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miércoles, 13 de julio de 2022

La Rusia de Putin. El Ascenso de un Dictador (Astiberri, 2022) Darryl Cunningham

 

        La Guerra de Ucrania (2022) nos ha traído muchas dudas sobre las causas, los escenarios y los protagonistas de dicho conflicto. Y no cabe duda, que uno de los personajes más directos, y cuyo nombre más suena respecto a dicha guerra es el de Vladimir Putin… Pero, ¿Quién es Vladimir Putin? Muchos te dirán que es el Presidente de Rusia desde hace muchísimos años, pero no te sabrán explicar mucho más sobre su política, su manera de pensar o cual es para él su misión del mundo y el papel que juega Rusia en el tablero sociopolítico y económico actual.


        “La Rusia de Putin. El Ascenso de un Dictador” (Astiberri, 2022) del periodista británico y autor de cómic Darryl Cunningham (dibujo y guion), trata de esclarecer quién es Vladimir Putin, ofreciéndonos un cómic biográfico que va más allá de la persona, y profundiza en sus vínculos con los millonarios, políticos y las distintas tramas de corrupción y blanqueo de divisas que se mueven por la Madre Rusia, a la par que vemos su comportamiento con la oposición a su gobierno, que suele acabar tiroteada o envenenada de las maneras más horribles e inverosímiles, y sus vínculos con el Gobierno de Donald Trump.


        Bien documentado, y escrito antes de que estallara la Guerra de Ucrania, el cómic ofrece información en cada una de las viñetas que presenta, con nombres, datos, lugares y circunstancias… Creando un cómic muy interesante, y que, a tipos como yo que tenían un total desconocimiento sobre Vladimir Putin, les va a ayudar a entender mejor la situación que seguimos viviendo, y sufriendo, por culpa, entre otras cosas, del pensamiento y maneras de hacer de Vladimir Putin… Muy recomendable su lectura.



jueves, 14 de octubre de 2021

Manifiesto Comunista (Penguin Random House, 2018) Martin Rowson

 

        “Manifiesto Comunista” fue escrito en 1848 por Karl Marx y Friedrich Engels en una etapa convulsa, en la que los movimientos obreros intentaban buscar su lugar en un siglo dominado por un capitalismo incipiente, y una burguesía emprendedora casi imparable.


        En un principio, el Manifiesto pasó casi desapercibido, y la llamada “Liga de los Justos” no tuvo mucho repercusión, pero prácticamente veinte años después, con la llegada de la Primera Internacional, las ideas socioeconómicas de Marx y Engels ocuparon su espacio, poco a poco, y sus ideas fueron calando entre obreros y campesinos, de manera paralela al anarquismo que defendía Bakunin.


        En este cómic, “Manifiesto Comunista” (Penguin Random House, 2018) de Martin Rowson (adaptación y dibujo), nos encontramos con un extenso prólogo del autor que explica su fascinación por el Manifiesto. En cuanto al dibujo (negro, blanco y rojo como únicos colores) que llama la atención por su surrealismo, su estilo (en ocasiones) steampunk y su horror vacui, es lo que más me ha llamado la atención. En la narrativa: Marx y Engels, desde su particular teatro, donde la burguesía es espectadora, desgranan la realidad de su época, analizándola desde su punto de vista, y aproximando a los obreros a una nueva realidad que les presentan, para superar los oprobios que sufren en su día a día…


        Entre lo mejor: El dibujo. Lo peor: Su excesivo resumen. El título original es muy denso, pero el cómic resume demasiado en sus máximas.


        Recomendable si te interesa el tema o eres profesor de Historia (como es mi caso).

viernes, 6 de agosto de 2021

Don Quijote (Ediciones Kraken, 2017) Cervantes, Rob Davis

 

        Creo que si hay una lectura clásica que no pasa de moda, esa el Quijote. Desde bien pequeño, el personaje me fascinó. Primero por la mítica serie de dibujos animados, que hoy en día sería políticamente incorrecta, y por ello quizás sea que hace muchísimo tiempo que no se emite. Y, en segundo lugar, cuando leí el tochazo de libro cervantino en mi adolescencia. La sonrisa se transformaba en carcajada, en muchas ocasiones, y ello hizo que las diversas ediciones que he adquirido a lo largo de mi vida, ocupen un lugar privilegiado en mis estanterías.


        Descubrir “Don Quijote” (Ediciones Kraken, tercera reimpresión, 2017), en forma de cómic (o novela gráfica, como gustes), de la mano del guionista y dibujante Rob Davis, ha despertado en mí esas ganas tremendas de volver a enfrentarme al personaje como si fuese, nuevamente, mi primera vez con él.


        De entrada hay que decir que Rob Davis ha hecho un buen trabajo. Ha logrado darle un toque personal a los dos libros de Cervantes, sobre el famoso Caballero de la Triste Figura, con humor y resumiendo espléndidamente los hechos y capítulos principales de nuestro más famoso personaje literario, rompiendo la cuarta pared (tan famosa con “Deadpool”) con el lector, a la hora de explicar determinadas circunstancias, o con el guiño de un Cervantes que nos habla a través de unas rejas, y al cual no vemos en ningún momento a lo largo de las casi trescientas páginas de este cómic. Además, hay que agradecer el trabajo del traductor, que es igualmente admirable, y es que, como bien explica en las primeras páginas, la obra original estaba en inglés, y el libro en el que se basa en español, por lo que ha debido hacer auténticas chiribitas para ofrecer una obra atractiva, no solo por su dibujo, sino también por su narrativa.


        A través de capítulos, seguimos las aventuras y desventuras de Don Quijote y Sancho, que solo cambian de grafismo cuando nos enfrentamos a un cuento o relato corto, diferenciándose del resto de viñetas.


        Es un cómic atractivo, ideal para cualquier edad, que fácilmente te atrapa y te invita a seguir leyendo, con el que he vuelto a recordar aquellos dibujos animados, o aquellas lecturas de hace ya algunos años… Claro que lo recomiendo. Pardiez.

viernes, 15 de enero de 2021

La 2ª Guerra Mundial en cómic (Libsa, 2008) Mark Bryant

 


        “La 2º Guerra Mundial en cómic” (Libsa, 2008) de Mark Bryant, me ha parecido un tomo muy interesante, que relaciona un acontecimiento que afectó a todo el planeta, como fue la 2ª Guerra Mundial, con el mundo de la viñeta y del cómic.


        Como el propio autor dice, ya en el prólogo y en la introducción, no está todo el material que existió, por derechos de autor, propiedades intelectuales, o porque hubo cosas que se perdieron… Pero sí que ha recogido, y comentado, a lo largo de los seis capítulos que tiene el libro, desde 1939 hasta 1945, las viñetas más destacadas de cada uno de los años, tanto del bando aliado, como por parte de las fuerzas del Eje (Italia, Alemania y Japón). 


        Publicadas en revistas militares y/o periódicos civiles, algunas buscan un guiño de humor a la situación, otras usan una crítica mordaz y las hay que realmente ponen los pelos de punta. Yo os pongo algunos ejemplos en las fotografía, pero en las 159 páginas de este volumen, os vais a encontrar muchas más. 


        Es un libro que me parece muy didáctico, y que si te apasiona la Segunda Guerra Mundial, seguramente lo vas a disfrutar, por la visión diferente que da al conflicto, a través del dibujo y la viñeta. Muy recomendable.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Surface Tension (Medusa Tension, 2017)

 

          “Surface Tension” (Medusa Cómics, 2017) de Jay Gunn (guion y dibujo), nos sitúa en una de las islas británicas del Canal de la Mancha, ficticia, llamada Breith. Hace relativamente poco tiempo, casi la totalidad de la humanidad se adentró en el mar desapareciendo, llamados por un deseo incontrolable de meterse, en un acto suicida, en el mar. Muchos de ellos convertidos en seres de agua, sus carnes se descomponían mientras se metían en el líquido elemento, irremediablemente. 


         Los habitantes de Breith no tienen contacto con el resto del mundo. Han intentado salir de allí, pero monstruos marinos hunden y matan a los humanos que se atreven a aventurarse. Nuevas religiones marinas aparecen, nuevas creencias y el fin de la sociedad tal como se conocía. Hasta que un buen día, dos de aquellos desaparecidos aparecen en una playa, perseguidos por uno de esos seres marinos. Son iguales a como se fueron, sino fuera por el hecho de que su piel es azul. Son mensajeros, algo está cambiando en el planeta, eso se sabe, pero ellos son la clave… 


          A pesar de que se ve que este cómic está trabajado, y que detrás hay un proceso que se comenta en los extras finales, con todo tipo de pormenores, no ha logrado engancharme. Su narrativa, muchas veces caótica, es una coctelera en la que Gunn ha metido “Walking Dead”, Ecologismo en rama (que no está mal, oiga, pero bien administrado), “Avatar”, la mitad de las películas de Hayao Miyazaki (algunos personajes y seres están copiados descaradamente), bastante de Jodorowsky (Psicomagia y Metabarones, nuevas eras, todo eso que le gusta a él), y aunque el autor lo niegue en la entrevista final, hay toques Lovecraftianos en el cómic, aderezados con novelas de ficción baratas de principios de los ochenta. 


           Quiere tocar muchos palos a la vez, consiguiendo una trama compleja y enrevesada, con la presencia igualmente, de elementos extraterrestres, y claro, el cacao mental está más que servido. Con ello, no quiero decir que sea una mala obra. Simplemente, a mí, personalmente, no me ha enganchado. Entiendo el mensaje, pero se complica mucho para transmitirlo. 

miércoles, 13 de mayo de 2020

Watchmen (ECC, edición 2015) Alan Moore, Dave Gibbons, John Higgins



        La verdad es que después de releerme “V de Vendetta” hace unos días, me quedé con las ganas de leerme otro clasicazo, que siempre me ha gustado por su dibujo y por su historia, aunque haya cosas en el guion que me hayan chirriado siempre, y el final me dejara siempre con el gesto un tanto torcido. Satisfecho, siempre, por supuesto, pero con el “pero” en la mente.

        El clásico del cómic al que me refiero es “Watchmen” (ECC, 2015) de Alan Moore (guion), Dave Gibbons (dibujo) y John Higgins (color). Me lo leí también hace mucho tiempo, ¿Veinte, veinticinco años?, pero no lo tuve hasta 2015 en que salió la edición de lujo, con portada y contraportada amarillas y en relieve, y con el plástico del Dr. Manhattan como protector exterior. Después de hacerme con él, me lo releí varias veces (esta creo que es mi cuarta vez), pero nunca me había dado por dedicarle una entrada en el blog, al igual que me pasaba con “V de Vendetta”, porque el cómic es tan global, con tantísimas referencias de todo tipo, que en las escuetas entradas a las que suelo dedicarles a los cómics, no podría hablar de todo lo que refleja esta obra. Es curioso, pero me suele suceder con mucho del material de Alan Moore, que, tiene cosas requetebuenas, pero ¡Ojo! También tiene más de una cagada espectacular (y es mi opinión, sin entrar a polemizar).

        “Watchmen” nos transporta a una distopia, o a una realidad paralela, donde existen los superhéroes. En algunos casos son tipos normales, con una simple máscara, y en otros son tipos capaz de destruir universos enteros. Los villanos mencionados no tienen poderes, y suelen ser tipos normales y corrientes. Aparecen en la década de los cuarenta con fuerza, para luchar contra criminales, y se van haciendo famosos algunos de ellos. Tanto, que forman grupos para luchar contra el crimen.
Algunos llegan a viejos y se retiran, y otros caen en combate, en la locura o en el olvido.

        Uno de los más famosos en activo, El Comediante, ha sido asesinado. Estamos en la década de los ochenta. Nixon es presidente. Ronald Reagan no lo ha sido. La Guerra de Vietnam la ganaron los yanquis. Una realidad alternativa, como os digo. Y un anti-héroe, Rorschach, investiga el caso, que empieza a convertirse en el asesinato de antiguos héroes y enmascarados. Rorschach no tiene poderes, solo una gabardina, y una capucha hecha con una tela, donde las manchas se mueven, desechada de lo que iba a ser un vestido de mujer. Pero el tipo tiene un diario, puños, y sabe sacar información. Pronto, otro antiguo héroe, Búho Nocturno II, una especie de Batman de 2ª División, se le une en el caso.

        Mientras, hay otras subtramas. Los problemas del Dr. Manhattan, un antiguo humano, que, por culpa de un accidente, se transformó en un ser superior, con increíbles poderes, para comprender el amor, la humanidad, los sentimientos… La lectura de un cómic de piratas por parte de un chaval, historia que transcurre en paralelo, o la de una taxista lesbiana con su pareja, o la de un vendedor de prensa que ve como transcurre la vida a su alrededor, mientras el planeta parece ir de cabeza a una guerra nuclear…

        El cómic, además, tiene múltiples referencias a la cultura pop, a la musical, a citas literarias y hasta bíblicas. Es tocho, que, cada vez que me lo leo, me sorprende con algún detalle que se me había escapado, o que no entendí del todo en la lectura anterior, y por ello, me gusta releerlo, de vez en cuando, y volver, cada cierto tiempo, a “Watchmen”. Si eres de los que aún no lo ha disfrutado, no lo dejes pasar. No os cuento nada más. Le debía una entrada, aunque fuese escueta.

jueves, 7 de mayo de 2020

V de Vendetta (EDD Ediciones, 2015) Alan Moore, David Lloyd



        Hace ya unos años, muchos años (unos veinte), en una tertulia sobre cómics, un tipo que andaba por allí, nos estuvo rajando de cabo a rabo, durante bastante tiempo, de “V de Vendetta” (mi edición es relativamente nueva, de ECC Ediciones, 2015) de Alan Moore (guión) y David Lloyd (dibujo). No le gustaba el dibujo, no le gustaba las citas literarias (continuas en el cómic, al igual que las musicales), no le gustaba ni el dibujo ni el color, y mucho menos como terminaba.

El tipo había vivido en Reino Unido, y conocía los cómics desde principios de los noventa. A mi me sonaban, pero no me había dado por leerlos (todavía). Tengo que reconocer, que, hasta que no me enteré de que iban a sacar una película, en 2006, no me di prisa por leer el cómic (lo pedí prestado unos meses antes del estreno).

Pude entender, entonces, gran parte de las críticas de aquel tipo (con el que no volví a coincidir), pero me pareció que estaba delante de uno de los mejores cómics que había leído, y había leído ya unos buenos pocos.

Posteriormente, me he leído partes que me gustaban especialmente. Y hace una semana, reparé, que nunca le había dedicado una misera entrada a “V de Vendetta”, pero que eso podía fácilmente ser resuelto con una nueva relectura del cómic.        Supongo, que, a estas alturas, sabrás de qué va “V de Vendetta”, archiconocida por su icónica máscara, atributo fácilmente reconocible en “V” su protagonista. Esa máscara blanca, sonriente, que representa a Guy Fawkes. Un tipo que intentó volar, sin éxito, el Parlamento de Londres en el S.XVI, y fue ajusticiado por ello.

Se trata de una distopia (¿Podría ser una ucronía?, siempre me lío con estos términos), imaginada por Moore a mediados de los setenta, en la que pensó en una guerra nuclear a escala mundial (iniciada a finales de los ochenta), con resultados no mencionados en el cómic, pero que, a nivel inglés, acabó en una dictadura de tipo fascista, que controla a la población mediante controles policiacos, propagandísticos y tecnológicos (cámaras por doquier, micrófonos). En esta distopia, donde todo está controlado. Un antiguo preso de un campo de concentración (vamos a decirlo claro), conocido como Larkhill. “V”, se oculta del régimen, y planea su venganza. Primero, contra todos los que torturaron, de una manera u otra, en su etapa de preso. Y, segundo, contra el propio régimen, haciéndolo caer en el caos, la anarquía, buscando una revolución que acabe con la dictadura, y promueva una nueva sociedad, alejada del totalitarismo y el control gubernamental.

Para ello, recluta, casi al principio, a una joven, Evey Hammond, a la que le hará pasar unas pruebas muy chungas, para prepararla, y hacerla ver, lo que él ve y percibe de la decrepita sociedad inglesa, sojuzgada por el régimen dictatorial.

El cómic te hace reflexionar, continuamente. Y más, cuando hace ya un tiempo que no lo leías y lo vuelves a retomar, a releer, y no te queda más remedio que pensar, que este tipo de distopias, ojalá, no se cumplan. No entro, como aquel, en si el dibujo es bueno o malo, pues creo que el mensaje supera al gusto personal de cada uno. A mí, personalmente, no me desagrada. Es muy ochentero, en la mayoría de sus páginas. Y curioso ver, como un tipo como Moore, se imaginaba el futuro a veinte años. Si, por casualidad, aún no os habéis leído este cómic, os lo recomiendo. Debéis hacerlo. “V” os espera.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Sally Heathcote. Sufragista (La cúpula, 2018) Mary M. Talbot, Kate Charlesworth, Bryan Talbot



        Hace unos días, lo comentaba en una entrada anterior, alquilé la película “Las Sufragistas” (2015), a raíz de la compra del cómic “Sally Heathcote. Sufragista” (7ª edición, 2018, La cúpula) de Mary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot. A Mary M. Talbot y a Bryan Talbot, ya les conocíamos en el blog, ya que hace unos años, le dedicamos una entrada a “La virgen roja” (2016), un cómic muy interesante, sobre aquella etapa convulsa y utópica, de la Comuna de París (1870). Igualmente, de Bryan Talbot, no hace mucho tiempo, comentábamos “El cuento de una rata mala” (2013), que, es, igualmente, de lo más recomendable.














        El caso es que me he leído el cómic, basado en un personaje ficticio, Sally Heathcote, pero con un trasfondo de realidad que es la lucha de los diversos colectivos de sufragistas británicas, que, lucharon por sus derechos a comienzos del S.XX. Sally es una trabajadora, una sirvienta que entra al servicio de la cara más conocida de la lucha de las mujeres, la mítica Emmeline Pankhurst. Parecida evolución a la que nos encontramos en la película, con la protagonista, que también es un personaje ficticio y que sufre el mismo calvario que Sally. Conoce la lucha, se involucra, paga las consecuencias con abusos, hostias y cárcel, a la que se suma la huelga de hambre…

         Pero, aquí hay una visión diferente, que hace el cómic muy interesante. Y, es que, las sufragistas, no estaban tan unidas como podía parecer, y se ve una ruptura, clara y evidente, por el tema de cómo llevar las cosas, la lucha, pacífica o violenta, entre el grupo de Pankhurst y su hija Christabel, y el matrimonio Pethick-Lawrence, expulsados de la WSPU (liderada por Pankhurst) por declararse en contra de actos radicales y violentos. La pareja acabó uniéndose, casi fundando, a “Sufragistas Unidas”, un grupo más pacífico en sus reivindicaciones. La muerte de Emily Wilding Davison también se recoge en el cómic, no con tanto protagonismo como en la película, pero si como un punto de inflexión en las reivindicaciones, así como lo fue la Primera Guerra Mundial.

        El final del cómic es demoledor, con una Sally encamada, a punto de fallecer, que recibe la visita de su nieta, que va a cumplir los dieciocho, y que no está, para nada, ilusionada con votar. Es triste. Si supieran los jóvenes los esfuerzos y sacrificios (con muertes incluidas) que ha hecho la sociedad a lo largo de la Historia para que podamos votar, hombres y mujeres, y ver nuestros votos representados en un estado libre… En fin, muy recomendable su lectura. Siempre se aprende algo que no se sabía.