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Mostrando entradas con la etiqueta Mitología.. Mostrar todas las entradas
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jueves, 30 de junio de 2016

Leucipo.

        El día de las elecciones generales, Micho I de Gato se levantó temprano. El solato pacense ya entraba por la ventana desde las siete de la mañana. La noche había sido tranquila. Un poco de jazz, algunas velas en el Patio-Lavadero, y conversación tranquila bajo el cielo claro, con la constelación de Orión allá arriba, observándonos.

      Como Micho es un gato, y de momento no le dejan votar, y yo no estoy muy al tanto de la política nacional. La mañana discurrió entre lecturas, pizzas, vino Ribera del Guadiana (no todo va a ser absenta en esta vida), y más Jazz. Entonces sonó el timbre de casa. Un/a joven, con facciones delicadas, hermosísim@, se presentó bajo el nombre de Leucipo. Leucipo venía recogiendo firmas, aprovechando el domingo electoral, para una ley que permitiera más facilidades para el colectivo transexual de Extremadura. No sabría decir si el/la chic@ me pareció guapo o guapa. Le acompañaba su madre, que se presentó como Galatea. Y tanto Micho, como yo, estuvimos encantados de invitarlos a pasar al Patio-Lavadero, donde nos contaron la historia de rechazo que ha vivido este/a joven desde la más temprana edad, rechazad@ por un padre corto de vistas y de entendederas, un tal Lampro, carpintero de profesión, ¡Qué Atenea la de glaucos ojos, enemiga de la Lomce y el paracetamol lo confunda!, que se encuentra haciendo trámites de separación de la pobre Galatea, mujer valerosa y luchadora, que desde la más tierna infancia rechazó a Leucipo por el solo hecho de nacer chica. La desdichada tuvo que vestir como un chico desde joven, para evitar el rechazo social, y ahora está convencido que es un chico encerrado en el cuerpo de una chica. Y quiere operarse para sentirse bien con él mismo.
(Micho I de Gato)
     Con mi firma, y la de Micho en forma de pata, nos despedimos de esta madre y de esta hija, que quiere ser hijo, Leucipo, deseándoles a ambos la mayor de la suerte.


    Desde el Patio-Lavadero vimos el sol ponerse por Portugal. Muy cerca, las luces de la vecina Elvas se encendían y, abajo, en la avenida, la vida se volvía bulliciosa.

martes, 12 de abril de 2016

Micho, y la Finca de las Hespérides.

El tema empezó con un anuncio en el periódico regional: “Se busca personal para trabajar en la Finca Las Hespérides”, y como el tema de la educación está tan regular pagado (Hacienda me retiene el 24% del sueldo mensual), y Micho, aparte de leer la prensa económica, escuchar Jazz, y discutir con la divina Atenea (la de glaucos ojos) sobre política internacional, no suele hacer mucho más por contribuir al erario lar, decidí presentarme al trabajo, a tiempo parcial.


 La dueña de la finca, una tal Hera, parecía una señora simpática. Nos citó a los aspirantes a la Oferta Laboral bien temprano, y se veía que era una señora hogareña, familiar, con una casita dentro de aquel acogedor vergel, y con un gran número de pavos reales. Ya el primer día, nos ofreció unas granadas cultivadas, con mimo, por ella misma.


 El trabajo era sencillo, recoger las manzanas doradas, de la variedad Golden, que crecen en lo que ella llamaba “su jardín” y que tenía varias hectáreas. Tenía un grupo de chicas, en prácticas, desde hace unos años, del Centro de Adultos “Atlas”, que están haciendo el Módulo de Jardinería de FP. Dichas alumnas, que se habían bautizado así mismas como “Las Hespérides” (igual que la Finca, que originales) eran becarias, y apenas trabajaban, se tiraban todo el día cantando y correteando entre los manzanos, dejando los frutos podrirse, irremediablemente, en el suelo. Aun así, optaban a una beca de la Junta de Extremadura y creían que en verano podrían cobrar el PER.

 El caso es que nos eligieron a cincuenta aspirantes para ir recogiendo las manzanas. Un producto de primera, cultivadas sin fertilizantes químicos, y con un color dorado que brillaba bajo el sol. Micho I de Gato me acompañó un par de tardes, pero pronto se aburrió de tanto pavo real, y optó por quedarse en el Patio-Lavadero leyendo. Las condiciones laborables eran buenas, contrato desde el primer día (media jornada) y descansos para comer. Hera solo nos puso una condición, en principio fácil de cumplir: “Si viene un tipo raro, un musculitos disfrazado con una piel de León y con una porra en la mano, no le deis ni los Buenos Días”, nos advirtió. Al parecer, es un indigente, poco de fiar (en palabras de Hera), bruto, y no es bienvenido en “Las Hespérides”.



El jardín estaba poco cuidado, una de las chicas del Módulo de Jardinería nos avisó que tuviéramos cuidado con las serpientes Dagón: “Debe haber más de cien”, bromeó entre risas. Una especie inofensiva, pero invasora. La gente las compra de pequeñitas,  y después las abandona en el campo extremeño, cuando ya no caben en el apartamento o en el piso de Protección Oficial de 40 m2…

miércoles, 20 de agosto de 2014

Yocasta y el extraviado Edipo.

Micho I de Gato dormitaba, la verdad es que estaba realmente cansado. Había estado todo el fin de semana leyendo, escuchando jazz y teorizando sobre el arte contemporáneo europeo. El Patio-Lavadero estaba patas arriba, pero me decidí por recoger el salón, que era un auténtico desastre: Tazas de café, cajas de pizzas y chupitos de absenta, periódicos viejos y discos por doquier. Llevaba en el cuerpo un ibuprofeno, o tal vez dos, cuando tocaron al timbre de la puerta.

          Una mujer, bastante nerviosa, llamada Yocasta, preguntaba si había visto a un tal Edipo. Le contesté que no. Nadie había tocado al timbre antes que ella, y yo no había oído nada fuera de lo común. Yocasta me explicó que lo había dejado hablando en el portal del edificio con una esfinge, mientras ella compraba el cupón de la ONCE (Organización Nacional de Cíclopes Españoles), y cuando volvió, Edipo ya no estaba allí. Deduje que la esfinge debía ser Amparo, la esfinge del rellano.

          Me ofrecí a ayudarla a buscar al tal Edipo, al fin y al cabo, Micho aún soñaba en el sillón del salón, y ella me lo agradeció de todo corazón, tenían que coger un autobús hacia Tebas, y no podían perder mucho más tiempo…

domingo, 12 de enero de 2014

Prometeo.

     El tipo que vino a revisarnos la luz se llamaba Prometeo. Un señor de mediana edad, simpático y atento, extrovertido, de incipiente barba y pelo alborotado, que enseguida hizo migas con nosotros. Le invitamos a un café con leche y aceptó encantado, aparcando su caja de herramientas junto a la puerta del Patio-Lavadero, nos habló de la subida de precios, de las subastas de las eléctricas y del poco trabajo que había en el sector, muy competitivo y con mucho pirata suelto arreglando enchufes, y eso que él se dedicaba al negocio eléctrico desde hacía relativamente poco.


(Imagen de Prometeo buscando los fusibles del Patio-Lavadero). 

       Pronto Micho I de Gato y yo reparamos que Prometeo era un tipo listo.  A pesar de la crisis, Prometeo había trabajado casi de todo, comenzó sacrificando bueyes en el matadero de Badayork y después haciendo trabajillos de poca monta, como recoger manzanas de temporada por las fincas de las Vegas Bajas del Guadiana. 
      Finalmente, la conversación derivó en su cuñada, una joven llamada Pandora que traía a media familia de cabeza, en los problemas que le había ocasionado su hígado en los últimos meses y en el viaje que va a realizar el próximo mes al Cáucaso, con todos los gastos pagados por la empresa, para estudiar el posible mercado eléctrico en la zona. Estaba encantado con la idea de dicho viaje, pues iba a aprovechar para fotografiar  la fauna y flora de la zona, sobre todo las míticas águilas caucasianas.

               Se despidió de nosotros no sin antes pedirnos fuego para encenderse un cigarrillo, y con la promesa de volver a vernos a su regreso, agarró su caja de herramientas con firmeza, y con una sonrisa arcaica corrió escaleras abajo...

domingo, 11 de agosto de 2013

La carrera de carros.

...Los carros pasaron tan rápidos que apenas nos dio tiempo, a Micho y a mí, de dar un salto atrás, justo cuando nos disponíamos a cruzar por el paso de peatones, la concurrida avenida.
       Uno de los que conducía velozmente, adelantando a todos los demás vehículos como un loco, lo conocíamos de vista del barrio. Se trataba del orgulloso Pélope, que conducía un Poseidón Alado del 99, amarillo chillón para más señas, y con doble motor en V. El carro que le seguía de cerca, con la velocidad del rayo y poniendo en peligro a medio barrio, era el Ares Coupe, negro metalizado, de otro tipo del barrio, el arrogante Enómao, dueño de la pizzería Pisa&Olimpia.      
        Aunque, a decir verdad, el que conducía era Mírtilo, un tipo que tenía un taller mecánico dos calles más abajo y que había sido profesor de autoescuela.
       Los vecinos vociferaban y amenazaban con los puños a tan estúpidos amos del volante, y algunos no dudaron el telefonear a la policía mientras los dos vehículos se perdían por el final de la avenida mientras realizaban adelantamientos imposibles.
       Una bella y sofisticada joven exclamó, a nuestro lado: ¡¡Vuela Pélope, marfileño hombro!! Y Micho ronroneó: Duncan, ¿Tú entiendes algo de todo esto? Absolutamente nada, le contesté al albinegro felino.



 P.D: Al día siguiente nos enteramos por la prensa local que aquella carrera de carros había acabado, como era de esperar, en accidente mortal. El Ares Coupe de Mírtilo y Enómao volcó poco antes de llegar al Templo Corintio, octástilo, de Nuestro Señor de Poseidón de los Mares, Lagunas y Charcas (muy venerado a este lado del Guadiana), falleciendo Enómao en el siniestro… 

martes, 30 de abril de 2013

Ferretería Hefestos.


            Volvía de comprar el pan y la prensa económica de Micho I de Gato cuando vi una enorme algarabía en la avenida. Bajo un enorme rotulo que rezaba “Ferretería Hefestos”, se abría un nuevo negocio en el barrio, y la gente, curiosa, se apiñaba en sus escaparates en el día inaugural.

             Intrigado ante tanta expectación, no pude resistirme a la tentación de acercarme. El negocio ofrecía todo tipo de artículos de ferretería: Tornillería, cuerdas, cadenas, bombillas, maquinaria de todo tipo… Y no solo eso, sino que también productos artesanales que los propios ferreteros fabricaban en una forja en la trastienda: Anclajes, armaduras decorativas, cinturones y hebillas…Hasta castañuelas…

            …Por lo que pude oír, mientras visitaba maravillado el local, el negocio es familiar. Lo rige una pareja un tanto peculiar. Él, un tal Hefestos, es un tipo bastante feo, con pinta de lisiado y con una cojera muy visible. Ella, Afrodita, una bella joven que quita el hipo a cualquier mortal y que el día de la inauguración mostraba un generoso escote y un sublime cinturón, obra al parecer, de la forja de su marido.

            La gente en el barrio estaba encantada, y deseaban a la pareja el mejor de los éxitos. Algo que es difícil, porque la competencia en precio, no en calidad, de los chinos, la van a notar enseguida.

            Los empleados, gente joven, iban y venían por los pasillos, serviciales, atendiendo cualquier duda de la clientela. Cedalión, Alcón, Eurimedón… Rezaban sus camisas relucientes, y yo aproveché mi estancia para hacer una copia de llave y comprar un pegamento. En la puerta también compré un cupón de la ONCE (Organización Nacional de Cíclopes Españoles) a un cíclope, y vi como un tal Ares, un camorrista del barrio se enzarzaba a hostias con unos chicos en la esquina cercana bajo la atenta mirada de Afrodita que salió a la puerta a ver cuál era la causa de tanto alboroto…

            …Cuando llegué a casa, Micho I de Gato debatía con mi divina Atenea, la del peplo jónico y glaucos ojos, nacida de un dolor de tarra de su padre, la participación de Portugal en la Primera Guerra Mundial mientras tomaban un café con leche. “¿Hefestos?”, inquirió mi deidad con una ceja alzada. “Si yo te contara…”, bufó la Partenos justo en el mismo momento en que su búho se cagaba sobre mi taza recién servida…

lunes, 22 de abril de 2013

Cloris


…Perséfone paseó su minifalda, su exuberante cabellera  y su sonrisa por la avenida y dejó de llover. Pasamos del frío y la lluvia a los treinta grados y a las korés en tanga en apenas un par de días. Los Grifos llegaron y anidaron en los eucaliptos del vetusto Guadiana mientras que los estornudos alérgicos poblaban las calles de Badayork y los lotófagos trapicheaban con sus flores, recién llegadas de la isla de Yerba, que hacen olvidar a los que la consumen la crisis económica, los problemas familiares y hasta el nombre propio de cada cual…
… Yo corregía exámenes en los cuales se afirmaba “…Hernan Cortes fue un tipo que se alió con el Che Guevara  para luchar contra la dictadura déspota de Bill Gates…”, y  Micho I de Gato escuchaba Jazz en el Patio-Lavadero mientras leía un artículo periodístico sobre la situación económica en Tanzania y tomaba apuntes para un futuro libro sobre “Economía y Gatos en el África actual”, cuando sonó el timbre de la puerta.

 “Abre Duncan”, susurró con un breve maullido sin levantar la cabeza del texto y moviendo brevemente el rabo.
 Me levanté tras poner un 7,8 al examen que tenía en la mano, (había que reconocer que era de los mejores…), y abrí la puerta con fatigoso trabajo. Aún tenía que corregir cincuenta y tres exámenes más.

 “Buenos Días, caballero”, me sonrió una hermosa chica en el umbral mientras me extendía una mano con una tarjeta. Llevaba un ramillete de flores de diversos colores, el pelo recogido en una diadema de lirios y pensamientos, un sugerente escote y una nívea y amplia sonrisa que me alegró el alma casi tanto cuando se me aparece mi querida diosa, Atenea, tras tres absentas los sábados por la noche o mi musa, Clío, cuando me caigo escaleras abajo…

Tomé la tarjeta y leí: “Cloris y Céfiro. El Imperio de las Flores. Especialistas en todo tipo de Flores. Badayork”.  “Somos nuevos en la ciudad”, informó la chica mientras señalaba la tarjeta. “Yo soy Cloris”, dijo y volvió a sonreír.”Tenemos todo tipo de arreglos florales, todo lo que necesite: Bodas, Entierros…”.

 “Me gusta el Marketing de ir puerta por puerta”, le contesté. Y Cloris sonrió nuevamente. Me ofreció una Flor de Jara que acepté encantado y se despidió con un risueño guiño.

 “Una chica emprendedora, me gusta.”, maulló Micho, y yo no pude estar más de acuerdo con el gato-frac…

domingo, 13 de enero de 2013

Admeto y Alcestis


   … El ruido de la calle, provocado por el rugido de leones y el gruñido de los tercos jabalíes, era culpa del nuevo carro tuneado del nuestro admirable Admeto, que participó junto a Micho y a mí en nuestra aventura en busca del Guarrino de Oro (fue unos de los Bellotonautas. Ved entradas anteriores del blog).
Apagamos la voz de Billie Hollidays y dejamos la pertinaz lectura para observar, desde la ventana del salón, el revuelo levantado en la calle con el flamante carro adquirido con la nueva subvención del gobierno para la adquisición de vehículos nuevos y semi-nuevos, así como de “kilómetro 0”.
Admeto venía a buscar a su inminente esposa (ya que se casan este próximo fin de semana en el Templo Dórico hexástilo de Nuestra Señora de Artemisa), Alcestis, la hija de Pelias, el director de la famosa empresa Yolcos International, que vive en el tercero derecha.
Tanto el padre como la chica quedaron francamente admirados ante la presencia de Admeto al que deseamos todo lo mejor, y que venía acompañado del altivo Apolo, compañero mío en el club de Tiro con Arco (tiene y practica con un arco olímpico) y que me cae francamente regular al contrario de su hermana, Diana, que practica el Long Bow…
Les saludamos desde la ventana antes de partir avenida arriba mientras manejaban aquel admirable transporte, y Micho reparó, que en el níveo rostro de Apolo una sombra de preocupación se cernía, quizás relacionada con la joven pareja amiga que rezuma el amor y creemos que llevan la bendición de Artemisa consigo…

domingo, 18 de noviembre de 2012

Medea, Las Pruebas y el Guarrino.


...Fue entonces cuando, del coche oficial de la Junta de Extremadura se bajó una bella joven, rubia como el sol, que resultó ser la hija de Eetes.
  Lo que los arriesgados bellotonautas pensamos que era una haz de protones surcando el vetusto cielo extremeño, resultó ser una certera flecha lanzada por el travieso Eros, que hizo que al primer golpe de vista, Medea, que estudiaba un Grado Superior en Hechiceria y Santeria en la Universidad de Extremadura cofinanciados con Fondos Europeos, se enamorara perdidamente de nuestro descalzo capitán, Jasón.
  Solo Micho I de Gato se dió cuenta de tal acontecimiento apasionado, gracias a sus ojos de sierpe, siempre avizores.
  La joven pronto nos avisó que las pruebas que debía pasar Jasón estaban trucadas y eran más difíciles de realizar de lo que parecía. Su padre, Eetes, aprovechando que los Sindicatos Laborales no se presentaban a la realización de dichas pruebas, había creado ciertos vacíos legales y jurídicos... ...Pero ella, con sus conocimientos de Hechiceria Universitaria y los logrados con un Módulo de Gastronomía de Formación Profesional, nos ayudaría en nuestro propósito a cambio de que nos la llevaramos en nuestro orgulloso barco, el Belloto I, lejos de aquella inhóspita tierra hacía la Prometida Badayork, donde todos los días son días de Fiesta.
Mientras Micho se encargaba de rellenar el diabólico Modelo 50 y pagar las Tasas que daban paso a Jasón a participar en las Pruebas de la Junta. Medea dio  instrucciones de como uncir los dos toros monstruosos que se habían vuelto locos de tanto ver la Televisión Pública (tanta Reposición de Curro Jimenez no conlleva nada bueno...), sin sufrir ningún daño, solo tenía que hablarles suavecito de las ventajas de la TDT (Televisión De Tostonazos), y de la cantidad de Tertulias Políticas Objetivas y Apolíticas que se perdían de no instalar pronto el aparatito en el Establo... 
...Entre la Serrana de la Vera y yo, contratamos una cuadrilla de jornaleros (mitad rumanitos, mitad marroquíes) por horas para ayudar a roturar la tierra que Jasón araba mientras arrojaba sobre aquellos  surcos unos dientes que mi divina diosa Atenea, la de peplo jónico, enemiga del Paracetamol y nacida de la cabeza de su padre, había regalado unos días antes a Eetes (unos dientes de un político nacionalista que mi deidad le había arrebatado de un puñetazo por negar su divina presencia y tacharla de pagana...).
  Para nuestra sorpresa, de aquellos dientes, comenzaron a brotar unos Ninis con chandal, gorra rapera, deportivas Nikes, escaso vocabulario, cadenas de oro al cuello y fuertemente puestos de todo. Tras esperar con paciencia a que se desarrollasen completamente un gran número de ellos (es un decir), y siguiendo los consejos de Medea, arrojó unos libros de texto entre ellos (Historia de Aspanya y algo de Literatura) y éstos, que no sabían quién les había arrojado tal ofensiva basura, lucharon encarnizadamente entre sí hasta el KO.   Finalmente, Jasón espantó a los que quedaron en pie al ofrecerles un Contrato Laboral por más de dos semanas.
  Ante tanto ajetreo, la Víbora Hocicuda se declaró No-Beligerante y Especie Protegida en todo aquel conflicto, y entre lágrimas, los bellotonautas nos hicimos con el mítico Guarrino de Oro...

EPILOGO:

...Realmente, nuestra historia no concluye aquí. Antes de llegar a Badayork pasamos por muchas más aventuras y desventuras, pero esa es otra historia que nos guardamos para un futuro. Micho I de Gato mira por la ventana los Grifos pasar surcando el cielo y yo me preparo la tercera absenta del día mientras pongo algo de Jazz. Gracias por estar ahí, con nosotros, contando estrellas...


jueves, 13 de septiembre de 2012

El agradecimiento de Fineo.


 …Fineo, que así se llamaba el acosado, recién liberado, nos dio las gracias una y otra vez mientras desayunaba con voraz rapidez su tostada de tomate y jamón y su café, y nos explicó que las Harpías le impedían alimentarse cada vez que lo veían por los alrededores… Siempre le atosigaban con alguna cuestión en particular, no le dejaban vivir, y nunca le compraban un cupón, ni siquiera el del fin de semana…
  …Sentados con nuestro nuevo amigo, comimos con él mientras le explicamos nuestra misión, la de los Bellotonautas, de encontrar la inhóspita comarca de La Cólquida, en donde hallaríamos, sin lugar a dudas, el mítico “Guarrino de Oro”, y como habíamos llegado hasta allí en nuestra nave pentecóntera, la “Belloto I”, tras remontar el río Guadiana no sin pocas aventuras y desventuras ya a nuestras espaldas desde que salimos del Puerto Internacional, más bien embarcadero, de Badayork…
… Fineo, de nuevo agradecido por nuestra intervención, nos informó que él conocía el camino hasta la perdida Cólquida, ya que, no en vano, él había trabajado en un kiosko de la ONCE en dicha comarca durante dos años, en los cuales no vendió ni un solo cupón acosado por Grifos, Medusas, Basiliscos y, peor aún, políticos en campaña electoral… Finalmente, la empresa repartidora de suerte, optó por cerrar dicho Kiosko y mandar a Fineo a su actual destino, Salmideso del Guadiana (antes conocido como Salmideso del Caudillo)…
… Se trataba de seguir remontando el Guadiana un par de jornadas más, y llegar hasta las Rocas Azules, un peaje fluvial, donde con una tasa de un 21% de IVA muchas embarcaciones se daban la vuelta antes de caer aplastadas por la especulación de dicho peaje. Fineo le regaló, entonces, a nuestro capitán Jasón, un pase especial fluvial para superar dicho obstáculo, tras el cual llegaríamos a nuestro destino prestos y raudos…
…Henchidos de alegría, Heracles se prestó a poner en marcha el motor dos caballos de nuestro “Belloto I”, mientras Micho I de Gato, a modo de despedida, le compraba un cupón a Fineo, el 10474, dedicado a Fauna Extremeña con la imagen de una Esfinge, que nos recordó a Amparo La Esfinge del Rellano (Véase entradas antiguas del blog, de los tiempos de Michel IV de Gato)… Y diciéndole adiós y con palabras de agradecimiento a Fineo, desde la cubierta, los bellotonautas nos dirigimos al destino que los dioses nos tenían previsto… (To be Continued).

miércoles, 29 de agosto de 2012

Las Harpías, Funcionarias de Carrera.


… Después de varias jornadas de viaje, por la que pasamos por varias comarcas, la mayoría desconocidas para nosotros, de la provincia de Badayork, llegamos a un lugar llamado Salmideso del Guadiana, donde hicimos una nueva parada de avituallamiento y para reparar nuestro motor Dos Caballos que parecía necesitar un engrase y un par de mimos…
  El “Belloto I” ondeaba orgulloso sus velas en la orilla, y cada uno iba a sus quehaceres de proa a popa. Los lugareños, curiosos, se acercaban y nos preguntaban por nuestro viaje… A la Serrana de La Vera le llegaron a preguntar si estábamos allí para asaltar algún supermercado o algo parecido…
 Mientras Micho I de Gato se agenciaba la prensa económica nacional en un rudimentario kiosko (mejor hubiera sido que comprara algún cómic de terror…), reparamos en la presencia cercana de un pobre ciego, un señor ya mayor, canoso y con media melena sobre los hombros, con unos cupones de la ONCE (Organización Nacional de Cíclopes Españoles) colgados en la solapa de su chaleco… El hombre en cuestión, intentaba comerse una tostada de tomate y jamón acompañada de un café con leche en una terracita de un bar, todo un festín. Pero unas diabólicas Harpías, “funcionarias de carrera” de la Junta (ahora Gobierno) de Extremadura (ya sabéis, las habréis soportado alguna vez en la hora de la siesta: Vuelan con sus alas de águila, tienen rostro de mujer y garras…Lo normal), le impedían que se alimentase…
Una le atosigaba con una encuesta muy importante sobre la Sanidad Nacional, otra le quería vender unas gafas de sol y una tercera le pedía matrimonio… Auténticas Harpías… Todo esto mientras lo zarandeaban y le tiraban de los cabellos y de los cupones, sustento diario de aquel pobre hambriento…
Ante tanta crueldad e injusticia, los bellotonautas decidimos actuar sin demora. La Serrana de la Vera atizó una certera pedrada a una de ellas que la mandó a los barrios dominados por Morfeo por la vía rápida. Heracles agarró a una segunda por las pezuñas afiladas y la lanzó hasta el otro extremo de Salmideso del Guadiana, ante la admiración de todos los presentes, y nuestro líder Jasón, se encargó de la tercera a la que puso pies en polvorosa. Solo tuvo que gritarle que la Junta acababa de anular la paga extra del Solsticio de Verano, la de las Panateneas y bajado un 15% el sueldo a todos los Funcionarios de Carrera, para que esta se largara en milésimas de segundo del lugar en busca de una conexión a internet… Nuestros compañeros Calais y Zetes preguntaron si las perseguían, pero no lo vimos necesario…(To be Continued, que lo sepias…).

sábado, 4 de agosto de 2012

La Hipsí.


… Nada más llegar a la isla, la alcaldesa de tan peculiar comunidad, conocida por las lugareñas como “La Hipsí”, hija de un tal Toante, se enamoró perdidamente de nuestro capitán, el galante Jasón, alias “Sandalia Solitaria”. Fue un auténtico flechazo.

“La Hipsí”, resultó ser una “choni” de mucho cuidado, rubia de bote y con un perpetuo chándal rosa y negro como indumentaria, rematado con una enorme cadena de oro con una estrafalaria H de broche, que coleccionaba sellos en una amarillenta cartilla del Paro. Su frase favorita era “¿Me entiendes?”, y su filosofía de la vida (huidiza de la ducha diaria, “Fetidez” podría haber sido su apellido), que compartía con sus compañeras de isla del inhóspito Guadiana rayaba con el intelecto de Micho I de Gato, y hasta con el estilo de vida de La Serrana de la Vera, que parecía una chica refinada al lado de aquella prole…

  El motivo de la soledad de aquellas mujeres había sido que, tras insultar gravemente a la diosa Afrodita en un programa de Tele 5, (algo sobre unos cuernos, y unos líos y…), la susodicha las había castigado con una maldición a las asistentas al programa con una ola de mal olor corporal, aunque previamente mandó una amenaza al programa, concretamente con un sms (1.20 leuros coste de la llamada, Impuestos Indirectos No Incluidos), poniendo la palabra MALDICIÓN y el resto del mensaje al 5555. Esto había hecho que todos los “Johnnys”, se largaran de la isla con la excusa de ir a raparse el pelo, comprase unas gafas de sol de escarabajo, unos calzoncillos miesel o una nueva gorra, y no volvieran por allí…

 Así pues, las habitantes de la isla de Lemnos, estaban ávidas de amor, “La Hipsi” le pedía a Jasón que no nos largáramos del lugar sin haberles hecho al menos un par de Brian, o Cristian o Priscillas… A todas ellas… Pero el reiterado olor corporal de las féminas, los maullidos de desesperación de Micho, y la insistencia de los marineros portugueses del submarino diesel P-89 por ser ellos los elegidos, nos hizo poner pronto los pies en polvorosa de allí, aunque previamente compramos un imán para la nevera… (Continuará)…

jueves, 12 de julio de 2012

El Inicio de la travesía.


  …Reunidos, pues, los Bellotonautas, nos dirigimos con viento de poniente, en busca del mítico Guarrino de Oro. Jasón estaba exultante dando órdenes aquí y allá, casi llega a perder la única sandalia que le quedaba. Micho oteaba el horizonte desde la cubierta, con el porte característico de los gatos-frac, disfrutando del olor penetrante del río, mientras los percasoles, curiosos y divertidos, saltaban a nuestro alrededor esquivando vertidos químicos y nenúfares mexicanos cual delfines fluviales… Yo, por mi parte, seguía vomitando por las cuatro esquinas del barco…
  …Según las cartas de navegación de nuestro excelso capitán, otorgadas según decían por la mismísima Hera, (otros aseguraban que compradas en un mercadillo de segunda mano a un portugués medio loco), el Guarrino de Oro debía encontrarse en La Cólquida, una comarca inhóspita dentro de la provincia de Badayork, que hallaríamos remontando el Guadiana contra viento y marea…
… Tras medio día de viaje, acompañados a veces por el vuelo de algunas cigüeñas y otras por el rasante pasar de los grifos en celo que anidan en los eucaliptos del Guadiana, que chillaban como Stukas alemanes ante nuestra presencia, llegamos a la Isla de Lemnos.
  La Isla de Lemnos, se sitúa, según los cálculos astronómicos que hicimos posteriormente, a unos pocos kilómetros antes de llegar a la vetusta Montijo, población fundada por una coalición de fenicios y vikingos, inaudita en la historia y que ya contaré, más extensamente, en otra ocasión…
… Dicha isla, de varias hectáreas de extensión, se enmarca dentro del curso del Guadiana. Habitada biológicamente por cardos borriqueros, estramonio, esporádicos encinares y por mujeres. Solo mujeres, que nos recibieron jubilosas en su concurrido puerto, donde coincidimos con el submarino diesel de nacionalidad portuguesa P-89 que había parado a repostar, y que según nos contaba su tripulación, (estupefacta ante el porte de nuestra envidiable nave) se hallaban en una misión secreta enviados por su gobierno… (Continuará).

domingo, 13 de mayo de 2012

La Romería de Démeter.


… Micho I de Gato se agenció una pequeña cantimplora gatuna y yo iba con mis pantalones cortos y la camiseta del Celtic de Glasgow…
 La puerta del templo jónico, hexástilo, Nuestra Señora de Démeter, estaba hasta las acroteras de personas venidas a la procesión dedicada a la deidad del campo y la agricultura. Más de uno tenía ya una media cogorza, y era bien temprano, y dedicaban chistes y exageradas carcajadas a los compañeros de caminata.
 Micho me había convencido, días atrás, para hacer la procesión  campestre, de ocho kilómetros y medio, tras la imagen de la deidad que se mostraba generosa, con su presencia, repartiendo frutos del campo extremeño, feliz por la vuelta (hace un mes y medio) de su hija Perséfone.
  Sus seguidores la llamaban a gritos “¡¡Diosa Madre!!”, y más jocosamente “La distribuidora”, mientras le dedicaban alegres cánticos en honor a ella, largos himnos homéricos de gratitud, y poco después, bajo los efectos de la uva macerada, al propio Dionisios. Bajo un sol de justicia, las cigüeñas compartían espacio aéreo con los Grifos de las Vegas Bajas del Guadiana, y las arpías veían nuestro paso, inquietas, desde las sombras de los eucaliptos del Guadiana. Micho disfrutaba del día y del paseo, y yo, bajo una gorra amarilla del “Loro Parque”, buscaba una cara conocida entre el gentío mientras le hincaba el diente a un bocata de tortilla de patatas…