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jueves, 1 de mayo de 2025

Pánico en el tren bala (2025)

 

       Ofrecerle a un extremeño ver una película de trenes, es entre provocador y surrealista, pero como buen extremeño que cree que los gusanos de hierro son seres mitológicos, y que se tira al suelo cada vez que ve uno en funcionamiento, no he podido evitar ver la película japonesa “Pánico en el tren bala”, producción de Netflix de 2025, estrenada el pasado 23 de abril, y que es una copia descarada de dos horas y diez minutos de metraje de la película estadounidense “Speed: Máxima potencia” que ya ha cumplido sus treinta años, y de otra más antigua, japonesa también y que ya cumplió sus cincuenta años, como es la clásica “Pánico en el Tokyo Express”…

        De hecho, una curiosidad de esta película es que se hace referencia a los hechos acontecidos en aquella otra, y que, en un momento, si uno es observador, puede llegar a ver algunas escenas en un monitor estratégicamente colocado mientras se habla de aquel precedente.

 

        La trama de “Pánico en el tren bala” es bastante sencilla. Un tren que no debe bajar de los 100 km/h o estallará y se llevará por delante a pasajeros, y todo lo que pille por la zona. Por lo que ya sabemos que, si el tren hubiese sido extremeño, hubiera explotado antes de salir de la estación, o en medio de la nada, pero para eso no le hace falta una circunstancia exterior… Afortunadamente no explotan, pero si se paran, y no arrancan algunos después ni a empujones…

Tirones aparte, que vosotros sabréis perdonar… A partir de esta premisa, expuesta casi en los primeros compases de la cinta, vamos a ver una historia que gira en torno a todo el dispositivo que se monta por parte de políticos, policías y técnicos ferroviarios para buscar una solución al tema, y de manera paralela, como se toman los pasajeros, que son una especie de microcosmos condensado de la sociedad japonesa, la posibilidad de que pueden acabar volando por los aires.


        No te creas que vas a ver una película llena de acción, con terroristas dando tiros y equipos especiales saltando en helicópteros ni nada parecido, absolutamente para nada.

        De hecho, la película se me ha hecho muy aburrida, bastante aburrida, por la falta de escenas de acción y la cantidad de personajes, conversaciones para besugos y subtramas sin recorrido que habitan en la película, siendo para mi lo más interesante ver los paisajes japoneses, y los propios trenes que salen, reales como ellos mismos, de la empresa japonesa JR East, y las estaciones de ferrocarril, que también tienen su aquel…


        Ahora bien, desmenuzando un poco más la trama, te encuentras con una historia ciertamente rocambolesca, que conecta, como os digo, con la película de los setenta, en un intento de hacerla una continuación.

        Entre los pasajeros, nos encontramos al principio con un grupo de estudiantes de secundaria, muy típicos y tópicos, que no se están quietos ni a palos, y que están muy enchufados a las redes sociales, sobre todo a Instagram donde suben absolutamente de todo.


       Tenemos a una parlamentaria japonesa inaguantable, que no se aguanta ni pagando, que viene a representar lo que es la falsedad, las ganas de trepar en cualquier circunstancia…

        La madre con el niño que no llegamos a verle la cara, y suena como un muñeco de 20 euros. El tipo huidizo con mascarilla, el viejo dormido, la maquinista y los técnicos (no entiendo porque se saludan como militares todo el rato, no sé si en la RENFE será igual), y así todo un catálogo de personajes que no van a aportar mucho, o nada directamente.

        Entre el grupo de estudiantes, tenemos a una chica, que va a resultar ser la malvada terrorista, que tiene conectada las bombas a un dispositivo implantado en su cuerpo por el Hospital Universitario de Badajoz, y que es capaz de matar a su viejo a distancia por no haberle comprado una camiseta que le gustaba o algo parecido. Esto es muy poco creíble por mucho que nos quieran vender la moto, ya la verdad es que le resta credibilidad.


        Por lo que me he quedado con la poca acción que tiene, los diabólicos planes de los técnicos para que el tren no explote, los paisajes bucólicos y los arrozales, algunos efectos especiales y poco más, siendo en mi opinión, repito, una película sosa y aburrida, a la que le sobran perfectamente entre 30-40 minutos para ganar interés.

        Así visto el panorama, de nota le voy a dar un triste 5, pero solo porque salen trenes, que es algo que a mi me emboba, verlos moviéndose, funcionando, llegando a su hora… No sé, debe ser como cuando un urbanita ve una oveja balando por el campo o una cigüeña cagando desde el campanario. Si no es por los trenes, le hubiera cascado un cuatro seguramente.

        En fin: La dejo a vuestra entera elección, y ya me diréis que os pareció a vosotros “Pánico en el tren bala”.



jueves, 6 de marzo de 2025

Oni-Goroshi: Ciudad de los Demonios (2025)

 

       Basada en un manga, creo que ocho tomos, de Masamichi Kawabe, del mismo nombre, nos llega producida por Netflix: “Oni-Goroshi: Ciudad de los Demonios”, película japonesa de 2025, de una hora y cuarenta minutos de intenso metraje, múltiples tramas y subtramas, y una narrativa que está entre la versión japonesa de “El Cuervo” y toda la saga de “John Wick”, que es ideal para pasar una tarde, y prácticamente nada más.

        Lo malo, normalmente, de intentar resumir y convertir en un guion peliculero un manga de varios volúmenes, es que ya sabes que el producto final, posiblemente sea inconsistente y haga aguas por varios sitios. Ese es uno de los principales defectos que nos vamos a encontrar en “Oni-Goroshi”, aunque su fuerte principal sea que vas a ver, y disfrutar, de excelentes escenas de acción, bien coreografiadas, bien estudiadas, donde no faltarán los hectolitros de sangre, algo en lo que los japoneses no suelen escatimar, donde las cuchilladas y movimientos imposibles se conviertan en marca de la casa. La película no tiene mucho sentido, y, de hecho, tiene varios errores de continuidad, pero… ¿A quién le importa?


        Si lo que quieres ver son escenas de acción, mezclado con elementos sobrenaturales, peleas y sed de venganza… “Oni-Goroshi” es tu película.

        En la trama tenemos a un sicario, Shunei Sakata, un tipo casi mítico, que inicia la película cargándose a todo un clan, incluyendo al perro de la casa y prácticamente a todo lo que se mueva.

        Feliz por el trabajo bien hecho, se va a casa, y le dice a la mujer que se retira del trabajo de sicario, que mañana mismo se apunta al Paro y hace un Curso de Formador de Formadores, otro de portugués, y pasado mañana echa currículo en el Corte Inglés.

        Al salir de la ducha, se encuentra que, en el salón de casa, unos individuos con máscaras de demonios japoneses retienen a su mujer y a su hija, una cría pequeña, a las que no dudan en mandar al otro barrio de dos tiros certeros, y otro para él. Aunque el suyo le deja en estado vegetativo durante doce años, y un peinado a lo Bon Jovi Años Ochenta a lo japonés.

 

        Tras esos doce años, su ciudad (Shinjo) ha evolucionado, han instalado el monorraíl, han hecho hoteles, han inaugurado un Carrefour, el equipo local ha subido a Segunda, y ha desaparecido una gran parte de la población en extrañas circunstancias.

        El día que deciden cortarle el pelo a Sakata, los tipos que habían matado a su familia aparecen nuevamente. En primer lugar, un antiguo matón que dejó manco, lo intenta matar, pero estando en estado vegetativo, no se entera de nada. Y lo ingresan por las heridas causadas.


        Y ese mismo día, en segundo lugar, uno de los enmascarados, que resultaba que era un policía, le inyecta en el gotero un suero de algas, que no se nos explica qué ñordas era eso, que hace que Sakata reviva, con unos poderes excepcionales. Te crees que le está intentando envenenar, y lo que consigue es hacerlo super-poderoso. No tiene sentido ninguno.

        Con Sakata fuera del hospital, y todos los recuerdos volviéndole a la cabeza como si reiniciaras un PC después de haberlo tenido apagado durante las vacaciones de verano, la venganza se avecina…


        Una vez infiltrado en el complejo de reciclaje de los Malos, pues los Malos se dedican al reciclaje industrial, como no puede ser de otra forma, un negocio maléfico y diabólico, además de a los polvos de talco y a la trata de mujeres, Sakata se enfrenta a 153 enemigos malvados, incluyendo todo tipo de esbirros con mascarilla (se trata de eliminar a Sakata, no contagiarle la gripe), lerendos y jefes de nivel, como si de un videojuego se tratara, en una de las mejores coreografías de acción que tiene “Oni-Goroshi”, demostrando que nuestro protagonista está cerca de la inmortalidad física, y mental.

        Los Jefes, que usan máscaras tradicionales de ogros y seres de la mitología japonesa, supongo que sintoísta, van cayendo uno tras otro, consumando la venganza de nuestro Sakata, aunque a veces, la narrativa se pierde un poco en subtramas raras, como que su hija, a la que le habían metido un tiro certero, en realidad está viva y es una alumna de Bachillerato, que práctica el tiro con arco tradicional japonés y le gustaría visitar el Carnaval de Badajoz… Bueno, puede que esto último me lo haya inventado, pero la nena vive y con uno de los Malotes como padre.


        Su hija, que no lo reconoce, le mete un flechazo en el pecho de la alegría que le da nada más verlo. Recuperado de dicho flechazo de amor hija-padre, Sakata recupera fuerzas para el asalto final, que no te va a defraudar… Donde los lerendos son de todo tipo y colores, y la música acompaña muy bien a los enfrentamientos, hasta ir llegando al resto de jefes finales y al Final Boss, que es el alcalde, elegido por los vecinos, porque son los vecinos los que eligen al alcalde… El alcalde cree en demonios, y se cree un demonio, es un político que se ha dado cuenta de su naturaleza demoniaca. En esta última parte, conté 211 lerendos muertos en combate singular y sin igual.

        En resumidas cuentas: Película para pasar una tarde y desconectar el cerebelo. Buena acción, buenas coreografías de lucha y música, algunos errores de continuidad, y poco más. La iba a suspender, pero le daremos un 5 de nota. Algún día, me leeré esos ocho tomos, a ver qué tal están.

viernes, 19 de julio de 2024

El Imaginario (2023)

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         Que hartera de llorar con la película “El Imaginario”… Ay, es que a uno le pilla el momento sensible, y es un no parar. “El Imaginario” es una película de animación japonesa de 2023, que en su planteamiento, en su estructura, no llega a ser original, porque historias parecidas de perdidas, encuentros y posteriores perdidas finales, las hemos visto ya varias veces en cintas de animación…

         Pero la verdad es que no te importa que te la vuelvan a contar una vez más, en una nueva y bonita vuelta de tuerca. Es como aquella frase mítica de “Casablanca”: “Tócala otra vez, Sam”, y disfrutas desde el primer momento de la tonada, aunque ya sabes como va a acabar todo.


        “El Imaginario”, como os decía, es una película de animación japonesa de 2023, basada en la novela del inglés A.F. Harrold, con dibujos de Emily Gravett, que ha tenido bastante éxito entre el publico infantil, y no tan juvenil, de hecho Bayona ha llegado a decir refiriéndose al libro: “He tenido la suerte de descubrir de adulto el libro que me habría encantado leer de niño”.

          La película es la tercera en nómina de los Studios Ponoc, fundado en 2015, y que bebe en gran parte de los míticos Studios Ghibli, que es de donde proceden gran parte de sus trabajadores. Como curiosidad, la película en Japón se ha titulado “Rudger en el Ático”, y la novela original se titula: “Los Imaginarios”.


        En la narrativa tenemos a Amanda. Una nena que ha perdido a su padre, con el que tenía una fuerte vinculación. A la perdida del padre, se suma la ruina de la librería familiar, a la que la madre le está poniendo cierre inminente y acabando con los últimos stocks.

        Con ese escenario, Amanda, de desbordante imaginación, se refugia en mundos de fantasía donde vive aventuras extraordinarias junto a su amigo imaginario, Rudger, un chico rubio de su misma edad, con el que tiene establecidas tres reglas, que ya te sueltan desde los primeros minutos, y que si uno es un poco avispado, ya sabe que la narrativa se va a estructurar en ellas, y más cuando lo repiten varias veces… Te dices: esta es la estructura que se va a dinamitar, o a tambalear al menos. Dichas reglas son: Nunca desaparecer, Protegerse mutuamente y no llorar.

         Las reglas lo mismo te valen para un amigo imaginario, que para un tratado militar en el marco de la OTAN.


           Un día, por la librería, se presenta el hermano perdido del Doctor Robotnik, pero sin erizo azul a su vera. En su lugar, el Sr. Bunting, que es como se llama este personaje que recuerda a otros tantos de los Studio Ghibli, ya que la sombra de Miyazaki es alargada, va acompañado por una versión fantasmal de “Miércoles Addams”, o “Merlina Addams” como es conocida en Hispanoamérica.

         El Sr. Bunting es un devorador de imaginarios, con un olfato que dejaría en ridículo a un Fox-terrier, y que descubre en Rudger un auténtico manjar. Además tiene una boca que parece un túnel de metro, con grafitis incluidos, y un poder de succión estomacal propio de una aspiradora industrial.


        Bunting quiere devorar a Rudger, y aprovecha el estado de coma de Amanda, que sufre un accidente de tráfico al verse amenazada por el propio Bunting, para perseguirlo.

         Solo, Rudger tendrá que confiar en otros imaginarios, que viven en una biblioteca, para sobrevivir, no desaparecer, no ser devorado, y de paso, intentar recuperar a su amiga Amanda, con la que sigue sintiendo una gran vinculación, mientras sostiene una batalla épica y un tanto desigual contra Robotnik… Digo, el Sr. Bunting.


         En definitiva: “El Imaginario” es una de esas películas, que, aparte de tocarte la fibra… Yo me harto de llorar como una magdalena... Toca o va tocando a lo largo de su hora y cuarenta y cinco minutos de metraje, otras tantas cuerdas: El hacerse mayor o adulto por parte de los niños, que van perdiendo amigos imaginarios por el camino, fantasía, creatividad… La perdida de seres queridos, o incluso la muerte y desaparición no ya de un ser querido, sino de uno mismo, algo que es inexorable… Igualmente, maneras de afrontar tristeza y soledad… El papel de los libros y de la imaginación en nuestras vidas, y otras tantas lecturas que se le pueden sacar a la historia. Llama la atención que, de los amigos imaginarios, solo dos tengan forma humana, y las referencias a Beethoven y a Picasso, en cuanto al tema de la imaginación.

          En definitiva: Yo le doy un 6,5 de nota. Es previsible como ella sola, pero juega muy bien con el drama, y sabe tocar, como os decía anteriormente, las fibras que hay que tocar...

lunes, 10 de junio de 2024

Godzilla Minus One (Netflix, 2023)


 

       Casi ochenta años después, uno de los monstruos más icónicos que nos ha dado Japón, sigue más vivo que nunca, y viene a demostrarlo en “Godzilla Minus One” (2023), una película japonesa que reconozco no haberme tirado desde el primer día a verla, y ahora, recomendada por algunos de vosotros, he enmendado mi terrible error, ya que me ha sorprendido, y mucho, y para bien… Pero… ¿Qué es lo que vamos a ver en esta nueva entrega de Godzilla, merece la pena?… Vamos a analizarla, eso si, muy brevemente…

        Y es que a mi, ya de entrada os lo digo, me gustaría mucho que la vieras. La recomendación en las entradas del blog y en los vídeos, viene siempre al final, pero vamos a hacer una excepción, porque lo merece, y ya de entrada os digo que tenéis que verla.


       Los japoneses se han marcado un interesante “Yo me lo guiso, yo me lo como”, con su Kaiju más representativo como gancho y les ha salido una película de monstruos con el regusto clásico, con sus peculiares sobreactuaciones, unos magníficos efectos especiales, y con un metraje de dos horas, que, salvo una pequeña bajada de ritmo en la segunda hora, se convierte en una cinta de puro entretenimiento donde no puedes parpadear mucho, o te lo pierdes…

        En la narrativa tenemos a Koichi, un piloto kamikaze, que, al final de la guerra, se lo ha pensado dos veces, y aterriza en una isla remota bajo control japonés, donde hay un taller de reparaciones, con la excusa de que se le ha roto el espejo retrovisor y no ve bien los destructores yanquis contra los que acabar su vida.


      Una vez revisado el aparato, los técnicos y mecánicos descubren que todo estaba en orden en el avión, y que Koichi es un cobarde que no ha cumplido el juramento de estrellarse y acabar con su vida por el bien del Imperio japonés en una guerra que acabará pasado mañana.

       Estando de chachara nocturna, Godzilla emerge de las profundidades del océano, dejando como tarjeta previa de visita la aparición de unos peces abisales con forma de pene flotando cerca de la orilla. El ataque del monstruo es aterrador y acaba con el negocio de las reparaciones de aviones kamikazes en un par de minutos, marcándose un par de hat-tricks al pisotear a los militares mecánicos, que visten de un blanco impoluto.


        Poco tiempo después, vemos a Koichi intentando rehacer su vida con una chica random que se ha encontrado en la calle, que lleva a una bebé, Akiko, que se ha encontrado por ahí. La vida comienza a sonreírles, Japón se empieza a reconstruir y Koichi encuentra un trabajo como ametrallador de minas en un viejo barco de madera a través de la página de clasificados de los periódicos. Allí hace un equipo de amigos peculiar, que pronto se enfrentarán a la aparición de Godzilla, que tiene intenciones de destruir Tokyo en un acto reivindicativo de No a La Guerra, creando más puestos de trabajo para albañiles, fontaneros, electricistas y chatarreros. Con Godzilla, la economía funciona.

         Abandonados a su suerte por soviéticos y americanos, los japoneses tienen que recauchutar sus viejos barcos e intentar destruir al monstruo, que como turista pertinaz, deja la ciudad tirada por los suelos, literalmente hablando, en lo que yo he visto como una alegoría a la sobrepresencia de turistas extranjeros en la capital japonesa.


        Ante esto, el plan es sencillo: La próxima vez que se acerque a la bahía, se le rodea con dos barcos cargados de flotadores, que, con un mecanismo revolucionario para los años cuarenta y cincuenta, se le mandará al fondo marino, mientras que un avión prototipo diseñado por los japoneses en la guerra, lo entretendrá hasta darle el remate final…

        En definitiva: No me apetece contaros más, porque como he dicho anteriormente, me gustaría mucho que la vierais. Yo la he disfrutado como un crío pequeño, y es la típica película que gustará a los frikis del lugar, y no le hará mucha gracia a la gente que pide que en todas las películas salga un afroamericano, alguien del Colectivo y un personaje No-Binario… Por todo ello, yo le doy un 7 de nota, y espero impaciente una segunda entrega, que desconozco si la habrá, pero espero que si.

sábado, 8 de junio de 2024

Mi Querida Oni (2024)

 

        ¿Es oro todo lo que reluce en el mundo del anime? En mi opinión no, y a pesar de que suelo traer películas tanto al blog como al canal para recomendaros su visionado, al menos en una ocasión, con notas dispares, “Mi Querida Oni” que es una de esas novedades que nos ha traído el 2024, me temo que no es de las mejores que haya visto… 

        Del director de “Amor de Gata”, Tomotaka Shibayama, y de “Studio Colorido”, nos llega este anime de una hora y cincuenta minutos, que reconozco haber visto en familia y en dos partes, y que nos ha dejado tan fríos como los Dioses de la Nieve que pueblan sus escenas de acción, y cuyo máximo interés narrativo descansa, curiosamente, en los créditos finales y en las escenas que nos va regalando el film en su agonía final, mientras nos vamos despidiendo de los personajes…


         El problema de esta película no es su nivel técnico, ni musical, ni visual, aunque los llamados Dioses de la Nieve sean un tanto cutres… Es una narrativa donde el protagonista aburre a las moscas, la química entre chico y chica está muy forzada y parece querer contar muchas cosas en poco tiempo, y en dos partes demasiado diferenciadas.

       Con una primera parte, que parece un viaje iniciático, una "road trip", donde se van encontrando con diversos personajes con los que nuestros dos protagonistas conviven y van conociendo, para pasar a otros en su viaje y así sucesivamente en un viaje incierto a un antiguo templo… Y una segunda parte, dentro de una realidad mágica, donde los Oni han sustituido a los humanos, y asistimos a una lucha sobrenatural entre ellos y su supervivencia contra los antiguos y adorados Dioses de la Nieve que se han venido arriba y se han convertido en enemigos formidables.


       Muy resumidamente, en la narrativa: Tenemos a Hiragi, un chaval de secundaria al que le cuesta expresar sus sentimientos, del que se aprovecha hasta el más tonto de la clase y es continuamente utilizado. Un día, tras regresar de un festival, donde ha tenido que hacer de novio de una compañera de clase, conoce a Tsumugi, una Oni o demonio con un cuerno en la cabeza y colorido pelo, a la que se lleva a casa donde a las primeras de cambio son atacados por un Dios de la Nieve, una especie de gusano traslucido a la que se le ven las tripas y que porta una máscara.

       Escapan de casa ambos, Hiragi y Tsugumi, y comienzan un viaje que manteniendo las debidas distancias me ha recordado un poco al que asistimos en la película “Suzume”, con enemigos similares. Tsugumi quiere llegar hasta el lugar donde están los Onis, donde desapareció su madre e Hiragi se une a dicha aventura de auto-stop y carretera y manta, con la personalidad de un besugo, y manteniendo entre los dos una relación que yo he notado fría, distante y poco creíble… Sucediéndose toda una serie de situaciones que logran resolver sin mucha dificultad y en la que muchas veces los adultos con los que tratan, sus padres por ejemplo, se comportan como auténticos idiotas… Además de que las subtramas tampoco ayudan mucho a darle tirón.


         En definitiva: La vimos en dos partes, porque ya a los veinte minutos comentamos en casa todos que no nos estaba gustando a ninguno, pero creímos que debíamos darle la oportunidad de la que antes os hacía referencia… Craso error… No nos ha logrado enganchar, no nos ha conseguido despertar la chispa o el interés de otras producciones, no emociona y es una pena… De nota, le doy un 4, y espero vuestras opiniones y comentarios al respecto… ¿Y a vosotros, que os ha parecido… “Mi Querida Oni”?