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miércoles, 21 de enero de 2026

Barbarella (Dolmen Editorial, 2025) Jean-Claude Forest

 
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         Os tengo que reconocer que yo sabia muy poco de “Barbarella”. La conocía por referencias, por ser un icono/hito del cómic erótico europeo, porque un grupo ochentero, “Duran Duran”, se llamaba así por uno de los personajes que salía en sus páginas, y por la película de Jane Fonda del 68, que vi con 15-16 años, con mucho secretismo, dicho sea por otra parte, y que me resultó infumable, porque no la entendí en su día, y mi mente de hace 40 años estaba pensando en otras cosas, supongo, más visuales y no tan transcendentales… Quizás debería darle otra oportunidad a la película, un día de estos…

        Así que, cuando vi que Dolmen Editorial había publicado un cómic, titulado “Barbarella”, no pude resistirme a acabar por una vez por todas con esa ignorancia que me acompaña desde los ochenta, sobre el personaje, sobre su autor (Jean-Claude Forest, que se encargó tanto del dibujo como del guion), y sobre todo lo que rodea a este icono que levantó por igual tantas pasiones, como ampollas, censuras y comentarios en media Europa. 


        “Barbarella” es un cómic inédito en España, de tapa rústica, con 184 páginas en blanco y negro, que contiene además, unos extras finales que a mi me han parecido muy interesantes, esclarecedores, que se componen de diferentes artículos en torno al personaje, su autor, el contexto histórico-artístico, portadas internacionales a todo color, viñetas y fotografías, artículos de todo tipo, y algún material más que ahora se me olvida, así a salto de mata, pero que destaca, además de por la información, por la presentación muy detallista, currada… Que siempre es de agradecer.

        El personaje fue creado por el artista francés Jean-Claude Forest (París, 1930–1998), que desde principios de los años sesenta revolucionó las viñetas de los cómics franceses con una protagonista femenina atrevida, sexualmente liberada, una aventurera que viajaba por el tiempo y el espacio, por galaxias y planetas, en un género dominado por héroes masculinos desde siempre. Era algo nuevo, rompedor.


         Forest, estudió ilustración, y tenía una destacada formación en arte y diseño, y concibió a Barbarella para la revista francesa V Magazine en 1962, ofreciendo una mezcla de ciencia ficción, erotismo, surrealismo psicodélico y valores hippies, tan en boga en la época, que desafiaron las convenciones de la época. Si en Francia era un choque, imaginaros si se hubiese intentado publicar en España.

Este tomito publicado en España por Dolmen Editorial, a los que hay que agradecer y felicitar por la publicación, recopila las aventuras iniciales de “Barbarella”, que a mí, os tengo que reconocer, me ha costado mucho entender en algunos aspectos, porque la narrativa me ha parecido caótica en muchísimas ocasiones, difíciles de leer y de entender, y no sé si es porque ya estoy boomer total (no parcial, total), o porque me da la sensación de que entre viñeta y viñeta, faltan otras tres o cuatro viñetas más, y los saltos en el guion, a veces con pértiga, igual que los giros argumentales, me han perdido un poco mientras leía… Aunque tengo que decir, también, que finalmente, me he ido haciendo con el personaje, y lo he disfrutado.

 

En la narrativa tenemos a Barbarella, una astronauta del futuro, viajera del espacio-tiempo, cuya misión es explorar mundos extraños y desconocidos y defender la paz a través del amor. Eso sí, yo el erotismo lo he visto poco, aunque pensando que hace 70 años el erotismo era un tobillo, o un par de pechos ocasionales, puedo llegar a entenderlo.

Así, Barbarella se va encontrando a personajes con conflictos, metidos en guerras intestinas, estrafalarios todos, a algunos directamente se los merienda, sea biológico o robótico, no suele hacerle ascos a casi nada, y por el camino colecciona amantes, amigos, enemigos (hasta que se los trinca) y aliados y hasta se monta un circo galáctico, tocando temas clave como la libertad sexual de la mujer, el feminismo, el pacifismo, la ecología, mezclado con la ciencia ficción, con la filosofía existencialista y un surrealismo onírico, a veces absurdo, a veces humorístico, que no está exento de crítica social.

  

      

       En resumen: Un cómic que me ha resultado un tanto complicado, a ratos, pero que me ha dejado con ganas de más, y que, desde luego, no te deja indiferente. 

sábado, 7 de septiembre de 2024

Eileen (2023)

 

       Basada en un libro que no me he leído, ni me pienso leer, “Eileen” (2023), o como se la ha traducido en España, “Mi nombre era Eileen”, que ya son ganas de complicarse la vida, es una película estadounidense de 2023 que nos trae como protagonistas a Anne Hathaway y a Thomasin McKenzie, en un psico-drama, un thriller carcelario, basado en los Estados Unidos de los años 60…

        ¿Qué tenemos en la narrativa de “Eileen”? Vamos a ir directamente al grano… Estamos en Massachusetts, y es 1964. Eileen (Thomasin McKenzie) es una joven funcionaria de prisiones, bastante insulsa y anodina, que vive con su padre, un antiguo policía alcoholizado, que tiene amenazado a medio vecindario, sobre todo a los luteranos, a los que no puede ni ver en pintura.


         Eileen pasa sus días en un trabajo malpagado, poco gratificante, y fantasea con encuentros chenchuales con compañeros de trabajo, que nunca se hacen realidad, y además tiene otros de otro tipo en los que se carga a su padre o ella misma se quita de en medio con el arma de su viejo.

         Un día, llega a la prisión, o más bien correccional, una nueva psicóloga, Rebecca (Anne Hathaway), una licenciada de Harvard, neoyorkina, sofisticada e interesante… Y claro, su presencia en la triste, monótona y grisácea vida de Eileen es como un antes y un después.


       Pronto las dos congenian, y Eileen comienza a salir con ella, comienza a arreglarse, y esto le traerá encontronazos con su padre, que no ve con buenos ojos los cambios de comportamiento de su hija, y de hecho, él está convencido de que está saliendo con algún chico y que ella no se lo quiere confesar.

        En Nochebuena, Rebecca la invita a ir a su casa, y lo que parece que va a ser una velada entre dos chicas, dos amigas, se va de madre, porque Rebecca le confiesa que esa no es su casa, y que en realidad tiene allí secuestrada a la madre de un joven preso, la señora Polk.


         Hasta aquí la película no me estaba contando realmente nada, o muy poca cosa, y es una hora de metraje, pero en la confesión de Rebecca hay un punto de inflexión en el argumento, y la trama comienza a hacer aguas como un portaviones japonés en la Batalla de Midway. Y debería haber comenzado a sospechar cuando Rebecca le abre la puerta a Eileen para que entre en casa y se la ve peleándose con un supuesto gato, que se ve a la milla que es un peluche de un bazar oriental.

        Rebecca ha ido a sonsacarle información a la Señora Polk, sobre lo ocurrido en su casa, donde supuestamente su malvado hijo asesinó a su padre, un ex-policía, y la propia señora ha acabado secuestrada, atada y golpeada en el sótano de su casa. Rebecca le confiesa a Eileen la situación, que, en un principio quiere huir, pero pronto se ve involucrada, con la pistola de su padre en mano, apuntando a la Señora Polk.


         La pobre mujer acaba confesando que mató hasta Manolete, y aun así accidentalmente Eileen le mete un tiro, y ante los gritos, entre las dos la rematan y deciden echarle la culpa al padre de Eileen, por borracho y capullo. Un plan perfecto.

        Este último tercio de metraje, que por cierto tiene un total de una hora y media, es demasiado forzado en casi todos los aspectos. Yo no lo he visto venir realmente, pero deja en el aire muchos interrogantes al final: ¿La policía se tragó el anzuelo de cargarle el muerto al viejo?, ¿Qué fue de Rebecca?, ¿Sentía Eileen una atracción chenchual por ella y esperaba que la vaina acabara con las dos juntas o pretendía al menos un encuentro?


        Todas esas preguntas quedan sin respuesta mientras comienzan a salir los primeros créditos que recuerdan a aquellos que se usaban en las películas de los setenta y ochenta, y te quedas con cara de bobo.

        En definitiva: A lo dicho, habría que añadir una atmósfera densa, bastante oscura durante casi toda la película, fría y triste, en relación a la época del año en que se desarrolla y a la propia vida de Eileen, a la que le suelta el padre en un momento dado, una frase lapidaria: “Hay gente que solo está para figurar, tú eres una de ellas Eileen”. Buenas interpretaciones, buena fotografía, pero demasiada ida de pinza en su final, un tanto decepcionante, aunque a veces la vida supera a la ficción, de nota no puedo darle más allá de mi 5 reglamentario, como viene siendo habitual en mí. Si la veis, ya me diréis qué os pareció.