Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta Aurélien Ducoudray. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aurélien Ducoudray. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de junio de 2019

Young. Túnez 1911-Auschwitz 1945 (Ninth Ediciones, 2013) Eddy Vaccaro, Aurélien Ducoudray



        La vida del boxeador tunecino Víctor “Young” Pérez (1911-1945) fue, sin duda, la historia triste y truncada, de un joven que pudo volar mucho más alto si no hubiera sido por la Segunda Guerra Mundial.

        Desde muy pequeño, Víctor se interesó por el boxeo, vivía en el barrio judío de Túnez, donde tuvo que soportar varios ataques, por su religión, por parte de los musulmanes. Posteriormente, saltó a Francia, cosechando un currículo impresionante de victorias, mientras se enamoraba de una actriz de cine (MIreille Balin, que le salió bastante rana). Allí fue detenido en 1943, ya que siguió luchando a pesar de que París había sido ocupada en 1940, y a pesar del creciente anti-semitismo que se respiraba en la capital francesa, y enviado al campo de concentración de Auschwitz, donde llegó a pelear contra boxeadores nazis a cambio de comida, que, después, repartía entre sus amigos.

        “Young. Túnez 1911-Auschwitz 1945” (Ninth Ediciones, 2013) de Eddy Vaccaro (dibujo) y Aurélien Ducoudray (guión, del que ya hablamos por su sublime "Cumpleaños de Kim Jong-il") es un cómic apasionante, sobre la lucha, el afán de superación, y las ganas de vivir de un joven, que, aunque solo fuera por unos años, consiguió su sueño de ser boxeador, un gran boxeador. Hay un momento en que parece el nuevo “David” del pueblo judío que se levanta contra la opresión nazi, a través de sus puños, a través del boxeo. Fue una vida emocionante, y llena de lucha y pasión la de “Young”. Hoy, un estadio en Túnez lleva su nombre.

        El cómic es de lo más recomendable. En 2013 se hizo una película sobre su vida, pero tengo que reconocer que yo no la he visto nunca para alquilar, o para verla on-line.

martes, 14 de mayo de 2019

El Cumpleaños de Kim Jong-il (Astiberri, 2017) Aurélien Ducoudray, Mélanie Allag



        A lo largo de mi vida he conocido a gente que le encanta el régimen dictatorial de la República Popular “Democrática” de Corea del Norte. Ven en ese país, un ejemplo de sociedad igualitaria, socialista y bla bla bla, (¡¡Oh, Amado Líder!!), donde yo solo veo una cruel dictadura, llevada por un loco sanguinario, cuyo pueblo pasa hambre y pobreza desde hace más de setenta años.

        “El cumpleaños de Kim Jong-il” (Astiberri, 2017) de Aurélien Ducoudray y Mélanie Allag, es de los pocos cómics que he leído dedicado a Corea del Norte. Siempre recuerdo “Pyongang” (Astiberri, 2005) de Guy Delisle, que me leí hace unos años, pero al que no llegué a dedicar una entrada en el blog, donde me llamó la atención el hermetismo del régimen, y la ley marcial que se vive allí, la incoherencia y la deshumanización existentes en ese país desde hace décadas, y que, como os digo, tanto admiran algunas personas que he conocido (todos con licenciaturas superiores, por cierto), y que el lector sobrelleva porque el absurdo, finalmente, a través de Guy Delisle, lleva al humor.

        En este, el absurdo lleva al horror. Se trata de la historia de Jun Sang, un nene norcoreano de ocho años, orgulloso porque cumple años el 16 de febrero, el mismo día que el bienamado dirigente Kim Jong-il. El nene, como el resto de la sociedad norcoreana, tiene el cerebro sorbido desde bien pequeño, y solo cree en el régimen norcoreano, a pies juntillas, sin llevar a plantearse nada más en ningún momento: Canciones patrióticas, mentiras repetidas mil veces, los enemigos títeres del sur y los perros americanos, son el pan nuestro de cada día.

        La corrupción, el hambre y el miedo a ser denunciado y acabar en un gulag o centro de reeducación (unos buenos pocos de años), también suele ser común en la vida de un norcoreano. La vida de Jun cambiará cuando sus padres decidan, tras una hambruna brutal, que el régimen siempre trata de ocultar al exterior, huir a China, siendo arrestados por ello. Solo entonces, la mirada y la inocencia de Jun comenzarán a cambiar, a forjarse, y a ver a su Corea del Norte natal, con otros ojos: Los de la desesperación, el miedo y la desesperanza.

        El cómic es impresionante. Brutal. Necesario. Imprescindible. Este cómic es de los que abren mentes, y, es una pena, que, haya hoy en día, en Occidente, personas que defiendan este régimen que consideran “democrático”. Por favor, cuanto enfermo mental. No dejes de leerlo.