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Mostrando entradas con la etiqueta Kevin Bacon. Mostrar todas las entradas
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lunes, 14 de abril de 2025

The Bondsman (Amazon Prime, 2025) 1ª Temporada

 

         Dos tardes me he gastado en ver los ocho capítulos de la Primera Temporada de “The Bondsman”, serie producida por Amazon Prime Video, con Kevin Bacon, cazador de demonios, como protagonista y que nos lleva hasta la América Profunda, hasta el Sur de camionetas, tipos armados hasta los dientes y gente que viste chándal con sombrero vaquero, para mostrarnos una historia de redención, segundas oportunidades y demonios relacionados con los elementos (aire, agua, tierra, fuego) escapados con bastante facilidad del Infierno, a los que hay que volver a capturar, o más bien eliminar de certeros tiros en la tarra, y todo condensado en episodios de unos 25 minutos… Se escapan más demonios del Infierno que presos de la Cárcel de Badajoz, y a todos les da por ir a escuchar country al mismo pueblo perdido de la mano de Dios.

La serie se ha estrenado durante este abril de 2025, y aunque no es demasiado original en mi opinión, cazadores de demonios y familiares, hemos tenido siempre (de hecho, actualmente tenemos la exitosa “Demon Slayer” en anime y manga), destaca quizás por su humor, su acción y una trama bien cosida, aunque predecible y a ratos previsible…


Uno de mis dichos de toda la vida, si sigues el canal desde sus inicios, es que a todas las series le sobran tres episodios de media, de relleno puto, y “The Bondsman” no es una excepción. La serie tira de flashbacks para cerrar un par de subtramas a mitad de la temporada, bien colocados, y tiene una narrativa que me ha parecido curiosa, ya que nuestro protagonista muchas veces acaba con los demonios que tiene que cazar, con sus misiones, a mitad de capítulo y sin embargo, este continua, algo a lo que no suelo estar acostumbrado, pero que le da un toque muy curioso como os digo, mientras mezcla a fuego lento un terror suavecito, algo de gore, acción con motosierras incluidas (le encantaría a Milei y a Bruce Campbell), y de fondo el pueblo de Laudry, que en realidad es un hibrido de hasta cuatro poblaciones: Senoia (famosa por haberse rodado allí parte de “The Walking Dead”), Atlanta, Grantville y Sharpsburg, en el norte de la bucólica Georgia, con las típicas casitas de madera, los pubs donde con la cerveza te garantizan una buena pelea y barbudos cortos de mente, pero bien armados de cualquier cosa que dispare.

En la narrativa tenemos a Hub Halloran (Kevin Bacon), un cazarrecompensas de segunda división que, ya en los primeros compases del primer episodio vemos como cae en una burda trampa perpetrada por Lucky Callahan, un tipo venido desde el Norte, urbanita reconvertido en el amante de su exesposa (es un mafioso de cuidado, chivato y manipulador como él solo). Maryanne es la exesposa de Hub, cantante local de country, y con un hijo adolescente en común, Cade.


A Hub lo degollan y lo meten como aislante en las paredes de unos viejos apartamentos a los que van a prender fuego, pero resucita gracias a una organización de funcionarios infernales llamada Pot O’ Gold, cuya representante es una tipa que vendió su alma por salvar la vida de su hijo, y que se da de miedo la repostería.

La nueva misión de Hub, que estará vivo se supone mientras se dedique a ella, después irá al infierno, será la de capturar demonios que han escapado del Infierno y han llegado a su pueblo para poseer a parroquianos y hacer maldades, aunque suelen durar dos telediarios, y no solemos verlos en acción durante mucho tiempo.

Hub, desde un primer momento contará con la ayuda de su madre, a la que le cuenta lo ocurrido, y posteriormente reclutará a su propio hijo y exmujer en los últimos episodios en su lucha contra los demonios, siendo el más chungo el último, un demonio bíblico y femenino llamado Lilith, que odia a los hombres, adora la música y que le va a ofrecer al propio Hub un pacto bien curioso.


 Cada episodio está dedicado a un demonio que Hub tiene que eliminar mientras se enfrenta a Lucky, el del chándal, que está empeñado en acabar con él y quedarse con Maryanne, y es que Lucky puede llegar a dar más miedo y ser más peligroso que la mayoría de los demonios que aparecen en escena.

Según vamos avanzando, además, iremos viendo que Hub está condenado al Infierno por haber asesinado accidentalmente a una chica. Es un tipo que ha cometido errores graves en su vida, y a su manera intenta arreglarlos. Va de tipo duro, pero se lleva porrazos hasta en el DNI, por lo que es muy creíble, y Kevin Bacon en ese aspecto lo borda.


Los efectos especiales son un tanto burdos para los tiempos que corren y las coreografías de acción no te van a abrumar, pero dentro de los que cabe “The Bondsman” ofrece un producto entretenido, para pasar el rato. Una historia como os decía anteriormente sobre redenciones, segundas oportunidades y fuera del rollo sobrenatural, explora muy bien la naturaleza humana, donde un cazarrecompensas también tenía su muerto en el armario, en este caso una muerta mal enterrada en mitad de un bosque.

En definitiva: Se puede ver, te va a entretener y su final deja abierta claramente la puerta a una segunda temporada, pero, por otro lado, su número de episodios a pesar de la corta duración de los mismos, puede llegar a parecerte excesivos o incluso un tanto pesados por las vueltas que le dan al drama familiar. De nota le voy a dar un 5,5, y espero vuestros comentarios al respecto.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Dejar al Mundo Atrás (Netflix, 2023)

 

“Dejar el Mundo Atrás” (Netflix, 2023) es una película estadounidense que se presentó hace unos pocos días en la parrilla de Netflix España, y enseguida, debido en gran parte a toda la promoción que traía, se ha colado entre las películas más vistas de nuestro país.


        El plantel de actores también ha ayudado, bastante, hay que decirlo, y es que tenemos a Julia Roberts, Ethan Hawke y al ganador de dos Oscars, Mahershala Ali, junto a los diez minutos de metraje de Kevin Bacon, un equipo que interpreta muy bien sus papeles en una trama apocalíptica, que podría ser el inicio de un “Mad Max”, y que a veces, parece que estamos más cerca de que se cumpla de lo que creemos. No es fanatismo, es la Teoría de Olduvai.


        En la narrativa tenemos a Amanda y Clay, que se alquilan una casa en Long Island junto a sus hijos, para tomarse unas vacaciones. Al par de días, se presentan allí George y Ruth, padre e hija respectivamente, dueños de la casa alquilada, que le informan de un gran apagón que ha sucedido. Vienen huyendo de algo, pero todos desconfían entre sí. Pronto, comenzarán a ver hechos que están fuera de lo normal, como la caída de aviones, Teslas que se chocan unos con otros, petroleros que pierden el rumbo y se encallan en playas, y animales con extraños comportamientos, aparte de extraños pitidos…


        Poco a poco comienzan a darse cuenta que el caos ha comenzado y es el “Sálvese quien pueda” en el país de los individualistas, mientras que hay sentimientos entre ellos, y eso que llevan poco tiempo, que parecen aflorar. Uno por parte de Ruth hacia Clay, y de manera paralela por parte de George hacia la odiadora de personas, Amanda.


        Los nenes de Clay y Amanda, quizás no aporten tanto a la narrativa en mi opinión, aunque la nena, Rose, tiene su punto por saber como acaba la serie “Friends”, y quiere ver el último episodio, añadiendo la parte surrealista o “No quiero realmente ver lo que sucede, y quiero seguir a lo mío”, de la película.


        En definitiva: Película basada en un libro de Rumaan Alman, que no creo que lea. Tiene una intro que, seguro que gustará a Tarantino, con créditos vintage y música al caso. De sus dos horas y diez minutos, le sobra perfectamente su media hora larga de rigor para contarte lo mismo. Curioso cómo hay momentos en los que parece que están estancados y la trama no parece avanzar, por lo que puede llegar a aburrirte a ratos.


La historia es una inquietante visión de lo que podría venir, más para una sociedad que está muy enganchada a las redes sociales, a la tecnología, y a la electricidad y a todo lo último de lo último. Conecta con la idea que dijo cierta política española hace unos meses, que hablaba de élites que se escapaban en cohetes espaciales, y que reí como una divertida ocurrencia.


La moraleja que yo he sacado es que hay que comprarse algunas hectáreas de tierra en mi Extremadura, con un pozo al ser posible, e invertir en el sector primario y la autarquía por si acaso, en los próximos años…