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viernes, 8 de abril de 2022

La Bibliotecaria de Auschwitz (Planeta Cómic, 2022) Salva Rubio, Loreto Aroca


         No conozco el libro de Antonio Iturbe, novela en la que se basa el cómic “La Bibliotecaria de Auschwitz” (Planeta Cómic, 2022) del guionista y escritor Salva Rubio (no dejéis de leer su “Monet”, “Max: Los Años 20” o “El fotógrafo de Mauthausen”) y la ilustradora Loreto Aroca (que debuta con este cómic, hasta donde sé), porque no me lo he leído (el libro, quiero decir).


        Pero, en cuanto al cómic, tengo que comentar que, al parecer, está basado en un hecho real (como el libro de Iturbe), en torno a una chica, Dita Adlerova, checa, que junto a su familia, unos judíos de clase media que vivían tranquilamente en Praga, acabaron como tantos miles, en campos de concentración nazis desde casi el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.


        Con el infame Doctor Mengele de fondo, Dita se irá salvando de la muerte en parte por su afición por los libros, que le hacen hacerse la bibliotecaria del campo de concentración, mientras la muerte, la desolación y la deshumanización campan a sus anchas a su alrededor.


        Es un cómic bastante ameno y entretenido, que yo recomendaría a los jóvenes que estudian Historia del Mundo Contemporáneo (antes de que desaparezca definitivamente de los planes de estudio de turno), pero que igualmente pueden disfrutarlo todo tipo de lectores, con un interesante contenido extra final, que aclara las dudas que pudiera tener el lector respecto a la narrativa, la temática, y su mismo proceso de creación.


        P.D: Ahora toca leer el libro.

martes, 1 de octubre de 2019

Max: Los años 20 (Planeta, 2019) Salva Rubio, Rubén del Rincón



        No me he leído “El tango de la guardia vieja” (2012) de Arturo Pérez-Reverte, pero al leer, por encima sobre “Max. Los años veinte” (Planeta, 2019), de Salva Rubio (guión, el cual conocemos a través de su cómic “Monet”, o “El fotógrafo de Mauthausen”, de los cuales ya hemos comentado cosas por aquí), Rubén del Rincón (Dibujo) y color de Amelie&Lerolle, cómic spin-off, del libro, me pareció ciertamente curioso, y decidí comprarme esta semana el volumen.


        Tengo que reconocer que el cómic me ha parecido muy interesante, al igual que el personaje, que es bastante “Pérez-Revertiano” en muchos aspectos. A Pérez-Reverte le va el rollo de barrios chungos, gente chunga, pero con cierto grado de honor, o nobleza entre ellos, lo vi al leer “Alatriste”, y lo leo en muchos de sus artículos. Tiene cierto idealismo sobre algunas épocas, y personajes, y ese es un sello muy suyo. Con personajes entrañables, a pesar de las circunstancias, que sabes que van a acabar fatal (aquí hay un caso, de un oficial ruso, que me lo olí desde la primera viñeta). Y a mí, me gusta, aunque reconozco que no lo leo tanto como me gustaría. Suelo leer más a Eslava, con su permiso.

        En “Max: Los años veinte” (Planeta, 2019), nos encontramos a Max Costa, un personaje creado por Pérez-Reverte, al parecer, para el libro que antes os hacía mención. Estamos en Barcelona, en 1921, ciudad letal, ya que está habitada por gente bastante chunga, desde navajeros, hasta ladrones, asesinos, anarquistas… De todo lo mejor de cada casa. Max es un joven bailarín que sueña con el triunfo, con ciertas habilidades casi de tortuga-ninja. Un mal golpe lo llevará a huir al norte de África, a alistarse en el Tercio de Extranjeros (después conocido como La Legión), y meterse de lleno en aquella matanza que fue Annual, en mitad de la Guerra del Rif (¿Hubo legionarios en Annual?, yo creo recordar que era ejército regular, pero quizás puedas aclarármelo, ya que es una de las dudas que tengo… Bueno, en realidad no la tengo, no hubo y menos con ese uniforme), será testigo de las cargas inútiles del Regimiento Alcántara, y finalmente, llegará más muerto que vivo a Melilla.
 No, un fusil no se coge así. El uniforme tampoco está bien para la época de la que hablamos.

        La vuelta a Barcelona, le traerá viejos y amargos recuerdos, así como enemigos y cuentas pendientes. En Marsella se propondrá cambiar su vida, en compañía de una joven misteriosa que le salva la vida, y en París, tocar la gloria con la punta de los dedos, antes de volver a la capital catalana…
                        Legionarios en Annual, va a ser que no...

        El cómic está francamente bien. Hay cosas que me han rayado un poco, como la presencia de legionarios en Annual, o la manera en la que Rubén del Rincón ha dibujado a los soldados manejando sus fusiles, entre otras cosas. El personaje, a ratos, me recuerda a Corto Maltés, o a un James Bond hispánico, con su elegancia, su porte y su éxito entre las féminas. Los personajes que rodean a Max, desde la gitana sevillana, hasta Boris el ruso, pasando por Boske (la chica gato) ayudan mucho a afianzarlo, a lo largo de las viñetas.
        Esta escena, no sé bien por qué, me recordó a Corto Maltés...

        En las páginas finales, se añade una última historia corta, y hay un interesante anexo donde se recrean, y se explican, las situaciones y lugares por donde pasa Max, dando una mayor coherencia a todo lo leído con anterioridad.

        No sé, sinceramente, si Max acabará sus aventuras aquí, pero, personalmente, me gustaría seguir leyendo sus aventuras y desventuras en próximas ediciones. Ojalá sea así, Max se lo merece.

viernes, 5 de abril de 2019

El fotógrafo de Mauthausen (Norma editorial, 2017) Salva Rubio, Pedro J. Colombo, Aintzane Landa



           Cuando hace un tiempo vi “El fotógrafo de Mauthausen” (2018) de Mario Casas, me quedé con unas ganas tremendas de poder leer el cómic, ya que sabía de su existencia (de hecho lo compré, como os decía cuando comenté la película, y lo tenía aparcado), y para mí era cerrar el circulo en torno a la figura de Francesc Boix, que es interesantísima, y desconocida, aún por desgracia, a grandes rasgos, en muchos de los círculos de historiadores, intelectuales, y personas de a pie de este país.

        Aparte de las diversas vicisitudes que pasé para ver la película, después me quedé con ganas de más. Y estos meses he estado buscando información sobre la persona, los hechos, el campo y los prisioneros, para convencerme (más aún si cabe) de que Boix y sus compañeros de prisión fueron unos auténticos héroes. Héroes sin el justo reconocimiento.

        El cómic “El fotógrafo de Mauthausen” (editado por Norma editorial, 2017) tiene como guionista a Salva Rubio (Ya os hablé de él cuando comenté el cómic de Monet), como dibujante a Pedro J. Colombo y dando color a Aintzane Landa. Al leerlo, ya desde el principio, me di cuenta que no tiene mucho que ver con la película. De hecho, difieren en muchas cosas, pero no en lo básico, que en definitiva es: La brutalidad y la atrocidad, la inhumanidad y la barbarie nazi practicada en los campos de concentración, de exterminio, durante toda la guerra.

         El cómic es una verdadera pasada, desde el principio hasta el fin. Se toma sus licencias narrativas, con algunos personajes ficticios y la modificación de algunos de los hechos acontecidos en el campo, pero.... ¿Modifica eso sustancialmente la historia? Yo creo que no. Aparte de la historia en sí, narrada en viñetas. El dossier histórico y fotográfico que acompaña el tomo es, simplemente, impresionante. Con narraciones exhaustivas de los hechos, acuarelas de las fotografías, y datos adicionales de los personajes, situaciones y hechos narrados. Le saqué algunos defectillos a la película, pero al cómic no se los veo tanto. A mi me ha encantado, y, de hecho, os lo recomiendo. La figura de este hombre, y de tantos y tantos que murieron, y que sufrieron el exilio, no debería ser olvidada.

sábado, 11 de agosto de 2018

Monet. Nómada de la luz (2017) Salva Rubio, Efa



        Hace unos años conocí, a través del cómic “El soldado”, el magnifico trabajo de este gran artista que es Ricard Fernández, ya conocido con el nombre artístico de Efa, que se ha hecho, poco a poco, un merecido hueco en este mundillo, y que tiene un currículo, en mi opinión, envidiable.


        De Salva Rubio, historiador y guionista, es lo primero que leo, y espero que no sea lo último.


         Y ambos, Rubio y Efa, firman esta novela gráfica, que es una verdadera delicia, de lo más recomendable: “Monet. Nómada de la luz” (editado por Norma, 2017). Rubio reflexiona, en las páginas finales, que ya en su etapa de estudiante, mientras estudiaba a los impresionistas, había pensado que un personaje tan importante como Monet, no tenía un cómic o película dedicada a su persona. Tenía razón.

         Esta novela gráfica es, desde luego, un magnífico tributo a tan prolífico y longevo artista. En un principio, nos encontramos a un anciano Monet, que, recién operado de unas cataratas que arrastraba desde hacía once años, reflexiona y rememora, sobre los acontecimientos más importantes de su vida, desde su niñez, hasta su formación como pintor…


        … Sus primeros maestros, su primer amor, sus hijos y la pobreza que arrastró gran parte de su vida, al ser un artista, como tantos otros, totalmente incomprendido.


          Su liderazgo y caída dentro del grupo impresionista, y sus amistades más cercanas, como Renoir, dentro de dicho grupo.


          Este es, como tantos otros, un cómic completamente necesario. Una biografía de uno de los pintores más icónicos de la Historia del Arte, cuya obsesión era la luz, el color, la naturaleza… Una maravilla. Enhorabuena a Salva Rubio y a Efa.


          P.D: Se agradecen los comentarios finales sobre las distintas viñetas más representativas de la obra. Suman información e interés. Bravo.