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domingo, 18 de agosto de 2019

Tormenta de arena (2016)



        “Tormenta de arena” (2016) es una película israelí, que me ha sorprendido gratamente. Primero por su realismo social, y segundo por su buena dirección, mostrando una verdad, muchas veces desconocida en occidente, que es el papel de la mujer en la sociedad musulmana de algunos países.

        Suleimán, un hombre casado con Jalila, decide casarse por segunda vez. Tras la boda, decide aborrecer a su primera esposa, Jalila, y a sus hijas, entre las que se encuentra la mayor, Layla, que está estudiando en la Universidad. Para Jalila eso es un golpe duro, pero, además, recibe otro al enterarse de que Layla está intentando mantener un noviazgo con un joven sin conocimiento de sus padres, algo prohibido terminantemente, pues es tu padre quien decide con quien sales, quien es tu novio, y con quien te casas, y su padre ya sabe con quién quiere casarla. Juegan y trafican con las mujeres como el que vende gallinas, y ellas no opinan sobre su futuro, asumen y deben agachar la cabeza.

        Así las cosas, Jalila decide cortar relaciones con su hija, demostrando que en su sociedad las mujeres no solo no se apoyan entre ellas, sino que son consideradas seres de segunda categoría con total naturalidad. Layla se debate entre el amor y el respeto por las tradiciones y su padre. Y, de espectadoras expectantes, ya que son la nueva generación, tenemos a las niñas pequeñas de la familia.

        Creo que, como decía al principio de la entrada, es una película para despertar conciencias, muy buena, y que creará inquietudes en algunas personas que tienen idealizadas ciertas costumbres y religiones. Me ha gustado mucho, y la recomiendo, ciertamente se pasa en un vuelo y da que pensar.

sábado, 16 de febrero de 2019

Aprendiendo a vivir (2019)




          La verdad es que, cuando veo una película, al poco tiempo, casi siempre al finalizarla, cojo el teclado y me pongo a escribir sobre ella… Sobre lo que he visto, y sobre lo que me ha parecido. Estas pocas líneas a las que os tengo acostumbrados, a los tres o cuatro incondicionales, que, aún, quedáis por aquí.

          Con la película israelí “Aprendiendo a vivir” (2019), he de reconocer que, después de verla, he dejado pasar un día de reflexión, que no me ha servido para cambiar mucho de opinión sobre la misma.


         No me malinterpretéis. La película no es mala, de hecho, me ha parecido muy buena. Pero, algunos de los hechos narrados, los he visto, los he vivido, y me han llegado a cabrear bastante verlos en la pantalla.


          En “Aprendiendo a vivir”, nos encontramos con la historia de Asher. Un joven, supuestamente de 17 años, pero que en la película parece que tiene 25. Asher es el típico alumno maleducado, eternamente castigado, chulo e irreverente, irrespetuoso con sus compañeros (que, al fin y al cabo, son iguales que él), con el profesor de literatura (Ramis) que se desvive por enseñarle a él y a sus compañeros de aula las cuatro cosas que necesitan para pasar la prueba de acceso.  

          Por otro lado, tiene otra cara. Cuando trabaja con su padre, Milo, que ya tiene una edad, en los andamiajes de las obras, como albañil, es un trabajador loable, al que sus compañeros respetan y admiran, y que hace un gran trabajo.


           El suicidio de su profesor, hará que algo, muy pequeño, cambié en él. No será un cambio profundo, pero, algo perceptible, y poco a poco Asher tendrá que elegir por un camino en la vida, casi sin darse cuenta, lo cual traerá consecuencias…

           Me ha llamado mucho la atención que (algunos de) los problemas de los institutos españoles, son casi idénticos a los que tienen en esta cinta israelí. Yo, como os comentaba al principio, he visto situaciones casi calcadas en mis diez años (y trece centros) como docente por la provincia de Badajoz. He conocidos a varios Asher, a varios padres como Milo, e igualmente a profesionales como Ramis que se han dejado las ganas, el tiempo y los recursos (afortunadamente han conservado la vida) para sacar adelante a alumnos que no querían trabajar, y que, para colmo, reventaban la clase desde el minuto uno.

         Es una cinta de la que sales con rabia, reflexión, admiración, y con muchos sentimientos, algunos encontrados. Y, os puedo asegurar, que la cinta no exagera situaciones. Son reales. Ya me diréis que os ha parecido…

miércoles, 11 de abril de 2018

Bar Bahar. Entre dos mundos (2016)



        Con “Bar Bahar. Entre dos mundos” (2016), película israelí, me he llevado una grata sorpresa. Me ha gustado mucho, y reconozco que me ha tenido enganchado durante la mayor parte del metraje, algo ya raro de por sí, pero… Nos encontramos ante una crítica social muy clara, y muy interesante.

        En la cinta nos encontramos a tres chicas. Tres palestinas, que viven en Tel-Aviv. Dos de ellas son mujeres modernas, que intentan liberarse del yugo de la religión y de las tradiciones. Fuman, beben, salen con amigos, follan con quien quieren… La otra, es una chica tímida, respetuosa y tradicional que tiene un novio bastante religioso y capullo.

        Las tres tienen sus sueños, sus vidas y sus problemas, pero cierto acontecimiento les unirá, por encima de todo, por encima del machismo, de la mentira, del heteropatriarcado más radical de la sociedad. Ellas quieren ser libres, ser ellas mismas… Ser mujeres.

        No suelo ver cine israelí, porque sinceramente, no lo conozco, pero esta película es, sin duda, de lo más recomendable.