Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Solano López. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Solano López. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de abril de 2020

El eternauta. El mundo arrepentido (Club del Cómic Ediciones, 1997) Solano López, Pablo "Pol" Maiztegui



        Después de haberme leído “El eternauta” hace ya un tiempo, y hace relativamente poco, “El eternauta 2”, y sin posibilidades de ningún tipo, de hacerme con la tercera parte, que sé que se publicó en los años ochenta… He rebuscado en las estanterías de los libros y cómics sin leer, y me he encontrado con este “El eternauta. El mundo arrepentido” (Club del cómic Ediciones, 1997), basado en el universo creado por H.G. Oesterheld, de Solano López y el guionista Pablo “Pol” Maiztegui, que yo sabía que tenía desde hace un tiempo.

        Leerlo me ha traído sentimientos encontrados. Por un lado, el título pone “El eternauta”, el protagonista es Juan Salvo, pero no me he sentido identificado con la narrativa del clásico argentino. Para nada. Es un cómic interesante, entiéndase, si que lo es, pero para mí no es Juan Salvo, ya que no es su universo. No están los amigos (German, Franco, Favalli…), la familia, o los malvados “Ellos”, Manos, Gurbos… Es cómo meter a Don Quijote y Sancho Panza en un episodio de “Juego de Tronos”, no pega ni a la de tres, (y no he dicho “Star Wars”, porque yo poseía un cómic de finales de los setenta, donde Don Quijote aparecía en dicho Universo…, aunque Conan, ahora que lo pienso, ha estado ya varias veces en el futuro…)

        En esta historia tenemos a un grupo de jóvenes científicos argentinos que trabaja en experimentos interdimensionales, entre mate y mate, y entre porro y porro, el caso es que materializan a Juan Salvo, que andaba por la dimensión desconocida, y este, vestido con un traje blanco con el símbolo del infinito, les cuenta a los jóvenes la historia de la primera parte, obviando la segunda (aventura en el futuro con German), y añadiendo otra que le acaba de ocurrir: Había sido transportado a un planeta rojo, con una atmósfera irrespirable porque el planeta se moría. Los habitantes de dicho planeta eran unos bóvidos de colores (marrones, verdes, azules) de apariencia antropomórfica, que residían en una cúpula, y que se daban golpes de estado martes y jueves alternos, mientras buscaban una cura para su planeta, para el virus o plaga que los aniquilaba (que se da a saber que son ellos mismos, su existencia propia).

        Con la llegada de Juan, se mueren por experimentar con él, para ver si en su ADN hubiera algo que pudiera servirles a salvarse. Olgvir, uno de los pocos telépatas que quedan en el planeta, le ayuda a entenderse con los demás seres, que solo hablan jeroglífico básico, y le ayuda a escapar de los experimentos que se le tenían reservado, junto a un activista llamado Milkor, antes de caer el mismo bajo los efectos del virus mortal que los atenaza. El propio Milkor cae fulminado de un disparo, pero le regala al eternauta un medallón de recuerdo.

       En su huida, sale fuera de la cúpula, perseguido por dos de estos bóvidos, perdiendo el medallón recién obsequiado en su carrera, y aparece entre los jóvenes argentinos que practicaban la güija interdimensional, volviendo al inicio del cómic. Pero en la noche, se materializan estos dos perseguidores, que son reducidos entre todos, antes de que Juan vuelva al espacio interdimensional con sus acompañantes. En la viñeta final, los de la Nasa analizan el souvenir que Milkor le había regalado, agonizante, a Juan. Proviene de Marte, y tiene más de cien millones de años, por lo que el lector deduce, que no le había regalado cualquier baratija de una tienda oriental… 

         Mmmmmm, me ha gustado, si. El dibujo de Solano muy bueno, por variar, el color también, y se agradecen los pin-ups de las últimas páginas, de diversos dibujantes, pero repito, para mí no es “El eternauta” (Oesterheld dejó el listón bien alto) a pesar de que rezuma crítica con fondo ecologista, y tema totalitario gubernamental. Lo dejo a vuestra elección.

viernes, 17 de abril de 2020

El eternauta 2 (Norma, 2011) H.G. Oesterheld, F. Solano López



        Hace unos años, le dediqué una entrada en el blog, a un cómic que me pareció (y me parece) una maravilla, y que atesoro en mis estantes, se trata de “El eternauta” de H.G. Oesterheld y Solano López.

        Recuerdo haberme tirado un mes con aquel cómic, que contaba las andanzas de Juan Salvo, un tipo que, en compañía de mujer, hija y amigos, ve como una nevada mortal acaba con la mitad de Buenos Aires. Y pronto descubre que se trata de una invasión alienígena, llevada a cabo por los “Ellos” mentes superiores del espacio exterior, y los “Manos” o lugartenientes, que llevan a cabo sus planes a través de seres llamados Cascadores, Gurbos y hombres-robots, manipulados a su voluntad.

        Al poco, me hice con este “Eternauta 2” (Norma, 2011), pero desapareció en la pila de libros y cómics que tengo pendiente de leer, hasta hace un par de días, en que lo volví a reencontrar, y fue como encontrar el tesoro de un galeón español en una isla tropical.

        La primera parte de “El eternauta” fue un exitazo, y pronto, en los setenta se vuelve a reeditar. Ante el éxito, a finales del 76, Oesterheld y Solano comienzan a sacar la segunda parte en revistas. Aunque el contacto que tenían guionista y dibujante era nulo. Oesterheld le da a la historia un tinte revolucionario, que pretendía ser critico con la situación política argentina, sumida en una dictadura militar, y ya de paso, también, antiimperialista. La propia editorial tuvo que retocar cosas del guión, para evitar problemas con el gobierno a través de la publicación.

        Pronto, a los pocos meses de comenzar la publicación, en abril del 77, Oesterheld es secuestrado. Ya habían desaparecido tres de sus hijas a estas alturas. Y el propio Oesterheld, torturado y asesinado, desaparece de este mundo, sin saberse ni qué fue de su cuerpo. En abril del 78, justo un año después, “El eternauta 2” llegaba a su fin.

        Pero, ¿De qué va esta segunda parte? Volvemos a estar en 1959, en casa de Juan Salvo, con su familia y sus amigos. Solo Germán, que fue testigo de los hechos narrados en la primera parte de “El eternauta” es conocedor de lo que ocurrió. Y trata de hablar con Juan y el resto de acompañantes, sobre la nevada y lo ocurrido.

        Pronto, Juan, su mujer y su hija, y el propio Germán, se ven envueltos en un viaje al futuro, al S.XXIII, donde deberán ayudar a los habitantes de unas cuevas, supervivientes del holocausto postapocalíptico que sufrió la humanidad, a luchar contra los “Manos” y sus secuaces, los zarpos, unos híbridos descerebrados que están a sus órdenes.

        Germán se da cuenta de que Juan ya no es el mismo, y se revela su condición de mutante, con capacidad para derrotar a los “Manos” y a los “Ellos”, los seres alienígenas de superior intelecto, que han provocado la invasión en el S.XX, y que rara vez se muestran.

        Con tintes de “La máquina del tiempo” (1895) de H.G. Wells, “El eternauta 2” es una obra interesante y dinámica, con bastante acción, y que nos deja ver la evolución de los personajes. Juan más frío, con ganas de luchar. Germán, más refugiado en sus pensamientos, y empático con absolutamente todos los habitantes de las cuevas. Mientras que los “Manos” y el resto de malvados seres, muestran sus carencias frente al “Eternauta”. Es un cómic ameno, pero debes leer la primera parte, que yo considero imprescindible, para captarlo todo en su totalidad.

        P.D: Sé que tengo un cómic corto de “El eternauta” en algún lugar, en cuanto lo encuentre, le dedicaré una entrada.

miércoles, 25 de enero de 2017

El eternauta (1957) H.G.Oesterheld y Francisco Solano López



        “…el único héroe válido es el héroe “en grupo” nunca el héroe individual, el héroe solo”
H.G. Oesterheld.

 (Un joven Oesterheld)

        Con “El eternauta” me he tirado un mes largo en su lectura. Y debo decir que ha sido un mes de lectura intensa. “El eternauta” es una colección de fascículos coleccionables que apareció en su primera edición en Argentina en 1957, dentro del semanal Hora Cero. Con un formato rectangular, en blanco y negro, a mí me recuerda mucho a los coleccionables españoles que aún conservo de El Guerrero del Antifaz o El Capitán Trueno. Aventuras que te enganchaban desde el principio y que estabas deseando leer semana tras semana.

         La acción de nuestra historia sucede en Buenos Aires, en 1963. “El eternauta” es Juan Salvo. Un hombre tranquilo, que vive junto a su mujer y a su hija (Elena y Martita) en un barrio residencial típico, con su casita y su jardín. Una buena noche, mientras juega la partida de “truco” semanal con sus amigos: Favalli (un profesor universitario), Polski y Lucas, ocurre una nevada. Pronto, los seis residentes de la casa, se dan cuenta de que algo no va bien con dicha nevada. La gente que entra en contacto con ella, fallece a los pocos segundos. En un principio no saben bien lo que está pasando, de hecho, se hacen algunos trajes aislantes para poder salir al exterior de la casa. Polski no llega ni siquiera a ponérselo, porque en un ataque de locura, sale a la calle sin ninguna seguridad, falleciendo en el actor. Y Lucas es abatido en la jungla inhumana en la que se ha convertido la ciudad. Pronto encuentran a otros supervivientes de la nevada, entre ellos a un joven llamado Pablo, a un valiente tornero llamado Franco o a un historiador (Mosca).
 (Solano López)

        Y pronto también, se dan cuenta de que la nevada es un ataque extraterrestre. Las fuerzas de ataque alienígenas invaden la ciudad y se lucha calle por calle contra los cascarudos, tropa de infantería alienígena (una especie de escarabajos necrófilos), los gurbos (versión gigantesca de los cascarudos) y los Manos (lugartenientes de los verdaderos invasores, los “Ellos”).

       Los invasores robotizan a los humanos capturados, utilizándolos contra sus congéneres, y las batallas se suceden en la ciudad… La historia de “El eternauta” es narrada a un guionista, que presumimos que es H.G.Oesterheld. Juan Salvo ha viajado en el tiempo y narra su atroz experiencia en la lucha por la supervivencia…

       La edición que tengo es una recopilación de la original. Estaba numerada hasta la página 195 y después volvía a empezar desde 1, pero he podido calcular que la compone entre quinientas y seiscientas páginas, incluyendo un interesante y revelador prólogo de Juan Sasturain, y algunas láminas y portadas en color, aparte de las versionadas de los personajes.

       El dibujo es de Francisco Solano López, dibujante clásico argentino del que ya os hablé en el blog cuando le tocó el turno a “Ana e Historias tristes” (busca la entrada con el comentario del cómic en el buscador del blog), y el guion del tristemente desaparecido Oesterheld. Héctor Germán Oesterheld fue un guionista argentino, como la copa de un pino. Editó su primer cuento con 23 años y posteriormente guionizó más de una veintena de cómics, llegando a fundar su propia editorial (de corta existencia). Durante la dictadura militar, fue secuestrado por sus ideas políticas (relacionadas con la izquierda social), junto a sus cuatro hijas, y nunca más se supo de ellos. Le dio tiempo a guionizar, junto a Solano López, la segunda parte de “El eternauta” (que os comentaré en una futura entrada en este blog), mientras que el dibujante huía junto a su hijo a España, una España que despertaba del Franquismo.


       “El eternauta” es un clásico del cómic, en todos los aspectos. Años cincuenta, invasiones alienígenas (recordad que ya lo comentaba cuando hablaba de “Ultimátum a la Tierra” del 51), miedos y paranoias, transistores y misiles intercontinentales, que a visión de hoy te hacen, como mínimo, sonreír. Los dos, Oesteheld y Solano, son padres del cómic argentino. En mi opinión, impresionantes e imprescindibles. Más que recomendables.

sábado, 14 de enero de 2017

Ana e Historias tristes.



        La historia de los Solano López, Francisco y Gabriel, padre e hijo, es terrible. Como muchos argentinos, sufrieron la dictadura militar en los setenta. Algunos, vivieron para contarlo, otros (como ellos) se exiliaron, y otros miles, como el mítico escritor y guionista Héctor Germán Oesterheld fueron “desaparecidos” (de Oesterheld me gustaría hacer alguna mención más cuando escriba sobre su obra maestra, “El Eternauta”)
(Solano con su personaje más conocido, El Eternauta)
        Francisco (1928-2011), el padre, dibujante y colaborador durante una temporada de Oesterheld (dibujó “El Eternauta”) tuvo que huir junto a su joven hijo Gabriel a España. Gabriel se había politizado y su vida corría peligro en Argentina.

       Será en España cuando padre e hijo publican “Ana” y una serie de relatos o historias cortas bajo el título de “Historias tristes”, basados en los guiones e historias planteadas por Gabriel.

       “Ana” es, después de más de cuarenta años, una historia de culto. Una joven inquieta, estudiante, ve como su país natal, Francia, se precipita a la guerra (contra Rusia). Los motivos de dicha guerra no aparecen claros en la historia, y tampoco nos interesan mucho. Ana pierde la fe en sus referentes más próximos, los filósofos, y sobre todo en Simone de Beauvoir. Ve como el país se precipita en la falta de libertad, en toques de queda, alcanzando un estado policial prebélico insoportable.

       En un arrebato de locura pasajera, apedrea un tanque, circunstancia que la llevará a la cárcel, donde es violada. Pronto inicia una relación tormentosa, llena de culpabilidad, con el policía asesino de su amigo Pierre, y de Francia pasará a México, huyendo de una guerra que dejará devastada Francia. Ana tampoco encontrará respuestas a su vida en México, y su vida se irá convirtiendo en una espiral de preguntas sin respuestas, locura surrealista, asesinatos, cárceles… Hasta que regrese a su Francia natal, de la mano de un rico benefactor al que no quiere, a una tierra habitada por los buitres…

       Dibujada en blanco y negro, “Ana” es una historia sobre las desdichas humanas, la soledad, la desesperanza. Roza el pesimismo en cada una de sus páginas, y el trazo de Francisco Solano ayuda a ello, con una expresividad muy cuidada, donde los ojos hablan más que los propios diálogos…


       En cuanto a las “Historias tristes”, siguen un camino parecido al de “Ana”. Se nota en ellos la desesperanza de padre e hijo, que recalcan mucho el tema de la soledad, la desesperanza y el fracaso de sus personajes. Seres solitarios traicionados por una vida que carece de sentido, donde el suicidio y la locura están muy presentes. Supongo que el presente de aquellos años finales de los setenta, en un país extraño y convulso como era aquella España que intentaba agarrar el camino a la democracia, tenía peso en sus mentes, y eso se nota en el conjunto final de la obra.