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Mostrando entradas con la etiqueta Ana de Armas. Mostrar todas las entradas
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jueves, 4 de enero de 2024

La Gran Fuga (Netflix, 2017)

 

“La Gran Fuga” (Netflix, 2017) entró con cierta fuerza hace una semana y media, como una de las películas más vistas en España, dentro de la plataforma Netflix, y la verdad es que, tras ver el tráiler, no me convenció porque me pareció la versión francesa de la saga “Fast and the furious” (o “A todo gas”), de las cuáles solo vi las dos primeras allá en el Paleolítico Superior, y de las que reconozco no ser muy seguidor…


Pero hoy me ha vuelto a salir en las recomendaciones, donde está en la mitad de la parrilla, en la quinta posición concretamente, y a pesar de que el nombre de Scott Eastwood no me dice mucho, o más bien nada, pues está a millas del padre en cuanto a interpretación, siempre es un placer ver a la guaperrima Ana de Armas, así que me he decidido verla, más por curiosidad antropológica que por verdadero interés cinematográfico.


En la narrativa: Los hermanastros Foster, que podrían haber sido primos perfectamente, se proponen robar un Bugatti de 1937 recién subastado por 41 millones de leuros. Solo hay dos en el mundo, y durante su traslado idean un plan para hacerse con él en una espectacular operación en la que no hay coches en la carretera a pesar de ser la típica nacional extremeña.


Pronto, te das cuenta que la película no ofrece nada original, y es una de esas en la que tienes que apagar el cerebro para disfrutarla, o ponerlo modo ameba: Coches de lujo, acción y chicas. Una formula más que trillada y que hoy en día ciertos sectores la miran por el rabillo del ojo…


Pero, sigamos con la narrativa: Una vez entregado el coche, se enteran de que se lo han robado al tipo equivocado, a un mafioso, a un traficante de Marsella, que colecciona coches históricos como yo deudas.


Para no llevarse un escopetazo de montería, le proponen al mafioso francés el robo de otro coche histórico, un Ferrari 250 GTO de 1962 con misiles Tierra-Aire, en manos de un multimillonario alemán, que está como una cabra en bicicleta.


Salvan la vida de momento, y los dos hermanastros montan un equipo integrado por ochocientos tipos, que parecen sacados de un anuncio de una marca de ropa, donde los tenemos de todo tipo, colores y pintas raras, pero que aparte de poner poses, hacen más bien poco… Con ayuda de dicho equipo se proponen robar el Ferrari, aunque pasan tan desapercibidos como Spiderman en un descampado. Pronto comienza el desfile de coches de infarto, tiros, persecuciones, diálogos y reflexiones de besugos y giros tan increíbles en la narrativa que casi me mareé al conocer los verdaderos planes de los dos hermanastros, y que nadie se ve venir ni harto de estramonio.


En definitiva: Película palomitera que se disfruta con el cerebro apagado, y que se olvida en un tris. Lo mejor es Marsella, sus paisajes, los carros y Ana de Armas; Lo Peor es su insufrible metraje de hora y media, su falta de originalidad y credibilidad, y la sobreactuación de algunos actores, como Freddie Thorp (que no me convence), además de que los coches, estando parados, suenen a todo motor. Completamente absurdo.


De nota, le doy un 4 con el cerebro en activo, y un 5 en off… Por lo tanto, un 4,5. Es un querer y no poder. Hay películas del género más amenas, mejor conseguidas y estructuradas que “La Gran Fuga”.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Ghosting (Apple TV, 2023)

 

       “Ghosting” (Apple TV, 2023) es una película estadounidense, que nos trae como protagonistas a Ana de Armas y a Chris Evans, en una cinta de una hora y cincuenta minutos larga, a la que le sobra media hora perfectamente, y que a pesar del gran elenco de actores famosos que salen haciendo cameos (casi todos los Vengadores, además de John Cho y “Deadpool”), no logra remontar el vuelo…


       Y es que la película engaña. Ya que comienza como una típica comedia donde chica guapa conoce a chico de pueblo atractivo, y aunque en un principio no hay feeling, surge algo entre ellos. La chica se larga y Evans, como perro faldero, va tras ella hasta Londres…


         Aquí hay un giro argumental radical, y pasamos de comedia romántica a película de espías internacionales, donde ella es la espía, y él un gilipollas que se ha metido en un mundo extremadamente peligroso sin comerlo ni beberlo, mientras que los muertos van cayendo como moscas alrededor (dejé de contar pasando la treintena)…


        Con un Adrien Brody, aka Manolete, haciendo de Malvado con bigote muy italiano, la pareja tendrá que ir sobreviviendo a diversas tretas y escenarios hasta llegar a la lucha final, donde después de mil quinientos balazos, salen casi inmunes y con ganas de seguir contando chistes malos…


        Lo dicho… Más de lo mismo. No la apruebo, aunque si estas muy aburrido quizás te guste. La belleza de Ana de Armas te mantendrá con los ojos abiertos, poco más.


        P.D. Por cierto, Ghosted o Ghosting en español sería como “pasar de alguien” cuando te manda un mensaje… Algo así…

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Puñales por la espalda (Netflix, 2019)

 

       Tengo la manía de no ver segundas partes, si no he visto previamente la primera… Y eso es, precisamente, lo que me ha ocurrido con “Puñales por la espalda” (Netflix, 2019), que, al entrar en la plataforma, Netflix me ha ofrecido el estreno de la segunda parte “Glass Onion” (Netflix, 2022), y me he dicho, al igual que con “La Bala Perdida”, “No, tienes que ver primero la del 2019…”


       Así que ni corto ni perezoso, me he tragado las dos horas que dura “Puñales por la espalda” (Netflix, 2019), y me he encontrado una película interesante, muy al estilo de “Se ha escrito un crimen” con la Sra.Fletcher, o una historia del estilo Hércules Poirot (Agatha Christie se respira en el ambiente), pero con cierta crítica político-social, a caballo de lo que se respiraba (supongo) en los Estados Unidos de 2019…


       En la narrativa tenemos a un detective, en mi opinión algo histriónico y exagerado, Benoit Blanc (Daniel Craig), que es contratado para investigar el posible suicidio o asesinato de un tipo de las altas esferas, un clase alta en toda regla (hecho así mismo), y rodeado de una familia un tanto falsa y voraz, más interesada en su dinero que en él y sus achacosos años…


        Una enfermera inmigrante cuida del viejo, y ella misma cree haber acabado con él al inyectarle mal una medicación… Pero el detective Benoit Blanc, que hará pasar por el diván de sus preguntas a toda la familia, nos mostrará desengranada a toda una prole de parásitos y vividores, con ideas político-sociales un tanto… Exageradas (por decirlo de algún modo).


       La película está muy bien, aunque le sobra la media hora de rigor (como no podía ser de otra manera), y es un enredo del estilo “Cluedo” en toda regla. Para pasar una tarde entretenida, y con grandes actuaciones por parte de todo el elenco (Ana de Armas, Daniel Craig, Chris Evans, Jamie Lee Curtis, Don Johnson… Y ahora sí, puedo ver la segunda parte…

domingo, 2 de octubre de 2022

Blonde (Netflix, 2022)

 

        “Blondie” (Netflix, 2022) me ha tenido casi tres horas delante de la pantalla, ante una película basada en un libro, que al parecer, quiere pasar por biografía de “Marylin Monroe”, pero que, al parecer, mezcla o directamente inventa hechos que no fueron, y que posiblemente, la gente que vea la película los crea verídicos…


        La cinta es muy larga, y le sobra perfectamente una hora de metraje. A ratos se me ha hecho eterna y soporífera, pero tiene sus brillos, como la actuación enorme de Ana de Armas, que está brutal en el papel, la fotografía o la ambientación, mientras que se pierde en lo onírico, el surrealismo, la soledad, el sexo y la falta absoluta de los momentos felices, que también los hubo, que vivió esta señora, regodeándose muchísimo el metraje en lo malo, sobre todo en personajes masculinos ausentes (padre) y/o egoístas y malvados (maridos, parejas sexuales, o directamente todo aquel tipo con pene que le mirara el culo), con un alto nivel de misoginia…



        Abortos al tuntún, tríos amorosos, envidias, escándalos e incomprensión, rematan una narrativa que hay que mirar con lupa, como os digo, pues no todo fue cierto en la vida de la actriz, y que pasa por filtros de color, blanco y negro, reflexiones en off que llevan, en mi opinión, al sensacionalismo barato, a lo más simple de una vida que fue más compleja que este meollo… Repito, se salva Ana de Armas. 

P.D: Marilyn Monroe: ¿Su color de cabello no era realmente rubio?

sábado, 13 de agosto de 2022

Blade Runner 2049 (Netflix, 2017)

 

        Spoilers, ojo... Spoilers... Ojo... Creo que está fuera de toda duda que “Blade Runner” es una película icónica de toda la historia del cine. Estrenada en España en 1982, y basada en la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick (1968) y que es un libro que se lee muy bien, casi en un rato (270 páginas), y que también tenéis en cómic, nos narra la historia de unos androides casi perfectos, los replicantes, creados para currar sin la mano sindical, domingos y festivos incluidos, que se rebelan contra la patronal, que decide eliminarlos por revolucionarios, poéticos y subversivos, bajo música de Vangelis.


        Tras su éxito, hemos tenido adaptaciones, cómics, fanzines, segundas partes y continuaciones, y una de estas es “Blade Runner 2049”.


        En “Blade Runner 2049” (Netflix, 2017) tenemos a Ryan Gosling, el hombre que se mueve menos que los ojos de Espinete, como el Oficial K, en una California (con el japonés como segundo idioma) que se parece a la actual Extremadura, que ha sustituido a los cochinos y las dehesas por fotovoltaicas, que dan menos trabajo y electricidad para una ducha y media diaria de momento, hasta que nos desarrollemos más.


        El oficial K tiene como misión destruir, eliminar, los últimos Nexus 8, que aparte de ser móviles obsoletos de Google, son androides antiguos que hay que retirar del mercado, mientras que en casa le espera un holograma de Ana de Armas, con la cual, por cierto, también trabaja en la película “El agente invisible” (Netflix, 2022) y conduce un Seat Ibiza diésel que vuela.


        Tras una misión, una pista (el descubrimiento de un osario en un bello jardín) le pone en el camino de un antiguo cazador de replicantes, o Blade Runner, un tal Deckard (Harrison Ford) que anda desaparecido desde hace treinta años y que tuvo un hijo o hija, fuera del matrimonio, con una replicante llamada Rachel. La búsqueda de Deckard se convierte en una pesadilla para el Oficial K, que da más vueltas que un triciclo en un parque infantil, y se echa encima a los suyos que lo acusan de desayunar cuarenta y cinco minutos todos los días como si fuese un funcionario humano de la Junta de Extremadura, y no un replicante.

        Finalmente, el oficial K, encuentra a Deckard que se ha metido a apicultor. Este, loco de alegría por ser encontrado y pensando que es un vendedor de seguros, primero lo tirotea, le da una paliza y después le invita a un whisky.

        Detenidos y acusados de no pagar la televisión por cable, el Oficial K se entera de que los replicantes están planeando una revolución que ríete tú de La Gloriosa, y decide rescatar a su amigo Deckard que es condenado a ver partidos de la Segunda División rumana de por vida.

        Tras una batalla épica, con navajas toledanas incluidas. El oficial K muere en combate singular, con el agravante de no haber movido una ceja en tres horas de película, y Deckard por fin puede conocer a su hija, que vive en un suvenir en forma de burbuja.

        En definitiva: No me ha parecido mala película aunque le sobra una hora larga de metraje para contarte lo mismo. ¿Era necesaria esta secuela? Nunca lo sabremos, pero me sigo quedando, por siempre, con aquel “Blade Runner” que vi hace cuarenta años, y del que en su día, no me enteré de qué iba, y que menosprecie porque a mí lo que me gustaba era “La Guerra de las Galaxias”. Aceptable, pero no me pidáis que vuelva a ver esta continuación.