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sábado, 24 de enero de 2026

Wicked: Part Two (2025)

 

        Hace un tiempo, allá por 2024, me atreví con la primera parte de la película que os traigo hoy, que es la segunda parte, titulada “Wicked: Part Two”, que se estrenó en noviembre de 2025, y que yo vi hace un mes, pero que hasta ahora no he podido hacerle la susodicha reseña… La verdad es que siempre voy con retraso en esto de los estrenos, las reseñas y las opiniones, pero da igual cuando lo veas, porque mi opinión queda aquí, “Siempre Verde”.

        La primera película de Wicked — adaptación cinematográfica del musical homónimo basado en la novela de Gregory Maguire y en la reinterpretación del mundo de Oz— no solo fue un éxito de crítica y público, sino que marcó un verdadero hito en la historia de las adaptaciones de Broadway al cine.


Estrenada en 2024, como os decía, la película dirigida por Jon M. Chu logró más de 750 millones de dólares en recaudación mundial, convirtiéndose en la adaptación teatral más taquillera de todos los tiempos y acumulando 10 nominaciones a los premios Oscar, incluidas las de Mejor Película y Mejor Actriz para sus protagonistas principales.

Con este ímpetu, este exitazo, y una legión de seguidores y fans ávidos por conocer el desenlace de la historia, Wicked: For Good (también conocida popularmente como Wicked Part II) llegó con expectación, bombo y platillo, aunque creo que no tanto como en 2024.

         Con dos horas y diecisiete minutos de metraje, “Wicked 2” regresa con el mismo equipo creativo de la primera entrega: Jon M. Chu de nuevo en la dirección, con un guion escrito por Winnie Holzman y Dana Fox, y una producción a cargo de Marc Platt y David Stone.


       La película ha contado con un presupuesto estimado de 150 millones de dólares, ligeramente superior al de su predecesora, lo cual refleja el ambicioso despliegue de efectos visuales, producción musical y un elenco estelar en cuanto a cachés, integrado por: Ariana Grande, el Hombre Mosca Jeff Goldblum, Michelle Yeoh, Cynthia Erivo… Y no me acuerdo del resto… Lo siento.

        Ha tenido una recaudación mundial de 226 millones, y, por cierto, es fundamental ver la primera película si quieres enfrentarte a esta segunda parte, creo que eso es de cajón, pero por si acaso lo comento.


        ¿Y qué puedo contar en cuanto a la narrativa?, que esta película comienza justo donde acababa la otra. La verdad es que creo que han esperado mucho tiempo, quizás demasiado, para estrenar esta película, ya que yo algunos detalles de la trama no los recordaba muy bien, pero si has visto la primera película sabrás de qué estoy hablando, más o menos…  Elphaba Thropp (interpretada por Cynthia Erivo), que es esta bruja de piel verde, vive en el exilio tras ser declarada oficialmente, la Malvada Bruja del Oeste por el pueblo de Oz.

Bastante cabreada, y obsesionada por revelar la verdad acerca de la corrupción y los engaños del Mago de Oz, que es un tipo jeta que imita a Charlie Chaplin en “El Gran Dictador”, jugando con la bola del mundo hasta que la explota (buena referencia), Elphaba intenta apoyar a los animales, que, los que no están capturados por el propio Mago, encarcelados y maltratados, están huyendo en masa por una alcantarilla monumental que hay en mitad de un bosque (esa parte, y a donde lleva la alcantarilla gigante, no lo entendí bien, demasiado boomer para algunas cosas)


Mientras tanto, Glinda Upland (Ariana Grande), sigue haciendo cosas de pija estúpida, se ha convertido en un símbolo de bondad, heroína pública, disfruta de la fama, la comodidad y el fervor del pueblo, y solo le falta relinchar, aparte de que le baila el agua al Mago. Su ascenso al reconocimiento y la admiración general contrasta profundamente con el aislamiento y la lucha solitaria de Elphaba, que es siempre vista como la mala. Aunque Glinda tiene que lidiar también con lo suyo: Su prometido la deja tirada en mitad de su bosa, y acaba fugándose con Elphaba y posteriormente convertido en espantapájaros.

También vamos a ver la creación del Hombre de Hojalata, al león cobarde, y la llegada de Dorothy con Totó, desde Kansas, aunque esta es una historia más bien secundaria.


El camino de baldosas amarillas, por cierto, merecería un vídeo aparte sobre cómo se hace, en qué condiciones, los ataques que sufre en su creación, la falta de andenes, iluminación, carril-bici, los baches, alcantarillado y acerado, condiciones laborales, pero mejor lo veis por vosotros mismos y opináis.

Así, pues, resumiendo, lo que me gusta de esta historia es que los Buenos resulta que no son tan Buenos, los Malos no son tan Malos, y en enfoque me parece curioso, original, y como es un Musical, pues os podéis esperar unas 400 canciones por minutos, pero cómo me gustan los Musicales (no me desagradan), pues por ahí no me voy a meter… Tiene buenas coreografías. Visualmente es muy chula, y me ha gustado ver las creaciones de El Hombre de Hojalata (que es un tipo de cuidado, et monta una Revolución hacha en mano en 2 minutos), El Espantapájaros (aunque no me he creído esta historia de amor, muy forzada y metida con calzador), y el León Cobarde, que tiene un papel terciario en esta ocasión.

Me ha llamado menos la atención que la primera parte, quizás menos movida, más reflexiva, pero no me ha desagradado la película, ni el conjunto de las dos, así que de nota le doy un 5,5, porque tampoco se trata de andar tirando cohetes. Si te van los Musicales, estas dos películas te gustarán. Eso sí, reconozco que las olvidaré a lo largo de las próximas 48 horas. Las dejo a vuestra entera elección.

miércoles, 7 de enero de 2026

Todo a la vez en todas partes (2022)


 

        A raíz de las reseñas de “El Gran Diluvio” y “Coherence”, y hablando de realidades alternativas, salió a colación una película que vi en su día, pero a la que no hice reseña.

        Dispuesto a arreglar en entuerto, me he vuelto a ver “Todo a la vez en todas partes”, película de 2022, difícil de clasificar, que tontea con el tema de las realidades paralelas, el multiverso, pero dándole una vuelta de rosca con un toque de originalidad que puede llegar a perderte en sus dos horas y diez minutos de metraje.

        En verdad, esto de las realidades alternativas es un poco excusa para presentarnos una historia, con grandes dosis de comedia absurda, que gira en torno a la familia, las oportunidades perdidas, los sueños no realizados, y todos los dramas que pueda haber en una familia donde un matrimonio con dudas, deudas, al borde del divorcio, con una hija lesbiana y un abuelo conservador, puedan llegar a tener.


        Si a la ecuación, además de ciencia ficción, le metes acción, artes marciales, dos piedras que hablan y un mapache cocinero, tienes la combinación perfecta.

        “Todo a la vez en todas partes” es la típica película de cine independiente que te demuestra lo que se puede hacer con una docena de actores, un par de escenarios, y 25 millones de presupuesto. Sacó en su día, de recaudación 140 millones, y no solo eso, se ha convertido para algunos en una película de culto, aunque yo lo veo, personalmente, un poco exagerado. Quizás, dentro de veinte años, si sigo vivo, os digo lo contrario, vete a saber.

        En la narrativa, tenemos a Evelyn Wang, una inmigrante china que regenta una lavandería con su marido Waymond y lidia con una auditoría fiscal que le ha visto algo raro en una de sus facturas presentadas.


En plena inspección fiscal, donde la funcionaria de turno parece ir a por ellos a saco, (que, por cierto, es la mismísima Jamie Lee Curtis), se ve transportada a otra realidad alternativa donde una versión alternativa de su marido, le revela que solo ella puede detener a una amenaza, encarnada en su hija Joy, capaz de destruir la realidad. Y, no solo eso, su propio padre, encarnado por el ya mítico actor, James Hong, tendrá igualmente sus propias versiones, algunas pavorosas.

Según explora múltiples versiones de sí misma en universos alternativos —incluyendo uno donde es una famosa chef y otro donde tiene dedos alargados y es lesbiana, siendo su pareja la funcionaria de Hacienda—, Evelyn se enfrenta a sus inseguridades y al conflicto con su hija Joy, desgrana todos sus miedos, traumas y problemas que arrastra desde que estaba en China.


Joy, que encarna a la maléfica entidad Jobu Tupaki, revela que Jobu solo busca escapar del dolor existencial, y Evelyn encuentra sentido a todo lo que le pasa, a través de la compasión y el amor hacia su familia, y opta por regresar a la realidad a la que pertenece y reconstruir, empezar de cero, con su marido, su hija y sobre todo con ella misma.

        ¿Parece sencillo de comprender? No lo es, créeme. La narrativa comienza ligerita, pero después vienen las curvas, demasiados saltos entre realidades a la vez, y puedes llegar a liarte entre las realidades de Evelyn, los diversos enfoques.

        A mí, que es la segunda vez que la he visto, se me ha hecho en esta ocasión un tanto cuesta arriba y creo que le quitaría 30 minutos al metraje sin pestañear.


Entre las curiosidades que os puedo contar sobre la película, os diré que originalmente, la película estaba pensada para ser protagonizada por Jackie Chan, algo que acabaron descartando, y es una pena, porque hubiera sido un hito dentro de la carrera de Chan, aunque conociéndolo, creo que lo hubiera rechazado.

        La película se rodó en 40 días, y con un gasto bastante mínimo en efectos especiales, casi que los hicieron ellos mismos. Los directores, The Daniels (los dos Daniels, Daniel Kwan y Daniel Scheinert), aparecen en un breve cameo, y la película se rodó en inglés y chino.


        Tuvo 11 nominaciones al Oscar, y se llevó siete estatuillas siendo la primera película de ciencia ficción en ganar el Oscar a Mejor Película, y la tercera en la historia en ganar tres premios de actuación en una misma edición.

        A mí, cuando la vi hace tres años, me gustó mucho, y no sé por qué no le hice la reseña en su momento. Esta segunda vez, no me ha entusiasmado tanto, se me ha hecho un tanto pesada, y por eso le voy a dar un escaso 6,5 de nota. Hace tres años, le hubiera dado un punto más… Pero es lo que hay.