense.

        Un encuentro fortuito con una antigua compañera, Frances, le cambiará la vida, o mejor dicho, a ambos, ya que Frances, que trabaja para una farmacéutica en horas bajas, algo que le oculta a Marshall desde un principio, vive una vida anodina con una pareja al que no quiere, una madre con alzhéimer y un voraz jefe que quiere sobrevivir como sea al destino al que se enfrenta la empresa.


        A partir de esa premisa, tenemos diez episodios que te enganchan desde el principio hasta el final, donde vamos a ir viendo como Marshall es traicionado prácticamente por todos, con grandes dosis de drama, sátira, acción y un humor muy característico, al igual que el dibujo de los personajes, que son cabezones, a mi me han recordado mucho a los cabezudos que veían en los desfiles y cabalgatas cuando era pequeño hace 40 años, y donde no puede faltar el Italo-disco alemán, y el surrealismo de las alucinaciones provocadas por los hongos, un tanto Dalí, un tanto Miró, un tanto Magritte…

        Los secundarios que presenta la narrativa también son de lujo, como una pareja de agentes del FBI. Él, negro heterosexual, ella blanca lesbiana, que plantean también una curiosa relación de amistad profesional, y no pueden faltar los hippies traicioneros y falsos, o los tipos del Medio Oeste Americano que adoran las armas y que no son muy inteligentes.


        Tiene sus altibajos, sus giros argumentales increíbles, pero repito, querrás ver todos los episodios, y no pararás hasta verlos todos hasta el final.

En definitiva: Una serie que quizás no te cuente nada que no sepas, o que ya sospecharas, pero que es tan interesante y didáctica (creo que se puede usar esa palabra, didáctica), que no me extraña que haya renovado para otra temporada.

        Es una auténtica bofetada en todos los sentidos, y a mi me ha encantado. De nota le doy un 7,5, y creo que no exagero, de verdad… Echadle un vistazo.

martes, 23 de julio de 2024

Gatitos Explosivos (2024)

             Por cierto, si quieres adquirir el juego, con un descuento ya aplicado, y en español, pincha en la imagen superior para enlace de compra...

        "Gatitos Explosivos” es una serie de animación estadounidense de 2024, a la que he llegado raudo y veloz, lo tengo que reconocer, en cuanto he leído la palabra gatito. No he podido resistirme, y de cabeza me he tirado a por sus nueve episodios, con una media de duración de entre 20-25 minutos, y me he encontrado con una serie para adultos, con muchos chistes dirigidos sobre todo a un publico estadounidense, como por otro lado no puede ser de otra manera y gatitos… No tan explosivos.

       La serie está basada en un juego de cartas… Si, lo he dicho bien, y lo has oído bien… La serie está basada en un juego de cartas, para jugar entre 2-8 jugadores en tardes aburridas en casa, y no me pongáis caras raras, porque os recuerdo que “Cluedo” fue un juego de mesa antes que una película, y ejemplos hay varias docenas más.


       El juego no lo tenemos en casa, pero se trata de ser el último en soltar al gatito explosivo, una especie de ruleta rusa, pero con gatitos, uno de esos juegos que a mi me hace subir la tensión ocular. La serie, hasta donde yo conozco el juego, no tiene nada que ver, o más bien poco.

       En la narrativa, tenemos a Dios Todopoderoso, un tipo soso y barbudo, al que el Consejo Divino transforma en gato por haber perdido las habilidades que le caracterizaron en un pasado, pasando a llamarse el Gatísimo. Un gato blanco con barba y con pinta de haber sido diseñado por alguien que trabajó en “Hora de Aventuras”, recordándome a Jake en algunas ocasiones.


       Su misión será la de realizar buenas acciones en la Tierra mientras vive con los Higgins, una familia bastante irreal conformada por un padre que ama los juegos de mesa y rol, una madre que es una ex-fuerzas especiales, una ex-navy seal metida a veterinaria, una hija superdotada tipo Lisa Simpson y un hijo que quiere ser influencer, pero que no levanta cabeza ni a la de tres.

        De manera paralela, su némesis Beelzebub es enviada a la Tierra en forma de gata negra con cuernos, concretamente a la casa de una vecina, Karen.


        La Guerra entre el Bien y el Mal está servida, aunque a veces compartan escena y parezca que no se llevan tan mal. A los problemas que tienen los Higgins como una familia completamente rara, disfuncional y que no pegan ni con cola, y cuya mera existencia ya es algo paranormal, le tenéis que añadir la presencia de querubines, unicornios, rollos sobrenaturales por parte de los dos gatos con un punto a veces gore, a veces pasado de surrealista, y donde los chistes giran en torno a personajes públicos estadounidenses, las redes sociales, los videojuegos, el sistema educativo, la Creación, la religión, la naturaleza o la sociedad del país en general.

         Lo malo… Que no te va a contar nada nuevo que no hayas visto ya suceder en “Los Simpson” o “Padre de Familia”, a la que parece copiar en esos gags cortos en los que se especializó la serie para adultos, “South Park” o “Rick&Morty”… Y no solo eso, es que no les llega a los tobillos. Tiene sus puntos, pocos puntos la verdad, pero también es cierto he bostezado como un pelícano en la mayoría de los episodios… De hecho, me he aburrido en casi todos.


       A mi no me ha conseguido enganchar, y me he tragado todos y cada uno de los episodios, y es que los personajes, con entrepiernas que miden medio metro entre pierna y pierna, tampoco me han llegado a convencer estéticamente…

       De nota, le doy un 4,5 de nota y la dejo a vuestra entera elección, y espero que el juego de cartas sea más entretenido. Ya me comentareis qué os pareció a vosotros.