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lunes, 16 de junio de 2025

Deep Cover: Actores encubiertos (2025)

 

        “Deep Cover: Actores encubiertos”, película británica de 2025, es una de esas comedias ligeras británicas que nos llegan de vez en cuando, y que no está mal para pasar una tarde tranquila, con sus puntos, pero sin soltar sonoras carcajadas en ningún momento.

        Estrenada en Amazon Prime el 12 de junio de 2025, que es donde yo la he visto hace unos días, trae a la palestra a un elenco que incluye a Bryce Dallas Howard, Orlando Bloom, Nick Mohammed, Paddy Considine, Sean Bean (que, por supuesto, muere durante el metraje, como no puede ser de otra manera), y Ian McShane.


        En cuanto a su presupuesto, a pesar de que Amazon no da datos precisos, ya que es una producción para estrenar directamente en su plataforma, en algunos mentideros se habla de entre 25-40 millones de dólares, y no sé por qué, pero creo que, de estrenarse en cines, esta película hubiera metido el batacazo, aunque haya estado en el primer puesto de la parrilla de Amazon en Reino Unido, Australia y España.

        ¿Su metraje? Una hora y media. Correcto, aunque algo cuesta arriba en su última media hora…


        En la narrativa seguimos los pasos de tres personas unidas por la improvisación teatral, algo que les va a llevar a vivir una situación completamente disparatada, que comienza un poco como un juego, un reto, y por dinero, pero que se les va a ir de la mano casi desde el principio, y cuya huida hacia adelante lo va a liar aún más.

Por un lado, tenemos a Kat Boyles (Bryce Dallas Howard), una frustrada profesora de improvisación teatral que enseña en un centro comunitario de Londres, donde trabaja con aspirantes a actores bastante modestos y mediocres, muchos de ellos desmotivados, como ella misma, que ya ha visto pasar por su vida laboral a varios trenes.


Un día, un detective de la policía, Graham Billings (Sean Bean), asiste a una de sus actuaciones, viene reclutando actores con capacidad para improvisar para usarlos en operaciones encubiertas. Junto a Kat, se suman a la iniciativa dos estudiantes: Marlon Swift (Orlando Bloom), un actor frustrado con exceso de ego, muy entusiasta y fantasioso, cuyo papel más importante ha sido hacer de caballero en un anuncio de pizzas.

Y Hugh (Nick Mohammed), un hombre de origen indio, al que todos menosprecian y pisotean, y quiere hacer improvisación para que la gente se fije en él.


En un principio parece que les va a costar infiltrarse en el mundo criminal, pero pronto conocen a Fly (Paddy Considine), un criminal medioloco que se traga la actuación de los tres, y a Shosh, una peligrosa asesina que se interesa por el tímido Hugh que es todo un experto en vinos, entre los cinco se que entabla hasta cierta amistad, mientras que el trio comienza a ser conocido en el mundo del hampa, ya que se cargan, accidentalmente en un atropello, en una huida, a un miembro de las altas esferas, antiguo asesino a sueldo, Sagar.

A la par, la propia policía, que desconoce que son actores encubiertos, ya que a Sean Bean se lo van a cargar tras rodar cuatro minutos de metraje, se los toma en serio y van a por ellos. De hecho, el propio detective que los contrató, también estaba metido hasta las cejas en asuntos ilegales.


Pronto entra en escena Metcalfe (Ian McShane), que es un jefazo, un Final Boss criminal, al que deberán enfrentarse mientras su tapadera parece descubrirse…

  Los últimos veinte minutos de película son una precipitación de acontecimientos, con la policía, con las distintas bandas criminales y ellos intentando salvar a Fly y a ellos mismos de una muerte segura.


En definitiva: “Deep Cover” es una película ligerita, una comedia que mezcla sátira con situaciones absurdas, con mucha parodia de películas del género, con un humor británico al que yo no llego y con interpretaciones más o menos aceptables. Curiosamente, a Ian McShane, su papel de jefe mafioso de máximo nivel le sale natural, lleva casi 70 años haciendo este tipo de papeles, y creo que ya se ríe de sí mismo. Ojo, que el tipo tiene 82 tacos, y ahí lo tenéis.

De nota le voy a dar un 5 raspado. Creo que es para ver y olvidar.

miércoles, 1 de enero de 2020

Zulu (2013)



          “Zulu” (2013) es una película francesa, ambientada en Sudáfrica, con unos tintes muy interesantes. Nos encontramos con la aparición del cuerpo de una chica. Tres policías sudafricanos inician una investigación. Cada uno de ellos es muy diferente.

           Cuanto más avanzan en la investigación, más se dan cuenta de que el asesinato de la chica no es cualquier cosa. Sudáfrica es un país peligroso, un país que no acaba de cuajar (el racismo sigue estando muy latente) y las diferentes mafias y bandas se reparten poder, zonas y territorios, desde lo más bajo, a las capas más altas de la sociedad, y encima hay una nueva sustancia (tic) en las calles, que hace que al personal se le vaya la olla a niveles de extrema violencia, y los muertos comienzan a aparecer aquí y allá...

             Los tres policías que investigan el caso tienen situaciones económicas, sociales y personales muy diferentes. Uno, el “bueno”, vive con su chica que lucha contra un cáncer. El personaje de Orlando Bloom, que está completamente desaliñado y medio borracho, roza continuamente lo ilegal, un hijo que no le quiere y una mujer que se ha largado con un dentista rico, mientras se debate por ponerle o no, un nombre a la lápida de su padre fallecido. Y Forrest Whitaker, arrastra traumas del pasado, en un mundo cruel demasiado grande para él, y su personaje evoluciona del buenismo a la deshumanización.

         La película contiene algún episodio un tanto gore, de extrema violencia y un buen puñado de sangre y vísceras. Un tiroteo entre bandas bastante espectacular, y no me ha parecido mala… Eso sí, le sobran treinta minutos largos, y algunas subtramas (las relaciones familiares de los tres, por ejemplo, no llegan a ninguna parte, están más de relleno que otra cosa). Es un retrato sórdido de la sociedad sudafricana, que tiene aún mucho camino que recorrer, en muchos aspectos… El final de la cinta, me ha gustado mucho.