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Mostrando entradas con la etiqueta Michael Keaton. Mostrar todas las entradas
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viernes, 18 de julio de 2025

El Método Knox (2023)

 

         “El Método Knox” nos trae a Michael Keaton como director y actor protagonista en un thriller, en un drama de 2023, que mezcla varios temas que me han parecido muy interesantes, en su contexto y en su planteamiento, con un elenco potente y sin grandes artificios presupuestarios… De hecho, no sé cuanto costó la película, pero si sé que recaudó un millón de dólares en cines, algo corto pensará alguno, pero como no sabemos cuanto costó toda la producción, no nos meteremos más en ese huerto.

        Rodada en apenas 25 días, para intentar cuadrar los calendarios de Al Pacino, que además aceptó cobrar al parecer muy por debajo de su salario habitual por el solo hecho de rodar con Keaton y a sus órdenes, y cuadrar igualmente el propio calendario de Keaton, la película explora el tema de la redención de un quitavidas a sueldo que es diagnosticado de un tipo de demencia que acabará con su memoria en apenas un mes y medio.

        Keaton, que se basó en experiencias de familiares suyos para el papel, se nota que se lo ha tomado en serio, haciendo en mi opinión una gran interpretación en su papel de John Knox…


        ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “El Método Knox”? Pues nuestra historia se centra en John Knox, un quitavidas a sueldo, que estuvo en la Guerra del Golfo, y cuyo apodo es “Aristóteles” por su afición durante la guerra por leer filosofía. Tiene dos doctorados y pasa muy desapercibido.

        Poco a poco comienza a notar problemas de memoria, y es diagnosticado con un tipo de demencia que no soy capaz de pronunciar, la enfermedad de Creutzfeldt–Jakob.

Este diagnóstico pone en peligro su trabajo, su vida y a todos los que le rodean, y le dan un mes y medio antes de que la enfermedad triunfe definitivamente, por lo que plantea retirarse, vender algunas cosas que tiene (cuadros valiosos y diamantes) y repartirlo entre su exmujer, su hijo que no le habla desde hace años (un James Marsden que aparca a Sonic el Erizo para hacer un gran papel en esta historia) desde hace años, y Annie, una meretriz extranjera, de Cracovia, culta, y que parece preocuparse en un principio por él.

 


        Antes de retirarse del mundo del hampa, decide hacer un último encargo junto a su compañero Thomas Muncie (Ray McKinnon) eliminando a un español. El trabajo se complica, porque John elimina al tipo, pero también a la mujer que lo acompañaba y a su propio compañero, algo que traerá consecuencias pues siempre había sido muy meticuloso y comienza a cometer errores, debido a su deterioro cognitivo que se le comienza a acelerar por días.

        A este hecho, se le une la aparición de su hijo, Miles, que viene de quitar de en medio a un tipo que ha abusado y embarazado a su hija, nieta de John Knox, y que recurre al padre para que le ayude a quitarse el muerto de encima, nunca mejor dicho.


        De manera paralela, recurre a Xavier Crane (Al Pacino), un ladrón con el que ha trabajado durante años para ayudarle a cerrar su vida criminal, y la detective Emily Ikari se pone tras la pista de padre e hijo por el reguero de muertos que comienzan a dejar, con errores que los involucran, primero a Miles y después ya directamente al padre, a John, que es traicionado por Annie cuando esta oye la palabra “diamantes”.

        Igualmente, vamos a ir viendo como la enfermedad se va cebando cada vez más en el quitavidas, con perdida de memoria, paranoia, desubicaciones y episodios raros e incoherentes que le van sucediendo. John parece querer cerrar de manera tranquila y pacífica su ida antes de perderse en el olvido de su propia mente, pero esta le juega malas pasadas.


        En definitiva: Película interesante, con buenas interpretaciones (la de Keaton es magistral, la de Marsden muy buena, y Al Pacino hace de Al Pacino sin pestañear), y que pone encima de la mesa varios puntos para reflexionar más allá de la redención y reconciliación, como es el papel de la familia, de los “amigos”, o el propio protagonista ante su enfermedad. El final me ha parecido muy bueno, el metraje de un hora y cuarenta y cinco minutos, correcto, y de nota le voy a poner un 6. Da para pensar, para reflexionar, y creo que merece la pena su visionado.

domingo, 13 de octubre de 2024

Bitelchús, Bitelchús (2024)


       ¿Tú viste “Bitelchús” cuando se estrenó hace casi 40 años? Yo si la vi en los Cines Menacho de Badayork en 1988, y aquello fue una pasada. Una semana y media nos tiramos en la calle jugando toda la chiquillada pacense, a ser el histrionismo personaje del traje a rayas y aspecto asqueroso, gritando ochenta veces “Bitelchús, Bitelchús”, y Bitelchús sin aparecer, y las viejas amenazando con el bastón y diciendo: “Niño, que te conozco, que sé de quién eres… Como me vuelvas a llamar eso, se lo digo a tus padres y te enteran, que trolebús será tu madre...”.

         Ahhhhh, ¡Qué ilusión hacía ver estas películas en pantalla grande, cuando Tim Burton molaba, y Danny Elfman te hacía unas bandas sonoras de la leche! Y ya cuando salió en vídeo, ni os cuento, tres meses de espera para alquilarla.


        Por eso, creo yo, que ningún Boomer que se precie, como es el caso, se resistirá a una bofetada de nostalgia y querrá ver esta nueva secuela del clásico de terror, lo de terror entre comillas, y fantasía, con solo un tercio del elenco principal, porque muchos han fallecido, otros tienen problemas judiciales y mejor no mezclarse con ellos y hacer que su personaje muera… No sé, comido por un tiburón, y otros simplemente, como los personajes de Geena Davis y Alec Baldwin, ni están ni se les espera, porque pasaron a otro plano astral... Entonces, ¿Qué nos vamos a encontrar en la hora y cuarenta minutos de esta nueva entrega de “Bitelchús”?

         Pues en “Bitelchús, Bitelchús” nos vamos a encontrar un producto entretenido, con grandes dosis, con grandes esencias de lo que fue la película original, para contentar a esos boomers que han ido a verla con sus hijos, quien sabe… Alguno incluso con sus nietos más bien… Y ya de paso, hacerle un guiño a los más jóvenes, que a lo mejor han visto la primera parte y sienten curiosidad por la segunda.


        En la narrativa han pasado varios años desde los acontecimientos que acabaron con Bitelchús con la cabeza reducida. Lydia Deetz (una Winona Ryder que abre muchos los ojos y pone muchas muecas, algunas casi imposibles incluso para su edad), vive atormentada por los recuerdos de Bitelchús, ha perdido a su marido hace tiempo, y su representante le está haciendo la Corte y Confección, ya que pretende casarse con ella, que trabaja de médium en un programa televisivo de tercera.

       La abuela Delia (una fantástica y rescatada por fortuna, Catherine O´Hara, que tiene una vis bastante graciosa) trabaja como artista conceptual, mientras que Charles, su marido, ha fallecido devorado por un tiburón tras un accidente aéreo.


         Dicho accidente hará que tres generaciones de mujeres de la familia: La propia Delia, Lydia, y la joven Astrid, una Jenna Ortega que se ha ido afincando últimamente en papeles góticos y por el estilo, se reúnan y despierten accidentalmente a Bitelchús, que a pesar del tiempo, no ha olvidado a los Deetz.

         ...Y que vive-muere pensando en casarse con Lydia, por toda la eternidad, y que ve su oportunidad de oro en este nuevo regreso… Aunque el problema que tiene es el regreso a su vez de su mujer italiana grapada de arriba a abajo (Mónica Bellucci) que está empeñada en acabar con él (con Bitelchús), y la persecución de un actor metido a policía (un estupendo y versátil, como siempre, Willie Dafoe).


        En definitiva: Una película entretenida, aunque os tengo que reconocer que he soltado algún bostezo pasando el ecuador de la película, y no os vais a a encontrar nada novedoso respecto a la primera película. Es el mismo caramelo con otro papel, con otro envoltorio, disfrutable solo a ratos. Como boomer, me he sonreído ante alguna alusión a aquella película del pasado, que hizo las delicias de mi adolescencia.

        Tiene una música que despierta algo en la memoria, además de un “Soul Train” que me ha gustado mucho. Danny DeVito por ahí. Buenos efectos especiales, un “Bitelchus Bebé” que es el mismo Tim Burton en la versión original, bastante gracioso y buenas interpretaciones en general con canción de autor incluida por parte de Michael Keaton. Y ver a Bitelchús de torero también me hizo soltar cierta carcajada. Nota: Un 5,5. Imprescindible, si no lo habéis hecho, que veáis la primera parte para entender el todo.