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Mostrando entradas con la etiqueta Género Slasher. Mostrar todas las entradas
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martes, 7 de abril de 2026

Scream 7 (2026)

 

         Los fans de la saga “Scream” están de enhorabuena. Este 2026 ha llegado una nueva entrega de la franquicia, la séptima, y posiblemente, no la última dado los resultados económicos que ha cosechado en el último mes y medio, desde que se estrenó esta nueva película.

        Y es que, estrenada el pasado 27 de febrero, y con un presupuesto de 45 millones de dólares, la película ha recaudado a nivel mundial, la friolera de 150 millones de dólares según algunas webs especializadas, manteniéndose aun en cartelera.


        De hecho, ha sido el mejor estreno de toda la saga. Con solo el primer fin de semana, la película ya había recuperado más del doble de su presupuesto, algo poco habitual en el cine actual, y que confirma que el “tirón nostálgico” sigue funcionando, aunque ya os adelanto que la película, a pesar de ser entretenida, tampoco me ha parecido para tirar muchos cohetes.

        Tiene su interés en el hecho de que repiten viejas glorias, hay guiños para aquellos espectadores que hayan visto las anteriores entregas, pero el cuchillo y la máscara prevalecen, una vez más, en este slasher comercial.

        Dirigida por Kevin Williamson, creador original de la saga, esta entrega supone, fundamentalmente, recuperar a viejas glorias (como os decía anteriormente), para enfrentarse a un tipo que se suponía que estaba muerto, o realmente lo está, pero no así su legado, su espíritu, encarnado esta vez por una serie de gente que está muy mal de la tarra, y que no se tomaron el tranquimazin cuando tenían que hacerlo.


        Dentro del reparto, tenemos a Neve Campbell, que vuelve por sus fueros, tras su ausencia en la sexta entrega por disputas salariales, que se han dejado de lado en esta ocasión. Lo que viene a significar que le han pagado lo que quería. Y, de hecho, el regreso de Neve Campbell fue uno de los grandes reclamos de esta séptima entrega.

        Vuelve, igualmente, Courteney Cox, que ya estuvo en la sexta entrega, la de 2023 también, y que retoma su papel como Gale Weathers, consolidándose como el personaje más constante de la saga, una auténtica momia… Dentro de la saga, quiero decir, que no se me entienda mal.

        Y se incorpora Isabel May, como nueva generación que debe enfrentarse a los cuchillos toledanos de Ghostface.


        Pero… ¿Qué nos vamos a encontrar en esta nueva entrega de “Scream”?

Pues han pasado años desde la última masacre, y Sidney Prescott ha logrado construir una vida aparentemente tranquila lejos del horror, en compañía de su hija, Tatum Evans, llamada así por la antigua amiga de Sidney, Tatum, desvivida por Ghostface.

Sin embargo, contra todo pronóstico, tenemos la aparición de un nuevo Ghostface en su pequeño pueblo, que desata una cadena de asesinatos, donde el cuchillo toledano es el gran protagonista, que parecen reproducir patrones del pasado.

La diferencia esta vez es personal: La hija de Sidney, Tatum, se convierte en objetivo directo del asesino, pero no por ello Ghostface va a hacer ascos a la hora de apuñalar a todo lo que se cruza en su camino, más que nada actores de treinta haciendo de adolescentes, ya que sería una falta grave de respeto hacia el personal.


A medida que la violencia escala, se revela que el culpable no actúa por simple imitación, sino como parte de un plan obsesivo por reescribir la historia de la saga.

No tenemos a un solo Ghostface, sino a todo un clan de imitadores y locos de atar que quieren mantener vivo su legado, supongo que, porque esto de asesinar a cuchilladas disfrazado podría traer turismo al pueblo, o porque simplemente se aburren, o porque son gringos, vete a saber.

En la batalla final, tanto Sidney como Tatum, madre e hija, deberán enfrentarse a los desenmascarados Ghostfaces, que ya forma parte de la tradición familiar, e intentar sobrevivir a esta nueva prueba para que pueda haber una octava parte, que me barrunto que habrá dado el exitazo económico en taquilla.


En definitiva: Película entretenida, que recupera la esencia de la saga, pero que a pesar de los guiños para aquellos espectadores que ya conocían la saga, la verdad es que aporta poco al conjunto total. No revoluciona y riza el rizo con su narrativa, pero sales de la sala de cine, después de sus casi dos horas, y te dices: Pues bueno, pues vale, a ver qué tengo hoy para cenar… Esto de dar cuchilladas atrae mucho a la gente, es el morbo en estado puro. Por cierto, no esperéis escenas post-créditos ni nada parecido. De nota le doy un 5.

jueves, 6 de febrero de 2025

Slasher (2022)


          Como muchas veces me dicen que no veo cine español, lo cual es cierto, me he decantado por una película española de 2022, una producción de terror de bajo presupuesto con dirección y guion de Alberto Armas, un tipo que empieza, y que se llama “Slasher”.

        “Slasher”, como sabréis, es un género dentro del cine de terror, donde un tipo enmascarado mata a una pandilla de chicos, normalmente con un cuchillo, hacha o arma blanca, y aquí la tradición se cumple. Es una película interpretada por un grupo de actores completamente desconocidos para mí, donde destacaría por encima de todos, la actriz que hace de madre del asesino en serie de turno, que lo borda.


        Tiene una buena banda sonora, con alguna canción pegadiza, un buen escenario cordobés (olivares y pantanos, como en mi Extremadura), y una historia que ya nos han contado los gringos millones de veces, por lo que vas a ver muchísimas referencias en su hora y cuarenta minutos de metraje, desde “La Matanza de Texas” hasta toda la saga de “Viernes 13”, por citar algunas, aunque hay muchísimos más guiños… ¿Es buena? Ya os adelanto que no, pero tiene sus momentos buenos de comedia, más que de terror…

        “Slasher” me ha recordado mucho a un antiguo amigo que tenía en Badajoz hace treinta años, y que cada vez que podía, te contaba el chiste “Del demonio rojo”, que era un chiste malísimo que no podría poner en pie ahora mismo, pero que era muy recurrente en botellones y que espantaba a chicos y chicas por igual.


        Aquí tenemos una mezcla de horror patrio y comedia, a partes iguales, aunque su fuerte quizás resida en el humor más que nada. Yo de hecho, que me rio casi con cualquier cosa, tengo que reconocer haber soltado alguna carcajada con alguna escena.

        En la narrativa, en el inicio de la película, que me ha parecido muy cómico y surrealista, nos presenta a un pequeño Julio, un nene de ocho años que es hijo de un asesino en serie, y que sabe el rollo que se trae su padre con la máscara y toda la parafernalia de esta clase de asesinos, y que no solo quiere imitarlo, si no que en sus dibujos infantiles reproduce lo que ve hacer a su padre, se pone su propia máscara y le gustaría ser como él.


        La madre, Carmen, que apoya la tradición familiar de asesinar a forasteros, parece haberse escapado de una película de Almodóvar de hace 40 años, y a mi es la que más me ha convencido de todo el metraje, es la tendera de un pueblo donde solo hay un Guardia Civil donde debería haber dos, que también está de ñorda hasta las cejas.

Diez años después, nuestro asesino en serie ha desaparecido, pero la leyenda del “Demonio Rojo” atrae a curiosos, fanáticos y locos que quieren conocer de sus andanzas, y algunos incluso lo adoran.


Así pues, tenemos a un grupo de amigos, en las películas yanquis serían adolescentes, pero aquí son tipos de veintitantos tacos que se organizan para pasar un finde en una casa rural (bueno, no tengo claro cuantos días iban). En la pandilla hay de todo (como no puede ser de otra manera), con unas características muy típicas y tópicas, donde incluso tenemos a un italiano, para dale un toque internacional al asunto, una amante de los móviles sin cobertura, una histérica de cuidado y la pareja principal con movidas entre ellos por la chulería de él.

        El grupo llega al pueblo, a la casa rural, justo cuando Julito cumple la mayoría de edad y recibe por parte de su madre una máscara con la cual deberá cumplir con la tradición de matar forasteros de las maneras más originales posibles. Una curiosidad es que realmente seguiremos los puntos de vista de Julito, que como en los antiguos libros-juegos, se planteará posibles acciones y escenarios ante de tomar decisiones, viendo cuales pueden acabar bien para sus objetivos, y cuáles no.


        En un principio, parece que la vaina va bien, pero pronto se enamora de una de las chicas del grupo, y su deber como asesino en serie que debe seguir la tradición familiar, algo que le recalca mucho su madre, se ve nublado por el amor que siente por la chica y por el odio que siente hacia su pareja (la de la chica me refiero), y deberá tomar ciertas decisiones que quizás no sean la correctas para él…

        En definitiva: “Slasher” es mala, pero hay que reconocerle a favor un par de puntos cómicos que me han gustado y que sea una opera prima. Nadie nace sabiendo. De nota le doy un 3 y la dejo a vuestra elección. Por cierto, hay una escena post-créditos que amenaza con secuela.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Wake Up (2023)

 

         “Wake Up” es una producción francesa de 2023, que viene de la mano del trío de cineastas canadienses conocidos como RKSS: François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whisell, que llevan juntos veinte años, y hasta la fecha creo que solo han hecho cuatro películas, especializándose en el cine de terror, siendo este slasher clásico, “Wake Up”, el último trabajo que han hecho hasta la fecha, hasta donde sé.

         La película de una hora y doce minutos, de escaso presupuesto y rodada en tres escenarios y medio en cinco semanas, trae la típica historia de pandilla de adolescentes que van cayendo como moscas a mano de un tipo, con la salvedad de que el género slasher siempre nos muestra al perturbado de turno con algún tipo de máscara, trastorno mental garantizado, y aquí es todo un guardia de seguridad, trastornado (eso sí) y obsesionado con la fabricación de armas y trampas rudimentarias (pero mortíferas) y la caza paleolítica, poniendo encima de la mesa hectolitros de sangre y las maneras más imaginativas de acabar con estos grandes activistas de la defensa del medio ambiente y de los bosques tropicales, nenes de papá, que se cuelan en una especie de Ikea de 50 m² para hacer un acto reivindicativo, jugar al paintball (si, tal cual, lo sé, absurdo), tontear, y vandalizar y cargarse todo lo que pillan a mano como reivindicación contra la empresa que hace muebles con maderas de no sé qué selva… Y lo que iba a ser un acto ecologista con todas las letras, se convierte en una masacre, y en un sálvese quien pueda.


        La acción transcurre en un lugar indeterminado del Estado de Florida. Seis adolescentes, como os digo, se cuelan en un Centro Comercial de noche. Los dos guardias del turno de noche son dos hermanos, Kevin y Jack, y tienen ciertos problemas, uno le da al alcohol, el delgadete. El otro, más entrado en kilos y barba espesa, a la fabricación casera de armas, trampas y caza paleolítica. Son la versión tenebrosa de Terence Hill y Bud Spencer.

          Mientras los dos guardias se dedican a lo suyo, beber y fabricar armas, desatienden las cámaras de seguridad. Cuando reaccionan, los jóvenes ya han estropeado mobiliario, vandalizado espacios, cenado y se han puesto a jugar por el lugar como gilipollas.

         De un primer encuentro, Jack se da un golpe mientras forcejea con un o de los jóvenes, y Kevin al creerle muerto, mata a una primera chica, dejando malherido a otro. En el momento en que Kevin cree que su hermano ha fallecido, le cambia el cerebro a Modo Fatality, y se imagina que el Centro Comercial es un coto de caza del Paleolítico Superior, una selva, donde debe cazar y dar muerte al resto de integrantes del simpático grupo de jóvenes ecologistas, con móviles de última generación y ropa cara fabricada en algún país asiático por menores que cobran cuatro leuroh (aunque por eso no protestan en ningún momento de la película). Kevin pone trampas, los va cazando como conejos, de las más maneras más imaginativas posibles, y aunque los chicos van contraatacando, no pueden con él, que se carga incluso a su hermano Jack, que no estaba muerto, estaba de parranda.


         En Definitiva: Película clásica de terror, para pasar el rato. Tópica, típica, plana, predecible y previsible como ella misma, que no te va a sorprender en ningún momento si ya has visto mucho cine de este estilo. Aquí el slasher innova al tener un segurata loco de atar, un auténtico psicópata sin máscara, y curiosamente, serán los jóvenes los que se presentan con máscaras de animales en un principio, reforzando aun más si cabe, la locura de Kevin, que demuestra ser un crack en el uso de la lanza fabricada por él mismo, e ingeniosas trampas… Por favor, no lo hagáis en casa, en la calle, ni en la escuela. No esperes encontrarte terror de no dormir, ni grandes escenas para recordar… No. Es muy simple, pero entretenida. Solo hay una escena en la que se usan unos líquidos fluorescentes en la oscuridad, que tiene su “aquel”, pero sin ponernos muy estupendos.

        Elenco de actores completamente desconocido para mi, actuaciones, fotografía y música aceptable. De nota le doy un 5 raspado, porque no lo he pasado del todo mal, pero reconozco que la voy a olvidar en un par de días… La dejo a vuestra entera elección, y la dejo por aquí.

viernes, 15 de marzo de 2024

Muerte, Muerte, Muerte (Netflix, 2022)

 

Muerte, Muerte, Muerte” (Netflix, 2022) se encuentra en este ecuador de marzo de 2024 entre las películas más vistas de la plataforma Netflix España, que apuesta por la típica película de jóvenes veinteañeros, ricos, pijos, que conocen todas las adicciones habidas y por haber, y que quedan en casa de uno de ellos, para ponerse hasta arriba y que ya sabes desde el principio que la vaina no va a salir bien, y de hecho, nada bien…

Esta es la típica-tópica película que parece hecha por unos colegas en dos o tres fines de semana que estaban aburridos y te la ponen en pie en un mes, y aún así, me ha sorprendido saber que tiene alguna nominación a Premios de distinta categoría y Festival, que no lograron, porque de haberlo hecho, ya sería para engancharse al Algidol en cantidades industriales, por la congestión mental que puede llegar a darte.


En teoría debería estar dentro del género Slasher, que tan buenos momentos me ha dado en el pasado, y que consiste, por si no lo sabéis, y resumiendo mucho: En el psicópata de turno que asesina compulsivamente jovencitos, adolescentes, que están en una casa o en algún lugar similar, muchas de las veces puestos hasta las cejas de estramonio o sustancias similares, o en actitudes un tanto raras y malas… Y digo debería, porque “Muerte, Muerte, Muerte”, engaña en ese aspecto, pero no te darás cuenta hasta pasada la mitad de la película, y más concretamente en el final, un final por cierto, que a mi me hizo soltar una risotada, una estrepitosa carcajada, que se oyó en toda Extremadura y que creo que es épico… El final, digo, la película es fácilmente olvidable.

En la narrativa, como os decía anteriormente, que no tiene mucha chicha ni limonà, dos chicas que tienen una relación desde hace un mes y medio, se presentan en casa de uno de los amigos ricos, multimillonarios, de una de ellas, con un huracán en ciernes.


Ya desde el principio nos queda claro el enganche al móvil, a las redes sociales, al postureo en general, y la falsedad que hay entre ellos y con ellos mismos... Entre estos veinteañeros que se comportan como críos de diez años todo el tiempo, llama la atención que el doble de David Guetta se encuentre entre ellos, cuarentón enrollado con una de las chicas, de la que podría ser su padre perfectamente, y que encima participe de todo el tinglado absurdo que se montan los nenes en la cabeza, demostrando que posiblemente es el peor de todos ellos en casi todos los aspectos...

En un momento de la película, les da por jugar a una versión cutre del Cluedo, mezclado con “Among Us”, con un supuesto asesino suelto, que sería uno de ellos, y con la misión, el objetivo del resto del grupo de descubrirlo una vez cometa el primer asesinato… Diciendo el descubridor del cuerpo: “Muerte, Muerte, Muerte”, y poniéndose a elucubrar, si es que saben hacerlo, y el significado de la palabra, para descubrir al asesino que hay entre ellos.


Pronto, entre que se va la WiFi, que para ellos es lo más terrorífico de todo lo que les sucede, la luz también fuera, se van acabando las drogas, el huracán haciendo de huracán y un reguero de muertos en diferentes circunstancias cada cierto tiempo, la casa se convierte en un pequeño infierno donde nadie se fía de nadie, y donde cualquiera de ellos puede ser el siguiente… Y antes de llegar a ese momento, hay que ir soltando todas las mierdas posibles sobre unos y otros. Todo es diversión, hasta que empieza la sangre, que no es tan divertida cuando fluye.

En definitiva: Con una hora casi y media de duración, y con gran parte del metraje en una oscuridad de la que te tienes que imaginar más de lo que logras ver, “Muerte, Muerte, Muerte”, no es una película para tirar cohetes, ni muchísimo menos, y no te va a aportar nada original del género, más allá de algún chiste o un guiño referido a las nuevas generaciones amantes de las redes sociales, el postureo barato y los likes que tanto nos gustan a todos, a mi incluido, y tipas chillando como posesas todo el rato. En mi opinión no tiene más de un 4 de nota, y hay ratos en los que he bostezado como un gato bajo el sol de agosto, pero reconozco que el final le da cierto empujón, pero la frase final resume perfectamente la película, a la generación de jóvenes que hace mención, y a una parte de la sociedad en general… De verdad que me hubiera gustado desgranarla un poco más, pero no hay por donde.

jueves, 19 de octubre de 2023

La Conferencia (Netflix, 2023)

 

“La Conferencia” (Netflix, 2023) es una película sueca, que, como antecedente al Halloween que se nos viene, se nos presenta como típica y tópica película de terror, del género slasher, que es aquel en la que un “achechino” en serie, disfrazado, o como mínimo con la cara tapada por una máscara, se especializa en grandes grupos a los que se va cargando individualmente, consiguiendo muertes muy artísticas y originales, utilizando cuchillos, hachas, hoces y un sinfín de artilugios que el tipo usa aleatoriamente, siendo normalmente la protagonista una chica joven, guapa, sensata, con los pies en el suelo y que sobresale por encima de su grupo.


En este caso, en la narrativa, tenemos a un grupo de funcionarios de cierto ayuntamiento sueco, que quedan en una especie de Campamento Krusty, para acercar posturas, conocerse y crear vínculos. Lo de la conferencia, sobra completamente, pues. El grupo, heterogéneo, está formado por jóvenes ambiciosos, viejunos raros y tipos inclasificables, todo con mucha representatividad de edad, multiculturalidad y todo lo demás.


Pronto, nos enteramos que se ha producido cierto caso de corrupción inmobiliaria para hacer una urbanización idílica e ideal con Ikea como buque insignia (como no podía ser de otra manera siendo suecos), que trajo como consecuencia el suicidio de un granjero local, a la par que un misterioso personaje, con un disfraz de carbonario, o más bien con la máscara, se dedica a matar al grupo sin mediar palabra, creando, como os podéis imaginar, el caos entre los funcionarios que intentan huir como sea del “achechino”.


Basada en un libro que no me he leído, y no creo que llegue a leerlo (sinceramente), “La Conferencia” se presenta como una película más del género, a la cual le sobra entre 15-20 minutos de metraje de un total de una hora y media. Personajes anodinos, poco creíbles, poco susto, pero bien estructurada, es la típica cinta para ver y olvidar, y aun así ha logrado entretenerme. Le doy entre un 4,5 y un 5, como mucho, sin llegar a tirar cohetes. Echadle un vistazo, y ya me contaréis.

lunes, 28 de agosto de 2023

El Club de los lectores criminales (Netflix, 2023)

 

         Película basada en un libro que no me he leído, y que es la típica y tópica trama “Slasher”, es decir, en la que un psicópata disfrazado asesina indiscriminadamente a un grupo de jóvenes bastante estereotipados, y poco creíbles, que son presentados al principio de la película con luces de neón y una música pegadiza.


         En primer lugar, lo que de entrada no me convence de la película, es que los protagonistas lean, o al menos, eso dicen ellos. Eso es casi más increíble, que el resto del metraje, ya de por si visto en miles de millones en películas anteriores en los últimos cincuenta años, en el subgénero de payasos asesinos…


          ¿Club de lectura? Mi abuela en bicicleta, oiga. Me hace gracia, que, en la película un profesor, futuro cadáver, hable de los plagios. Plagio, sin duda. Estamos de acuerdo.


         En la narrativa: Lo que se supone que va a ser una “pequeña lección” a un profesor de la Facultad por haberse pasado tres pueblos con la protagonista, se transforma en un asesinato, y en un posterior pacto de silencio. Todo parece atado y bien atado, hasta que un acosador anónimo amenaza con desvelar el secreto en un libro basado en ellos, y en lo que ocultan, asesinándolos ya de paso, disfrazado de payaso…


         Como os digo al principio: Muy visto. De su metraje, sobran entre diez y quince minutos, y deja abierta la posibilidad a una segunda parte, que espero no se llegue a hacer nunca por lo innecesario de la misma. De nota de pongo entre un 4 y un 4.5.