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domingo, 5 de septiembre de 2021

Attu y la lucha por las islas Aleutianas. La campaña olvidada de la Segunda Guerra Mundial. (Editorial Hécate, 2017) Varios Autores

 

         Con “Attu y la lucha por las islas Aleutianas. La campaña olvidada de la Segunda Guerra Mundial” (Editorial Hécate, 2017) me he quedado maravillado por varios motivos. En primer lugar, porque narra un acontecimiento dentro de la Segunda Guerra Mundial, que fue la toma japonesa de parte de las islas aleutianas (pertenecientes a Estados Unidos desde mediados del S.XIX, al ser compradas a Rusia junto a Alaska) en la primera semana de junio de 1942, concretamente las islas más orientales de Attu y Kiska, y la posterior reconquista, por parte de los estadounidenses de dichas islas, en condiciones climáticas imposibles, y con una cobertura política, periodística y social prácticamente nula, convirtiéndose en una campaña, como bien dice el subtítulo del libro, olvidada en prácticamente todos los sectores, y que difícilmente encontraras en los libros generales dedicados al conflicto, a pesar de que en esta operación participaron, y fueron muertos y heridos, miles de hombres (sobre todo, del lado japonés).


        En segundo lugar, porque narra perfectamente la conquista y llegada de los japoneses a las Aleutianas (páginas iniciales que conforman el primer capítulo, Invasión y Respuesta), y porque la segunda parte del libro (que está dividido en cuatro bloques fundamentales: Invasión y Respuesta, Reconquista, los japoneses en Attu y el fiasco de Kiska) se basa en los testimonios directos recogidos (creo que hay más de cincuenta, reconozco no haberlos contados todos) a los soldados y oficiales estadounidenses que lucharon cara a cara con los japoneses, y no se ahorran detalles a la hora de describir las cargas, los miedos, los tiros y los muertos y heridos en combate, y algún “milagro” que se produjo durante los combates. Solo ya por este motivo, el libro me ha parecido sublime, aunque en una de las solapas (en la anterior) se informa que “Presenta los testimonios de numerosos soldados japoneses y estadounidenses…”, solo leerás parte del diario del oficial médico japonés Paul Nobuo, fallecido en Attu en la llamada “Carga Final” japonesa, que a todas luces, fue una auténtica locura mayúscula.


        Además, recoge los informes de la inteligencia estadounidense, tras la reconquista de Attu (tercera parte), sobre las características de la ropa usada por los japoneses, armamento, tácticas de combate, valor y arrojo, hasta los menús que tomaban los nipones, algo muy fuera de lo común en libros de semejantes características. Y finaliza, con el gran fiasco de la reconquista de Kiska, para la cual se usaron miles de soldados estadounidenses y canadienses, cuando los japoneses ya se habían marchado sigilosamente del lugar.


        Todo, aderezado con cerca de cuarenta fotografías, planos e ilustraciones, las principales mostradas en páginas interiores en un color azulado, para que las localices fácilmente, hacen de este tomo, como todo lo que he leído (hasta la fecha) de esta Editorial Hécate, un volumen de lo más recomendable si te interesa la temática de la Segunda Guerra Mundial.


        Es disfrutable al máximo, no pierde interés en ningún momento, y narra una campaña poco conocida, y no por ello menos importante, del escenario bélico en el Pacífico.

martes, 25 de agosto de 2020

Piloto de Spitfire. Un relato personal de la Batalla de Inglaterra (Hécate, 2018) David Moore Crook



        En “Piloto de Spitfire. Un relato personal de la Batalla de Inglaterra” (Hécate, 2018) de David Moore Crook, tenemos el relato autobiográfico del uno de los casi tres mil pilotos que participaron en la defensa de las Islas Británicas entre julio y octubre de 1940. La RAF, con pilotos checos, canadienses, algún estadounidense, polacos, y los propios británicos, jugó un papel colosal en una batalla que fue clave, que fue punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial.

         En el libro, un interesante prólogo nos pone en antecedentes de lo que fue la Batalla de Inglaterra, circunstancias, tipos de aviones y planes de ataque y defensa de cada uno de los contendientes. Incluye el discurso de Churchill referente a la defensa de Inglaterra por parte de la RAF, “Nunca tantos debieron tanto a unos pocos”, y una pequeña biografía sobre Moore Crook, el autor del libro, que, desgraciadamente, falleció en acto de servicio en circunstancias no muy claras.

        Posteriormente, el propio relato de las vivencias de Moore Crook, que no ahorra en descripciones de batallas, anécdotas y misiones que realizó su escuadrón, el 609 de campaña. Y, para finalizar, una cronología destacada de la batalla, con los días y hechos más importantes. Un anexo fantástico con información, una pequeña biografía, de casi unos treinta pilotos de la RAF, algunos de ellos con fotos, referidos en el libro. Y un artículo final, sobre el gran Spitfire, protagonista indiscutible del libro.

        La edición está muy bien cuidada, y aporta cerca de veinte fotos, ilustraciones, mapas y posters, así como un plano a color de un Spitfire. Si eres un forofo de la Segunda Guerra Mundial, el libro desde luego, no defrauda, por interés y calidad.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Una vida en el aire (Hécate, 2015) Ernst Udet



        “Una vida en el aire” (Hécate, 2015) de Ernst Udet es un fantástico libro autobiográfico que cuenta parte de la vida de este piloto alemán durante la Primera Guerra Mundial, y en los años veinte, en los que hizo películas, participó en carreras aéreas, visitó países y continentes, hasta que cayó en el fanatismo nazi en los años treinta, aunque salió desencantado de él en los años cuarenta, poco antes de su suicidio.

        Ernst fue uno de los integrantes del “Circo volador” de Richthofen, conocido como “El barón rojo”, al que se unió tras mostrar su valía aérea. Desde muy pequeño, se interesó por la aviación, y hacía sus propios planeadores, posteriormente, logró hacer el curso de piloto con dieciocho años y unirse al Ejército Imperial Alemán, en calidad de piloto.


        En el libro narra perfectamente muchas de sus victorias, y fracasos, el respeto al enemigo, y sus tácticas de combate. Así como sus propios sentimientos ante la pérdida de amigos y conocidos, y un poco más íntimamente, deja entrever la relación con su familia o con su pareja del momento. Las buenas anécdotas no faltan en ningún momento.

        El libro adjunta una serie de fotografías, dibujos y viñetas de Ernst, su historial de derribos, y comienza con un interesante prólogo que nos pone en la pista de quién fue Ernst Udet, un tipo con una vida de película. Os lo recomiendo.

domingo, 2 de agosto de 2020

La hora de los tanques. Experiencia como jefe de una compañía de Carros de combate (1916-1919) Hécate, 2016. William H.L Watson



        Durante esta semana, me he enfrascado en una fascinante lectura, “La hora de los tanques. Experiencia como jefe de una compañía de Carros de combate (1916-1919)”  (Hécate, 2016) de William H.L Watson, que narra la experiencia de un oficial británico a mando de una compañía, recién creada de carros de combate.

        La Primera Guerra Mundial estaba estancada, y el Estado Mayor Británico apostó por esta nueva arma que decidiría algunos de los mayores combates de la Primera Guerra Mundial. Watson narra desde sus inicios, y cómo llegó a la compañía de carros, hasta las dificultades que solían encontrarse, sus éxitos y también sus fracasos, con minuciosos detalles, y con planos realizados por él mismo.
 Los alemanes, cuando vieron por primera vez a los tanques británicos, sintieron un pavor impresionante. Pronto, aprendieron a contrarrestarlos y a fabricar sus propios carros.

        El libro, así mismo, viene con una veintena de fotos de la época, y tiene un anexo final de Churchill de 1915, aportando su visión a esta nueva arma. Igualmente, un Parte de Batalla que aporta más información al conjunto del libro, y que se publicó en ediciones posteriores a 1920, lleno de curiosidades y anécdotas. Y una serie de notas finales sobre determinados hechos narrados en sus páginas: Nombres de oficiales, datos curiosos, batallas, etc.

        En conjunto es un buen libro, el único “pero” que le pongo es cuando Watson se pone “exquisito”, como buen oficial británico, y se para a describir cenas de oficiales, personalidades y “delicias” que él podría disfrutar como oficial (partidos de futbol, de cricket, paradas para tomar el té, o visitar a una condesa francesa y a sus hijas, entre otras cosas), mientras sus subordinados andaban por las trincheras recibiendo tiros, lluvia, tropezando en el barro u oliendo a cadáveres sin enterrar (algo que también sufrirá él, pero en peor medida). Me ha parecido, igualmente, muy revelador, como prácticamente con la llegada de los estadounidenses, que cargaban por miles al frente, se acaba la Primera Guerra Mundial. Te va a gustar si te interesan los tanques, y sus inicios. 

 Me encanta esta foto. Muestra el sofisticado sistema de comunicaciones de un Carro Mark, que tenía que tirar de palomas para poder informar de sus avances en el frente.

viernes, 24 de julio de 2020

El cruce de la metralla y otras crónicas escritas en Primera Línea (1940-1944) (Hécate, 2018) Tom Treanor



        Estos diez últimos días se los he dedicado a un libro muy interesante: “El cruce de la metralla y otras crónicas escritas en Primera Línea (1940-1944)”, del periodista de “Los Ángeles Times”, Tom Treanor, y editado por Hécate (2018).

        Son casi cuatrocientas páginas, divididas en nueve capítulos, aparte del prólogo “La guerra en mil palabras” y un “Prefacio”, y un anexo final dedicado a gran parte de los periodistas estadounidenses que cayeron en la Segunda Guerra Mundial. La cifra oficial es 54, pero se sabe que fueron más por circunstancias que explica el propio libro: Algunos eran militares y periodistas, otros eran antiguos periodistas metidos a militares…

        Este libro recoge gran parte de las crónicas de uno de aquellos periodistas , Tom Treanor, quizás uno de los más famosos, ya que era objeto de interés de algunos compañeros (más bien compañeras) que escribían crónicas del corazón (cómo suele llamarse al chismorreo y cotilleo). Treanor tenía un estilo muy peculiar de escribir, que parecía el de un diario con grandes dosis de propaganda, (algo por cierto, que he notado hoy en día cuando leo artículos del National Geographic de articulistas estadounidenses), aparte de mandar sus crónicas por correo, no por telégrafo, lo cual provocaba la publicación de crónicas retrasadas en el tiempo, pero más extensas e interesantes para el lector.

        Treanor visitó Europa antes de la guerra, durante la guerra antes de que Estados Unidos entrase en el conflicto, y hace sus artículos desde Rumanía, el norte de África, Malta, Egipto y Birmania, antes de volver a Europa para presenciar el desembarco de Normandía (en la Playa Utah) y acompañar a las tropas aliadas en su avance por suelo francés.

        Desgraciadamente, falleció a consecuencia de un accidente de tráfico, antes de la toma de París, con la que premonitoriamente llegó a soñar, y a escribir su último artículo sobre ello. El libro está lleno de anécdotas, y tiene un estilo claro y directo, sin barroquismos, un estilo sencillo que seguramente hacía la delicia de sus lectores, pues parece que la guerra te la esté contando un amigo, con un guiño de complicidad. Os lo recomiendo, si como a mí, os interesa la Segunda Guerra Mundial. Os aseguro que os va a entretener mucho y vais acabar queriendo saber más sobre Tom Treanor.

domingo, 31 de mayo de 2020

Duelo bajo las estrellas. Testimonio de un piloto alemán de Caza Nocturna. (1941-1945) (Editorial Hécate, 2019), Wilhelm Johnen



        Pocas veces vamos a tener la oportunidad de poder leer testimonios desde el punto de vista de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial (o por falta de ediciones, o por falta ya de testigos), en cuanto a los cazas nocturnos se refiere. “Duelo bajo las estrellas. Testimonio de un piloto alemán de Caza Nocturna. (1941-1945) de Wilhelm Johnen (1921-2002) (Editorial Hécate, 2019) es el único que conozco hasta la fecha. No dudo que haya más, pero mi conocimiento solo llega, de momento, hasta este libro.

        Tengo que decir que el libro me ha parecido una maravilla. Con una narrativa sencilla, y realizado en capítulos cortos, te consigue enganchar desde la primera página. Siendo interesante, como, cada vez que habla de un personaje, Johnen, si falleció, nos pone la nota “Necrológica”, y nos narra cómo cayó en combate o cómo falleció.

        También se nota cuando hay un editor, y un traductor, que se molestan en hacer las cosas bien. Informando al lector, a través de los pies de página, con comentarios sobre ciertas traducciones o datos relativos sobre a lo que se refiere el autor. Tiene un glosario inicial que se agradece, así como, al finalizar el libro: Un post-scriptum donde se narra uno de los hechos acontecidos y narrados por Johnen, pero desde el punto de vista de los pilotos Aliados, que lo tuvieron que sufrir. Así como la Hoja de Servicios del autor, y una Galería de Personalidades.

        Me han llamado la atención muchas cosas. Pero, destacaría cuatro concretas. Ya desde el prólogo, que se nos informe que este libro es censurado, manipulado y cortado a destajo en las ediciones inglesas, desde hace más de sesenta años, porque hay cosas que los lectores ingleses no quieren oír, o leer. La tradicional costumbre inglesa de no hablar de sus derrotas, que suelo encontrarme cuando no han oído hablar de Blas de Lezo o de la estrepitosa Contra-Armada (que fue la respuesta a la Felicísima Armada de Felipe II) que acabó con peores resultados que la española.

        Otra cuestión es que, al menos en dos ocasiones, habla de bolas incandescentes que rodeaban su Me-110, y que él llama “Fuegos de San Telmo”, que supongo que serían aquellos “Foo Fighters” referidos por pilotos Aliados.

        La tercera, y no menos interesante, es cuando aterriza en territorio suizo después de una misión. Y el mismísimo Himmler, envía a la Gestapo a interrogar y amedrentar a sus padres y familiares (a los de los tres miembros de la tripulación), pensando que había desertado, mientras que él hace todo lo posible por volver a Alemania a combatir. Llegaron a mandar a dos tipos a Suiza, uno para matarlo, y otro para destruir su avión, que tenía lo más nuevo en tecnología de radares.
Lancaster derribado en el lago Constanza por Johnen. Fue recuperado a mediados de los cincuenta.

        Y finalmente, el estudio final que hace el propio Johnen sobre las ciudades destruidas en Alemania, con datos de patrimonio destruido, con cifras de fallecidos, fruto de un estudio posterior que hizo el autor. En ningún momento habla de política, y solo dice que luchaba por Alemania. De hecho, en una ocasión se refiere a la Dictadura Nacionalsocialista, pero no habla con remordimientos de los Aliados, al contrario, intentaba que los tripulantes de los bombarderos saltaran, dañando lo imprescindible el aparato enemigo para que cayera, y visitando alguna vez a los caídos, como le pasó con un coronel ruso.

        Hay más cosas destacables en el libro, pero prefiero que lo leáis. Si sois fanáticos de la Segunda Guerra Mundial, como es mi caso, el libro no os va a defraudar, lo vais a disfrutar mucho. Lo recomiendo, sin duda.